martes, 26 de marzo de 2013

Paseando por mi desierto


El "paramo" castellano me ha dejado algunas reflexiones interesantes sobre la esperanza, la soledad, la oscuridad y la compañia. También se ha llevado mucho de mi aprensión, mi tristeza, mis prisas. Se me han soltado musculos de la espalda que no sabía que tenía contraidos, he dormido como hacía meses que no dormía. He empezado el viaje hablando durante horas de la escuela y la vida allí con Jose, como si tuviera prisa por soltarlo y no supiera que hacer. Pero una vez todo ha fluido he dejado de ser lo que debo y he empezado a ser lo que soy. Sin pretensiones ni exigencias, simplemente dejandome llevar. Que es un poco lo que siento ahora mismo. Durante estas ultimas semanas y meses he llenado este blog de palabras como un loco que escribe en la pared de su celda, deseando encontrar alguien que le escuchara, rogando por tender una mano que lo salvara de si mismo. Durante todo este tiempo me he hecho preguntas, he narrado experiencias, he sufrido y luchado.
Ahora solo estoy tranquilo. Durante este fin de semana he disfrutado de las catedrales de León y Burgos, del monasterio de Silos, de un par de procesiones. De comida de verdad, de gloriosa compañia, de descanso. He ido de tapas o pinchos o como le llamen, he admirado paisajes, he reflexionado. Hemos hablado sobre la libertad y la seguridad, sobre como existe un aspecto sinergico en nuestra personalidad que se fusiona con el entorno. Antes de irme de permiso, en la cumbre de la ansiedad, he disfrutado de una conversación que me ha dejado agotado, como lo hacían las mías con la adolescente para ella.
Y ahora estoy al otro lado. No espero nada, no deseo nada. He alcanzado el paraiso para los budistas, aunque sé que solo me encuentro en el ojo de la tormenta. A mi alrededor todo ruge, bulle, se rompe, cambia. Pero a mi no me afecta porque estoy en un periodo de transición. Puedo quedar con los colegas y escuchar, puedo sentarme entre dos Milfs que juegan a tener quince años y poner caras y risitas, puedo sentirme fuera de mi cuerpo y no preocuparme por nada. Sobre todo esa es la sensación principal. No preocuparme por nada.
Sé que volverán las oscuras golondrinas. Pero en este momento, esta pausa para tomar aire, solo quiero correr, nadar, leer, dormir, soñar. Y olvidar y ser olvidado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario