miércoles, 13 de marzo de 2013

Gente fuera de la escala


Decía Jesucristo, uno de mis personajes literarios favoritos (comentario dedicado a Luis y demás colegas cristianos creyentes. Id preparando las parrillas para brujas y herejes. Dios es amor, colega ), aquello de "no juzguéis si no queréis ser juzgados ". Una de dos, o a la gente le encanta que le juzguen y son masoquistas profundos, o es que no son muy conscientes de cuantos muertos propios tenemos cada uno en el armario.
¿Que a qué viene esto? ¿Ya está el cerdo comunista este en modo anticlerical? Dios nos libre. Que por cierto, coñas aparte, a mi la Iglesia me parece una institución bastante interesante, con sus pros y sus contras. Pero esto viene a que el otro día alguien me recordó una caso de hace bastante tiempo que me molestó. Una pareja se había separado. Ella era colega mía, la conocía poco pero habiamos intimado bastante. Una chica muy interesante, muy intensa, inteligente, simpatica, vital. A fecha de hoy es una de mis mejores amigas, conocida como Aliusha. Su novio de entonces, Fran, lo conocí una noche y me cayó bastante bien. Cosa MUY rara, que los dos extremos de una pareja me gusten. Pero ese fue el caso.
Sigo. Como iba diciendo, se habían separado y eso es una putada. Yo, que dedico tanto tiempo a juzgar cosas como al scrabble en arabe, me vi más informado de lo normal porque Aliusha me contaba. Sin llegar a echar una peonada, compartí mis opiniones con la chica. Que tras tanto tiempo aún siguen clasificadas, así que os quedaréis con las ganas de saber cuales son, panda de cotillas.
Todo esto viene a cuento de que, durante esa epoca, estaba yo con mis colegas en Loreto comiendo pipas y viendo pasar la vida cuando salió el tema a colación. Se debatió la situación y se dió un veredicto, sentenciando a sita Aliusha. Que sería lo que fuera, pero era colega mía, así que pedí respeto. Yo suelo pedir pocas cosas, así que cuando las pido se me dan.
¿Y a qué viene esto otra vez? Pues a que la situación de Aliusha, desde un punto de vista "a ras de suelo", podía ser analizado tal y como esa persona hizo. Pero a Aliusha no la puedes juzgar como una persona "normal". Ni a algunas otras personas de mi vida. Porque se mueven por impulsos totalmente diferentes, porque su concepción del mundo se basa en otras ideas. Porque sus esquemas morales juegan en otra liga. En cierto sentido maravilloso y terrible se han librado del ansia de culpabilidad, de la represión y del dogmatismo social que encierra ese invento que se montaron a cuenta de nuestro colega (recuerda picha, Jesús es amor), para decidir que el miedo a lastimar a otras personas no les va a impedir ser felices. Porque el egoismo, que tan hipocritamente condena nuestro entorno social mientras se ceba a desarrollarlo, es sano en su justa medida. Porque aquello de "mi libertad acaba donde empieza la del otro" se queda corto a la hora de definir donde está la libertad del otro. Y porque, si realmente queremos vivir sin miedo, tenemos que hacerlo asumiendo plenamente las consecuencias de nuestros actos. Y por eso yo tengo la suerte de honrarme con el trato de determinados amigos y amigas que hacen la vida grande.
Gracías, gente, por enseñarme que se puede vivir sin miedo y compartir conmigo. Querría más, pero esa es señal de que estamos haciendo las cosas bien. Gracías.

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