lunes, 18 de marzo de 2013

Time goes by


Uno de mis defectos más curiosos es mi conciencia del tiempo. Me sucede desde hace unos años, cuando tuve un trabajo estable, empecé a navegar y me di cuenta de lo que vale el tiempo presente. De que no puedo perder una tarde haciendo algo que no me gusta, que escuchar gilipolleces me provoca urticaria, que lo que quiero lo quiero aquí y lo quiero ahora. A la vez, en la segunda mitad de los veinte uno aprende que lo que no viene ahora... quizás venga luego. O no. O quizás tampoco fuera tan importante. Anda, ponte otra y vamos a seguir charlando, que afuera llueve, hace frío y no me apetece decirte adios. ¿Como decías que te llamabas? No, eso no tiene mucho sentido. Yo no pregunto los nombres: me dan miedo.
Hoy me pasó. Estaba teniendo una conversación interesantisima y me dio lastima interrumpirla. Pensé en decirle a mi interlocutor: quedamos luego de esto. En el mundo real. Pero decidí dejarlo. ¿Para qué? Efectivamente, cuando yo dejé de impulsarla la rueda se paró. Sé que he sido bendecido con la capacidad de crear magia, hacer conversaciones interesantes, contar historias, vivir. Vivir con mayusculas, produciendo vida. Pero a veces estoy cansado y me pregunto si quiero seguir así. Si la vida es una línea que va de A a B... ¿por qué seguir malgastando mi tiempo?
Pero luego llego a casa, me miro en el espejo y sonrío. Tengo treinta años y sigo aparentando veintipocos. Y los seguiré aparentando, salvo que algo suceda, durante años. Sonrío demasiado para envejecer. Quiero vivir demasiado como para permitir que la rutina sea otra cosa que un contrapeso a lo que es "mi vida" real. La que sucede en palabras, en conversaciones, en historias. En encuentros, en musas, en romances, en viajes, en peliculas, en libros. Así que el tiempo va, pero como todo en la vida, nosotros elegimos como tomarlo. El dolor es inevitable, el sufrimiento opcional. Y dejaré de sentirme joven cuando yo decida, y ni un minuto antes, aunque esté aprendiendo a disimularlo de una maestra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario