viernes, 29 de marzo de 2013

Llueve


Llueve en el sur, como llovía en el norte. Camino empapado con esta absurda capucha de tela (que me da un aire monacal muy elegante, eso sí) y me doy cuenta de que hay una tercera sensación. Cuando te despides de alguien puedes tener la impresión de que te ha robado la energia, y no desear volver a ver a esa persona. Puedes sentirte estatico, crecido, más de ti mismo. Yo pensaba que solo existían esas, pero hoy me he encontrado con una sensación encontrada. La de que han pasado cosas que no entiendo y eso no es ni bueno ni malo, pero que en general está bien. Todo está en orden. Me siento agradecido por las pequeñas mercedes, aunque algunas de ellas sean ciertamente grandes cosas.

Porque hoy he aprendido mucho. He reflexionado y sentido el cambio en mi interior, dandome cuenta de que todo viaje afuera comienza con un viaje adentro. He pensado sobre el sentido de asumir una perdida y como hacerlo puede llevarte a disfrutar de tu tristeza. Me he dado cuenta, y así se lo he comentado, que en algunos de nosotros conviven varios personajes y a veces nos gustan todos los personajes de esa persona, por motivos diferentes.

También he reflexionado sobre mi. Sobre como me he llevado menos bofetadas de las que me merezco, pero más de las que me gustaría. De como la perdida de inocencia conlleva una perdida de juventud y como eso es una gran tragedia. Ya no sonrío tanto. Y quizás al no hacerlo, al abandonar el payaso que era mi escudo contra el mundo, me vuelvo más cinico, más cruel, más solitario. Pero a la vez me vuelvo más apto para un mundo que no te da a elegir, porque de la tragedia se obtiene fuerza y, como decía Nietzsche, el poder se justifica a si mismo.
También he reflexionado sobre como la gente que me quiere ha tenido que aprender a conformarse con lo que les doy, que es lo que me sobra de mi mismo. Porque lo que ves es lo que soy y no puedo volar si no tengo alas. Y porque hoy en día soy un sistema que falla, un barco que hace agua y que demasiado hace manteniendo su flotabilidad y su capacidad de maniobra para encima pedirme algo más. Soy una sombra de mi mismo. Mantengo una fachada porque sé que más adelante puede que necesite esa fachada, pero por dentro he cambiado. Antes había mucho espacio y yo era una persona pequeñita vagando por ese escenario. Ahora he crecido, y al hacerlo tengo menos margen, pero más sustancia. He hecho preguntas y he obtenido respuestas, algunas que me han gustado y otras que no.

También he recordado a alguna gente. He respondido a la pregunta de ¿es la unica persona interesante en un mundo de sombras o realmente lo sería fuera de este contexto? También he confrontado el miedo al caballero romántico, que deja que fluyan las palabras como la sangre de la herida que espero que me mate. He mirado a los ojos a alguien que me intimidaba, que me impresionaba, y he sentido que daba un paso al frente y atravesaba mi "zona de confort", para ser yo mismo y compartir, de tu a tu. Me siento más rico. Me he dado cuenta de que no tengo graves problemas existenciales, sino que el edificio está bien construido. Solo hay que hacerle pequeños ajustes, como a todo.  Y mañana volveré al camino y todo esto quedará atrás, y habrá sido hermoso. Gracías.

Y la ultima pregunta. ¿Realidad o fantasia? ¿Hecho objetivo o percepción subjetiva? Y sobre todo,¿importa? Porque ni todo es blanco ni negro, porque todo estereotipo esconde un hecho real que fue o hubo sido, porque el mestizaje es riqueza. Porque me he bañado en palabras hasta sentirme agotado, y ahora la ambrosia llena mi estomago y no recuerdo haber pasado hambre nunca. Lo dicho. Gracías.

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