miércoles, 6 de marzo de 2013
El cristianismo te persigue
No puedes ir a la escuela contento. Asumelo. Vas contento y parece que estás desafiando al universo, como diciendo "hoy hace un buen día. ¿A qué no eres capaz de jodermelo?".
Y mientras estás allí, pones una sonrisa y aguantas el tirón. A veces gruñes. A veces amenazas con romper cabezas. Hoy sin ir más lejos he pegado un par de gritos, lo cual en mi caso es el equivalente de otras personas a entrar en modo berserk y sacudir hachas de guerra mientras destruyes mobiliario y patrimonio. Pero en general mientras estás allí aprietas los puños y aguantas el tirón, porque nadie de ahí se merece echarte abajo. Por orgullo, esa palabra que es tan grande para algunas cosas y termina siendo la ultima trinchera en la que refugiarte cuando todo lo demás (la virtud personal, el buen humor, la satisfacción del deber cumplido, la curiosidad ) se ha visto superado.
Pero no iba a hablar de eso. Hoy he estado leyendo citas de Ralph Waldo Emerson, un poeta americano que he descubierto wikipideiando cuando debería estar estudiando. Me gusta mucho ese tío. Dice cosas muy parecidas a las que pienso yo. Sin ir más lejos, podriamos establecer una relación directa entre su modo de pensar y el mío. Y lo curioso es que el hombre era un ferviente creyente cristiano. Curiosamente uno de mis mejores amigos de aquí, un hombre asombroso con una forma de pensar también muy parecida a la mía, es otro convencido creyente.
Y me pregunto. ¿Realmente he conseguido huir del cristianismo? A veces me pregunto si, en mi vida madura, he vuelto al cristianismo por pereza. Por ser un sistema de valores en el que me encuentro comodo, uno que entiendo y conozco. Pero creo que no. Creo que en mi caso virtudes como la fortaleza, el valor, el espiritu de sacrificio y la lealtad surgen tanto de mi cultura personal como de mi cultura colectiva. También pienso que existe un cierto equilibrio en la idea de Dios. No en la idea de Dios como un ser omnipotente que rige el destino de los seres humanos, sino en Dios como un concepto que se expande desde nosotros. Yo considero que cuando nosotros ayudamos a los demás, cuando nos sentimos equilibrados, cuando crecemos, cuando disfrutamos de la vida o cuando superamos alguna dificultad... entonces nosotros somos Dios. Mi Dios tiene nombre y apellidos. Creo que fue Hristi la que me dijo una vez que "tu eres tu propio Dios". Pero no soy tan arrogante. Mi Dios se llama José Fernandez Sanromán y es quién me enseñó a amar.
No sé si mi idea del cristianismo es muy ortodoxa. Yo no creo en la monogamia. Tampoco creo en la sumisión. En muchos aspectos soy un condenado pagano de las pelotas. Pero considero que mis virtudes basicas surgen de un nucleo cristiano. Y aunque no sea más que ese nucleo, soy a mi estilo y manera una persona muy religiosa. Soy supersticioso. Creo en la fé, en la virtud de la palabra dada, en causa y efecto, en la retribución. Creo en encontrar un equilibrio y mantenerse en él pues, como decía Rali:" la felicidad es tu estado natural". Y creo en los desafios y el valor para crecer.
Supongo que soy una mezcla extraña de pagano y cristiano y, como siempre, no soy ni una cosa ni otra sino una mezcla absurda de varios conceptos. Pero en general me gusto a mi mismo. Y aunque la oscuridad se cierra y me siento triste y deprimido, sé que ya falta menos para el fin de semana y para poder aullar y correr y ser yo mismo. Disfrutadlo. Un abrazo gente.
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