sábado, 9 de marzo de 2013
Lo que es justo, es justo
Sé que nunca lo pongo por aquí, pero hoy quiero hacerlo. Quiero darle las gracías a mi madre y a mi hermana, que están volcadas conmigo aunque yo pase de ellas. A Deivid, a David el Gitano, a Paquito, al Buda, a Vicen, a Joey, a Luichi, a Ale con el que juego a muñequitos. A toda esa gente de la que no hablo nunca, porque siempre están ahí aunque no hagan ruido. Que sé que puedo contar con ellos siempre, aunque en mi caso "siempre" signifique unos días al año. Que me comprenden, aunque no me entiendan y la mitad de las veces no sepan ni de que puñetas estoy hablando, pero que se preocupan por mi y quieren que esté contento y me vaya bien. Aunque muchas veces no estemos de acuerdo, me alientan en mis locuras y me consuelan en mis fracasos, se enorgullecen de que sea parte de sus vidas y presumen de ello. Dicen que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer. En mi caso, más que una gran mujer hay un gran grupo de gente maravillosa. Es lo que elegí hace tantisimos años, cuando opté por salirme de la línea establecida por la evolución y decidir reinventar el fuego. Así que ahora les dedico esto. Quizás no seais los que tengáis las ídeas más sugerentes, quizás no seáis los que me deis las conversaciones más profundas o con quién pueda compartir todas mis inquietudes. Pero cuando os llamo por teléfono o cuando hablamos por internet siempre me hacéis sentir querido. Y eso es algo que se agradece, muchisimo.
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