El otro dia pensaba en esta palabra y la consideraba demasiado extrema, agresiva. Y sin embargo, no lo es. Andaba repasando mentalmente algunas situaciones personales y relaciones y me daba cuenta de que encaja perfectamente. Y que no pasa nada. Lo que entendemos como 'éxito" es finito en el tiempo y la presión excesiva. A veces caerse por el precipicio es la respuesta natural a conducir demasiado cerca del borde.
Y sin embargo... Que diría Sabina, no me siento mal. Porque hay fracasos y fracasos, o quizás porqué aún estoy cayendo y no lo sé. Pero hay gente, noc noc, llamando a la puerta y no tengo prisa en contestar. Quizás porque el fracaso es muy comodo.
Actualizo. Porque esto que dices, en esta situación, lo ha dicho todo el mundo. El fracaso entendido como mediocridad, como banalidad. Dar el pésame. Las felicitaciones por fin de año son demasiado mainstream. Estás confundido, creyendote una ilusión. Ser cobarde. El fracaso entendido no como ausencia de éxito, sino como ausencia de voluntad. Iberia no siempre parió leones.
Y que le importa a nadie como está mi alma? Más fría que el silencio y más sola, que la luna.
Todo pasa. Platos rotos que a nadie importan porque nadie venía, relaciones y posibles relaciones disipadas, fundidas en el horno del desprecio, de la indiferencia.
Ser como los demás. Renunciar a tu identidad individual llevando el uniforme, siguiendo el ritual, diciendo las palabras. Incluso aunque a veces no te las creas pero, en tu interior, lo haces. Porque sabes distinguir lo posible de lo real y eres demasiado idiota para tener miedo y demasiado inocente para pensar.
Fracaso. Apilado como libros contra una pared, que nadie lee, dejados ahí para pudrirse.
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