sábado, 5 de abril de 2014

Hoy me lo he creido


Según salía de guardia, he cogido el cortavientos, que estaba tirado en un banco, y he visto el galón. Sargento alumno. Un momento un momento. ¿Ese galón es mío? ¿Ese soy yo? Y de repente me he planteado que puede que quede una guardia para salir sargento. Que no es algo que pasará "algún día", sino que realmente puede suceder este año. Y de repente he recordado a d. Sonia y a mi epoca de aspirante a marinero. Hoy fue noche de batallitas, como siempre que estoy de guardia. Me encanta charlar con los marineros y ver que piensan, como lo viven, como lo sienten. En cierto sentido yo estoy al otro lado de la barrera, todo el día rodeado de gente que ya se cree algo, cuando yo no tengo claro ni el suelo que piso. Y de repente, dejo la ropa, miro para el cortavientos y digo. "Sí, ese galón es el mío. El que llevaba d. Pedro, d. Ramón, d. Francisco. D. Antonio. La gente a la que yo miraba cuando me preguntaba "¿puggque?" o buscaba algo que me inspirara.
Yo creo firmemente en el sistema vertical. En las fuerzas armadas existe algo que se llama "lealtad reciproca". Consiste en lo siguiente. Tu a muerte con tu jefe. Tu jefe a muerte contigo. Tu haces lo que debes y él se encarga de que estés cuidado, protegido y preparado. Es algo muy visceral, muy parecido al pacto de clientelismo de los romanos. Mi jefe se asegura de que yo viva bien y yo me aseguro de que él siempre esté cubierto. Yo hago mi trabajo en condiciones y mi jefe se asegura de que mi unica preocupación sea hacer mi trabajo bien. Eso lo aprendí yo con esta gente y, de repente, estoy al otro lado. Ahora soy jefe. Cuido de la gente. Y creí que nunca llegaría pero casi está ahí y, mirando atrás, tengo la sensación de que me lo merezco. De que me lo he ganado.

Y como estaba bien, me he venido a esgrima. A ver a los colegas de la espada. No puedo tirar ni practicamente hacer nada porque soy un nudo de dolor con patas. Pero me siento bien con los chavales, con gente que comparte un cierto codigo. Gente de cultura, de respeto, de formas. Un lugar de merito y dedicación, de esfuerzo por el placer del esfuerzo, de respeto. Me he sentido muy bien.

Como posdata, un pequeño apunte. He dormido tres o cuatro horas y estoy genial. El sueño sigue sin ser una gran necesidad para mi, lo compenso comiendo. Pero no es lo mismo querer y deber dormir y no poder, que simplemente dejarte llevar en una ola que, espero, me lleve a Cádiz en una semana. ¡A por ello!

1 comentario: