viernes, 18 de diciembre de 2020

Amistades como gallegos

En mi familia existe una cierta mitificación hacia Galicia, como pasa con todos los emigrantes. Como dice mi mujer, todos estamos enamorados de la Tierra Materna, sobre todo cuando estamos fuera. Aún así y reconociendolo como lo que es, existen ciertos atributos de carácter heredados y formados en la familia, que permanecen. Uno de ellos es la desconfianza. Probablemente por el clima, los gallegos suelen ser gente bastante desconfiada. De primeras, no empatizan y no buscan amistades fuera del clan. Insisto, esto debe ser por el clima. Fruto de esa desconfianza, una vez uno hace un amigo y es admitido en el círculo interior, no sale de allí. Muy gorda tienes que liarla para perder esa amistad que te costó tanto hacer y no te la vas a jugar a menos que sea algo muy importante. Por otro lado, los andaluces son gente sociable. Simpaticos, agradables. Es facil hacer amigos aquí. Pero también son más individualistas, más "faciles". Pensaba en eso sobre el grupo de trabajo que queriamos quedar para comer. Por un lado está la "vertiente andaluza", la de quedar cuando viene bien, sin hacer esfuerzo ni salirse del camino, la de "bueno, si se puede", que dispara y olvida. Por otro lado está la vertiente gallega, la que hace un amigo que es para siempre e insiste en quedar, aunque el motivo para ello ya haya quedado enterrado. Yo soy muy así. Mantengo amistades desde hace años y años... porque quiero mantenerlas. Porque las valoro y me preocupo. Porque las cuido. Una relación es algo que exige atención, interes, cariño. Y quién no entiende eso y cree que las cosas funcionan solas, está como aquel que deja una planta en un cajón y espera que dentro de un año esté ahí todavía. Es gente que va a llevarse una sorpresa. Zeke, Román, Manu, gente del mal. se os echa de menos

Procesadores de realidad

Ahora estaba pensando en un compañero mío, que parece descubrir el mundo a través de la prensa. Curiosamente, la prensa que le dice lo que él quiere oír. Y pensé que, quizás, eso viene derivado de un problema generacional o quizás de una forma de vida. Me explico. Mi generación es una de transición. Nosotros estamos entre "los buenos viejos tiempos" y "el desastre". La generación que viene detrás es apática, desesperada y feroz. Saben que el mundo va a ser peor e incluso intuyen hasta que punto puede serlo, pero se sienten incapaces de cambiarla. La anterior era mucho más optimista: ellos se lo comieron crudo. Quizás este analisis es muy generalista... pero es como lo percibo a fecha de hoy. Claro, si tus experiencias vitales son trabajar, casarte, criar a tus hijos... sabiendo que no hay guerras, crisis, amenazas ni destrucción a la vista, pues tienes una percepcion de la realidad muy placida. No digo que no tengas conflictos, ojo. Incluso la persona más segura y rica del mundo tendrá motivos para quejarse. Aún más dependiendo del carácter de cada uno, que en la mayoría de los casos (aquí siento ser cínico) tiende a ser cobarde, vago, egoista y miserable. La gente, por sí misma, tiende a desear aquello que no merece y a envidiar a aquel que lo tiene. Así que, aunque tengamos todo asegurado, nos quejamos porque nos falta algo. Pero me desvío. Quería decir que, si tus horizontes vitales son estables, tiendes a preocuparte poco y a permitir que las cosas te las expliquen. De hecho, te acomodas. No necesitas un esfuerzo adicional y te preguntas, ¿por qué tendría que hacerlo? Te asientas en aquello que te produce placer y, en terminos de información y formación, esto suele ser aquello que encaja con lo que tu ya piensas o sabes. Máxime cuando adoptas ese enfoque político y social que dice que, lo que tienes, te lo has ganado y quién no lo tiene es porqué no se lo merece tanto como tu. Un enfoque muy comodo pero que evita asumir algo curioso. La naturaleza es aleatoria. ¿Suena terrible? Lo es. Que nazcas aquí o allí, que te coja un virus o no, que te caiga un rayo... no son elementos que sigan procesos de causa y efecto. El que consigas trabajo, el que la vivienda sea accesible, el que tu coche no se estropee de repente y el arreglo te arruine... son factores aleatorios. No tienes merito ninguno en ello. Esto tiene otra ventaja, claro; tampoco tienes culpa. Hay mucho que puedes hacer para prevenirlo y esa es la diferencia entre un accidente y una negligencia pero, creeme. Cuando te salga la bolita, te va a tocar. Pero eso lo aprendes cuando te pasa. La única forma de aprendizaje humano es la experiencia en primera persona. Así que, mientras la realidad no te pegue en la cara y te recuerde lo pequeño que eres, puedes seguir surfeando la ola. Y repitiendo lo que oyes, lees (ojalá leas) y ves, asumiendo las ideas y la realidad como propias y sin cuestionarte nada. Porque, ¿para qué? Eso es mucho trabajo. Mentes dociles. Siervos agradecidos. Y yo me siento raro. Porque siempre me ha gustado llevar la contraria, pero asumo que no vivo en un limbo. Yo también soy parte del sistema e incluso mi rebeldía está procesada y asumida dentro del mismo. Pero cuando desde fuera miro como nadie se hace preguntas, me inquieto y no puedo evitar recordarme a mi mismo que, el hacerse preguntas es parte del proceso mismo. Y que mientras la gente no analice lo que ve y escucha sino solo repita, nunca avanzaremos como conjunto. Lo cual, probablemente, sea un símbolo de nuestros tiempos. P.D: Dedicado a la oveja inteligente (Harold) y a los maravillosos Monty Python.

lunes, 7 de diciembre de 2020

¿Qué problema con el heavy?

El otro día en clase de ruso salió un debate sobre una palabra. La profesora comentaba que era muy famosa en la cultura rusa por pertenecer a la letra de una canción de Arya. Arya, para los que como yo no tengamos ni idea de musica rusa, es la versión sovietica y post-sovietica de Iron Maiden o Metallica, con un matiz. Todo Dios los conoce. Para hacernos una idea, sería algo así como Mecano o Sabina; puede gustarte o no, pero es imposible que no sepas quienes son. El caso es que una compañera comentaba que, si era metal, no lo escuchaba. Que ni se lo planteaba. Esta compañera lo decía con ese cierto snobismo que tiene la gente que escucha musica clásica y presume de ello. Gente que necesita darle una pátina de superioridad moral a aquello que hace, quizás para confirmar una cierta imagen de si mismos que tienen. Curiosamente, de esto hablaba James Rhodes cuando decía que hemos permitido que la música clásica pertenezca a un grupo social, estigmatizandola. Es algo que sucede en otros ámbitos. La gente que escucha metal le gusta considerarlo un género minoritario, perteneciente a una cierta élite. Recuerdo mi desdén cuando me enteré de que Avantasia había estado lider en charts en Alemania (el equivalente a los 40 principales). En lugar de considerarlo un triunfo de un genero musical, fue como si, al gustarle a mucha gente, dejara de ser autentico y real. Es una lastima. Entender que la identidad cultural debe ser excluyente facilita que nos comuniquemos menos y vivamos en ghettos cada vez más radicalizados. Y mientras tanto, nos perdemos cosas maravillosas. Yo he escuchado metal nazi y me ha gustado. Regularmente escucho reggae, ska, hip hop, punk, electronica, clásica de diferentes periodos (a veces más barroco, a veces más romántico)... y no considero que eso disminuya en nada mi interés por la música que considero es propia de mí, que me identifica. Debemos perder el miedo a probar otras cosas. Y sobre todo, debemos de dejar de atribuirle conceptos morales a cuestiones estéticas. Un paisaje no es bueno o malo; es bonito o feo. Y eso sucede con todo el arte, excepto el más extremo o que conlleva una carga política e ideológica más salvaje. Porque esa es otra. Considerar que hay arte apolítico es como considerar que pueden existir personas apolíticas; es irreal. Todos tenemos una idea de que es el poder y como se relaciona y eso, de una forma u otra, surge en nuestra creación. Pero hay formas más sutiles y tolerantes y formas más extremas. Otro día desarrollo más sobre esto. Portaros mal!

domingo, 29 de noviembre de 2020

La admiración necesita distancia

El otro día leí un artículo en el cual decían que, parte del glamour durante la época dorada de Hollywood, surgía del desconocimiento. Al no existir la exposición mediatica que existe hoy en día, era muy facil admirar aquello que se desconoce. A proposito de esto, el otro día encontré que Leonardo DiCaprio ha conseguido durante toda su carrera esconder su vida privada, lo cual solo aumenta la curiosidad y la especulación. ¿Como lo consiguió Dicaprio? Con una técnica extremadamente novedosa y potente. Ignorar las preguntas personales. ¿Parece complicado, extraño, dificil? Todos nosotros tenemos un alma interna y un alma externa. O por así decirlo, un personaje propio que existe en dialogo constante con nosotros mismos y una serie de mascaras externas a través de las que nos relacionamos con el exterior. Esas mascaras (por cierto, muy interesante Yukio Mishima en este tema), son nuestros filtros y nuestras barreras de protección. Hay cosas de las que no hablamos con alguna gente. En algunas ocasiones esto es así por protocolos sociales pero, en otros casos, es por pura salud mental. Podemos ser susceptibles a las criticas. podemos querer ocultar información critica. Podemos, simplemente, exigir determinados grados de intimidad antes de hablar de determinadas cosas. El hecho es que, para una afirmación real de nuestra identidad es neceasario protegerla. Y hacer esto es un acto de salud mental. Porque mientras la persona externa esté constantemente inmiscuyendose, nunca podremos establecer un dialogo real y profundo con la persona interna. Para que nos respeten, necesitan no conocernos totalmente. Hay un momento que es demasiado.

domingo, 15 de noviembre de 2020

Proyectos a medias

Es curioso y debe ser un sintoma de esta pandemia. De repente, no tenemos fuerzas para empezar cosas nuevas. No nos apetece estudiar, no nos sale crear, ni leer, ni empezar cosas... y no nos sale, simplemente porque no vemos que vaya a llegar a ningún lado. Entendemos que dedicar horas y esfuerzo a estudiar, leer, pintar, preparar... a organizar alguna actividad, solo para que nos dejen a la mitad nos quita las ganas de ello. Nos falta esa reserva de fuerzas que hace que, ante una dificultad, no nos rindamos sino que insistamos. Y en estas fechas, parece que vamos a remolque. Un poco de esto, un poco de lo otro... hace falta algo que nos haga reiniciar, algo que nos impulse y motive. Son tiempos duros. Pero vendrán mejores. Seguro.

jueves, 22 de octubre de 2020

Hay un adulto en la sala

Hoy me han puesto un estracto de una actuación de Pablo Casado en el congreso. Vive Dios que no soy fan del colega, que no lo he votado ni creo que lo vote (¿quién sabe? quizás me convenza) y que, en general, es un personaje que me da bastante grima. Pero tengo que reconocer que es un grande. Gracias a él descubrí que "felón", además de su uso más chabacano y habitual, también significa "chivato, traidor". Y hoy, en el estracto de discurso que he escuchado, lo he visto emplear el español con una elegancia singular, no como ese idioma contenido en cien palabras para extranjeros que manejan la mayoría de habituales del Parlamento sino como alguien de letras. No sé quién le habrá escrito el discurso (dudo mucho que ninguno de nuetros políticos se escriban sus propios discursos. Bastante es que los lean), pero desde aquí le mando mi más respetuosa felicitación. Me quedo con la frase de "Entre la Unión de Naciones y la España Grande y Libre, hay cuarenta y siete millones de españoles que están hartos de esto". La verdad que fue muy interesante. Y curiosamente, no consigo encontrar por ningún lado una referencia al discurso en escrito. Tan victimas nos hemos vuelto de los medios audiovisuales que somos incapaces de extender un texto, sino que dependemos de videos de, eso sí, un minuto y medio porque más tiempo y la gente se aburre. Lastima, para una vez que alguien decide emplear el español como lo que es, un idioma maravilloso con una riqueza léxica fantástica, y me lo van a quitar de la boca antes de que pueda saborearlo.

Seducir no es conquistar

Hoy tengo el día filosofico. En primer lugar, porque vengo escuchando algo que me gusta mucho y luego referiré. En segundo, porque tengo un poquito de tiempo libre entre mis dieciocho obligaciones absurdas y quiero aprovecharlo para reflexionar sobre algo curioso. Pensamos que nuestra identidad debe ser imperiosa, dominante. Que ser carísmatico consiste en tener una presencia que arrebate y empuje a las masas, que los haga sentirse próximos a nosotros. Y no entendemos como determinada gente, inspirando lastima o compasión, puede levantar pasiones. Nos parece que es "trampa". Porque entendemos la vida como una lucha, como un conflicto constante en el que solo los vencedores tienen derecho al premio. No siempre es así. A veces, en la mayor parte de ocasiones es algo positivo lo que nos une a otra persona y eso puede ser humor compartido, una canción, una historia. A veces podemos sentir empatía por alguien o podemos sentir un carisma que surge de su mera calidad humana. Hay gente que nos impresiona por como son, por su superioridad moral o su respeto. Es curioso como usamos ambas palabras como si fueran sinonimos, aplicadas a relaciones humanas. Uno seduce cuando, de una forma complice, intima, surge un espacio compartido en el cual ambos están comodos. Uno conquista cuando subyuga a la otra persona, la supera, la abruma. Conquistar no es sutil, no es deliciado, no es un juego ni una danza. En cambio la seducción se compone de otros elementos y es en esa diferencia donde radica su grandeza. Y tras este parrafo tan profundo, voy a añadir una frase de Barney Stinson. "Las mujeres que buscan hombres por internet son prostitutas, locas u otros hombres". Tened un gran día.

lunes, 19 de octubre de 2020

Diosas sexuales

La mayoría de hombres tendemos a "madurar" en torno a los quince años. Se producen cambios hormonales y fisicos, que conllevan una actualización sensorial y, con ella, un reenfoque de la personalidad. Ese cambio es tan traumatico que lleva varios años asentarse, pero una vez asentado suele permanecer bastante estable. ¿Qué quiero decir con esto? Algo que ya hemos comentado muchas veces. Que lo que consideramos madurez, termina con la adolescencia. A partir de ahí, lo que hacemos son ajustes. Y este es uno de los motivos por los cuales la adolescencia es un periodo tan importante de la vida. Segundo elemento. Vivimos en una sociedad hiper sexualizada. Para venderte un coche, un refresco o hacerte socio de X, te meten sexo por los ojos y los oídos. Dado que es exagerado y doloroso, amén de humillante, existen leyes para limitar los contenidos y las formas. Da igual. Hecha la ley hecha la trampa, se busca el cambio de formato, de narrativa, de elementos. Al final estamos recibiendo sexo durante horas y horas cada día, a través de nuestras pantallas,y lo tenemos de fondo en nuestras conversaciones, en nuestro entorno, en nuestra conciencia. El tercer elemento del que quiero hablar es la forma de las relaciones. Los roles tradicionales apuntan a que el hombre debe ser dominante y cazador y la mujer sumisa y dependiente. Estos roles están en claro conflicto con una sociedad que vive la tercera ola del feminismo y en la cual se consideran caducos y absurdos. Eso no los elimina, porque cuentan con el sedimento de siglos viviendo así, además de encontrarse en muchísimas culturas por todo el mundo. Estos roles tradicionales siguen presente en nuestro día a día en multitud de elementos, entre otros motivos porque son un buen marco de referencia desde el que tener sometida a buena parte de la sociedad. El cuarto elemento del que quiero hablar es la sexualidad como fantasia. Solo lo nombraré, porque carezco de conocimientos en este area con los que enunciar una teoría solida. Con estos elementos, quiero enunciar la siguiente teoría. Que si bien la sociedad nos hace creer, y por inseguridad defendemos esa idea de que la mujer ideal está hipersexualizada, una parte de nosotros lo rechaza. Porque una mujer hipersexualizada es dueña de si misma, manda, impone, y sobre todo elige. Y eso choca con un estereotipo de siglos que también existe dentro de nosotros, en nuestra educación. Porque el abuso de la pornografia conlleva una serie de trastornos mentales y emocionales, siendo muy lesiva para la personalidad. Este es un tema contradictorio y polémico. Por un lado, el hecho de desarrollar nuestra personalidad durante la adolescencia nos hace de natural inseguros. En esa misma línea, una mujer dominante, inteligente, exitosa nos intimida y asusta. Por otro lado, si vivimos en el presente y queremos relaciones actualizadas, sanas, estas tendrán lugar entre iguales que comparten objetivos y una cierta estética vital. Si somos ambiciosos y orgullosos, querremos una pareja que también lo sea. Pero el hecho de que nuestra pareja sea nuestro igual, limita el espacio para la fantasía, lo cual es un problema real de muchas parejas. Hasta ahora, mi teoría se sostiene. La idea de que una mujer convertida en icono sexual no es una pareja adecuada para la mayor parte de nosotros se basa en que, por un lado, algunos hombres que siguen modelos tradicionales entienden a su mujer como alguien a quien someter y dominar, por lo que una figura hipersexualizada atenta contra su seguridad en si mismos, mientras que otros (y ahí me incluyo) preferimos alguien en quién podamos vernos reflejados y con quién compartir una visión del mundo. Si alguien tiene algo que aportar en este sentido, lo agradecería. Buenos días y a por la semana, que seguro irá genial.

viernes, 16 de octubre de 2020

Un proyecto vital

Es curioso. Cuando uno empieza determinadas cosas en su vida, lo hace motivado por un sentido de placer inmediato. Hace deporte porque se divierte, queda con los amigos porque le hace sentir bien. Uno tiene dos motivos para hacer algo, bien porque entiende que es beneficioso a largo plazo, bien porque lo es ahora. Dejaré aquí fuera cuando hacemos algo por miedo al castigo u obligados, aquí hablo solo de las cosas que hacemos voluntariamente. Y curiosamente, cambia. Una vez uno empieza a hacer algo, se da cuenta de que el objetivo no es solo ahora, sino adelante. De repente, el placer no está en la meta sino en el camino. Y día a día, vamos haciendo algo que nos gusta, sin darnos cuenta de cuan importante se ha vuelto para nosotros. Una persona a tu lado no es solo alguien con quién compartir cosas. Que también. Es una forma de entender el mundo, una parte de tu vida enorme. Y en este momento de reflexión, quiero sentirme afortunado y agradecido.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Así muere la democracia, entre el sonido de los aplausos

No soy muy dado a hablar de política aquí, y creo que es la segunda vez este año que lo hago. Demasiado. Supongo que me está picando mucho. Ayer me asomé a la radio y es lo peor que pude hacer, porque nunca hay noticias buenas. Hoy me han hablado de un libro de Bulgakov, "Corazón de Perro", en el que un personaje aconseja: "nunca lea periodícos antes de comer; le quitará el apetito". Aún así, sigue siendo mejor compañia que la música que estoy escuchando últimamente y decidí hacerlo. Mala idea. Curiosamente es un fenomeno global, la crisis del sistema parlamentario-democratico-liberal-llamaloX en el que Occidente vive desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. El sistema vencedor de la Guerra Fría, teorico predecesor del fin de la historia y camino de la globalización. En todos los países de nuestro entorno se vé amenazado, o así nos lo venden, por diversas tensiones y crisis inherentes al sistema. Su propia composición le obliga a estar constantemente modificandose para afrontar nuevos desafíos. En nuestro país, lo último que ha pasado y me ha hecho escribir aquí es la propuesta de ley de reforma de composición del Consejo General del Poder Judicial. Me resulta curioso que los miembros de la judicatura, teoricamente el tercer poder, sean elegidos en buena parte por el ejecutivo (si mis recuerdos de la constitución no fallan, ocho de doce miembros). Corrijo, esto era así del tribunal constitucional. El CGPJ es elegido a medias entre Congreso y Senado (que en teoría son el poder legislativo, si bien el ejecutivo surge directamente del primero). Quizás esto sea un poco complicado para los de la LOGSE, así que os lo podéis saltar si queréis. De hecho, os podéis saltar el blog; pasad a youtube. Seguro que alguien ahí os lo explica. Volviendo al tema, que sigo con ganas de bronca, lo inquietante sobre este tema es quién tiene el poder de cambiar esa forma de elegir representantes. Es decir, pongamos la ley electoral. Si la ley marca como se eligen a los gobernantes... ¿puede ser cambiada por iniciativa popular? ¿es necesario un referendum o el hecho de votar ya autoriza a los políticos elegidos a decidir por mí? Y sobre el tema de los jueces... ¿no es una cuestión lo suficientemente sensible como para exigir grandes acuerdos entre grupos divergentes? ¿de qué grado de "mandate" o autorización popular estamos hablando? David Cameron presentó un referendum sobre la salida de la Unión Europea, con un gobierno elegido por menos del 40% de los votantes. Este es un aspecto importante del Brexit que ha sido planteado muchas veces, ¿quién le dio derecho a abrir esa caja de pandora? Ya una vez hecho, tiene dificil retorno. En cuanto al tema del que hablamos ahora, me parece tan importante como para dedicarle un artículo en este, mi habitual oasis de reflexiones inutiles. ¿Por qué? Porque la legitimidad de nuestro sistema se basa en un acuerdo entre las partes. Por un lado, los gobernados autorizamos a que nos gobiernen, basandonos en la ficción de la representatividad. Esos hombres y mujeres que toman decisiones lo hacen porque representan a un porcentaje de la población que les ha votado, y ese porcentaje es lo bastante grande como para imponer su voluntad sobre los demás. Por otro lado, los gobernantes son conscientes de que actuan bajo el mando de dicho porcentaje y no pueden agraviar al otro (aquel que no les ha votado) más allá de determinado punto. Vivimos en un espacio de crispación continuo. No hay periodo electoral; cada día es campaña. Y no se pueden hacer concesiones, en este país donde entendemos que ceder o pactar es perder y, si no lo entendemos así, aquel con el que pactamos se encargará de explicarlo así. En este ambiente, es imposible avanzar ni hacer nada. Victimas de las redes sociales, todos tenemos razón y somos más papistas que el papa. Y mientras tanto, las pocas cosas que se consideran sagradas dejan de serlo. Y una vez empezamos ese camino, solo podemos seguir cuesta abajo. No considero que un partido que gobierna en minoria, merced a un acuerdo prisionero, esté capacitado a modificar instrumentos fundamentales del Estado. ¿Parece una locura? Y si no lo parece... ¿por qué a todos nos da igual? Mi abuela decía que a ella la política no le da de comer. Gracioso. Precisamente de la política dependía su pensión, los impuestos que pagaba, los estandares sanitarios y de calidad de su comida, su bebida, su electricidad, su agua. De la política dependía que hubiera autobuses o no para llevarla a algún sitio, que en el centro de salud la atendieran o no, que el teléfono con el que nos llamaba estuviera disponible y tuviera un determinado precio. De la política depende una parte enorme de nuestra vida. A ver si somos un poco más conscientes y, además de quejarnos en internet (como hago yo ahora), empecemos a mandar cartas a nuestros representantes políticos y a exigirles responsabilidad. Hagamos nuestra parte del acuerdo. Exijamos y demos. Hagamos algo.

Un día de la Hispanidad indignado

Buenos días. Aquellos que tengáis costumbre de leer esto, sabréis que guardo un sentimiento especial para el día de la Hispanidad. Para alguien interesado en las interacciones humanas a través de la cultura, un día dedicado a celebrar toda una identidad cultural es especial. Sé que hay otras culturas que lo celebran de otra manera (el día de las letras rusas, el día de la independencia, etc), pero esta es la nuestra. Una manera peculiar en la que se mezcla la historia, el idioma y las tradiciones, en una forma de reconocernos a nosotros mismos a través del tiempo y el espacio, creando un vínculo que nos permita comunicarnos y compartir. Algo que, con bastante sentido del humor, parece hacer la serie "El Ministerio del Tiempo", con tanto éxito que ya otros países están copiando el formato. Pero son tiempos oscuros. En esta época de post-modernismo, en el cual todo es cuestionable y mis emociones son tan válidas como tus datos, el día de la Hispanidad es otro de esos símbolos facilmente atacables. Facilmente por el principio de Godwin, que dice que cuando no tienes como defender un argumento puedes acusar al otro de nazi (o su equivalente como superlativo del Mal) y automaticamente consigues la superioridad moral (una especia de sucio ad-hominem). Facilmente porque, aquellos que podrían y deberían defenderlo, están ocupados defendiendo otros cincuenta frentes en esta avalancha de mediocridad, incultura y bazofia en que nos empapan aquellos que, incapaces de oponer datos duros y fuentes fidedignas, prefieren colocar sus sentimientos heridos y sus emociones como lineas argumentales. Como ejemplo de la fé como argumento, un inciso humoristico. Hace dos semanas tuve una discusión online con una chica norteamericana que quería convencerme de que en España los frijoles son un plato tradicional. No sirvió de nada que le dijera que soy español, que vivo en España y tengo un conocimiento más o menos medio de mi cultura. No. Ella lo creía y esa creencia era superior a mi conocimiento. Así que empezaré a buscar frijoles, para evitarle un esguince cognitivo. Acabada la pausa, vuelvo al asunto del día de la Hispanidad. Hace tres o cuatro años un buen amigo mío tuvo un enfrentamiento online con el alcalde de Cádiz que representa parte del conflicto actual. Según el alcalde de Cádiz, no se puede celebrar el día de la Hispanidad porque es una celebración de un genocidio, de una destrucción cultural sin precedentes y del colonialismo. El argumento de mi amigo fue que, por un lado, la Hispanidad celebra un vínculo cultural, idiomático y tradicional que une a millones de personas, y por otro lado, la historia se ha construido sobre procesos históricos a veces bastante feos, pero eso no anula los resultados positivos. Decir que el hecho de que hoy quinientos millones de personas hablen español debería avergonzarnos es como decir que el coliseo romano debería ser destruido porque representa un ritual bárbaro. Eso, que dicho así resulta una obviedad, para mucha gente (y cada vez más), no lo es tan así. Al igual que los musulmanes completaron una destrucción de la biblioteca de Alejandria que ya comenzara antes, por cristianos y guerras (he cogido este ejemplo por evitar un Godwin y por no citar a Heine, aunque venía al pie), hoy obsevamos oleada tras oleada de post-modernistas decididos a imponer una visión del mundo que repugnaría a Nietzsche. Un mundo en el que se consiguen victorias, no sobre un corpus ideológico, un conflicto y una superioridad, sino dando pena, mediante el sentimiento de culpa, la compasión, la vergüenza. Estoy indignado. El "Columbus Day" en EEUU se ha convertido en un tabú, porque mediante sabe Dios que arqueología mental se vincula el descubrimiento de Ámerica (que fue igual al descubrimiento de China o de Japón o de las Cataratas Victoria, le duela a quién le duela hasta ahora la tribu más poderosa del mundo es blanca y cristiana) con el exterminio de las tribus indias. Exterminio que fue perpretado por colonos anglosajones, de igual forma que hicieron en Australia. Cuando a esta gente le hablas de Fray Bartolomé de las Casas, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de la Real Cedula de Indios, te contestan de forma parecida a mi colega de los frijoles. De alguna forma, al igual que con la Spanish Inquisition, hemos perdido la guerra de propaganda. Otra vez. Por complejos históricos, por falta de respeto por la cultura, por "vivan las caenas", por cainismo. Porque los que tienen que levantar la voz no lo hacen y a los que lo hacen nadie les echa cuenta. Porque es más interesante la Isla de las Tentaciones, la crisis política de turno (llevada a lo personal siempre, eso sí. Porque este político es feo y el otro guapo, porque este es de tal partido en vez de del mío, porque tal logo no me gusta, todo muy del nivel de la de los frijoles), el fichaje o no fichaje de futbol de turno. Porque, como dijera aquel ministro de Franco, "menos latin y más futbol". Y de esa forma un día hermoso, bonito, un día en el que me levantaba a ver el desfile (porque eso también es parte de nuestra historía, como la de todos los pueblos. Como dicen los franceses, para que haya libertad y respeto tiene que haber alguien con un fusil asegurandose de que no te la quiten), me lo han empañado entre todos. Y da mucho asco querer creer que, si nos dejamos de ver el ombligo un ratito y levantamos la cabeza, podemos ver lo extremadamente hermoso que es poder sentarte con alguien que viene de una aldea en las montañas de Colombia y poder reconocerte en el idioma, en la estructura familiar, en la religión, en los valores. Entender que te separa un oceano, banderas, historias... de alguien y que sin embargo puedes empatizar. Que independientemente de lo que ponga en vuestros pasaportes, esas personas y tu podéis ser hermanos. Así que haganme un favor. Todos aquellos que vende la Historia como algo de lo que avergonzarse para llevarnos al huerto, vayanse a la mierda. Dejen que los historiadores estudien, que se publiquen tratados, que se hable de las vergüenzas (hubo más de un Pedro de Alvarado en nuestra historia), sin que por eso se descuide el hecho, hermoso y digno de orgullo, de que existimos y que esa existencia es hermosa. Yo lamento que fueran exterminadas otras culturas, como lamento que se haga hoy en día (¿hola? ¿algún suomi en la sala?), pero entiendo que son procesos naturales de este organismo que es la especie humana. Y sé que, al igual que los griegos, los romanos, los sarmatas y los celtas se extinguieron, algún día nuestra cultura también se extinguirá. Pero dejenme celebrarlo mientras existimos, cojones. P.D: Sobre nacionalismos y mitos identitarios, ya bastante cabreado estoy. Otro día le doy, si les parece.

sábado, 10 de octubre de 2020

Lo que quieres querer

Seguimos viendo Luther y en la tercera temporada hay una escena buenísima, en la cual el protagonista le dice a alguien "es lo que quiero" y la otra persona se ríe, bufa y le contesta "Por favor. Es lo que quieres querer". Esto es algo que aparece mucho en nuestras vidas. A veces, confundimos las estrellas reflejadas en un estanque con el cielo. A veces, pensamos que somos alguien diferente a quién somos. Es una tontería. Somos quienes somos, fieles a nuestra naturaleza y nuestros impulsos. Hacemos aquello que nos gusta o podemos y, por más que lo negamos, somos fieles a quienes, en nuestro interior, somos. Como dicen más adelante en el episodio, tu conciencia provoca cadaveres. No tiene sentido negar el hecho. Y, como me dijeron el otro día, en tu interior sabes que algo no va bien. Pero cambiarlo da miedo porque, uan vez has avanzado lo suficiente en una dirección, darse la vuelta es casi imposible. O eso parece, hasta que lo haces. Es pronto para pegarle fuego a nada. Pero es importante no perdernos de vista a nosotros mismos y saber escucharnos. Porque quizás estamos gritando muy fuerte, pero no nos escuchamos.

viernes, 9 de octubre de 2020

Todavía hay sangre en la arena

Lo bueno de tener un blog como este es que puedes asomarte a ti mismo hace varios años y ver como estabas y lo que pasabas. Y puedes ver los cambios. En una fecha similar ahora, por 2013, escribí algo sobre una cosa similar a ahora. No nos engañemos. No aprendemos. Repetimos los mismos errores una y otra vez, pero nos creemos más listos, más expertos, más ágiles. ¡A mi me van a engañar! Ese es el principio detrás de toda la película "La Ola" (una obra de arte) y algo que todos debemos tener presente. No lo hacemos. Nosotros no cambiamos. Cambia nuestro entorno y nuestras circunstancias, nuestras capacidades. Quizás somos más viejos y más lentos, o estamos más en forma y somos más fuertes y estamos más seguros de nosotros mismos. ¿Pero nosotros? Seguiremos avanzando como Lemmings para caer por el abismo. Ha sido bueno volver al pasado. Ha sido bueno, durante unas horas, volver a sentir ese vertigo y ese fuego. Ha sido bueno notar como el dolor del hombro, de ese hombro del que me han quitado un trozo, no era el único ni el peor que podía tener. Ha sido bueno volver a cruzar palabras, hurgar con los dedos en el cerebro del otro acariciando, desgarrando, saboreando. Ha sido bueno mirarse a los ojos y darse cuenta de que, como decía Nietzsche, el abismo te devuelve la mirada. Y es bueno que se acabe. Es bueno que el tiempo y la distancia pase, que cada uno volvamos a nuestra esquina del cuadrilatero. Que la lluvia caiga y que nos miremos, far far away, seguros de que esta vez nos podriamos haber hecho mucho más daño y que no ha sido así. Agradecidos de lo bueno, lamiendo nuestras heridas y sabiendo que, de alguna forma, seguimos siendo fieles a nosotros mismos. Que no tenemos nombre, porque no podemos tenerlo y porque es mejor que no lo tengamos. Así que gracias. Gracias por todo, gracias por entenderlo, gracias por enseñarme. Mucha suerte con lo que venga después. Y mientras la sangre siga goteando... ¿quién sabe? Como escribió Perez-Reverte sobre Angelica de Alquezar, hay niñas que ya nacen sabiendo como nos van a matar. Y a su estilo y manera, ese es su amor, que nos da tantos disgustos como alegrias. Chau.

You are only human o The flight of Icarus

Hay determinados límites a la tensión que puedes soportar y a las cosas que puedes hacer. Hay determinados límites a lo que piensas que sientes y a lo que sientes. Hay determinados límites a como te haces vivir y como vives. Hay determinados límites a cuanta manipulación estás dispuesto a soportar. Porque no somos criaturas que vivimos en el vacío. Estamos constantemente expuestos a influencias, positivas y negativas, de gente de nuestro entorno. Así mismo, elegimos mantenernos en relaciones que pueden ser productivas y ayudarnos a crecer... o no. Como le decía a una amiga esta mañana, una relación no es solo "me gusta", sino un proyecto vital conjunto. Que se construye sobre un idioma, unos pensamientos compartidos y unos valores. O como decían en aquel episodio tan interesante de Luther "No puedo ir contigo... porque tu eres quién eres y yo soy quién soy". ¿Suena muy raro? ¿Muy místico? ¿Muy confuso, ambiguo, abstracto? ¿Porque no lo quieres mirar a la cara? Puede ser. A veces, lo tenemos delante y no queremos verlo. Pero la solución, tal y como yo lo entiendo, pasa por el momento de crisis. Ahí te das cuenta de quién está y quién no, quién vale y quién no. A quién le importa y es capaz de hacer algo y quién, bueno bueno, gracías por participar. Es que tengo que regar las plantas. Así que sí. I am only human. Como cantaba Marea, intenté mezclar el agua con aceite. Hay cosas que uno no puede hacer si quiere mantener la estabilidad y la salud. Y gente que te dice que eres muy importante para ellos... y es falso. Hay que tener cuidado con los falsos profetas. Hay que tener cuidado con engañarse a uno mismo, tanto al entender el entorno en el que te encuentras y las decisiones que estás tomando, como al interpretar los motivos y objetivos de los demás. Hace falta una pausa. Un espacio en blanco. Y entender uno porqué hacemos las cosas que hacemos y que queremos. Ahora mismo, no sé que pensar. Estos meses han sido complicados. Hace dos meses, yo veía mi futuro de una manera. Ahora ha cambiado el entorno... pero en cierto sentido, sigo navegando con el mismo rumbo y no entiendo porqué. Tengo miedo a pararme a pensar.

Me acerqué y me mordieron

En algunas culturas antiguas se consideraba a la tortuga un animal sagrado. Es lento, es reflexivo, lleva su casa a cuesta... hay montones de mitos sobre las tortugas. Mirad vuestras manos. ¿Veis las uñas? Están hechas de keratina. Que es, basicamente, piel endurecida. Nuestros metodos de protección, basicamente, se componen de nosotros mismos. A su vez, admiramos aquello que no entendemos y construimos explicaciones en torno a ello porqué el vacío, la ignorancia, nos intimida y preferimos una buena historia a un "no sé". Me puse en la linea de tiro. A estas alturas del negocio debería saberlo mejor, pero me confié. Hacía tiempo que no me cortaban de esa manera, pero me corté yo mismo. A veces... a veces, todo está bien. Y de alguna manera, parece que ese momento es justo el que escogemos para estropearlo. Esta ha sido (es) una semana dura. Una semana que culmina un mes duro en el que ha habido mucha tensión, en el que ha habido que esperar y tener paciencia, en el que se han parado muchas cosas. El ritmo habitual, el de ora et labora, esa forma de actividad fisica, mental, social... ha sufrido muchos tirones. Eso lo he sufrido yo, pero también lo ha sufrido la gente a la que quiero y la que me quiere. He bajado la guardia. He permitido que se acercara mucho, aunque sabia lo que iba a pasar. Y pasó. Existe el mito de que los colibrís se alimentan de tus lagrimas y no sé hasta que punto eso es cierto. Hay un tipo de gente que te corta, solo por el placer de ver tu sangre goteando. Eso no está mal. Cada uno somos como somos y el mal también debe existir. Recuerdo una frase que escuché una vez sobre una persona en concreto "la gente así, también merece que la quieran". Yo no soy quién para juzgar, porque realmente soy un elemento en el aire, una partícula más. Según donde caiga, como caiga y en que momento caiga, seré una cosa o seré otra. Ahora soy libre. Elijo serlo. Y elijo aprender de esta herida y no recibir otra. Me equivoco, sé que lo haré. Porque el escorpión no puede dejar de ser un escorpión, aunque eso le mate. Y yo... tampoco puedo evitar ser lo que soy. Lo que quiera que sea. Feliz fin de semana gente. Hacedlo especial.

jueves, 8 de octubre de 2020

El fantasma en medio

A veces, tus recuerdos vienen a visitarte y se mezclan con situaciones presentes. A veces ves como si fuera en dos dimensiones y una se superpone a la otra, como si llevaras unas gafas de 3d y el verde el rojo se mezclaran y difuminaran. A veces, vas tan acelerado que ni siquiera te das cuenta de qué pasa. Eso no es malo. A veces la vida no te da tiempo a procesarlo y simplemente sigues adelante. Pero luego... cuando las luces se apagan y estás solo contigo mismo te haces preguntas. Preguntas que no quieres hacer. Y ves el fantasma en el hueco. En teoria es solo un hueco, una zona donde no hay nada, pero aparece el fantasma. Y es un fantasma horrible. Lleno de miedos, dudas, soledad, tristeza. Es un fantasma que te recuerda que has fracasado y te tienta para que hagas cosas que no quieres. No tiene sentido. Tu no eres el fantasma y el fantasma no eres tu. Porque no nos engañemos. Somos lo que hacemos. Pero asomarse al abismo es divertido. Mirarlo y que te devuelva la mirada porque, tras suficiente tiempo, el abismo eres tu. Nihilismo. El culto a la entropia. Pero tras el caos... no hay nada. Una vez cierras esa puerta solo puedes dejarla cerrada. No conviene abrirla. Y sin embargo... Y no sabemos ni nuestros nombres. Ignoramos nuestros excesos. Pero da igual cuantas vueltas le demos a la espiral. Al fondo, solo está el fondo. Y de ahí no se sale. Y en la otra mano Dios, y la luz, y el calor, y la vida. ¿Por qué renunciar a nada? ¿Por qué dejar de entenderlo todo? Hay que abrir los ojos como los niños y aprender. Hay que vivir. Ha sido genial. Y ahora, se acaba. Y eso está bien también.

viernes, 2 de octubre de 2020

La teoría del alambre de espino

Me he encontrado dos teorías coincidentes en "Generacion X" y "Bullshit Jobs". Es una idea que se puede resumir en esa frase de "los gobiernos gobiernan para los que tienen, o para los que no tenían". En el título del artículo hablo de "la teoría del alambre de espino" porque es algo que en Generación X atribuyen a los Baby Boomers y en Bullshit Jobs hablan de como, en Hollywood, nadie que no tenga dos guionistas/directores/actores/etc en su album genealogico puede aspirar a ser alguien. Basicamente porque no tienen el capital económico ni social para entrar en el ghetto del éxito. Uno no puede hablar de meritocracia ni de escalera social cuando, al rascar un poco, uno se encuentra con que los "nuevos ricos" vienen de familias ricas. Cuando el actual POTUS presume de ser un hombre hecho a si mismo... que pudo perder un millón de dolares en su primera inversión y seguir adelante. Con todos sus organos en su sitio. Esta es una teoría desagradable, porque habla de resentimiento y rencor. Habla de sentirse inferior. Yo no triunfo, no porque yo no sea lo bastante bueno, sino porque el sistema está trucado. Es contrario a aquello que decía Schwarzennegger de que, si te esfuerzas, lo consigues y lo superas. En cierto sentido, él lo ha hecho. Pero es alguien que se ha colado en los huecos del sistema y ha sabido jugar muy muy bien sus cartas. Para la inmensa mayoría de nosotros, la promesa de éxito de nuestros padres es una falacia. No viviremos mejor que ellos. Y eso es un cambio terrible en la historia porque es un cambio global. Por primera vez no es que nosotros vivamos peor que nuestros padres por una guerra, una peste, una amenaza... no. Nos lo vamos a hacer a nosotros mismos, caminando cogidos de la mano hacía un futuro peor. Es como la Unión Soviética, con la diferencia de que ellos sí creían que iban a mejorar, pero nosotros sabemos que no es así. ¿Por qué no hay una revolución? ¿Por qué no nos rebelamos contra ese alambre de espino que nos separa del éxito y de los poderosos? Cada vez las desigualdades son mayores y, sin embargo, no hay problema. Somos ese cuento católico que algunos atribuyen a Bertolt Brecht "Cuando vinieron por los comunistas yo no era comunista, así que no me preocupé. Cuando vinieron por los judios yo no era judio, así que no me preocupé. Cuando vinieron por mí, nadie se preocupó". Ese es uno de los motivos. Estamos demasiado fragmentados. Otro, planteado en "Bullshit jobs" es que vivimos en una sociedad cimentada en el resentimiento. El viejo envidia al joven y le recrimina su frescura, el joven envidia al rico y le recrimina su dinero, el viajero envidia al sedentario, el soltero al casado,... nos mantenemos molestos por los demás y con nosotros mismos, lo que impide que hagamos causa común sobre ningún tema. Así, no producimos ningún cambio social porque somos incapaces de salir de nuestro constante enfrentamiento individual, luchando una guerra diaria contra cualquier causa. Vivimos fuera del alambre de espino. Y las distopias tipo "Altered carbon" o "Alita", donde un grupo de parias sobrevive entre los restos de los poderosos cada vez parecen menos una utopía ridícula y más una realidad. En una sociedad distópica, donde existen teléfonos que te comunican con la otra parte del mundo, camaras que puedes tocar y que graban tu voz y la traducen a otros idiomas, comida que se genera a sí misma. Vivimos cada vez más un futuro cyberpunk, donde cada vez estamos más solos, más tristes, más enfadados, más acelerados. Ese maldito alambre de espino que nos impide ser felices...

jueves, 1 de octubre de 2020

Relaciones a brochazos

Ayer tuvimos día social. Y curiosamente, llega un momento en tu vida en que tus relaciones dejan de ser una linea y se convierten en un punto. Durante un espacio, un tiempo, coincidis. Y luego cada uno sigue su camino. Y eso no está ni bien ni mal, simplemente la vida cambia y la capacidad y voluntad de establecer relaciones más profundas y regulares (lineas) se vé obligada a dirigirse a otros campos. O desaparece. No creo que sea una cuestión de madurez, porque sigo disfrutando de una buena charla con mis amigos como el que más, sino de intereses dispersos. No existe tiempo físico para tanta actividad y hay que priorizar. Así mismo, tampoco existe un problema en asumir que hoy estamos aquí y mañana no. Es ley de vida. Simplemente reducimos el nivel de exigencia y disfrutamos el momento. No es mejor ni peor, es distinto. Pero sí, es curioso ver gente una vez cada varios meses y sin embargo estar bien. Curioso.

domingo, 27 de septiembre de 2020

Sobre Noland y Pepa Pig

Hoy comentaba sobre la perdida de calidad en los contenidos de ocio. Venimos asistiendo a una sucesiva, primero despolitización y después un "ahuecado" filosófico, ético y moral de nuestro ocio. Es un proceso que tiene lugar en una doble vertiente porqué... ¿qué viene primero? ¿La ausencia de contenidos "elevados" para una población formada, o el interés de la población en productos cada vez más básicos, más elementales, más sencillos? Hoy discutía con una colega sobre la cita de Nietzsche respecto a que son necesarios escritores "malos", porque es parte del proceso de aprendizaje el desarrollo de contenidos de un interés inferior. Pero volvamos al ejemplo del título. Hace tiempo me encontré un meme sobre dibujitos de los años 80 VS dibujitos actuales. Y comparaban una cita de caballeros del zodiaco sobre las virtudes que debe desarrollar una persona, con los contenidos de Pepa Pig. Que son basicamente, sonidos y estímulos. Me imagino que los enanos de ahora, igual que nosotros en nuestra época, se quedan empanados delante de la pantalla y así no molestan a sus padres. Pero mientras que nosotros lo haciamos con Barrio Sesamo, Goku, los Fraggle y El Mundo de Beakman, los enanos de ahora tienen a Dora la Exploradora, a Pepa Pig y a otros contenidos que, en mi época, eran para preescolares. Quizás esa es la trampa, que estamos comparando grupos de edad diferentes. No tengo hijos, así que si alguien puede corregirme lo agradecería. Y entramos con Noland. Ayer fui a ver "Tenet". Y no es mala película, es muy interesante. En la línea de Interstellar o Inception, plantea cuestiones de física avanzada para narrar una historia muy básica, muy shakesperiana. Como decía mi mujer, Interstellar trata de la relación entre un padre y una hija. Tenet, trata de cumplir con tu deber. Lo inquietante de Noland, lo que me resulta molesto, es que sus películas son muy snob. Presumen de un conocimiento que está al alcance de muy pocos espectadores y no se lo aproxima. No es pedagógico, sino pedante. Un verdadero intelectual, cuando emite un juicio, intenta aproximarlo a la audiencia. Claro que aquí nos encontramos con la paradoja de Pepa Pig. ¿Como explicar conceptos de física avanzada a un público entre el que se encuentran terraplanistas? Así que nos vamos a los extremos. Tenemos una sociedad cada vez más radicalizada sobre cualquier tontería, fragmentada en infinitos campos e incapaz de alcanzar acuerdos. Por un lado, tienes a aquellos que, como no tienen cultura ni pretenden tenerla, admiran a gente como Noland porque emite algo que suena a magia, pero que no lo es. De hecho, el experto cientifico de Interstellar explicó que, si bien la película se basaba en principios reales, los lleva más allá para narrar la historia. Lo que significa que, si bien suena posible, es falso. Así que tenemos a alguien que hace ruidos, dice que es ciencia y lo adoramos, porque es magia. Las películas de Noland resultan tan reales como Star Wars, pero (y esto es lo grave) trabajan sobre bases cientificas reales. Es un poco como Regreso al Futuro, si te dijeran que el Delorian cuenta con un motor de XGAJSF que permitiría viajar en el tiempo. ¿Cual es el otro campo? El que directamente le da igual. Y tenemos de un lado a una población que considera la ciencia algo entretenido y del otro a alguien que lo considera una fantasía. Nadie establece un debate real sobre dinamicas de poder, factores económicos, investigaciones. Aparece alguien con una bata y te dice "estamos investigando esto" pero no porqué, ni como, ni cuando... todo es un poco James Bond. Es fantasia, pero es fantasía con una base real. Al final, el problema real y común que tienen Noland y Pepa Pig es que emiten contenidos para una sociedad que no cree que pueda mejorar. No cree que merezca la pena esforzarse por investigar, aprender, formarse. No cree que existe gente que está haciendo un esfuerzo por convertir el mundo en un lugar mejor, porque el concepto de esfuerzo o de valores se considera superado. Vivimos en el Gospel of Wealth que decía Graeber, la creencia que el dinero es un fin en sí mismo y todo lo demás da igual. El debate ecológico del final de Tenet queda enmascarado en la idea de que es inevitable, de que la paradoja del abuelo o la teoría de futuros infinitos son cuentos narrativos. Nadie se plantea que, efectivamente, el mundo puede y podría ser distinto. Consideramos superada la política, porque hasta cierto punto lo está. ¿Para qué plantearse un concepto de justicia, de dignidad, de igualdad...? No queremos eso. No queremos derechos, no queremos reclamaciones, no queremos conflictos. Mejor saltar sobre el charco o ver como mueren infinitos minions haciendo... lo que se supone que tienen que hacer, porque el mundo está condicionado, todo está decidido. Rindamonos al demiurgo. Noland y Pepa Pig son más nihilistas que Nietzsche. Maldita sea mi estampa.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Sobre el contrato scial

No sé ni porqué me molesto con estas cosas. Supongo que porque hoy me he levantado con el pie cambiado, porque me duele el hombro o porque tengo hambre. Ni idea. El contrato social. Una obra de Rousseau que no me he leído, lo que me pone al nivel del típico "entendido" que habla de todo, pero cuyo concepto básico entiendo, porque es de sentido común y la base de posteriores estudios. En una sociedad donde siempre existe el recurso a la violencia, la única forma de coexistencia pacífica pasa por un acuerdo entre los gobernados y los gobernadores. Como decía un profesor militar que tuve, la autoridad es una ficción. Cuando el policía te dice "haz esto" y tu lo haces, lo estás haciendo por la amenaza contenida en la autoridad. Pero esa amenaza es simplemente momentanea. Si un policia se dirige a seis chavales que están sentados y les dice que se identifiquen y le den sus documentos... ¿qué impide a los chavales levantarse, apalear al policía y seguir con su vida? La serie de normas y constructos sociales en que vivimos, que se reducen al conocimiento instintivo de que una acción así no quedará sin castigo. Eso no es así en todo el mundo. Este es un detalle importante. En algún lado leí que los occidentales tendemos a pensar que el resto del mundo es como nosotros, pero con vestimentas típicas y eso es una tontería enorme y es peligrosa. En buena parte del mundo, hay barrios donde la policía no entra, donde la amenaza de la violencia no está tan lejos de la realidad o donde tu identidad tribal pone tu vida en peligro. Y no sucede solo en países remotisimos del tercer mundo. ¿Por qué meto este inciso? Porque tendemos a pensar que la violencia es ese recurso olvidado, del neolitico, que no tiene sentido en el discurso político actual. Y la violencia es un elemento fundamental de las relaciones humanas. El ejercicio de la misma o la amenaza de ejercerlo es uno de los elementos fundamentales de las ecuaciones de poder. Citando a Stalin, cuando le dijeron que el Papa Católico condenaba el gobierno comunista de Polonia, "¿Y cuantas divisiones acorazadas tiene el Papa?". El contrato social se basa en la asunción de que "el pueblo", "las masas", o cualquier otra palabra que usara Hitler en un discurso para referirse a esos idiotas que asaltaron la Bastilla, se van a quedar quietos y no van a asaltarla si se le conceden determinadas cosas. El grado de exigencia va en función de la época y de la percepción de agravio, pero la píramide de Marslow nos da una buena aproximación a ella. Si la gente se muere literalmente de hambre, que nos maten a unos cuantos contal de hacerselo pagar a ellos no es tan descabellado. También depende de la cultura y del entorno; por la mitad de lo que tuvo lugar la revolución de Octubre, en España se produjo el Dos de Mayo. El ejercicio del poder es un complicado equilibrio, porque nadie tiene un termometro que te diga en que momento "la plebe" (me encanta esa palabra) va a saltar. Lo que está claro, en este entorno global en el que vivimos, es que el efecto mariposa existe. Que el punto de ruptura no se tiene muy claro donde está. Y que la legitimidad del gobierno, esa expresión tan bonita, es el punto en el que su capacidad para ejercer el mando es aceptada y respetada por los gobernados. Que pueden o no ser partidarios de este, pero deben aceptarlo si pretenden una convivencia en sociedad. En toda democracia, donde existen diferentes grupos identitarios y de presión, va a haber grupos más y menos favorecidos. La cuestión es, ¿en qué momento yo paso de ser grupo desfavorecido a ser turba rabiosa? ¿Cual es el grado de desafección que me permite decir, no ya que este gobierno no me representa, sino que este gobierno no tiene derecho a mandar? Volvamos al ejemplo africano. El gobierno lo ejerce otra tribu. Ellos ponen a su gente en los puestos de dominio, organizan la educación en su idioma, purgan al ejercito y la policía. Me hacen pagar impuestos por sacar agua de mi pozo. Los sobornos que tengo que pagar para tener electricidad se disparan. Pero bueno, si no son ellos serán otros. Y de repente, mi equipo de fútbol es ilegalizado. Y por ahí si que no. Así que yo y mis compañeros, cogemos unos machetes y decidimos que hasta ahí hemos llegado. ¿Parece absurdo? Es un ejemplo claro de ruptura del contrato social. Determinados elementos del gobierno común, del uso del poder por los dominantes sobre los dominados, están sujetos a debate y su uso puede devenir en abuso sin consecuencias. Otros no. En mi caso, yo sé en que momento el gobierno ha perdido la legitimidad para mi. Pero dado que creo en el sistema de turnos en que vivimos, mi acción no supone coger un machete, sino esperar a las siguientes elecciones y cambiar mi voto. Dado que tampoco creo en el prosiletismo y en mi misión evangelizadora política, participo de debates cuando los hay y doy mi opinión cuando se me pide. Fin. Otra gente entiende que su responsabilidad ciudadana es convertir al pagano, sin entender que la política, como decía Pepe Mugica, consiste en alcanzar acuerdos y saber ceder. Pero dado que en nuestra cultura eso aún no ha llegado, me parece que vamos a seguir viendo contratos sociales a la africana, Unión Europea mediante. Mucha suerte a los que tengáis hijos.

Porque somos una democracia al nivel de Uganda

Hoy he cometido la locura de asomarme a redes sociales. Parece que me aburro mucho. Y al hacerlo he constatado algo que lleva tiempo llamandome la atención. No tenemos espacio a la disidencia (tenía ganas de usar esa palabra, tan de "La vida de Brian"). En este bendito país de Dios, las opiniones se dividen entre "conmigo a muerte" o "contra mí a muerte". Aún entendiendo que la gente que se considera neutral (yo intento estar en ese registro) no se molesta en predicar o convertir a gente a su causa, y que los exhaltados son tres... en primer lugar, no son tres, y en segundo lugar son tan visibles que compensan. Miramos por encima del hombro a la política africana porque está orientada a la tribu y a la identidad. Pero realmente la democracia consiste en eso y es bastante fea. Es mi turba contra tu turba. Durante decadas, en Europa Occidental, han existido determinadas convenciones sociales que han limitado los extremos. Todavía en algunos sitios los limitan. El recuerdo de la Segunda Guerra Mundial, cuya sombra se va apagando a medida que los que la vivieron desaparecen, así como el recuerdo de otras guerras... los "tiempos duros que hacen hombres duros" de los que hablaban hace poco, van quedando en el recuerdo. Gracias a Dios, vivimos en una sociedad donde no muere gente de hambre literalmente. Los más desatendidos de nosotros, los abandonados, los olvidados, cuentan con Caritas, el banco de alimentos, trabajadores sociales de los ayuntamientos... esto es así gracias a una serie de compromisos sociales, que me parecen absolutamente innegociables. Eso nos convierte en mejores seres humanos y abre la puerta a que podamos concentrarnos en desarrollarnos como personas. Tenemos servicios garantizados con los que nuestros bisabuelos ni soñaban. Sanidad y educación gratuitas. Ropa y alimentos a precios que nos permiten desperdiciarlas. Agua potable al alcance de cualquiera. Todo esto, que parece obvio, no lo digo para hacer un "rights scolding" (voy a adorar esa expresión). No. No considero que no tengamos derecho a reclamar cosas solo porque tenemos algunas. Tampoco considero que los derechos que tenemos solo puedan ser conquistados; una sociedad madura negocia. Alcanza acuerdos. Redistribuye. Y a proposito de eso va lo siguiente que voy a poner. La función de todo gobierno es la redistribución. Pero ningún gobierno es inocente. En democracia, el gobierno se supone que representa a una mayoría social, que le da una "orden" (no me gustan las traducciones de "mandate" que he encontrado) de ejecutar determinadas políticas. Esas políticas son de interés para la mayoría, si bien el gobierno tiene unos límites, marcados por los excesos que esa mayoría NO aprueba se cometan en su nombre. Volviendo al ejemplo africano, mi tribu puede considerar que somos los únicos con derecho a agua potable, por lo que a las demás tribus que les den. Pero en un estado "maduro", la sociedad entiende que no puede tener agua potable solo una tribu, porque eso llevaría a que las otras consideraran tomar la suya mediante la violencia y el contrato social se rompería. Sobre el contrato social, luego escribiré algo más. ¿Por qué digo que estamos al nivel de Uganda? Porque hemos permitido que la identidad tribal "diluya" nuestra responsabilidad con las otras tribus. Porque hemos establecido campos, en esta España donde como escribió Perez-Reverte las guerras civiles no son acontecimientos históricos, sino estados de humor, que no negocian, que no ceden, que no se permiten considerar otras opciones. Decía Ortega y Gasset que el español no negocia, golpea con sus argumentos al adversario hasta que lo aniquila. En España, dimitir es un nombre ruso. ¿Suena divertido? No lo es. No lo es cuando tenemos un gobierno que ha ejercido el peor liderazgo ante la crisis del coronavirus de Europa, pero al que las únicas cuentas que se le piden vienen de gente que no reconoció su legitimidad en primer momento. En este país o eres fan del gobierno a muerte, así te envenene la comida y viole a tus hijas, o eres enemigo a muerte del gobierno (jamás te lo perdonaré Manuela Carmena, ¡jamás!). Y eso me da mucha pena. Por suerte, el estado de bienestar en el que vivimos hace que determinadas pataletas se queden en eso, en pataletas. Pero para poder ejercer una crítica responsable son necesarias varias cosas. En primer lugar, un cierto alejamiento emocional de la cuestión. En segundo lugar, una relativa objetividad (o al menos no un obvio partidismo). En tercer lugar, un conocimiento de lo que se está hablando. Sin ninguna de esas cosas, la gente que clama por un golpe de Estado (llegó a existir una propuesta en change.org), los que critican absolutamente todo lo que hace el gobierno, son unos hooligans. Pero dado que la defensa del gobierno consiste en "y tu más", coreado por sus ocasionales fans identitarios... pues la cosa en general da bastante pena. Yo no voy a defender al gobierno cuando no tiene razón, porque no "soy de ellos". Yo obviamente tengo una identidad política, pero mi identidad política va con políticas, no con personas. Es decir que el hecho, la acción, no el nombre que le ponen es lo que consigue mi adhesión. Un partído político no es un equipo de fútbol. Un partido político es una herramienta de desarrollo de políticas, de igual forma que una empresa de tapones es un negocio que hace tapones. Si no te gustan los tapones, no apoyes a una empresa de tapones. Como conclusión, solo quiero decir que mientras no exista un debate adulto y todos seamos emocionales, identitarios e infantiles, la política española seguirá siendo Salvame. Y como le decía a mi abuela, cuando decía que "a mi la política no me da de comer", es precisamente todo lo contrario. "Salvame deluxe" va a determinar cuanto cobran los pensionistas, que servicios públicos tenemos, cuantos impuestos pagamos. Van a decidir como son las ciudades donde vivimos, que medios (y como) nos manipulan, que sistemas educativos tenemos, que exigencias burocraticas se nos va a hacer para todo. Ese salvame, irresponsable, inmaduro, repugnante, va a dominar nuestra vida hasta niveles ridículos. Y mientras discutimos si el rey está desnudo o no, van a seguir haciendo lo que le salga de los cojones con esta sociedad alelada, inmadura, dedicada a quejarse de todo sin plantear soluciones ni ver más allá de "que pasa con lo mío". Así que bueno. Tiempos interesantes, como decían los chinos. Tiempos interesantes.

lunes, 21 de septiembre de 2020

Infiltraciones culturales

El otro día estaba escuchando un podcast sobre policía italiana y comentaban que son muy buenos, debido a motivos históricos y culturales, en infiltrarse en organizaciones criminales. Pensaba en el documental "La Linea" (muy recomendable, está en Netflix) y en como aquí, también. Y pensaba que los "motivos culturales" pueden venir referidos a nuestros formatos de socialización. Vivir en primera línea de la globalización hace que te cuestiones cosas que toda la vida has dado por asumidas. Y una de ellas es la extensión de las relaciones, familias y amigos, en la que nos movemos. La cantidad y calidad de nuestras interacciones sociales. Y lo que eso conlleva a la hora de efectuar un seguimiento o intentar mantener una confidencialidad. No entiendo esto como bueno ni malo, sino como un hecho singular de nuestra forma de vida. Aquí todos tenemos familias enormes (extendidas, con primos, tíos, cuñados...) y grupos de amigos diversos (el equipo de fútbol, los colegas del trabajo, esa gente con la que estudié...). En el norte no es tan así, pero lo que falta de cantidad se compensa con calidad y no existen secretos entre amigos. No es así en todas partes. Existen sitios donde la gente tiene muy pocas relaciones y las que tiene son utilitarias y basadas en un sentido de la privacidad mucho más elevado. Existen otros sitios donde las relaciones son más formales y sujetas a una serie de tabúes culturales que limitan la comunicación. Esa mezcla de laissez-faire y de contacto próximo nos permite ser uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo, pues el esfuerzo que realizamos para pasar tiempo con nuestros seres queridos y hacernos sentir bien los unos a los otros es calidad de vida. Lo curioso es que no nos damos cuenta, hasta que un programa de la radio nos lo recuerda tangencialmente. Que curioso.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Un cruce entre tecnología y sociedad

Llevo unos días leyendo cosas muy interesantes. Por un lado "el 90% de todo", un libro sobre la industria naviera. Y sobre como, en los últimos años, se ha producido una perdida de calidad humano en la industria, al reducirse costes por el lugar más obvio: la gente. Un efecto secundario de la globalización, que aparece en muchísimas areas pero en esta en concreto ha llegado a una perdida de identidad incluso, al tener lugar comportamientos que, en un entorno principalmente dominado por occidentales, se daban por hecho. Otro libro muy interesante. "Bullshit Jobs", del recientemente difunto David Graeber. Fascinante. En ese libro se habla de como, más que en un capitalismo "per se", vivimos en un estado neo-feudal, donde las necesidades políticas se convierten en efectos económicos, lo que lleva a una perdida de valor del trabajo y a una mayor presencia de la burocracia, en sus formas más despreciables. También Graeber hablade la perdida de calidad en diversos sectores (medios, empresariales, académicos...) al reducirse el valor "per se" del trabajo, añadiendo capas y capas de supervisiones. Ambos libros sitúan el inicio de esta decadencia en torno a los ochenta, cuando la revolución liberal acuñada por líderes como Ronald Reagan o Margaret Thatcher, a nivel mundial, conllevan el triunfo de los mercados y la economía financiera sobre la economía productiva. Otro apunte interesante. Escuchaba un podcast sobre los años de plomo en Italia y la conflictividad social. Y el autor habla de como, en torno a esa época, existía un conflicto de clase que obligaba al Estado a desmovilizar elementos de la policía, contaminados por una solidaridad excesiva con los obreros de la industria automovilistica a los que debían reprimir. También estamos hablando de los años setenta. En dicho podcast hablan de la figura política del policia y citan a Graeber, que dice que un policía no es más que un burocrata armado, que ha sido tremendamente romantizado para justificar su existencia como medida coercitiva social. La semana pasada vimos "The Social Dilemma", donde diferentes ejecutivos de la industria de las redes sociales explican como, una tecnología que basicamente maneja información personal, basa su modelo de negocio en estudiar y modificar patrones de comportamiento. Y que las redes sociales son herramientas muy poderosas de un potencial desconocido. Son un medio de comunicación más, como en su momento lo fue la tele o la radio (hablamos de Orson Welles y "La rebelión de los mundos"), para el que no estamos preparados y que posee una intrusión en nuestra vida privada muchísimo mayor que ningún medio anterior, pues uno de los objetivos de su diseño fue actuar como sensores militares. Todos estos libros y podcast se combinan en una idea. En que en torno a los ochenta tiene lugar una revolución económica y tecnológica de la que ahora estamos viendo sus resultados últimos. Que los políticos demagogos (me niego a llamarlos "populistas"), la desaparición del espíritu crítico, la perdida de calidad humana, el trabajo por el trabajo, la destrucción de los valores identitarios "clasicos" (familia, idioma, religión, nación) en lo que nos hemos formado durante los últimos años, no son un evento casual ni aleatorio. Yo sigo pensando que la globalización como tal es una gran oportunidad para el ser humano y que los clásicos de la ciencia ficción (Asimov, por ejemplo) que defendían un mundo global no estaban equivocados. El nacionalismo, el tribalismo... está destinado a ser superado, de igual forma que el feudalismo fue superado por los Estados Nación al producirse una fusión entre intereses económicos y políticos que llevan a una mayor concentración de recursos. Hoy en día, cualquiera que estudie logistica, se da cuenta de la existencia de hubs, de concentración de medios y recursos, de especialización de profesionales y de movilidad social. Pero el principal obstaculo en ese avance, como ya planteara el general McChrystal en "Team of Teams" no es tecnológico sino cultural. No estamos viendo la figura completa, hasta que no tengamos más remedio que verla. Las fuerzas del Status Quo y del mercad como lo conocemos hoy en día no van a desaparecer y seguirán oponiendose a un mundo más global, más humanista, más generoso, más capacitado. Más ecológico. Pepe Múgica decía que nuestro planeta no va a resistir el sistema económico en que vivimos, porque si 1.200 millones de chinos deciden consumir al nivel de Europa o EEUU los recursos del planeta se agotarán. Ya lo vemos, en las sequias, el cambio climático, el agotamiento de recursos pesqueros. Pero seguimos. Porque una pandemia que nos obliga a quedarnos en casa nos enseña que el mundo puede continuar, pero no queremos verlo y no lo haremos hasta que no tengamos más remedio. No soy optimista sobre el futuro. Pero "vivir tiempos interesantes", como decía la maldición china, no es más que una parte de lo que nos va a tocar vivir. Y lo mejor es que nos lo hemos buscado solos. Buenas tardes y feliz semana.

jueves, 17 de septiembre de 2020

Arte vampírico

Decía Haruki Murakami que, la mayoría de grandes novelas, fueron escritas por hombres muy mayores (por ejemplo Tolstoi), porque la literatura se alimenta de la vida y solo alguien que ha vivido mucho y está lejos de la prisa, el ansia y el día a día puede sentarse para crear algo realmente enorme. Esta teoría, como todas, es rebatible pero contiene un elemento que creo es fundamental. La literatura se alimenta de la vida. Para poder escribir, uno necesita tener experiencias. Necesita viajar, conocer, experimentar, sentir. El espíritu que crea suele ser el espíritu que sufre, aunque no tiene porqué. Lo que está claro es que es el espíritu que vive. Los personajes que escribimos están basados en gente que conocemos o que imaginamos. Los sitios que describimos existen en nuestra mente porque tenemos otra referencia. Como leí el otro día, el ser humano no crea de la nada sino que modificamos, cambiamos cosas y adaptamos. Por eso cuando surge un animal del fondo marino decimos que es "extraterrestre", porque no concebimos algo que no hayamos visto en algún lado. Pero vivimos tiempos acelerados. Tiempos de consumo, de creación rápida, de miedo. De no reflexión. Y no nos damos cuenta que la vida, como la fruta, debe madurar antes de poder ser cosechada. Algo tan simple como un buen artículo, apenas unas cien o doscientas palabras, necesita un suelo sobre el que crecer, un sol y una humedad que lo alimenten, un tiempo para madurar. Un espacio en nuestra mente y nuestra vida para existir antes de ser tecleado. Y una vez hayamos hecho eso, ya está vivo. Ya puede empezar a desarrollarse solo. Deja de ser nuestro y pasa a ser del mundo. Pero si lo aceleramos, si lo escribimos a medias, si lo sacamos antes de tiempo... fracasará. No tendrá concepto, sustancia, energia. No transmitirá. Por eso hay que entender que, siendo el arte algo que se alimenta de nuestra vida y nuestra energia, para ser un proceso creativa necesita de su ciclo de maduración. Y que no debemos tener prisa por crear, como no debemos tener prisa por vivir.

Un pendiente

Hoy estaba en la cama, viendo salir el sol en ese momento en que de repente partes de tu vida vienen a visitarte, toc toc, y te recuerdan otros momentos y otras personas que, curiosamente, también eres tu. Hoy me tocó volver a la adolescencia. Y recordé como, con unos catorce años, yo me hacía "pendientes" con una chapita de metal que traían los calcetines para que no se separaran por el extremo. Por supuesto lo hacía en Vigo, donde no me conocía casi nadie, y fuera de casa de mi abuelo, que no me dejaba. Y de repente recordé como mi abuelo, que tampoco había visto crecer demasiado a sus hijos porque estaba siempre trabajando, flipaba conmigo. Esa relación tan guapa que teniamos. Cuando yo era pequeño, estaba obsesionado con los dinosaurios. Como buena parte de todos los niños desde que el mundo es mundo y los dinosaurios existen. Salió una colección de dinosaurios y yo me suscribí. Recuerdo que al principio estaba enamoradisimo. Y luego poco a poco le fui perdiendo interés, como todos los niños, a medida que la colección se hacía más arcana y misteriosa (cuando empezaba a hablar de dinosaurios poco populares o de relleno. Como todas las colecciones, perdía fuelle). Pero aún así mi abuelo seguía comprandomela y yo seguía leyendolo, queriendo complacerlo yo, él intentando darme algo que me gustara aunque no lo entendía. Recuerdo como escuchaba, con una paciencia infinita, como yo le contaba de algún bicho u otro, él que siendo pescador estaba harto de ver animales y no darle más ciencia que el nombre que necesitaban para venderlos en la lonja. Lonja, a donde me llevó cuando era tenía cinco o seis años y tenía que hacer un trabajo sobre animales, y yo elegí el tiburón. Sí, soy muy viejo. No sé si en esta época donde todo está cogido con pinzas un hombre de sesenta años podría ir con su nieto a una lonja de pescado y caminar entre animales muertos, maquinaria industrial y otros hombres, rudos, cansados, serios. Mirando todo con ojos enormes, enamorado, poniendose al lado de peces más grandes que el mismo y gruas que, daba igual cuanto doblara el cuello para atrás, seguían hacia arriba. Pero yo me críe en una época en la que no había móviles ni todos nos escandalizabamos tan fácilmente, y con la suerte tremenda de tener un abuelo que me quería muchísimo. Y yo, en la medida de mis posibilidades, lo quise tanto como pude. Por eso hoy, recordando lo del pendiente, me queda un sabor un poco agridulce. Porque todo adolescente es contrario a la autoridad y debe saltarse las normas. Es nuestra forma de construirnos como individuos; tenemos que romper con lo anterior y crea algo nuevo. Da igual cuan lógicas y coherentes sean las normas; debemos enfrentarlas para poder crecer. Después nos estabilizamos y dejamos de hacer el idiota, pero existe una edad en la que basta con que te digan "sí" para que tu digas "no". Hoy, mirando por la ventana salir el sol, me acordaba de mi abuelo y pensaba. Valiente gilipollas fui a esa edad. Escapandome para colgarme un trozo de metal ridículo de la oreja, sabiendo que le molestaba, solo para molestarle. Y recuerdo esas tardes en Vigo junto a las sardinas, donde tanto presumía él de mi, o en mesas enormes con la familia, o con sus amigos cuando intentaban burlarme y lo conseguían, inocente enano que se creía todo lo que le decían. Hoy, sigo pensando que yo soy ese chico que se dejó crecer el pelo y llevaba camisetas oscuras. Pero también soy ese hombre serio, que camina con las manos a la espalda, y me da mucha pena no poder mirar a los ojos al abuelo, enseñarle todo lo que he ido construyendo y darle las gracias. Porque si he hecho esto, en buena parte, es porque alguien en su momento supo decirme que con ese pendiente ridículo parecía maricón y que más me valía ponerme a estudiar y ser un poco más serio. Y fijate. De alguna forma, parece que lo he hecho y puedo estar orgulloso de mí mismo.

viernes, 11 de septiembre de 2020

Cuando perdemos las mínimas formas

Ayer me pasó una cosa, cuando menos curiosa. Me monto en el autobus y vamos todos con mascarillas, claro. Me siento y, en la parada siguiente, está el bus bastante lleno. Así que una mujer se me sienta al lado. Ni mayor ni joven, más cerca de los cuarenta que de los treinta, con esas arrugas que se forman en los lados de los ojos que indican que uno ya lleva algo vivido. Le saludo, como a cualquiera, y me contesta. "Perdona, me parece que me decías algo" y le dije "sí claro. Estaba saludandola." Y giró la cabeza. Entiendo que vivimos en una sociedad obsesionada con el flirteo y con las relaciones. Entiendo que vivimos colgados del móvil y asustados por noticias donde todo está mal y cada quién descarga sus frustraciones e iras. Entiendo montones de cosas, pero no entiendo que se le niegue el saludo a una persona. Es algo que siempre me ha molestado muchísimo. He trabajado de marino y, entre militares, el saludo es obligatorio. Pues la negación de saludo, por ir despistado o por lo que sea, siempre me ha enfadado horriblemente. ¿Qué pasa? ¿Ya no nos podemos relacionar como personas? ¿Todo mensaje contiene una intención oculta? De alguna forma parece que hemos elegido dejar de lado la naturalidad y encontrarnos solo en los terminos que cada uno elige. Todo es digno de desconfianza, todo es peligroso. Hay que evitar mostrarse debil, evitar mostrarse... humano.

martes, 18 de agosto de 2020

En nuestra cabeza, siempre tenemos razón

Ese es el problema principal. Que estamos dispuestos a retorcer la realidad hasta que nosotros quedemos por encima. Siempre creemos que los agraviados somos nosotros y los criminales, los otros. Estamos prestos a sentirnos ofendidos y culpar a los demás. Y no tiene porqué ser así. Existe una realidad objetiva independiente de nuestras percepciones y, quizás, en esa realidad no somos siempre tan virtuosos y eficaces. Hay que darle otra pensada a esto. Una pensada larga.

La atención se mide en gestos

Decía Pepe Mújica que cuando una persona te da su tiempo, te está dando lo más valioso que tiene porque eso no lo puede recuperar. La frase no es suya, pero no tengo ganas de ponerme a buscar al autor original. Y es verdad. El tiempo compartido, que parece que no vale nada, es lo más importante que tenemos en esta vida. Y sin embargo... como decía Sabina, y sin embargo. Hay muchísimas formas de afecto que no cuestan nada pero valen muchísimo. Cuando alguien te escucha. Cuando te pregunta como estás. Cuando te deja que le des la chapa durante veinte minutos sobre la desaparición de la republica romana, aunque el tema le da absolutamente igual. Y los regalos. Los regalos son una ciencia. ¿Mucho o poco? ¿Un compromiso o un desperdicio? El regalo es un mensaje y como tal depende muchísimo su interpretación del emisor y del receptor. ¿Qué percibe el emisor? Ahí existen dos elementos, uno el de la percepción del esfuerzo realizado y otra la expectativa de la recepción del mismo. Que curiosamente es inverso en el caso contrario. El que acoge el regalo evalua el valor del mismo y la expectativa de reacción de la otra persona. Es un tema complicado. ¿Qué esperamos al hacer un regalo? ¿Qué nos monten una fiesta o que disimulen sus emociones? Yo por ejemplo, siempre me siento incomódo cuando alguien recibe un regalo mío. No sé como reaccionar ante una emoción exhuberante; en mi familia tendemos a ser sobrios. En cambio para otra gente, esta sobriedad es insultante. A veces, la mejor solución es no complicarse y no hacer regalos. Pero claro, aquí existe el agravio comparativo. Si le compro a un sobrino mío pero a otro no, el mensaje es que valoro a uno sobre otro. También es peligroso, si el emisor no quiere que ese sea el mensaje. De alguna forma, para mí la conclusión de todo este artículo es que socializar es arriesgado. Pero estar solo no es una solución así que a veces, un c

El hogar son ellas

He tenido un fin de semana algo regular y andaba dandole vueltas a algunas cosas. Entre otras, que un amigo se pasó por mi casa el otro día y comentaba que "ahora tiene un tono más hogareño". Sí, no puedo evitarlo. Mi idea de una casa es un espacio donde dejar y hacer cosas y dormir. Basicamente, una mezcla de taller y almacen con una cama. No sé de donde me sale esa concepción tan "prusiana" del espacio. No diré espartana porque no llega a eso, tengo una limitada sensación de color y forma. Muy limitada. Pero desde luego, el minimalismo es lo mío. Ahora es distinto. Pero no solo cambia el espacio. El compartir algo, el apoyarse el uno en el otro... eso da calma. Equilibrio. Es el puerto al que regresar después de navegar. En la mar nunca se está tranquilo. Nunca. Incluso cuando todo parece que está bien... sabes que va a cambiar enseguida. Y ahí fuera hace mucho frío. Da igual que pegue el sol, el viento te enfría y te come el calor corporal. Una persona muere de hipotermia en menos de veinte minutos, excepto en climas muy calidos. Basta una llamada. Un gesto. Un detalle. Y de repente, todo vuelve a estar bien. Decía Rali que los hombres construimos casas y las mujeres construyen hogares. Es verdad.

martes, 11 de agosto de 2020

De vuelta a mi mismo

 

Ayer tuve un día un poco revoltoso emocionalmente. Y al caer en la cama, de repente, se me ocurrió que no puedes dejar que el miedo guíe tus acciones. Y que ese es el problema. Una vez quieres que todos estén bien y te preocupas por todos... dejas de preocuparte de ti mismo. Dejas de disfrutar. Dejas de jugar, de probar, de reírte, de equivocarte. De entender que la única forma de avanzar es probar cosas y la única forma de vivir, es ser fiel a ti mismo. El deber, la obligación, la responsabilidad... están bien cuando son voluntarios. No cuando eres prisionero de decisiones que has tomado o te han obligado a tomar. 

Tampoco somos hojas en el viento. Vivimos en un entorno de relaciones en el cual, a veces, debemos ser menos egoístas y pensar en el grupo. Pero esa es una decisión consciente, voluntaria. 

Ayer me di cuenta de que puedo ser yo mismo y eso no está mal. Puedo ser divertido e idiota, profundo y filosófico. Puedo ser hambriento y sarcástico, dar con una mano y quitar con la otra y no tengo porqué vivir anestesiándome con hobbies que terminan siendo un trabajo y con miedo a dejar de hacer cosas. Ayer entendí que puedo, simplemente, sentarme con un té y un libro y el mundo puede esperar. 

Ayer fue un buen día. Quien lo diría.

PD: Hasta luego, monstruito. Se te echará de menos. Gracias. 

jueves, 6 de agosto de 2020

Dinamicas de poder y micro abusos


Decía un artículo que leí hace tiempo que, para entender las dinámicas de poder, basta con ver que tu jefe entra en tu despacho cuando quiere, pero tu tienes que pedirle permiso para poder entrar en el suyo. De igual manera, las relaciones de amigos, pareja, familiares, compañeros... pueden ser entre iguales o no serlo. Es decir, a veces entráis el uno en la habitación del otro sin pedir permiso, a veces lo pedís. 

Así mismo, la diferencia de poder conlleva una serie de responsabilidades y actitudes. Alguien dijo que toda costumbre se convierte en ley y determinadas personas se acostumbran a ver las cosas de la forma más favorable para ellos. Como el agua, que siempre fluye hacia abajo, las personas buscan el camino de menor resistencia y lo que mejor encaje con su manera de ver el mundo, sus prejuicios, sus actitudes. Eso no está mal, pero a veces conlleva situaciones de abuso.
¿Qué son micro abusos? Piensa. Seguro que se te ocurre alguna situación en que tu das más que la otra persona o que esperan de ti algo "porque siempre lo has hecho". Ten en cuenta que es una relación casi física, la energía que entra por la que sale. Y plantéate como estás, tu, en esa ecuación. ¿Qué pasa con tus deseos, inquietudes, satisfacciones? Hay gente muy generosa y gente más egoísta. ¿Hay abuso? ¿Como darte cuenta?

Porqué nos gusta el victimismo


Hoy hablaba con una colega sobre esto y hay un punto interesante que no se acentúa lo suficiente.
La victima no es responsable, ni del problema ni de la solución. La victima es victima. Merece nuestra empatia, nuestra compasión, nuestro apoyo, nuestra paciencia.
No se puede presionar a la victima. Eso siempre está mal visto y recibe rechazo social.
Así que es muy fácil, cuando estamos en una situación incomoda, jugar la carta de la victima. Entonces de repente ya alguien tiene que darnos una solución, de repente no somos responsables, de repente no tenemos nada que ver. "Alguien" es culpable y sobre él caerá todo el peso de lo que sea.
Por eso es tan interesante hacerse la víctima. Porque es muy cómodo. Hoy leía sobre micromachismos y pensaba... "¿de qué va todo esto?" y va de que alguien ha sido agraviado y exige una compensación. 
Quizás por esto estaría bien que todos hiciéramos un análisis de conciencia y nos diéramos cuenta de que, si bien a corto plazo vivir en la infantilidad y el "¿y qué pasa con lo mío?" puede sernos rentables, a medio y largo plazo es una mierda. Y que si nunca asumimos responsabilidad por nuestras acciones, dificilmente podemos pedir que nos tomen en serio.
La única forma de lealtad que puede existir es la bidireccional. Si uno da respeto pero no lo recibe, está siendo abusado. Si uno recibe respeto pero no lo da, es un abusador. Y a proposito de eso va a ir el siguiente texto. 

Mantente frío


Ayer fue un día bastante bueno dentro de una semana en la que están pasando cosas interesantes. Las nubes de tormenta siguen ahí y, debajo de la quilla, la corriente va aumentando y algo muy grande se mueve. 
Reduce velocidad. No hay prisa. Párate y descansa. Disfruta el momento. Hay una serie de interacciones que se ven interesantes, gente con la que charlas de cosas... de repente, cuando tu estás bien, tu "cotización social" sube terriblemente. 
No mueras de éxito. A veces pasan cosas buenas y, en ese momento, es cuando hay que ser humilde y agradecer. Agradecer a la gente que se preocupa por ti y te valora. No ser rencoroso y decir "¿Donde estabas tu cuando...?". Hay que seguir haciendo aquello que nos gusta y no parar porque, de repente, todo ha cambiado. Hay que entender que, el motivo por el que tenemos éxito, es el mismo por el que ayer no lo teníamos. 
Curioso, ¿verdad? Pero no es tan raro si piensas que todo no depende de ti. Que a veces llueve y a veces hace sol. Y que la clave es mantener una tendencia. Como decía alguien que conocí en internet hace tiempo "desconfío de las palabras, observo las tendencias". 
Ayer estuve viendo un poco de "Generation Kill" y me encantó la frase "stay frosty". Porque nuestras emociones son una fuente fantástica de energía, son un indicio tremendo de lo que pasa a nuestro alrededor y nos dan muchísima información. Pero no son hechos. Hay que trabajar en base a hechos y darnos cuenta de lo que es realidad y lo que existe solo en nuestra cabeza. 
Recuerda quién eres y porqué eres quién eres. Y con eso, adelante. A por lo que queda de semana y el finde. A ello. 

miércoles, 5 de agosto de 2020

Relaciones como intercambios


Hace mucho tiempo tuve que hacer una presentación sobre un texto que decía "La diferencia entre el compañerismo y la amistad es que este no exige reciprocidad". 
Curioso. Y hoy estaba pensando en ese concepto de reciprocidad, al recibir una acusación de "no haber estado allí". Y la verdad es que es cierto... pero que determinadas amistades exigen de ti algo que no dan. Por tanto, no puede haber reciprocidad. Y que algunas amistades, son la crónica de una muerte anunciada. ¿Es triste? No. Es como el cuento del escorpión y la rana. El escorpión no puede dejar de ser el mismo. (Para los que no lo conozcan, es un cuento en el que un escorpión y una rana quieren cruzar un río. El escorpión le propone a la rana que le lleve en su espalda, pero la rana no se fía. Así que el escorpión le promete que no le picará. Cuando van a mitad de camino, le pica. La rana le pregunta porqué, si van a morir ambos y el escorpión contesta que él no puede dejar de ser un escorpión aunque quiera).
Y claro, es obvio como va a acabar la historia antes de que empiece.
Repito. ¿Es triste? Un poco sí. Porque es inevitable pensar que el esfuerzo será valorado. Que si estás quince veces, porque no estés dieciséis no pasa nada. Pero pasa. Claro que sí. Porque a ti te iban a devolver... y nunca te devolvieron. Porque había otras prioridades. Porque las dinámicas de poder funcionan en un sentido y no en dos. Y eso no está mal si eres lo suficientemente inteligente para haberte dado cuenta desde el primer momento y no confundirte. 
Claro que pasa mucho. Hay gente que cree que, en el acto de dar, existe el compromiso de devolver. Es mentira. Son percepciones. Volviendo a refranes, Bruce Lee decía que pensar que la vida te tratará bien porque eres buena persona es como creer que un tigre no te comerá porque eres vegetariano. O como decía el Dr Carabot, ese enorme sabio que tuve la suerte de conocer, "cada uno da lo que tiene". 
Hay gente a la que le hace feliz ayudar a los demás. Gente que encuentra un placer obsceno, perverso, maligno en ello. Y eso no está mal. Pero esa gente tiene que entender que no ayudan a los demás por ellos, sino por uno mismo. Porque a la persona que ayuda le hace feliz. Por tanto, tiene que eliminar el "crédito" que pone sobre los demás, porque si no, vivirá una vida de decepción.
Y curiosamente, existe también lo contrario. Personas que necesitan que les ayuden. Que aunque están llenos de orgullo, seguridad en si mismo... que en el fondo lo que ocultan es sus miedos, son incapaces de salir adelante solos. Y les gusta. Además ofrecen algo que compensa, de alguna forma. No voy a decir que son personalidades "parásito", pero el que algo no nos guste no significa que no exista. Y mientras se identifique a tiempo no hay problema. Hay relaciones extremadamente duras y tóxicas ahí fuera que, de alguna forma, continúan teniendo adeptos. 
Lo que tengo claro y ayer lo vi aún más confirmado, es que no tenemos el pleno control de nuestra vida y nuestras relaciones están condicionadas por nuestras naturalezas. No podemos dejar de ser lo que somos. Y si en algún momento nos relacionamos con personas con las que no somos compatibles... va a ser cuestión de tiempo que eso falle por A o por B, sobre todo a medida que el nivel de exigencia vital (no es tan fácil gestionar tus recursos con treinta que con quince) suba la apuesta. 


sábado, 1 de agosto de 2020

Cargando una vela


Fue en 2011. Aún no hacía ni un año que el peque se había ido y yo seguía dando tumbos, buscando un amor que ya nunca iba a encontrar. En Sofia, una mañana muy rara empezó yendo a comer y recibiendo mi primer huevo de Pascua, que esa noche sería devorado por unos amigos del momento a los que no volví a ver en mi vida. Esa noche, vigilia de Jueves Santo, di vueltas con una vela en torno a una iglesia. Era una tradición allí y me pareció interesante. Recuerdo que llegué a la habitación y escribí que te había sentido, caminando junto a mi, y que estaba deseando verte para contártelo. 
Hace mucho que no hablábamos. ¿Recuerdas el concierto de Cavalera Conspiracy en Madrid? Que bien sonaba Ratamahatta. Casi te veo, saltando en la cama a lo loco escuchándola. Como te gustaba. 
¿Sabes que tienes un sobrino? Le han puesto tu nombre. No sé porqué, ni quiero meterme. No es asunto mío. El caso es que el otro día estaba allí y bueno. Tengo una responsabilidad. No sé porqué pero esa palabra aparece mucho en mi vida últimamente. 
Te echo de menos. A veces siento que ya no me río tanto y que estoy cansado. Otras veces me pregunto porqué tengo estos desajustes, porqué de repente no puedo parar de hacer cosas y otras veces pierdo tiempo con el teléfono o el vacío. A veces mis días son muy largos. Sí, te echo mucho de menos. 
Pero me distraigo, me pierdo. Quería hablarte de esa vela. ¿Sabes que tu sobrino se parece muchísimo a Almu? Tiene ese punto de carácter, de rabia. Recuerdo que tu lo intentabas, lo intentabas, lo intentabas... y al final te enfadabas. Era fácil buscarte las cosquillas cuando uno sabía como, pero costaba mucho enfadarte. Él no es así, se enfada enseguida. Pero es una pequeña maravilla. Cuando llegas y se da cuenta de quién eres se ríe y tiene una risa contagiosa, divertida. Puede pasarse todo el tiempo del mundo entretenido con algo que le guste y se concentra muy fácilmente. 
La abuela está muy contenta. Deberías verla. Ella también te echa mucho de menos, pero de otra manera. Siempre es distinto. 
El día del bautizo de tu sobrino, me tocó llevar una vela. No sé que tal tío soy. La verdad que tampoco sé mucho que tal adulto soy, estoy improvisando. ¡Y llevo ya demasiado! ¿Como se mide el éxito? Según algunos puntos de vista, estoy on fire. Pero no sé. El abuelo o tu me daríais un criterio real, algo a lo que agarrarme.
Ahora mismo, no sé ni lo que soy. Pero cargué la vela como una promesa y seguiré haciéndolo. Quizás no sé hacerme feliz a mi mismo, pero a algunos de vosotros sí. Y eso cuenta como, ¿no?
Un abrazo fuertote fuertote, de esos tuyos. Hasta pronto. 

A Jesucristo lo negaron tres veces

Hoy ha sido un buen día. Has hecho cosas. Has conseguido objetivos. Has tachado un montón de cosas de tu lista, algunas que llevaban mucho tiempo pendientes. 
Y en la noche, no puedes dormir. Te molesta el estomago. Das vueltas en la cama. Hay una pregunta que lleva atravesada en tu garganta desde ayer. 
Por la mañana sonó el teléfono. Otra vez. Y hubo un choque. Pero luego hubo risas. A veces... a veces no sabes. A veces te sientes cansado o confundido. A veces, te sientes solo. Y miras a tu alrededor y sabes que la respuesta está en ti. 
Es curioso. Siempre has defendido que la vida fluye y te lleva a donde te tiene que llevar. Y de repente, te ves ansioso, esperando una respuesta o una aclaración. Un signo. Algo. Pero no va a venir. Porque realmente, en este caso, solo el tiempo va a darte una respuesta. Tu que predicas paciencia, te toca esperar.

Será mejor que me haga un té. Parece que será una noche larga. 

miércoles, 22 de julio de 2020

Stand in the middle with you


Hay momentos en tu vida en que te paras, miras a tu alrededor y te preguntas que has conseguido en estos últimos meses, semanas, años. Lo que sea. Momentos en que buscas algo que justifique tu posición actual y que te hacen preguntarte como y cuando acabaste aquí.
Cada puerta que tomas, cierra otras que ya no puedes tomar.
Y hay un momento en que te preguntas si merece la pena. Incluso a Jesús, sus discípulos lo negaron. Aquel que esté libre de duda que tire la primera piedra. Y hay veces en que las cosas no van como deberían y no entiendes porqué, o entiendes que el porqué es algo que prefieres no saber. Porque va a doler. Porque puede que haya algo roto dentro de ti o en tu entorno que no puedes o no quieres arreglar y eso será terrible. La ignorancia es una excusa segura; una vez rasgado ese velo, la realidad tiene una cara muy fea.

Y sin embargo... no hay como esquivarlo. En algún momento vas a tener que pararte y mirarlo a la cara. Y esperemos que la respuesta que te dé no sea tan oscura como ahora mismo te la imaginas.

viernes, 3 de julio de 2020

Que difícil es llenar vacíos


Es curioso. Algunos pensamos que somos autosuficientes y que no necesitamos a nada ni a nadie. Otros, pensamos que tenemos vacíos que hay que rellenar y que la gente nos salvará de nosotros mismos. Y curiosamente, casi nadie somos totalmente una cosa o la otra.
A veces, tenemos heridas que hemos olvidado pero que se abren sin darnos cuenta. A veces, nos sentimos mal y no entendemos porqué.
A veces, nos olvidamos que también somos humanos. Que somos una mezcla de impulsos y carencias. Tenemos miedo a perder lo que somos y relajarnos, aunque sabemos que eso nos hace daño. Tenemos prisa por llegar a algún sitio y ser alguien, pensando que eso nos salvará. Tenemos dudas de equivocarnos y hacer lo que no debemos.
Ningún niño entiende porqué sus padres no están.
Y saber eso, curiosamente, no nos hace más débiles ni más frágiles. Cuando asumimos que vivimos solo una vez y que lo que no hagamos no existirá, perdemos peso. Somos más ágiles, más fuertes, más reales. Percibimos más. Decimos aquello que tememos quede sin decir y al demonio con las consecuencias. Dejamos atrás la preocupación, porque vemos las cosas en perspectiva y entendemos que, ese monstruo tan terrible, no es más que la sombra de una lampara.
Cuando somos libres somos más auténticos. Y solo podemos ser libres escuchándonos a nosotros mismos.
Así que sí. Es difícil llenar vacíos, pero es más difícil vivir sin saber que los tenemos y preguntándonos por donde se nos escapa el agua, el aire. La vida.
Hoy es un día para celebrar. Es viernes. Que se note.

En la noche te visitan los futuros


En la noche te visitan los futuros entrevistos. En la cama, mientras abajo la gente sigue con su vida y los coches pasan, las preguntas circulan por tu mente a toda velocidad. ¿Y si en vez de hacer esto hubieras hecho lo otro? ¿Y si esto que planeas no te sale? ¿Y si...?
En esos momentos te sientes perdido. Y te preguntas por todo. Quizás no estás donde quieres estar. Quizás no eres quien quieres ser. Decía Milan Kundera que la vida es una obra de teatro sin ensayos quizás citando a Shakespeare, pero sabes que cuando suene el despertador show must go on y tendrás que ponerte otra vez tus botas de ti mismo. Y de repente, te da un miedo atroz afrontar otro día sin saber que traerá.
Relájate. Inspira. Espira. Deja que el miedo pase a través de ti y, cuando el miedo se haya ido, solo quedarás tu. Mira tus opciones. Repasa los pasos que has hecho hasta llegar aquí. ¿Hay alguno que quieras y puedas cambiar? Hazlo. ¿No lo hay? Continua. Mira el camino que llevas y a donde te lleva y, si no es a donde quieres ir, párate. Mira a tu alrededor. Seguro que hay cosas que te ayudan a responder las preguntas que te atacan.
Deja fuera el ruido. Que nadie te diga lo que tienes que pensar o ser. Tampoco quieras pensar o ser nadie más que tu mismo, con tus defectos y virtudes. La vida te ha dado muchísimas herramientas para desarrollarte y ser la mejor versión posible de ti misma.
¿Gruñes? ¿Te parece positivismo absurdo? Un paraguas es un objeto absurdo hasta que empieza a llover. No desprecies nada que pueda ayudarte; cálmate. Ese ruido desbocado que escuchas es tu corazón.
Sin darte cuenta te has quedado dormido. Te despiertas con un sabor incomodo en el paladar. Recuerdos. Gente de tu pasado y de un futuro que ya no existe. Cada puerta por la que entras deja atrás otro montón de puertas por las que no entrarás y ahora, mirando a tu alrededor, notas algo que parece una cadena en tu cuello. ¿Por qué me he metido en esto?
Porque querías. Y porque quieres. Porque cuando te has parado a analizarlo, resulta que merece la pena y es algo bonito. Y aunque hay días malos, este camino no es un castigo que te ha caído sino una decisión consciente tuya. Miras tus botas de ti mismo y de repente no te parecen tan grandes ni tan pesadas y te das cuenta de que puedes.
Pero antes, una pausa. Entrenamiento. Ducha. Afeitarse. Que el día no te vea con mala cara, ponte tu sonrisa de salir a pasear. Guarda los cuchillos debajo, porque no todo el mundo entiende una caricia como una invitación y muchos creerán que eres una victima. Sorprendeles. Disfruta de tu té, disfruta de tu tiempo. Disfruta el ahora.
Y antes de salir, mira atrás. La cama hecha  y el hogar, ese que te has hecho a ti mismo, tu cueva donde refugiarte y a donde volver. Y tu puerto base desde el que salir a navegar, a ver que hay más allá del horizonte. Repasa tus objetivos y comprueba que todo va como quieres. ¿Un tropezón? A veces pasa. Jesucristo eligió a sus discípulos y uno le traicionó y otro renegó de él. ¿Qué hay de malo en equivocarse? Perdónate a ti mismo. Y mira a la cara a esos futuros que vienen a visitarte y entiende porqué atravesaste esta puerta y no ninguna de las otras quince, y porqué ahora atraviesas esta y no otra.
Tu ocupas tus botas. Que se note.

P.S: Dedicado a mi mejor parte.

miércoles, 10 de junio de 2020

Cuando te pican el billete


Hoy, por circunstancias que no pondré aquí, pienso en muerte. Pienso en ese momento en que te pican el billete, o parece que te lo van a picar y de repente te das cuenta de que todo se acaba. De que no habrá "otro día" o "la próxima vez". Se acabó.
En ese momento todo lo que eras, has sido o podrás ser deja de existir. De repente, eres un organismo, un mecanismo biológico que ya no funciona.
Siempre te queda la certeza del deber cumplido. Las cosas buenas. Has creado algo que te sobrevive, has cumplido tu misión. Has ayudado a gente, has contribuido con tu familia. Has sido alguien digno y mereces respeto.
¿Es suficiente eso? ¿Puede ser suficiente? Cuando te cierren los parpados y te pongan la moneda debajo de la lengua, ¿qué pensarán los que se quedan? ¿será suficiente?
Para mi no lo ha sido. Ya hace tanto... y sin embargo, una parte de mi sabe y siente que sí. Que fue bueno y que mereció la pena, que me diste todo lo que tenías y que yo te correspondí. Las historias no están hechas para durar para siempre. El recuerdo de ellas, los sentimientos que provocan... eso sí. Y algunas historias existen y existirán para siempre, aunque cambiemos los nombres y los idiomas y los escenarios y todo.
Hoy no puedo evitar pensarlo y darme cuenta de qué poco sé y que fácil se ve todo desde lejos. Qué fácil es decir palabras vacías o racionalizarlo. Que fácil justificarse. Inconscientemente, tu mente repasa todos los momentos. ¿Hice algo que no debía? ¿Estuve a la altura?  Y da igual cuantas vueltas le des, nunca vas a llegar a una respuesta que te satisfaga.
¿Sabéis por qué? Porque no la hay. Porque cuando alguien se va, nunca vas a ser lo suficientemente bueno, nunca habréis compartido lo necesario. Nunca será suficiente. Siempre quedarán cosas por decir, cosas por vivir, cosas por compartir. Cuando alguien se va para el otro lado, cuando alguien se va para no volver, el hueco que deja es imposible de llenar. Y nos quedamos más solos, más tristes, más abandonados y solo podemos apretar los dientes e intentar apoyar a los que nos quedamos. ¿Nuestra pena? Luego. Para cuando esté todo bien. Una vez hayamos tapado todos los agujeros del casco y estemos seguros de que el barco flota, podremos dejar salir nuestra pena.
Pero para eso, aun falta mucho tiempo. Y mientras tanto, hay que dejar que la presión salga por algún lado. Este blog es mi carta en una botella para el hobbit del futuro. No te quiero dar malas noticias tío, pero aún nos queda bastante que aguantar y, por muy fuertes que nos creamos que somos, algunas cosas nos superan. Nos van a superar y nos superarán.
Cuando te pican el billete.. no es tan fácil seguir adelante.