domingo, 3 de marzo de 2013
Identidad colectiva
Hoy he tenido una conversación muy interesante con un compañero sobre roles mezclados. Sobre como los estereotipos se difuminan en esta epoca de cambio, como algunas cosas que siempre se han considerado femeninas o masculinas ahora no tienen genero claro. Esta mañana mismo leí un artículo sobre que los estadounidenses van a permitir a las mujeres formar parte de unidades de combate en el ejército. Siempre y cuando pasen las pruebas, que una cosa es igualdad de derechos y otra cosa ser subnormal. Y me parece correcto.
En cuanto al tema de los roles mezclados, me gusta porque me recuerda esa idea de identidad dinamica. El domingo discutí con Joey sobre si la gente cambia y Jenny, Königin des Osterreiches me demostró que sí. Y me rindo a la evidencia. Dado que las entidades sociales grandes, como grupos tribales pueden cambiar su identidad, mucho más fácil será para unidades sociales pequeñas, como una persoan en concreto.
Porque ahora mismo todo es dinamico. Ya no existen grandes grupos de alineamiento. La caida del muro de berlin destruyó las grandes ideologias, el nacionalismo se vé ridiculo desde este lado del cinismo. Hoy leía unas declaraciones de Bodiroga y me resultaba casi divertida esa pasión, aunque la envidiaba terriblemente. Ya no somos heavies, ni punkies, ni rockers, ni nada. Somos una cosa por la mañana y otra por la tarde. Somos potencialidades, más que hechos.
Y cualquier cosa se define sobre la marcha. Con tanta información circulando, uno no tiene más que pulsar unos botones y descubrir qué tamaño tenía la espada de William Wallace o porqué es importante Miranda del Ebro. Uno puede desarrollar una moda que haga furor en diez minutos, mientras la mitad del mundo no tiene ni idea de que estás hablando. Los codigos sociales, sus usos y costumbres, cambian tan rápido que a veces uno se pregunta si merece la pena tener fé en algo. ¿Simbolos? ¿Señales? ¿Monumentos? El culto al continente sobre el contenido se traslada a las relaciones sociales y uno consume marcas, estados de facebook, chistes enlatados. Hay tanta información, tanto sonido, que nadie escucha nada.
Y yo sigo un poco fuera de la pelicula. El sabado me llevé una sorpresa ante el encanto personal desnudo, salvaje. No estoy preparado a que me traten bien. A que me miren a los ojos sin miedo. Casi lo prefiero, ser el monstruo que salta de campanario en campanario en notre dame. Me gusta la musica de las bovedas, me gusta el retumbar de los pasos. Me gustan los recuerdos de una vida, que solo quiero que acabe. Quiero despertarme y vivir.
No sé si aguantaré hasta el viernes. Tengo demasiadas preguntas, demasiada rabia y demasiado aburrimiento. ¿Serás tu quién me salve? Y sobre todo... ¿Me merezco ser salvado? Dios ayuda a quién se ayuda a si mismo.
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