Ayer me hablaba Ira de un amigo suyo que dice que extraña la epoca en que un hombre se quitaba el sombrero para saludar a una mujer, y las largas cartas llenas de literatura. Que él solo ha tenido relaciones por facebook. E Ira le decía que tiene que empezar a escribir largas cartas llenas de tonterias super literarias y disfrutarlo. Yo también lo pienso. Las epocas las hacemos nosotros, los codigos y las formas de relacion son nuestros. En su momento, hace una vida (y creo que puede que incluso en este blog), me empeñé en demostrarle a una amiga que las cartas son reales Y lo hice. Es algo que cualquiera que se asome al mundo de una carta de papel sabe reconocer; no tiene nada que ver con un email. No es solo el medio, es todo lo demás.
Los seres humanos disponemos de todo un abanico sensorial que configura nuestra percepción del mundo. Vemos, sí, pero también olemos y tocamos y saboreamos y sentimos. Una carta de papel es mucho más que un email, de igual forma que un abrazo es mucho más que un saludo por teléfono. Son cosas distintas, afectan a partes distintas de nuestro... "ser" y a veces, nos afectan mucho más.
Pero es verdad que mucha gemte carece del espíritu y hay que enseñarla. Por eso días como el de ayer son importantes. Hay que aprender la belleza de la épica, de la lírica. Eliminar por un instante lo práctico y volver a lo grandioso. Hay que desenredarse de la prisa y entender que cada momento es único, que puede ser mágico. Y que lo será, dependiendo de nuestra percepción. Volver a los juegos de palabras y comentar como "bastante" es una palabra que no contiene su significado, que "princhipesca" suena a una salsa que le echamos a la pasta. Es algo que ya planteaba Oscar Wilde, como la nostalgia de tiempos más inocentes se concentra en los gestos, en los detalles.
Nos comunicamos en muchísimos niveles. Ayer mi madre hablaba del lenguaje no verbal, de todas las pequeñas cosas que nos hacen ser quienes somos. Yo estoy fascinado por unos olores, que me llevan a un futuro imposible, que nunca existirá. Decían en "Sweet child o'mine" que "reminds me my childhood memories".
En "midnight tides" un personaje entrega una espada a otra en la puerta de su casa. Pertenecen a culturas distintas pero, en la de uno de ellos, es un ritual de petición de matrimonio. Los rituales, las cartas, quitarse el sombrero, tratar de ud a los padres. Son los ladrillos con los que se construye la cultura, mediante esos pequeños gestos.
Aquel que quiera tener algo que dejar a sus nietos, que salga de Facebook. Que salga de la banalidad, de lo común de los días. Que le regale una nota con una palabra a alguien para que la recuerde, que le traiga un cuadro de un sitio que esa persona visitó y le gustó. Una historia no se construye de emoticonos, sino de poesía.
Construyamos. E incluso cuando fracasemos o cuando nada exista, podremos decir que hemos vivido un sueño y ese sueño fue hermoso.
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