martes, 30 de abril de 2013

El ciclo de la rabia


La negación del deseo conduce a la libertad. La libertad conduce a la creación de expectativas y ansias. Las expectativas conducen a la frustración, que debe ser negada. Todo esto es un ciclo constante que se repite, con una creciente tensión de fondo. ¿Como evitarlo? Aprendiendo a encontrar un equilibrio, a negar el deseo mediante un cierto conformarse. ¿Es posible? Estoy planteandomelo. Porque por cada paso que doy adelante me encuentro que doy dos para atrás y a veces dudo. ¿Qué es lo que quiero? Y la pregunta fundamental a la que nos lleva la anterior... ¿estoy dispuesto a pagar el precio?

Entiendo que el origen de mi rabia es una profunda frustración, ante circunstancias que me niego a aceptar. Es algo propio de mi personalidad. Todo perro, cuando se siente amenazado ataca o huye. Yo estoy acorralado, sin posibilidad de huida porque yo mismo me he acorralado aquí. Es parte del proceso de aprendizaje. Cuando tomé el camino de la independencia y la tozudez supe que pagaría un precio por ello. A veces pienso que el precio es demasiado alto. Otras, que la alternativa a dicho precio es aún más cara. ¿El mal menor? No existe mal menor, igual que no existe discriminación positiva. Son parches, que en lugar de solucionar el problema lo posponen hasta encontrar una forma de llevar el barco al astillero y hacer una obra de verdad. Aún así, hay días en que el odio me sale por las orejas. Menos mal que para eso está el ruido, el metal, el recuerdo, los colegas y que siempre hay una persona que te toca la cabeza en el momento justo y a la que no puedes morder. Hace un rato ha sido Edu el contramaestre. Esa frase "yo hoy estoy contento, cuando casi siempre estoy triste. Tu hoy estás triste, cuando casi siempre estás contento ", me ha recordado que hay vida más allá de mi torbellino interior. Y que la unica forma de encontrar una salida a este laberinto es mirarme al espejo y quererme. No solo respetarme, sino también quererme. Demonios.

Interesante reflexión


Según un ensayo que acabo de comentar, Nietzsche al plantear el ciclo de camello (parte de la cultura comun), león (rebeldia y soledad) y niño(autoformación e independencia), se le olvida relacionarlo con el mito de la caverna en el aspecto de que, en el mito platoniano, el hombre vuelve a la caverna después de haber evolucionado. Es algo cíclico y se repite. El ensayo que he leido plantea que, una vez "descontaminado" de cultura, el hombre debe volver a culturizarse para poder socializar y adquirir un lenguaje común. Es una idea interesante, bastante al hilo de lo que estoy experimentando ultimamente.

lunes, 29 de abril de 2013

Me acompañan los fantasmas


Es en estos momentos, cuando me siento tranquilo entre un problema y otro, cuando me doy cuenta de lo que he cambiado y de lo que estoy cambiando. Tomando un té, mirando de reojo el hidromiel casero, me doy cuenta de como ese Ale, huerfano de padre y madre cuando se murió Jose, va encontrando su sitio poco a poco.  De como me configurando en base a lo que fui y a lo que soy, a lo que encuentro y a lo que tengo. Y mientras lo hago, mirando por el retrovisor, recuerdo, pienso y sonrío. Porque lo bueno de ir por la vida tomando apuntes es que siempre puedes acudir a ellos ante la duda.
Eva me había pedido dos cosas. Que intentara ganarme la vida escribiendo y que me fuera a vivir solo. Esta semana hago un año viviendo solo. Y voy entendiendo los silencios de Eva, sus necesidades de espacio, sus inquietudes. También voy entendiendo porqué mi madre a veces decía que pasaba de salir, que en casa estaba bien. Y voy aprendiendo que luchar contra nuestra naturaleza es enfrentarnos a molinos de viento.
Es un camino duro. Demonios si lo es. Y ahora que pasa la ola de mi cumpleaños y vuelvo a disfrutar de mi soledad recuerdo a mujeres. Recuerdo a las que me hicieron y a las que estuvieron ahí. A aquellas que hice sufrir, a veces queriendo y a veces sin querer, y a aquellas que me devolvieron el favor.  A aquellas que fueron grandes historias y a esas otras que solo fueron grandes fantasías. En el fondo, siempre sabemos lo que queremos. El problema es que nos dejamos distraer por el ruido y dudamos. A veces ponemos excusas. "No, es que ella tiene... ", "No, es que ella parece que...". Al final todo se reduce a una decisión y una pregunta. ¿Sí o no? Y la respuesta es tan fácil como lo que sientes. Dudar es negar. Y reprimirse es absurdo, porque todo lo que escondamos dentro de nosotros muere. Es mejor tener un intento de gran historia y que quede en eso, en un intento, que comerse por dentro.
Pero yo hablo desde el pasado. Hoy me he reído mucho y a veces juego, porque no puedo evitarlo. Voy a tener quince años toda mi vida, supongo. Es una de tantas mascaras que me pongo para esconder que estoy solo, que estoy asustado, que estoy aburrido. ¿Y qué más da? En un momento dado todos estamos así. La vida, realmente, incluye enormes espacios en blanco que voy descubriendo ahora. Lo importante es asumir que esos espacios en blanco vendrán e intentar aprovechar lo que hay en medio. Disfrutar de nuestra historia. Aunque, en noches como hoy, sea una historia de recuerdos.

sábado, 27 de abril de 2013

Time goes by...


Horas, días, semanas, meses. Años. ¿Qué más da? Se acumulan y caen, como arena en el reloj. Lo importante no es la unidad estandar de medida, sino lo que hacemos con la sensación. El tiempo físico es relativo, depende de la velocidad y la aceleración. Así pues, intentar usar una unidad de medida escalar para un aspecto vectorial no funciona. Es la eterna discusión que he mantenido con tanta gente, sobre si la percepción condiciona la realidad o es la realidad la que condiciona a la perfección. Y, como en la mayoria de cuestiones, la respuesta se dirige a ambas.

Dicen que el trabajo redime. Solo lo hace cuando uno lo disfruta. La visión del trabajo como tortura, esa visión tan católica de que la redención solo se obtiene a través del sacrificio y el sufrimiento, casi sadomasoquista, debe ser desechada. Prefiero esa imagen que tengo de la visión gozosa del trabajo de los protestantes, el trabajo redime porque satisface y de ese placer obtenemos la redención, que debe ser siempre algo positivo. Hace poco leí por algún sitio que la moral se reduce a placer y displacer. Lo que nos satisface es algo bueno. Dado que existen cosas en la vida que debemos hacer queramos o no, tenemos que intentar manejar ese displacer para convertirlo en algo positivo. O al menos intentarlo. No consiste en estar contento siempre, sino en que los momentos de tristeza no se perpetuen en el tiempo. Ahora mismo estoy en una fase de mi vida de apatia y tristeza, pasando por una espiral de introspección. No me divierto porque no salgo y no salgo porque no me divierto. Voy al trabajo amargado y el trabajo me amarga. ¿Como salimos de ese ciclo? Eligiendolo. Interiorizando. O en mi caso, prolongando el tiempo presente de forma que pase lo más rápido posible y volviendo al cauce de "tiempo real" cuando esto termina.

El deporte es necesario porque desestresa. Quizás a falta de otra cosa, el deporte funcione. Y efectivamente es así a corto plazo. Necesitamos hormonas. Necesitamos comer, dormir, ir al baño. Necesitamos reirnos y ejercitar musculos dormidos. Todo eso funciona a un plano terriblemente elemental, pero es que sin eso no podemos exigir planos superiores. En esto también es necesario un equilibrio. Si nos exigimos demasiado dejamos de disfrutar. El deporte es como un juego, cuando la competencia eclipsa el ocio... malo.

Pero eso depende de la persona. Yo me he dado cuenta de algo esta semana: cuando dejas de ser tu mismo, fallas. El error que cometí yo con mi enfermedad favorita fue decidir por ella. Yo, que presumo de no tener prejuicios, de aceptar a la gente tal y como es, de esperar que las circunstancias se despejen solas. Yo pasé por esa fase de mi vida de "ahora me toca ser un adulto" y me permití el lujo de decidir que era mejor para esa persona. Tenía que salir con un chico de su edad, yo me iba... interferí. Coloqué una valla para aislar a un animal y lo separé de la naturaleza. Y cuando dicho animal, yo, se despertó ya era tarde. No funciona. La soledad, la futilidad, la ausencia de romance que estoy experimentando es el precio que pago por no ser honesto conmigo mismo. Por actuar como creo que debo hacerlo, en lugar de como sé que debo hacerlo. Por estar, en lugar de ser. Y como le dije a Jose aquel día, tirandome a la piscina "cuando hacemos lo que creemos que es mejor, en lugar de lo que queremos, casi siempre la cagamos".

También quería comentar algo sobre el precio de la belleza. En estas ultimas semanas he hecho las paces conmigo mismo sobre el concepto de belleza. Antes, pensaba que para poder juzgar a una persona objetivamente tenía que aislar el componente de atractivo. Así podría decidir si era interesante o no, independientemente de que me la quisiera zumbar. Pero para poder hacerlo yo eliminaba el componente, por así decirlo "asexuaba" a la gente. Y que neguemos un hecho no deja de hacerlo real. Ese atractivo sigue estando ahí y condicionará nuestras reacciones. Hay gente que te cae bien por su forma de ser, simplemente. Tiene carisma. Y dicho carisma no lo considero un pecado mortal, así pues, ¿por qué castigar la belleza?
Por el estoicismo mal entendido. Por ese sadomasoquismo católico, neoplatonista, que dice que el mundo de las ideas está separado del mundo real por barreras infranqueables. Que tontería. El atractivo solo es otro factor más de la ecuación. En cambio entiendo el miedo de la gente a verse superado por él. Recuerdo a Aliusha diciendome que deseaba ser fea, para tener la certeza y la seguridad de que la gente se interesaba por lo que decía, no por su aspecto. "¿Me estás escuchando o solo estás mirandome los labios?". Que por cierto es una forma de darte cuenta de si alguien se siente atraido, cuando te mira los labios.
Volviendo al tema, existe un tiempo y un lugar para cada cosa y yo soy más estimulable por la mente que por los ojos. Yo me considero bastante transparente, pero el tiempo me ha demostrado que todo lo contrario, soy muy difícil de leer porque siempre estoy cambiando, y mis rasgos fisicos no ayudan. Así que lo voy a poner aquí por si alguien se lo ha planteado: tranquilos. Yo no pierdo el tiempo con idiotas, por muy guapos/as que sean. Lo que yo busco está dentro del engranaje que artícula tu lengua y da forma a tus ideas. Aunque a veces pueda quedarme hipnotizado mirandote, disfrutando del espectaculo.



Bueno, voy a dormir. Ya está bien por hoy, demasiada tontería en unos minutos. Ahora descansaré y mañana será otro día, de otra semana, de otro mes. A por ello ! 

viernes, 26 de abril de 2013

Adios, palas de primero


Acabo de dejar en la mesa del dormitorio las palas de primero, junto a las divisas de la Anea, de la federación de futbol portuguesa y el escudo de Austria. Todas estas irán cayendo poco a poco en mi guerrera llena de parches del ejército de tierra, mientras que las de primero se van a quedar ahí cogiendo polvo, hasta que vayan al cajón de "recuerdos militares" que tengo en Cádiz. Ahí se quedarán con la cuchara de plastico firmada por Domin, el cocinero de mi barco, mi reventadisima gorra del Malaspina, el mandril-mascota de mi sollado -que ocupa un puesto de honor ahora mismo en el CiC de mi casa en Ferrol- y tantas otras cosas. A pesar de decir ayer que confundimos los simbolos con su significado, yo soy una persona muy de gestos y señales. Me gustan, aunque tengo claro que lo importante es lo que vivimos, no la foto que nos echamos para recordarlo.
Quizás por eso, las palas de primero se van a quedar ahí sin pena ni gloria. En casa tengo tres o cuatro pares de galones de marinero. Los gané con esfuerzo y los mantuve con orgullo y honor. Cumplí con mi trabajo, no falté a mis compañeros, obedecí a mis jefes. Defendí lo jurado en la explanada de la Graña y, durante años, me sentí identificado con lo que hacía y... que demonios, voy a repetirme. Orgulloso. Para algunos colegas era "Ale el marinero" y no me parecía mal.
Las palas de primero son otra historia. Como lo serán las palas de segundo. Son una no-vida. Me las dieron casi con vergüenza y, desde que las he portado, he dejado de ser yo mismo. No me siento satisfecho, ni reconocido, ni mucho menos orgulloso. Soy uno entre muchos, pero ese "muchos" no tiene identidad. Dependiendo de con quién hables, eres casi un suboficial o eres menos que un marinero. Mientras fui aspirante de marinero tuve clarisimo que era lo menos que había en la escuela, pero eso no me suponía descredito ninguno. Saber tu lugar en el mundo, aunque sea el lugar más inferior, es una de las ventajas de la vida militar. Te permite concretar tus deberes, te permite establecer tus relaciones y marcar tus limites. La incertidumbre nunca ha sido buena compañera de las armas.
Así pues, adios palas de primero, hola palas de segundo. Y si Dios quiere, en unos meses hola palas de sargento alumno. Que tal y como va la cosa, tampoco significarán nada. Pues si que estoy emo ultimamente. Ni esperanza sentimental, ni esperanza laboral... menos mal que nos quedan los colegas y los hobbies varios. Que si no, vaya cuadro para un viernes.

P.D: ¿Me estaré galleguizando demasiado? Demonios, sueno casi como un portugués, esos españoles deprimidos.

jueves, 25 de abril de 2013

Between the hammer and the anvil


Siempre me pasa igual. Intento encontrarme en el punto intermedio y me doy cuenta de que no existe. En una esquina del cuadrilatero, una edad respetable, una actitud serenisima, una maravilla. Un vano fantasma de sombra y de luz, inalcanzable, imposible. Quizás una amistad, el día que consiga poner freno a mi admiración y comportarme como un ser normal "no-fascinado".
En la otra esquina del cuadrilatero, una niña, una actitud esquiva, una maravilla. El reflejo de un glorioso pasado, carece del principal defecto/virtud de mi recuerdo: la capacidad para evadirse de todo prejuicio y escucharse a si misma sin distorsión. No creo que quede una amistad allí, pues se ha tragado los chaff y va en rumbo divergente hacía no sé donde. Una pena.

Y al final, ¿qué me queda? La sensación del absurdo y la certeza, practicamente absoluta, de la exigencia de regionalismo que me impide adaptarme. No es la primera vez, ya la encontré en los Balcanes pero entonces la justifiqué en mi condición de extranjero. No es así. Voy a ser un extranjero siempre, allá donde vaya, pero existen lugares donde dicha condición me margina. El norte del espíritu, esa frase "tu no eres uno de nosotros". Curiosamente, soy más de vosotros de lo que creéis, pero no profundizamos. Confundimos los simbolos con su significado y dejamos que las costumbres, usos sociales creados para normalizar costumbres practicas, dictaminen lo que es practico y lo que no. Bebemos la letra de la ley y olvidamos el espiritu, incapaces de disfrutar de una pregunta.
 ¿Por qué?

Pero todo pasa. Ya queda menos para el tiempo de las preguntas, para la gente de la musica, para el espíritu de tiempos pasados. El hogar son los amigos. Esa gente que comparte contigo sin esperar nada a cambio, que no está, sino que es. En mi caso, ya queda menos para hundirme entre almohadas y olvidarme de la existencia, mientras afuera el sol brilla y a mi alrededor arden pestañas para... ¿para qué? Para justificar. Porque somos lo que hacemos, cuando no sabemos que otra cosa ser. Yo, como dijera el Robe, prefiero ser jefe indio. Gracías y buenas noches, que la fuerza los acompañe como a ese Moe, invencible sonrisa. Gracías por participar.

Feeling tired


Noches alegres, mañanas tristes. Cuantas veces he escuchado esa frase, y casi todas con razón. Yo la he dicho unas cuantas. Según el Teorema del Equilibrio Universal (ese que dice que si te pasa algo bueno a lo largo de la semana el Cádiz C.F. empata o pierde ), después de la cuesta arriba viene la cuesta abajo. O según el segundo principio de Newton, por toda fuerza en una dirección y un sentido existe una fuerza de igual dirección y sentido contrario.
Resumiendo. Que estoy hecho polvo. Hay una parte física en mi cansancio emocional, claro. Pero no tanto. Esta mañana me sentía como aquella vieja frase que usó Vicen algunas veces: "No puedo escucharte, estoy ensordecido por el ruido que hace lo mucho que molo ". Esta mañana casi me caían bien mis compañeros y la escuela era hermosa, aunque la sensación de fondo era algo así como: "si para tantisima gente soy alguien especial... ¿por qué demonios no me siento así para nadie a mi alrededor?".
Lo cual es absurdo. Soy especial para alguna gente a mi alrededor. Joey, d. José, Carlos, Victor, Souto, Sauca... son gente que me tienen un cariño especial. Y ella. Ella, tan dulce y tan bonita, con esa forma de hacer las cosas. Esa facilidad para reducir todo al mínimo común multiplo, entrarle al nucleo y desechar todo lo demás. Para ella, a su estilo y manera, también soy especial. O quizás me lo hago, pero prefiero no preguntar por si acaso.
Hoy me han planteado una cuestión que me ha acabado de agotar. Hay un cumpleaños, ven. Y no vienes porque no te dejas, porque prefieres estar solo y triste a exponerte. Tiene razón, pero de una forma que no se imagina. Durante este año he aprendido a disfrutar de la soledad y a llenar las horas de minutos. Sobre todo he aprendido algo muy importante y es a no buscar justificaciones. Antes pintaba para distraerme, pero también pintaba porque tenía unos objetivos. Ahora no hay objetivos que me "obliguen" a nada. Yo decido, libre y consciente, consecuente. No pongo excusas. Si voy a nadar es porque quiero, si no voy a nadar es porque no quiero.
Entonces, si no me da miedo la libertad de mis decisiones, ¿qué me da miedo?
La perdida de dicha libertad. Me da miedo dejarme llevar por mis emociones, que siempre me pasa cuando estoy demasiado contento o demasiado triste. Me da miedo faltarme a mi mismo. No me dan miedo las consecuencias de decirle algo desproporcionado a alguien, sino la traición a mis buenas intenciones que puede ser el no saber "jugar" mis cartas.

Pero estoy cansado. Me compararon con una chica que elige estar triste y deprimida pero hay una diferencia fundamental, y es mi estoicismo. Yo no me quejo. Al revés, intento disfrutar de todo. Quizás si me quejara un poco más no me sentiría tan triste, no tendría este pozo de... apatia que lo inunda todo. Tengo un día libre la semana que viene y no se me ocurre nada que hacer. He renunciado a la esperanza de que algo digno de ser contado me suceda en esta ciudad, este pueblo oscuro donde un día sucede a otro y solo me quedan mis libros, mis muñequitos y, quizás, algún colega con el que hablar de cosas interesantes. Y dado que no tengo dinero para irme, seguiré hibernando bajo el sol de primavera, aunque prometen lluvia. Bien. La lluvia pega con mi estado animico, la lluvia me anima a dormir, a enterrarme en la nieve y soñar con tiempos mejores. Soñar... es lo que nos queda. Porque según la piramide de Marslow, una vez cubiertas las necesidades biologicas y de seguridad, surgen las necesidades de satisfacción y emocionales. Y esas no me las puede arreglar nadie. Vamos a ver que se me va ocurriendo en ese sentido porque, maldita sea, no quiero seguir viviendo una vida que se resuma en "tsé, todo bien. Como siempre, tirando".

miércoles, 24 de abril de 2013

Gracías por la avalancha


Es en días como este cuando me doy cuenta de que, una de dos, o sois todos una panda de condenados hipocritas hijos de la... -que no creo, sois demasiados-, o quizás es verdad que algo estoy haciendo bien en la vida y por eso me dais tanto cariño, atención y apoyo. La lista, por ahora, va en 24 paises. No sé cuanta gente hay por ahí. Y aún es demasiado pronto para que me dé cuenta de todo esto pero...
¿Sabéis qué? Muchas gracías. Celebradlo a tope. Pasadlo genial. Mi día ha sido otro de tantos, en este molino que es esta fase de mi vida. Pero aún así, habéis abierto una ventana en mi vida para asomaros y gritarme cariño, darme un abrazo y un pescozón. Yo no os lo puedo agradecer como me gustaría, devolviendooslo al cuadrado, pero sabed que estáis en mi mente, en mi alma y en mi corazón, y que Dios os bendiga por hacer de mi vida un lugar mucho más hermoso, como yo espero hacerlo de las vuestras. Gracías.


martes, 23 de abril de 2013

Elecciones


Toda elección, por naturaleza, tiene lugar entre como mínimo dos componentes. No sé porqué, mi vida ha insistido constantemente en colocarme en la tesitura de tener que elegir, cuando yo no quiero. Recuerdo cuando conocí a Raya. ¡ Cómo me fascinó ! Y el mismo día conocí a Radi. No quise prestarle atención, porque a mi Raya me suponía (y desde el recuerdo me supone) muchas cosas importantes y no quería complicarlo. Error. Radi era (y debe seguir siendo) una chica maravillosa que podría haber sido una de mis mejores amigas y un gran aporte en mi vida. Pero cuando se trate de elegir, yo suelo equivocarme.
O mejor dicho, porque equivocarme da por hecho que tengo una posibilidad de selección, como si hablaramos de Burger King y Mcdonalds. Suelo cometer errores de criterio y no tratar a la gente como se merece. Suelo no darle importancia a quién la tiene, suelo hacer un drama de cosas que no tienen ninguna importancia, suelo confundir el sol con las estrellas reflejadas en un estanque (lo siento, me encanta esta expresión). Hoy un compañero me ha pasado un refrán en alemán que me ha gustado mucho y dice algo así como "Kleine Ursachen, grosse Wirkung ". Pequeños motivos, grandes resultados. O como hacer una avalancha de una bola de nieve, lo que a veces es bueno y a veces es malo. Sigamos con mitologia. Se perdió un clavo. Como se perdió un clavo no se pudo poner una herradura. Como no se pudo poner la herradura, no salió el caballo. Como no salió el caballo, no surgió el mensajero y se perdió la guerra.
¿Un poco fuera de contexto? Bueno. En mi forma de ver el mundo, el clavo no es importante. La guerra estaba perdida antes de empezar así que... ¿para qué preocuparse? En cambio, si hacemos una gran historia de algo pequeño y eso nos afecta, nos estaremos equivocando. Es en el punto de equilibrio donde más comodos podemos estar, donde más somos nosotros mismos. Sin expectativas, sin presiones, sin miedo. Sin futuro. Simplemente disfrutando del tiempo presente e ignorando la certeza de que, tarde o temprano, el futuro caerá como un martillo de diez toneladas sobre nuestras cabezas. Pero ya arreglaremos eso cuando venga.

Hace tiempo, referido a un correo que recibí de una compañera, escribí que en todo encuentro entre hombres y mujeres se libra una especie de esgrima verbal. Entonces yo no tenía ni puñetera idea de esgrima -tampoco es que ahora tenga mucha-, pero ayer pude comprobar un ejemplo de ello. La esgrima, la danza, son artes que necesitan de una coordinación, de una sincronía. Si no existe ese ritmo, ese tempo, la magia no surge. Se podrá hacer bien, incluso muy bien pero nunca será excelente. Y los grandes artistas son aquellos que hacen las cosas dificiles parecer faciles. Yo no soy un gran artista. Solo soy un chico que ha leido mucho, que ha viajado un poco y que quiere aprender. Soy un novato en la danza, un bravucón que busca probarse y agita las espuelas, buscando aceros que encontrar. Las palabras... las palabras son mi magia, aunque a veces tu me dejas sin ellas. Y otras veces, en cambio, fluyen como el destello feroz y asesino de tu sonrisa.

Una vez más, no elegiré. No tengo elección. En esta fase de mi vida soy un tronco llevado por la corriente. Tomaré lo bueno que me dé la vida sin pedir nada a cambio, daré lo poco que tengo o lo mucho que soy y seguiré disfrutando del paisaje, intentando que no me duelan las piernas, minimizar el dolor y aprender. Porque aunque parezca mentira, detrás del escenario principal siguen pasando cosas y hay historias que podría merecer la pena contar, aunque solo se deslicen en el filo de navaja del borde de una sonrisa. Buenas noches, sueñen con mentiras

Sr Ale

lunes, 22 de abril de 2013

Bienvenidos a la montaña rusa emocional


Maldita sea. ¿Por qué me pasa tan a menudo? Estoy en pleno periodo, como las tías. Saco las cosas de contexto, de cualquier cosa hago un mundo. Escucho musica gotica y tengo quince cambios de humor al día. Precisamente ahora que reflexionaba sobre como, por primera vez en años, estoy consiguiendo algo de lo que he sido injustamente acusado en infinidad de ocasiones. A saber, de tener un interruptor emocional con las pibas: "ahora on, ahora off ", como si pudiera controlar mis emociones y enamorarme y desenamorarme como el que cambia de marcha. Gracías a no tener vida y a lo que estoy aprendiendo de ella, parece que más o menos he conseguido aislar el componente romantico de mi habitual "tormenta de espadas" emocional y más o menos evito que el lirismo femenino y las hormonas inunden mi vida de pseudo culebrón.
Pues como venía diciendo, justo en esta epoca de armonia, asumiendo que he evitado la maldición gitana de echarme novia gallega - y ya van no sé cuantas maldiciones que evito, simplemente siendo yo mismo -, voy y me vuelvo una nenaza. Total porque viene mi cumpleaños. Que tampoco es una cosa tan importante, maldita sea. Es un periodo de reflexión y de analisis, de decir "¿qué he hecho?" y a continuación "¿qué quiero hacer?". Y sin embargo me estresa, como me estresa el aniversario de la muerte de mi hermano, o su cumpleaños, o la navidad. La maldita incapacidad para relativizar determinadas cosas, mi costumbre de tomarme demasiado en serio a mi mismo o pensar demsiado. Relajate. Inspira, espira. El miedo pasará a través de mi, y cuando se haya ido ya no estará el miedo. Solo estaré yo. Pero demonios. Hace un rato me he encontrado a un chico con sindrome de down abajo de mi casa y he pensado que no había visto una criatura tan hermosa en años. Hermosa en el sentido de belleza, de ausencia de malicia, de generosidad, de nobleza. Hermosa como puede ser hermosa una montaña, una playa, un atardecer. Hermosa en el sentido de cuanto amor me daba el piltrafilla, amor que nunca nadie me volverá a dar, de ninguna manera.
Maldita sea. A ver si pasan pronto estos días, antes de que me vuelva gilipollas del todo.

I know it's easier...


To look away, than look it in the eye. Como me gusta esa condenada canción de Dream Theater, Surrounded. Let the light surround you.
No hay como evitarlo. Eres el principal motivo que me arrastra aquí. Y no me confundo, claro que no. Hace mucho tiempo que aprendí a no exigirle a la vida bendiciones, porque la lluvia no llega cuando estamos sedientos.El titulo de "doña" no es algo casual. En mi vida existen pocas doñas. Son mujeres respetables, inalcanzables, por edad o condición muy alejadas del estatus social de la mayoria de mujeres que conozco. Es la Donna, señora de la casa y la familia que, segura de si misma, dispone alianzas, organiza tareas, llora en su habitación donde nadie la vé y jura venganza terrible, ¡vendetta! sobre aquellos que osen entrar en su terreno. Una doña no es algo que tomarse a broma nunca.

¿Y yo? Soy un tronco a la deriva. Conozco a tanta gente... y tan pocas personas. O quizás son grandes personas, pero yo me comunico con una dimensión o dos como mucho. En pocas ocasiones puedo disfrutar de las tres de esa persona, en tiempo, en espacio, en conciencia. Hay gente que aparece en mi vida como un destello de luz, ¡zas! Y luego vuelven a desaparecer. Por eso sé que tu desaparecerás y, una parte de mi, casi lo desea ferozmente. Es esa parte de mi que desea que las cosas salgan mal para poder regodearse en el fracaso, esa parte pequeña, triste e infeliz, que siente envidia, que siente miedo, que siente soledad. Esa parte que es producto de mi incapacidad de sintetizar dichos sentimientos e interiorizarlos, que voy dejando poco a poco en un cajón al fondo del armario donde crecen, desarrollan colmillos y se cobran venganza cada vez que pueden, pero nunca quedarán satisfechos. ¿Os suena a una vida un poco triste? Bueno, nadie dijo que fuera fácil. Yo al menos conozco a unos cuantos de mis demonios y no me da miedo vivir con ellos. Me gustaría eliminarlos, pero el trabajo de hacerlo es mayor que el que me suponen dejarlos allí y, como esa ropa que no nos pondremos nunca pero que por si acaso... terminamos dejandola vivir. Live and let die, que cantara Paul Mccartney, ese hombre de cara honesta. Dicen que la cara es el espejo del alma y, con el tiempo, me voy dando cuenta de que es así. Que todos los excesos, las carencias y la vida que vamos llevando nos queda esculpida en el rostro. Y aún así, sé que es más fácil apartar la mirada que concentrarla. Pero precisamente por eso, a veces, hay que clavar la mirada. Para que aquello que nos diera miedo dejara de hacerlo.

P.D: Gracías. Ya te dije que, por mucho que creas que te doy, siempre será poco en comparación con lo que tu me das. Porque la generosidad consiste en ser, sin ningún tipo de esfuerzo. Yo no creo en los sacrificios mesianicos que han practicado las religiones desde la noche de los tiempos. "Darás tu mejor buey a Dios... Yahvé que sacrificó a su unico hijo... ". ¿Para qué? ¿Qué beneficio produce eso? Es mejor simplemente ser, para simplemente estar. Que parece muy poca cosa, pero te aseguro, yo que de esto un poquito entiendo, que no es ni mucho menos poquita cosa. 

My michelle


"Your daddy works in porno
Now your mommy is not around.
She used to lover her heroin
but now she is underground "

Así empieza esta canción de Guns'n'roses que me ha despertado esta mañana. Una canción que habla de tragedia, de lucha, de desesperación. Y sin embargo contiene un mensaje final de esperanza, de alzarse, cuando llega al estribillo y le dice aquello de
"Everyone needs love
You know that it's truth.
Someday you'll find someone
that will fall in love with you. "

Me gusta esa actitud de que alguien la querrá, no que ella tendrá que hacer nada. Simplemente la vida te da algo bueno de vez en cuando. Lo unico que necesitas es ser tu mismo, pelear, disfrutar de la vida. Quizás esta sea una actitud muy de Cádiz y muy... "comoda", pero es que realmente me lo viene demostrando así. Da igual lo duro que sea o lo difícil que parezca. Si te mantienes honesto a ti mismo, si te mantienes fiel, las cosas buenas vienen. Tienes que estar preparado para disfrutarlas y no permitir que las malas influencias de tu entorno o tus propias dudas te impidan disfrutarlas. Pero sobre todo, ten presente que la tormenta pasa. Como dicen en "El Cuervo": No llueve para siempre.

domingo, 21 de abril de 2013

Alcohol


Dulce veneno, entierrame en tu abrazo. Dame olvido, dame dolor, dame musica, dame silencio y oscuridad. Dejame perderme en tu negrura. Obligame a ser yo, besame sin piedad, entierrame entre las caricias despiadadas de tu lengua. Dibuja el compás de tu cuerpo en sincronia con mis oscilaciones. Perforame los ojos con tu belleza, hasta que me vuelva ciego, tonto, sordomudo. Embota mis sentidos. Sobrepasame.
Me muerdo la lengua y se derraman las palabras. Palabras, palabras, palabras. Siento que caen por mis oidos, que chorrean de mi cabello como sudor que se entierra sobre mi epidermis. Promesas imposibles, sueños de locura, delirios. El arroz al fuego y la cama que me saluda, incitadora. Busca victimas, sacrificalas al altar de tu lujuria, entierralas donde tu cuerpo nunca podrá encontrarlas. Deja que tu alma se pierda, nomada, por ese imposible campo lleno de trampas mortales (¿portales?) que es el mapa de tu psique. Sin lazarillo, porque podrías enamorarte de él. Podrías enamorarte de la vida, así que es mejor renunciar a ella y contemplarla desde las alturas del estoicismo. Si no lo miro no podrá hacerme daño, si no le presto atención dejará de existir. Da igual. Todo da igual, porque dentro del tiempo suficiente tu, yo, la humanidad, no seremos más que un sustrato de silicio (o quizás de calcio) en una pared de materia, probablemente carbono, sobre la cual algo se hará preguntas durante meses, años, milenios. Dejemonos ser un suspiro. Enterramonos y disfrutemos del vacío y de la nada. Sigamos, hasta no ser nada. Porque en medio de los ultimos acordes de esa guitarra electrica distorsionada, melancolica, una promesa que nunca llegó a materializarse, nuestros sentidos se embotarán y derivaremos hasta la orilla, ballena sin sonar, que cualquier criatura con ojos puede ver desde cincuenta kilometros (hola, vieja ciudad de Almeria, mi primer contacto radar, mi ultimo puerto de destino, viejo barco blanco tatuado sobre mi alma ), pero que tu golpeas implacable mientras todos a tu alrededor saben que está ahí. ¿Y qué te importa a ti lo que sepa nadie? La vida es un suspiro entre dos momentos imposibles, de un lirismo doloroso y tan prosaicos, tanto, que su misma simplicidad compleja hasta el infinito nos desborda. Una helice de ADN hecha de cuerdas de proteinas, un suspiro de mar, un sueño de la luna que se derrama sobre nosotros, como lagrimas de una estrella hechas de... ¿de qué?
De palabras. Palabras, palabras, palabras. Y cuando las estrellas se apaguen, tarde o temprano, también vendrás tu. A abrazarme en una sabana del infinito, de color azul, y recordarme que, como Ícaro, quise abrazar el sol y en su fuego me quemé. Y en tus ojos habrá lastima y pena, como la hay siempre, cuando todo acaba y solo queda el recuerdo de las historias compartidas, los posibles. Y si... pero los posibles no valen una mierda. Las posibilidades se las lleva la próxima marea mientras los recuerdos, esas historias, esos pecados, esos sueños cometidos a conciencia, con intensidad, maldad y alevosia, marcan nuestra alma durante generaciones y dan pie a historias que sacudirán el mundo.
Pero suspiras. Y en tu suspiro hay pena. "Si yo fuera... si yo pudiera... si yo sintiera... ".
Entierrame en alcohol, y deja que la marea me vuelva a sacar a la luz. Quemame en él, y haz un castillo de arena con mis cenizas. Pero sobre todo, no permitas que una historia se apague. Hazla arder y mienteme, pero no olvides abrazarme con el azul del infinito. Con el azul del imposible.

P.D: ¿De qué sirven cinco mil años de civilización, contra el aleteo de tu sonrisa?

La evolución no es lineal


Bueno, ya está listo. Ya hice mi tontería. No servirá para nada, pero siempre es mejor golpear la oscuridad a quedarse parado maldiciendola. Al menos en lo que respecta a la sensación de impotencia, que como se te asiente en el alma te puede dejar tullido de por vida.
Buenos días, damas y caballeros y similares. Hoy quería comentarle dos cosas. Empezaré por una cosa en la que reflexionaba mientras el té hervía -apasionante momento-. La importancia de los nombres a la hora de identificarnos. Si ponemos una etiqueta que diga "vino" en una botella de lejia, puede que matemos a alguien. Curiosamente, esta mañana recordé a una persona que tenía un nombre hasta que me conoció y ahora tiene otro. Yo bautizo gente. Y lo hago porque interactuo con mucha fuerza, probablemente por tener una personalidad muy acusada y caracteristica y ningún complejo en ese sentido. No considero que posea virtudes ni carácteristicas excepcionales, más allá de mi actitud. Y la actitud es algo facilmente configurable. Así que, una vez superada la maldición de los nombres, de los estereotipos y de la distancia, podemos comunicarnos con facilidad si optamos por construir nuestro propio espacio, donde los nombres signifiquen lo mismo y nos identifiquemos facilmente sobre el tablero de juego.

El otro tema sobre el que quería escribir era el del título. La evolución no es lineal. Somos victimas de una educación en el metodo cientifico que establece sistemas escalares y sistemas no escalares. Ese "no" nos condiciona negativamente hacia lo que no es facilmente medible, por ser más complicado. El ser humano tiende a lo simple, como dijera el otro día la antropologa con mucho criterio. Y como el ser humano también tiende a configurar su entorno de acuerdo a sus creencias, forzamos la maquina y creamos conceptos irreales que no funcionan. La evolución de la personalidad no es lineal, al igual que la madurez tampoco. Es un conflicto que he tenido con mucha gente hasta que decidí dejar de intentar explicarle el color amarillo a un ciego. No existe un concepto como "tantos años = tanta madurez ". Ni siquiera existe un concepto como "tal situacion = tal madurez ". A mi me gusta hablar de un concepto que existe en física, el "momento de fuerza". Un "momento de fuerza" es una situación concreta en la cual podemos partir un sistema en diversos componentes y analizar dichos componentes por separado y en conjunto. Eso es la madurez para mi. Sobre todo es una cuestión subjetiva y de actitud (eh, ¡aquí vuelve la actitud!), pero, como toda la comunicación, la madurez será equivalente en el caso de que los dos momentos de fuerza coincidan lo suficiente para establecer un lenguaje común. Volviendo al asunto de los nombres, si mi madurez-plato es igual a tu madurez-plato vamos a entendernos.
Pero la madurez se basa en demasiados conceptos. En resistencia(y paciencia) ante los reveses de la vida, en capacidad de adaptación ante nuevas circunstancias, en experiencia para realizar analisis, en... en muchas cosas y estamos entrando en el terreno de los nombres. Hablemos de sistemas escalares. La progresión en el deporte. Tampoco es lineal. Si entreno todos los días, al cabo de un margen de tiempo tendré una mejora dentro de otro margen de tiempo. Es decir, si hoy hago un kilometro en tres minutos treinta y entreno tres días en semana durante tres meses, puede que al cabo de esos tres meses lo haga en tres minutos quince. O no. Puede que mi limite esté en los tres treinta, puede que el día que lo corra esté resfriado, puede que ese entrenamiento me lesione, puede que...
Hablamos de sensaciones. Y las sensaciones no son escalares. Esa es la gran evolución de la psicologia actual, según me parece entenderla. La idea de que ya no existe solo Apolo y Dionisio, sino todo un espectro de circunstancias intermedias que no son controlables ni medibles, aunque con esfuerzo y paciencia pueden ser perfeccionadas hacía un cierto equilibrio.
Por tanto, olvidar aquel viejo Adagio de "si te esfuerzas te irá bien". Añadidle "si te esfuerzas Y aprendes a disfrutarlo y a creer en ti mismo y a crecer te irá bien ".
Buena suerte. Que bien sienta dormir once horas, por dios.


Evolución no lineal.

sábado, 20 de abril de 2013

Cosas que no podemos controlar


Y realmente no merece la pena siquiera intentarlo. Interaccionamos con la gente en función a tantos factores, internos y externos, que intentar seguirles la pista a todos o siquiera clasificarlos es un esfuerzo inutil. Y realmente es inevitable. Nuestra naturaleza y nuestras circunstancias permitirán la comunicación, nos acercarán a unas personas y nos alejarán de otras. Entre mis multiples defectos está la falta de paciencia, la falta de perspectiva y la afición al sadomasoquismo emocional. Dicho así suena muy crudo pero, con el debido respeto, ustedes tampoco sois unos regalitos de Dios. Quién más quién menos tenemos la cabeza llena de porquería, residuos radioactivos de experiencias traumaticas, problemas sin solución, conflictos enquistados y, directamente, naturaleza sucia y malvada. Yo vivo autodisciplinandome porque tengo una idea bastante definida de lo que podría salir si abriera la puerta de la jaula. Y bueno, tenemos una cierta capacidad de configuración que nos permite hacernos una idea de a quién saludamos en el espejo por las mañanas. Yo soy de la opinión que, mientras esa persona que te devuelve el saludo sea alguien a quién puedes respetar y apreciar, vas bien. Sigue así.

En cuanto al tema de la evolución, pues lo dicho. Voy a hacer una tontería y escribir a quién no debo. ¿Por qué? Porque tengo que seguir dando pasos adelante. La unica forma de crecer es arriesgarse, la unica forma de ganar es asumir que las perdidas son posibles. La ultima vez que escribí a esa persona recibí un castigo desproporcionado a mi falta. Eso también enseña, al salir de tu vida habitual y entrar en otra.  La zona de confort, tu vida habitual,  es donde no te atreves a arriesgarte y yo, en mi vida profesional, me paso la vida midiendo los pasos que doy para algunas cosas y siendo totalmente indiferente a la evolución de otros. Es en esa incertidumbre existencial en la que vivo comodo y, sin ella, me falta algo. Quiero aprender, quiero crecer. La distancia y el tiempo te hacen darte cuenta de las cosas. A veces son cosas buenas y a veces son cosas malas. A veces esa persona que te aportaba tanto o que te parecía un tío tan interesante resulta que no lo es tanto. Algunos de nosotros somos gigantes llenos de paja, listos para incendiarnos a la minima y quedar convertidos en muñecos de ceniza. No pasa nada. Con la ceniza se construyen cosas y las sombras vuelven a darle cuerpo a la fantasia. En cambio para otras personas, siendo la misma persona, somos una fuente de apoyo, inspiración, compañia. Joey me ha regalado un día fantastico y, sobre todo, me ha regalado una parte de mi mismo que estaba ahí abandonada. Es de los mejores regalos que un amigo puede hacerte, enseñarte una foto de ti mismo en blanco y negro para recordarte donde está el norte.
Así que nada, señores. Voy a hacer una tontería, pero no sería yo si no la hiciera de vez en cuando. Eso sí, a ella le sigo agradeciendo todo lo que me enseña. Si no fuera por su magia, yo no sería capaz de permitirme equivocarme. Porque muchas veces la mejor forma de asumir nuestros miedos es bañarnos en ellos, embadurnarnos de fracaso y reirnos de nosotros mismos. Solo así podemos darle el adecuado esquinazo al dolor. Y recordar que algunas cosas existen para ser olvidadas, aunque otras puertas, al cerrarse, abren nuevos caminos muy interesantes.

jueves, 18 de abril de 2013

Bajistas de la vida


El otro día leí un artículo de esos que suelen escribir las mujeres a Cosmopolitan (me lo encontré en un portal de internet, no creáis que ando leyendo cosas raras ). Trataba sobre una grupie de los ochenta, la epoca dura del heavy, que había escrito unas memorias sexuales sobre como le había ido y separaba a los artistas según el instrumento que tocaran. Musical, panda de cerdos. Decía que los baterias eran gente ruda, que dentro de los guitarristas había de todo, que los cantantes eran estrellitas... todo muy topico. Pero me llamó la atención cuando hablaba de los bajistas, que decía que solían ser chicos timidos, retraidos, que necesitaban mucho backup emocional. Para los que no entiendan mucho de musica rock, el bajista es el que está al fondo del grupo, marcando el tono sobre el que se construyen las melodias, llevando el ritmo. No tiene una presencia tan vibrante como el bateria, pero al igual que él lleva el ritmo. Es un trabajador oscuro y gris, y los pocos bajistas dentro del rock y el metal que son conocidos son aquellos que realizan extravagancias o sacan los pies del tiesto.
Ya lo habéis adivinado. Toco el bajo. Lo elegí en su momento por llevar la contraria -todos querían ser guitarristas- y porque supuse que me sería facil encontrar grupo con él -todos querían ser guitarristas-. Es un instrumento que me gusta mucho, pero es una de esas decisiones que tomas que no sabes si están condicionadas por tu personalidad, o al contrario tu personalidad se construye en torno a dichas decisiones. Volviendo al bajo, me gusta su aspecto, grande y desgarbado. Me gusta su sonido, grave y reverberante. Me gusta su posición, al fondo, junto a la bateria. Me gusta estar ahí, opción de fondo y soporte.
Quizás sea ese el rasgo principal que me define. Un perro sin dueño, como escribiera Terry Prattchet, no es un perro completo. Es un animal domesticado por el ser humano y, al igual que el perro, yo necesito una manada. Quizás por cosas que me pasaron en la adolescencia, he adquirido una fobia a destacar. Pero me gusta estar ahí para apoyar a la gente. Me gusta que, cuando nadie más sepa hacerlo, dar un paso al frente y hacerlo bien. No me gusta la luz de los focos, no me gusta la atención desmedida, no me gustan las alabanzas. Me siento incomodo cuando hay demasiada gente pendiente pero, en cambio, me siento en mi papel siendo el hermano pequeño. Quizás esa sea de las cosas que más me gustan de ella, claro. Quizás por eso me siento tan comodo a su sombra. No es una doña Laura, que no puede evitar estar en la cabeza porque su propia condición de lider alfa la lleva allí, aunque a veces parezca sentirse perdida en la inmensidad del horizonte, sola en el liderazgo. Ella es otro tipo de persona, una de la que puedo aprender sin exigencias, sin presiones. Yo soy una persona que lleva muy mal los desafíos directos. Por un "no hay cojones" he hecho tremendas tonterías, probablemente debido a mi estupidez y carencia de miedo. Con ella no tengo ese problema, tengo esa seguridad de que sabe lo que se hace por los dos. Y de que no me va a permitir que me lastime por medio de ella.
Supongo que es mi naturaleza. Respecto a la pregunta implicita, creo que son ambas cosas. Tomamos decisiones influidos por nuestra naturaleza, y nuestra naturaleza se desarrolla y osifica en torno a dichas decisiones. Y parte de ello es el proceso de crecer y aprender.

Por ultimo y para que conste y surta los efectos oportunos, dejar constancia de que hoy ha sido un gran placer volver a hablar con Luis el del Tofiño. Y es que, como he dicho alguna vez, las decisiones irreflexivas que tomamos suelen tener consecuencias positivas. La vida tiene su propio ritmo y no hay que plantearse demasiado las cosas, simplemente disfrutar cuando nos viene algo bueno. Ya tendremos tiempo de lamentarlo más adelante.

Sobre la destrucción de las relaciones


Hoy ya me he levantado de mala leche. Hoy me he levantado con un mensaje de un compañero, de estas cadenas de texto que se mandan, donde decía que "si de noche te para un niño llorando diciendo que no sabe donde vive y te enseña un papel, no te fies porque es la técnica que están usando para robar, violar y secuestrar ahora mismo ".
Venga, va. Eso, los mensajes sobre las marcas en la puerta sobre lo que te van a hacer... resulta que estamos rodeados de enemigos. Que el mundo es un lugar terrible y oscuro, donde no podemos fiarnos de nadie.
Deberían enseñarnos karate en el colegio. Deberían enseñarnos a defendernos. Pero sobre todo, deberían enseñarnos a ser nosotros mismos y a ser autosuficientes. Hace doscientos años todo español llevaba una navaja en el bolsillo. Hace doscientos años el mejor ejército del mundo, el Imperial Francés, se enfrentó a una turba de españoles que les tiraban adoquines, piedras y lo que tenían frente a fusiles, cañones y sables. Y no estamos hablando de un niño que viene llorando de noche. Estamos hablando de un mameluco, guardia real egipcia, que venía montado en un caballo y que sabía que su unica posibilidad de vivir pasaba por matar a los enemigos del emperador.
Pero nos hemos diluido. Nos hemos encogido y hemos dejado que las sombras nos hagan temblar. El domingo pasado un amigo me planteó que, hace quince años, uno conocía a todos sus vecinos. Yo apenas reconozco de vista a algunos, pero cuando era pequeño y mi madre tenía que ir a comprar o algo yo me quedaba con los niños del primero. Ahora uno de esos niños del primero es marinero en Elcano y cuando lo encuentro recuerdo esas cosas. A donde la vida te lleve o te deje de llevar, lo cierto es que tus primeras experiencias te van a condicionar mucho de cara a tu futuro y me pregunto... estos niños que se crian sin poder salir a la calle. ¿Qué clase de adultos van a ser?¿Qué clase de sociedad estamos criando? Nos quejamos de falta de solidaridad, mientras mandamos sms donde dicen que, si un niño te viene pidiendo ayuda desconfies porque puede ser una trampa mortal.

Y la verdad, me preocupa. Yo estoy aquí de paso, como en general lo estoy por la vida. Es por eso que no me hago ilusiones romanticas, porque sé que solo aquellos que se entregan a una tarea con pasión pueden conseguir grandes cosas. Ojo, tengo fé en las hormiguitas. Creo que, a falta de grandes esfuerzos monumentales, el día a día, la naturaleza propia y el entorno pueden conseguir milagros. Hay un momento para Ben Hur y un momento para Antes del amanecer. Pero tanto en uno como en otro caso estamos hablando de voluntad, de predisposición, de actitud. El mensaje de mi compañero decía todo lo contrario. Decía "encerraros y poned las barricadas ". Dado que el holocausto zombi aún no ha comenzado, creo que es una actitud peligrosamente enfermiza la de no cuestionarse nada. Precisamente el amigo con el que hablé de como eran nuestros barrios hace quince años me critica que me cuestiono todo. Y probablemente tenga razón. Pero me parece más sano pecar de exceso de precaución en cuestiones de fé que de exceso de credibilidad. Aunque aconseje que, si un niño os pide ayuda por la noche, le ayudeis. Puede que eso os lleve a ser violados, asesinados o robados. Pero lo contrario os llevará a ser poco humanos.Y me temo que nos estamos olvidando de lo importante que es eso, como olvidamos que nuestros antepasados fueron heroes.

miércoles, 17 de abril de 2013

Hipotermia del alma


Hoy me he sentido bien. También he confesado que me siento muy solo. En un rato llamaré por teléfono a Cádiz. Esta noche me desperté a las dos de la mañana como si llegara tarde, activadisimo. Luego a las seis me arrastré como fango fuera de la cama, miré el reloj y soñé con irme de escapada a Gijón dentro de dos fines de semana. Me dí cuenta de que fantaseaba mientras me cepillaba los dientes y asumía que ni tenía dinero, ni ganas de conducir tanto tiempo. Luego vi en internet precios de somieres, antes de que las sesiones de atletismo de este curso me dejen en una silla de ruedas.
Como podéis ver, aún no me había puesto el uniforme cuando mi mañana ya vibraba de emociones. Sexo, drogas y rock and roll. Ou yeah. Pero luego el día no mejoró mucho y seguí con una rabia tremenda, para a medida que las horas se sucedían sosegarme y dejarme llevar, siendo un junco hueco. Om mani padme hum.
No siento nada. Me sorprende admirar un cuerpo femenino sin lujuria, devorar comida sin apetito, esforzarme haciendo deporte sin pasión, estudiar sin interés. ¿Será esto lo que siente uno cuando muere de hipotermia? Como poco a poco todo te va dando igual, todo te parece lejano y remoto, como si le pasara a otra persona. Que lejos está de ese joven Ale apasionado que analizaba cualquier cosa, tenía media docena de romances mentales al mes, se liaba a aprender idiomas, organizar partidas de rol, viajar por el mundo... quiero creer que más que una muerte por hipotermia estoy sufriendo una criogenización y que, proximamente, me meterán en el microondas y volveré a salir. Quizás con unas cuantas celulas mentales destruidas pero... las celulas mentales siempre han estado sobrevaloradas. Mientras tanto, camino entre la apatia y la rabia, entre impulsos hormonales y vacio existencial. Me pregunto si el amor platónico, meramente espiritual, es incompatible del ansia sexual y si, mientras cada uno de ellos describe su propia curva senoidal, será posible encontrar puntos en comun de forma que se estabilice en un sentido o en otro. Al fin y al cabo, ¿qué más da? Su sonrisa es una descarga electrica a mi corazón dormido, que durante unos instantes me permite recordar lo que soy. O quizás lo que fui.

El lado oscuro del estoicismo


A medida que un día sucede a otro y la monotonia se aposenta en mi espíritu, arrancando las ultimas briznas de luz que las vacaciones me incrustaron en el alma y volviendome más gris y más amargado, busco soluciones a mi problema. El estoicismo es la solución moral a la ausencia de felicidad, permitiendonos saltar por encima de la trampa mortal de la autocompasión y superar situaciones frustrantes. Al fin y al cabo el estoicismo tiene mucho en común con esa doctrina budista que nos dice que no debemos sentir para alcanzar la felicidad.
¿Cual es el problema? La ausencia de sensación produce una anestesia de los sentidos, de forma que realmente no vivimos, pero a la vez la anestesia viene provocada por un dolor que intentamos evitar. Y ese dolor que intentamos evitar termina siendo adictivo, de igual forma que la autocompasión nos induce a buscar siempre motivos que la justifiquen, la excesiva recreación en el estoicismo puede empujarnos a una busqueda del dolor que dé sentido a nuestra negación de la vida. Es algo que observamos en muchos místicos cristianos, como una religión tan basada en el martirio les dirige a una forma de vida terriblemente insalubre, casi sadomasoquista.
No quiero caer en eso.El objetivo de todo planeamiento de vida debe ser una estructura saludable que nos haga mejores. Más rápidos, más fuertes. O igual, pero satisfechos de nosotros mismos, de forma que nos veamos en el espejo y nos sintamos comodos con nosotros mismos, de forma que nos guste lo que vemos por las mañanas cuando nos afeitamos. Si no te levantas de un salto, sino que te dejas caer fuera de la cama, debes plantearte que hay algo que estás haciendo mal. Y probablemente la solución a tu problema esté dentro de ti, no a tu alrededor. ¿Como hacerlo? Esa es mi pregunta.
Y sigo escribiendo a impulsos de la lengua, en medio de un desastre de ruido y hormonas.

La solución pasa por cuidarse a uno mismo. Mimarse y desmitificar el placer. Ni darle demasiada importancia ni demasiada poca. Hay que reirse. Aquello de lo que puedes reirte es aquello que no te da miedo, y aquello que no te da miedo es lo que te hace libre. Si te enfrentas a una situación en la que tienes miedo de hacer el ridículo... hazlo. Haz el ridículo y supera la humillación. ¿Ves que no mata? Palos y piedras herirán mis huesos, pero las palabras...
Hay que celebrarse y dejar de rendir pleitesia al placer, para de igual modo evitar el culto al dolor. Asumir el fracaso como una parte natural de la vida. ¿Sale mal? Son cosas que pasan. Ya lo arreglaré. O no. Pero hay que seguir adelante, sabiendo que hay cosas que son importantes y cosas que no pero que, desde la suficiente distancia, incluso el choque de dos planetas es una colisión insignificante.

Hoy me dijeron algo que me dejó pensando. "No duermo porque tengo demasiadas cosas en la cabeza". Yo suelo hablar antes de pensar y contesté que esperaba que algunas de esas cosas fueran buenas. Soy un optimista sin remedio. Pero esas cosas que tiene uno en la cabeza... ¿Como liberarlas? ¿Como superar uno la presión que se pone a si mismo? Hay que disfrutar. Encontrar ese punto medio entre el hedonismo vacío de toda responsabilidad y el estoicismo vacío de toda diversión. A mi me coge demasiado lejos. Yo asumí, ya antes de volver a Ferrol, que lo que iba a encontrar aquí era "ora et labora", la regla monacal que dice que el tiempo del día se divide entre la oración y el trabajo, para gloria de Dios. En mi caso no sé si para gloria de Dios o para que los días pasen más rápidos, pero tengo clarisimo que todo lo que salga de mi objetivo (superar este maldito curso sin volverme loco en el proceso) es secundario. Pero no tiene que ser así para todo el mundo. Más bien al revés, le deseo a todo el mundo que pueda cumplir la segunda parte de la frase entre parentesis, que evite volverse loco. Que conozca el amor, la soledad, la tristeza, la alegria, la epicidad. Que crezcan en todas las dimensiones y les sirva para muchas cosas. ¿Qué sucede cuando un objeto sufre demasiada presión? Que se rompe. Así que, a la hora de tener demasiadas cosas en la cabeza, mejor hacer un agujerito y dejar que salgan unas cuantas. Liberarse de la presión, disfrutar de las pequeñas cosas y evitar la trampa de las expectativas. Ser nosotros mismos, con todo lo bueno y lo malo que tenemos y celebrar ambas cosas.
Y por supuesto, evitar la trampa del orgullo, como la trampa del excesivo amor por la tragedia. Lo bonito de la comedia y del drama es que son reacciones extremas, y en ellas nos liberamos de nuestros miedos. Sonríe. Adoro como lo haces.

lunes, 15 de abril de 2013

Se acabó el recreo


A veces pasa. Uno vuelve de las vacaciones y no es consciente de que está hasta arriba, hasta que efectivamente está hasta arriba. Esa sensación tarda más o menos dependiendo de la persona. En mi caso en Ferrol, dado que vivo solo, ha tardado dos semanas. Lo que me ha llevado empezar a sentirme enfadado, solo, triste y, en general, dudar de la calidad de todas mis decisiones. Preguntarme si un amor platónico puede mantenerme, si no debería haber optado por quién decía d. José o... bueno, eso tiene poca solución ahora. Ahora lo que queda es aguantar, tachar días del calendario e ir resolviendo problemas. En momentos como este, cuando uno odia al mundo y está insoportable, es cuando se nota la gente que de verdad se preocupa por ti y se agradece mucho. Pero incluso las personas más adorables y furbiosas del mundo -y yo no soy una de ellas, por dios-, le dan por odiar todo lo que tienen alrededor y querer morder.
Alguna vez he comentado que tengo ira como para una docena de personas dentro. No sé si eso es lo normal o no -cada uno lleva sus enfermedades mentales como puede-. En mi caso, el detonante ha sido el coche. El coche me hace cosas raras y yo no sé. Y lamento que mi padre se largara, que mi abuelo muriera antes de tiempo, que mi madre no hiciera los deberes, y lamento no haber tomado leche y bocadillos de pequeño, lamento no haber hecho deporte cuando pude, lamento...
La autocompasión es un vicio terrible. Es una espiral sin compasión: una vez entras, te puede costar semanas o meses salir. Así que gruño, enseño los dientes (like wolves they show their teeth) y me levanto y busco algo que hacer. Algo. Lo que sea, pero que me mantenga en movimiento hasta que me sienta cansado y caiga en la cama inconsciente, fuera de todo. Y a por otro día. Y otro. Sigue pedaleando, porque como se te ocurrar parar te vas al suelo. Que ya verás como al final, habrá motivos que harán que merezca la pena.

domingo, 14 de abril de 2013

Bye bye sunday


Ya ha acabado un fin de semana intenso. Ha habido un poco de todo, aburrimiento, estres, creatividad, trabajo, ocio, nostalgia, historietas, reflexiones, buena conversación, comida, hambre, dolor, frío y calor. Ha habido tantas cosas y ahora quiero que llegue la semana. Quiero afrontar cosas que no me gustan, quiero estar con gente con la que no me apetece estar. Quiero ponerme a prueba a mi mismo y vencer. Quiero volver a verla. Y sé que dentro de unas horas lamentaré estas palabras, pero, citando a Shakespeare, "let slip the dogs of war". Ha sido una buena semana pero, sobre todo, es una semana menos.

sábado, 13 de abril de 2013

Let it be in Ferrol


Renuncio a mi identidad a medida que renuncio a mi capacidad de decisión. Desde que llegué aquí me veo impulsado por fuerzas ajenas a mi que me llevan en una dirección o en otra. Está bien. Me encojo de hombros y dejo que mi apatia me guie. Es curioso como a Vicen esa apatía le resultaba preocupante. A mi, de acuerdo con su definición, me da igual. No considero que deba preocuparme el tomarme un periodo de vacaciones a los mandos de mi vida y convertirme en coopiloto en lugar de director titular de la orquesta de mis acciones.
Y en cambio sigo jugando. Sigo jugando a desviar la atención, produciendo ruido y realizando poses. Como dijera Oscar Wilde de las mujeres: si quiere saber lo que piensa, no escuche lo que diga, mire lo que haga. Al fin y al cabo nuestras acciones hablan por nosotros mismos y yo, ultimamente, dejo de hacer más que hago.
Una de las cosas que he dejado de hacer es el utilizar a otra gente para hacerme daño. Ya no coloco a algunas de mis amigas en situaciones en las que las obligo a lastimarme, para ver como lo hacen y tomar así una medida de su preocupación por mi. Que forma tan absurda y tan... femenina de hacer daño gratuitamente. En cambio, como ya he dicho anteriormente, sigo jugando a confundir, sigo manteniendome alejado. El Norte no te acepta. Puede acogerte, puede ser amable y preocuparse por ti, pero "no eres uno de nosotros". Esa sensación no me abandona y, bueno, ¿sabéis qué? Cada uno da lo que recibe y yo no voy a ningun sitio donde no sea bien recibido. Es ese contraste entre norte y sur, esa identidad tan definida pero a la vez tan excluyente, que no se comunica con la facilidad que esa ausencia de identidad, basada más en relaciones afectivas y personales que en identidades establecidas y firmes, indisolubles del individuo como parte de la comunidad, lo que me supone más problema. En cierto sentido, al igual que la espadachina, de pequeño debí elegir que ser. Elegí no elegir, pero esa decisión no fue aceptada por el tribunal y la vida, mis relaciones y mis experiencias me hicieron ser... y no ser. Así que deja que suene la musica, deja que el viento silbe y que todo esté muy lejos y yo esté, a la vez que no esté. La ausencia de decisión, la incapacidad de avanzar y de hacer nada... el ritmo rutinario, machacón, un paso detrás de otro hasta que el cansancio haga que dejes de sentirte los tobillos, es lo que me espera. Sea pues. Hoy es un día menos y, como dijera John Rambo, así viviré. Día a día. Día a día.

Una sociedad sobresexuada


Ayer tuve un debate sobre la moral relacionado con el sexo. Hoy he tenido otro. En parte porque me los busco (me encanta polemizar), en parte porque la gente está demasiado concienciada sobre el tema, me pregunto cuanto de importancia real y cuanto de pose hay en las posturas que adoptamos respecto a este tema. Y si alguno hemos dedicado un momento de reflexión a plantearnos cuanto tiempo y energia aplicamos a la busqueda de algo que, según mi forma de verlo, está sobredimensionado.
Ojo, no digo que el sexo no sea importante. Pero, ¿realmente es tan importante? Superado el concepto dionisiaco elemental de placeres basicos (los del vientre), uno se plantea si no existirán otras cosas que lo amplien. ¿Qué entendemos cada uno como sexo? Para mi el sexo es una forma de comunicación, y por tanto es muy importante. Pero como toda forma de comunicación, no existe más que como medio para conseguir un fin. Para mi el sexo por el sexo no tiene sentido. Comprendo que para muchas otras personas tiene otras connotaciones. El sexo es poder. El sexo es afecto. El sexo es un objetivo. El sexo es... lo que queráis poner aquí. Lo que está claro es que, en conjunto, dedicamos un esfuerzo excesivo, según mi forma de ver, a dicha materia. Ultimamente parece que todo está referido con el sexo y todo queda condicionado por él, de tal forma que un simple "buenas tardes" adquiere significados profundos que se nos escapan. Y de repente el sexo pasa de ser un medio de comunicación a una barrera para impedirla, al salpicar nuestra vida de referencias, dobles sentidos, prejuicios y dogmas a los que debemos plegarnos. Como decía anteriormente, no podemos remar contra el entorno y esperar vencer, porque finalmente el entorno nos expulsará como un descastado. Que puede ser el objetivo de algunos de nosotros, quedarnos al margen, esa respuesta "no quiero participar", ese silencio altanero y despectivo, esa distancia. Pero desde la torre de marfil nuestras urgencias seguirán impulsandonos así que... ¿para qué hacernos daño a nosotros mismos? ¿Por qué no simplemente asumir que tenemos necesidades, muy humanas, y actuar en consecuencia? Pero asumiendolo como una parte más de nuestra vida. No veo a nadie a mi alrededor dedicar horas a pensar sobre comida, o sueño, u otras necesidades biologicas. Aunque ahora que lo pienso sí. Puede que sea un sintoma de nuestroa era el como las necesidades biologicas se han convertido en objetos centrales de nuestra vida, desplazando el espiritualismo (o la apariencia de espiritualismo) por un páramo biologico en el que todas las respuestas están condicionadas a nuestros impulsos animales. Y lo curioso es que esto sucede al mismo tiempo que se desarrolla la inteligencia emocional y se asume, cada vez con mayor naturalidad, que más allá del intelecto y del cuerpo existen una serie de conexiones emocionales, impulsos y sensaciones que nos forman y condicionan de una forma meramente cognitiva (si bien en algunos casos desde el subconsciente). Vivimos en una era de contraste, nunca las religiones han proliferado y se han comunicado con tanta facilidad y nunca ha habido tanta intolerancia real (más allá de la hipocresía) entre credos.
Así pues, el sexo puede ser ese tronco a la deriva al que nos agarramos en un mundo que cada vez nos da más miedo. Y quizás por eso me preocupa la visión del mismo que vamos teniendo, una visión que nos aleja cada vez más del sano estímulo entre dos (o más) personas y nos convierte en criaturas dependientes, mecanicas, vacias de toda pretensión elevada. Porque esa es mi preocupación. Que la banalización del sexo lo convierta en una farsa, como casi todo aquello que nos rodea.

No maduramos, aprendemos a disimular


Que es algo que me decía Radmila y me hacía mucha gracia. Porque resulta ser así. Durante todo este mes he podido observar, tanto en Cádiz como aquí, como personas de una edad respetable actuan como adolescentes poseidos por sus hormonas. Constantemente. Lo cual no es ni bueno ni malo, pero si es un hecho curioso a la hora de moralizar.
Yo siempre he defendido mi actitud y posición de adolescente. Curiosamente ahora lo hago menos, porque me doy cuenta de que he dejado de lado algunas posiciones por imitación o por obligación. Pero volveré, lo sé. En cambio hay otra gente que no es capaz de producir la autocritica suficiente para reconocer que está actuando de forma contraria a lo que predica. Eso no es malo en sí, excepto porque provoca tensiones internas que desestabilizan la persona. Ya hablé ayer sobre que toda relación contiene en si misma una tensión, que es parte del vector de la misma. Hay gente que necesita mucha tensión. Otra gente necesita menos. Y en determinados momentos de nuestra vida la misma evolución de nuestras personalidades aumenta o relaja dicha tensión. Eso no es ni bueno ni malo, sino parte del proceso de aprendizaje y adaptación.
En cambio la cuestión de la madurez es curiosa. La gente confunde muchas veces el contenido con el continente y considera que ponerse una chaqueta y tener cara de persona mayor te convierte en maduro. Sin ir más lejos, el miercoles mucha gente me comentó sobre "mis pintas". Yo no me visto para hacer feliz a nadie y, si estoy comodo con una sudadera y un gorro de lana, como llevo vistiendome desde que tenía diecisiete años y dejé de querer ser un simbolo, pues es lo que hay. En cambio, como he dicho anteriormente, mucha gente confunde la forma con el contenido. Decía el Tote King "no eres un tipo elegante porque lleves un traje", rimando en asonante.
Pero eso no es malo. La gente que critica que una mujer de cincuenta años se comporte como una adolescente debería plantearse cual es exactamente el problema de ello. Ya, que ser adolescente consiste en ser idiota y estar dominado por tus hormonas. Pero muchas veces es peor ser idiota y estar constantemente frustrando tus hormonas. Eso tiene que salir, de una forma o de otra, y mejor mantenerte fresco y feliz, realizado, que encogerte ante la realidad de tu propia naturaleza. Que muchas veces es más expansiva, agresiva e interesante de lo que nosotros mismos sospechamos.
Así que no pierdan el tiempo. Sean, y luego aparentenlo. Pero primero sean, malditos.

Relativismo moral


Hace un rato discutía con Luz sobre si toda moral es relativa o existe una moral absoluta.Es un tema que ya planteé en otras ocasiones y he discutido con Rabanal. Me niego a asumir que exista una moral absoluta, algo que siempre está bien y siempre está mal, por ser contrario a la naturaleza adaptativa de nuestra especie. También me niego a asumir que un credo o creencia pueda limitar nuestras opciones de forma radical cuando no existe ningun motivo para ello. O dicho de otra manera, si no me ven, puedo. Claro que existe un concepto de ética que si es universal y podría resumirse en aquella frase atribuida a Jesucristo de "trata al prójimo como a ti mismo". Claro que no todo depende siempre y existen cosas que pueden juzgarse en base a su marco de referencia, estableciendo así una especie de "guias de conducta razonable" o un cierto... por así decirlo marca de estilo. Qué se considera elegante y que no. Que no es lo mismo elegancia que moral. La principal cuestión creo yo es que la gente tiende a juzgar la moral en base a sus metodos y yo prefiero plantearla en base a sus resultados. ¿Qué es moral? Lo que funciona. Como resumiera Nora, aquella grande, "fumar es bueno porque me hace feliz y todo lo que me hace feliz es bueno".
Que por supuesto uds podéis opinar lo que queráis. Pero yo este fin de semana estoy recordando a Mar y extrañandola. Que nombre tan apropiado le puse, Mar. Porque precisamente es algo que también hecho de menos, el agua hasta donde alcance la vista y la sensación de olvido, de inexistencia. No sé porqué esa ansia de disolución, pero es cierto que está ahí y su presión es fuerte.
Buen, vamos a intentar no disolvernos del todo mientras hacemos lo que podamos por la semana. Portaros mal.

viernes, 12 de abril de 2013

Adaptarte o transformarte


El otro día escuché a una profesora decir que "ella no es así", como respuesta a "es que aquí se funciona así". Esa es una pelea con la que llevo yo años, practicamente desde que llegué a este trabajo y constantemente lo estoy afrontando. Supongo que es una cuestión de fuerzas enfrentadas. Recuerdo haber discutido sobre como toda forma de evolución humana consiste en el conflicto entre dos fuerzas opuestas, cuando Jose me citó "el fin de la historia", una obra que teoriza sobre que, una vez destruido el comunismo, ya no existe fuerza que se oponga al capitalismo y la historia humana como tal deberá inventarse de nuevo. Discrepo, claro. La evolución de los hechos nos demuestra que existen una fuerza dispuesta a oponerse al capitalismo. En algunos sitios es nacionalismo, en otros sitios es religión y en otros es una forma de neo-socialismo político, pero lo miremos desde el punto que lo miremos ese "no" al modo capitalista de entender el mundo y la vida existe. Aún así no ha levantado ninguna bandera general, por ahora, porque de forma curiosa la era de la comunicación, internet y las tecnologias que te permiten charlar con tu amigo de China en tiempo real, han hecho del mundo un lugar más pequeño y, en lugar de la aldea global, hemos pasado a las vallas alrededor de nuestro pequeño mundo local.
Volviendo al tema de la profesora, realmente hay que encontrar un equilibrio. Si uno se vé obligado por circunstancias o elige pasar mucho tiempo en un lugar en el cual la norma social es contraria a su naturaleza, debe aceptar un compromiso. Ceder parte de su identidad o ceder parte de su autonomia, durante un tiempo finito, para poder aceptar las normas del juego. No puede ser uno una piedra entre los engranajes, porque el sistema va a seguir girando y te va a aplastar. En cambio tampoco tiene porqué convertirse en aceite y fluir, renunciando totalmente a tu personalidad. Basta con encontrar tu nicho. Esa pequeña area donde estás comodo, donde haces lo que se te da bien, y asumir que el sistema es tan grande y complejo que no tiene sentido pelear contra él. Dejar las peleas de molinos para otra gente, que parece que desea ser derrotado y tira de la cuerda hasta que lo consigue, mientras tu optas, de acuerdo con tu naturaleza, a un lugar confortable. Ello no implica renunciar a tu forma de ser, porque no puedes. Yo he aceptado determinados compromisos. En parte por mi situación laboral, en parte por lo que aprendo de Vero, he aprendido a ser menos emocional y a tomarme las cosas con un poco más de perspectiva. A encogerme de hombros y reír cuando querría explotar. Así me duele menos la rodilla y el alma. Y como he dicho algunas veces, esto es como una ola que te hunde. Mientras estás abajo no ves el sol, sientes presión por todas partes y te preguntas si saldras. Pero si evitas el pánico, abrirás los ojos y verás cosas que normalmente no están a tu alcance. Y luego cuando salgas a la superficie a tomar aire lo harás desde la perspectiva de cosas nuevas, algunas terribles y otras maravillosas, que te han ayudado a formarte y a ser. Así que disfrutalo. No te resistas inutilmente, no forcejees. Sé tu mismo siendo otras cosas.

jueves, 11 de abril de 2013

Y una gaita


Hoy recordé una cosa curiosa. Viene un poco a cuento de lo que nos contó la espadachina el sabado, sobre como tras pasar sus primeros años en Rota cuando vino a Galicia no sabía pronunciar la "ll". Tiene narices que, tras treinta años hablando gaditano y manejandome más o menos en cuatro idiomas, ahora descubro que hay una letra que no pronuncio. Lo que respondería a la pregunta de Elena la Griega sobre si los gaditanos pronunciamos la Ll o hacemos una Y.
El caso es que hoy he recordado algo curioso. Cuando yo tenía no sé si cuatro o cinco años, mi abuelo me compró una gaita. Yo la debería haber visto por algún lado y tenía curiosidad. Como yo era el niño de sus ojos, lo que le pidiera lo tenía. No sé cuanto le debió de costar la gaita y, la verdad, lo unico que recuerdo de esa parte de mi vida es mi sensación al coger ese pedazo de trasto y no poder coordinar. Me parecía grande e incomoda y no sabía donde soplar, donde apretar, donde... demonios. Aquello era como manejar un formula uno para mi.
Como ya he dicho, no sé que fue de la gaita. Supongo que se la regalarían a alguien. Lo que sí recuerdo es que, aunque en casa de mi abuelo siempre escuché gallego - mi abuela y ella se hablaban en ese idioma -, a mi me hablaban en castellano salvo que se les escapara. A mi no me extrañaba -siempre he sido dado a aceptar las cosas de la vida sin plantearme demasiadas preguntas, probablemente a raíz de lo de mi padre-, pero cuando llegué a la adolescencia recuerdo que quise que me enseñaran. Mi abuelo nunca estudió idiomas y le costó una vida aprender a escribir, así que no sabía muy bien como hacerlo aunque lo intentó. Entonces no había internet, ni movidas, así que no teniamos como y enseguida lo dejamos. Recuerdo que cuando yo le comentaba que era maravilloso hablar otro idioma él me decía: "Hombre, todo lo que se sabe es bueno y no está de más. Pero el gallego fuera de Galicia no te sirve para nada. Mejor sería saber un idioma que se hable en otros paises, porque con un gallego siempre podrás entenderte en castellano".
Mi abuelo era un hombre de pueblo y un hombre de mar. No había tenido más remedio que navegar toda su vida, aunque a él lo que de verdad le gustaba era trabajar en el jardin o en el campo, sentarse al sol, disfrutar de un churrasco o de un vino con los amigos, jugar a las cartas. Era un hombre sencillo con ambiciones sencillas, como suelen serlo la gente de aquí. Y en cambio, me enseñó algunas verdades universales que he llevado conmigo por todo el mundo.

Como ya he dicho antes, no sé que fue de esa gaita. Quizás si hubiera aprendido de pequeño a tocar la gaita, mi abuela me habría convencido de que Galicia es lo mejor del universo y que fuera de aquí no hay nada que merezca la pena. Pero supongo que mi torpeza me condenó, o me salvó, y me hizo parecerme más a mi abuelo. Hoy en día todos estamos locos con el nacionalismo, la religión, el fútbol o cualquier otra cosa que nos dé una identidad y nos permita envolvernos en una bandera, y un niño en Cádiz que le pide a sus abuelos una gaita para aprender a tocarlo seguro que está envuelto en un simbolismo poderoso e inevitable. Lo más seguro es que tarde o temprano alguien llamara a un psicologo. Pero entonces, como ahora, yo lo unico que vi es una sana curiosidad por el mundo y su historia. Por quienes somos y de donde venimos. Y hoy, como entonces, reconozco en mi rasgos gallegos por herencia y rasgos andaluces por asimilación. Y rasgos brasileños, y alemanes, y vascos, y eslavos, y mediterraneos, y de cada sitio donde voy, de cada amigo que hago, de cada parte que asimilo y la incorporo a mi album de fotos y me enriquezco. Y si pudiera, compadecería a esas pobres almas que se creen que el mundo es una gaita, porque viven en un solo color en un mundo que tiene infinitos. Pero no me dan pena ninguna, porque esa gente son los que luego le pegan fuego al mundo. Así que que os vayan dando. A uds y a vuestras puñeteras gaitas. 



Creencias como Iglesias


El otro día me sorprendió algo. Estabamos comentando sobre sitios a los que viajar y un compañero nos comentó sobre Edimburgo. Comentaba que allí visitas una iglesia y, de repente, resulta que es un restaurante chino con su buda y todo. Por lo visto los protestantes de allí ( no sé si covenants, episcopalistas o sabe Dios qué ), consagran el terreno durante un periodo de tiempo. Pongamosle veinte años. Y luego ese edificio puede usarse para cualquier cosa, como quién privatiza una empresa pública.
Me sorprendió no por el hecho en sí, sino porque me resultara exotico. Como católico no recuerdo ninguna norma que prohiba usar una antigua iglesia para nada, pero me resulta extraño, porque no lo he visto. Y al pensar sobre eso hoy me he dado cuenta de que hay muchas creencias con las que nos sucede una cosa parecida. No las conocemos, no las hemos visto, y por tanto nos resultan exoticas y fuera de lugar. Y lo curioso de esto es que por mucho que vivamos, viajemos, conozcamos y experimentemos, siempre habrá algo que nos resultará nuevo y distinto. La actitud con que afrontemos dichos cambios, dichas nuevas situaciones, es lo que va a determinar nuestra capacidad para vivir aislados en una isla mental o abrirnos al mundo y recorrer caminos en todas direcciones. Así, a medida que vayamos descubriendo y aprendiendo cosas, nos irán pareciendo menos exoticas las nuevas creencias.
Ayer comentaba con una compañera que a veces me siento como si fuera un poco de todas partes, y a veces me siento como si no fuera de ninguna. La diferencia es si puedo o no integrarme. O dicho de otra manera, si me especializo o sigo siendo un humanista que sabe un poco de todo. Mi naturaleza tiende a la segunda opción. Lo mismo leo sobre el conflicto coreano que fermento hidromiel con un amigo que pinto muñequitos que intento aprender esgrima que filosofeo sobre correr. Y a su vez estoy más comodo con gente que piensa como yo, o que tiene una concepción humanista del mundo como Carlos, que con gente más localista. Creo que, a pesar de haberme educado como un decente chico católico en una escuela de monjas, el virus del nomadismo me entró de pequeñito. Y me alegro de que lo hiciera, porque así en lugar de "pertenecer" a una iglesia, puedo entrar en cualquiera y sentirme comodo. Como leí esta mañana, los caminos hacía la iluminación son infinitos.

Fantasia


Sueño despierto o calculo dormido, y me sorprendo imaginando pecados junto a ti. ¿Cuando para evitar un delito contra una persona cometemos un delito  nosotros mismos? ¿Qué justifica a la libertad la capacidad para renunciar a ella?
Me sorprendo de lo que pienso. Fantaseo con tus ojos, tus labios tus manos. Tu piel y tu sudor, que imagino salado y dulce, tentador. Tu voz suave y deliciosa, una caricia de seda que quiero oir en la intimidad de mi habitación. Tus dedos, que quiero besar uno a uno. Me pierdo ante la figura de tu cuerpo y mi mente se desliza por tus curvas como aceite por el suelo, que pierde consistencia a medida que se extiende y difumina...
Me vuelves loco. Me llevas al borde mismo y allí me detienes. O me detengo yo, porque no sé cuanto hay de tu mano en esto. Así de sutil eres, apenas una caricia de la mente, un susurro entre los árboles, un imposible.

¿En qué momento el amor platónico se desborda y el deseo lo destruye todo? ¿En que momento las posibilidades se convierten en hechos y el tiempo de las decisiones destruye el mito? A la luz del alba, todos los fantasmas se esconden y solo quedamos desnudos, nuestros pecados a la vista, las cicatrices de nuestra locura aun palpitantes, rojas, sobre la piel estigmatizada de nuestras almas ardientes. Demasiada pasión, demasiado frío, demasiada distancia, demasiada... demasiada vida para poder contenerla.
Y aún así contienes.

martes, 9 de abril de 2013

Sensaciones


Estos días pasan como si no existieran. Tengo una cierta sensación de irrealidad, de no terminar de estar del todo. Esta mañana al salir me vi de uniforme y no me reconocí. Cogí la gorra y, al mirar atrás, vi mi chupa de cuero y mi gorro de lana y pensé:"demonios. Quiero ir así vestido, no disfrazado como estoy ahora ".
Sensaciones raras. Me gusta este sitio. Cuanto más hablo con ella, más descubro cosas que me gustan de este sitio. Su tranquilidad. Su educación. Su inteligencia. Su sentido del humor. A medida que coge confianza veo que se abre y bromea, sonrie y me conquista. Tengo la impresión de estar disfrutando de un tiempo hermoso que acabará, más tarde o más temprano y quiero exprimirlo. Y en cambio esa voluntad de exprimirlo no se traduce en ansiedad ni en hambre. En cierto sentido es como cuando llegas a ese momento en la carrera que dejas de mirar el tiempo, dejas de mirar tus gemelos y solo disfrutas del paisaje, de tu respiración, de tus sensaciones. Una cosa así.
Este sitio es un hogar. Por eso tengo la impresión de que se me escapa algo, como si escuchara la guitarra, la bateria y supiera que debe haber un bajo ahí, en algún sitio, pero no lo escucho. Me permiten ser uno de ellos, me acogen, me cuidan, pero no me olvido de aquella expresión de la madre de Vroni:"tu no eres de aquí, así que no puedes entenderlo". No quiero entenderlo. No quiero tener un hogar. A veces tengo la impresión de que pertenezco un poco a todas partes y de que me puedo integrar donde quiera, y otras veces tengo justo la contraria: que no soy de ningún sitio y por más que me esfuerce, nunca me integraré. Así que no lo hago. Esforzarse es una sensación extraña para mi, soy de los que consiguen las cosas o no las consiguen, pero evitan forzar. Me pongo nervioso, me equivoco, lastimo a la gente y me lastimo a mi mismo. Es mejor hacer las cosas de puntillas, como sin darle importancia. Justo como esa sensación que tengo con ella, la de que no necesito hacer nada ni forzar nada... simplemente dejarme llevar. Y si no acabo de entender este lugar, donde hay tantas cosas maravillosas y tantas otras que simplemente no están destinadas a ser conocidas por mi, pues no pasa nada. Poco a poco voy aprendiendo.

Otra sensación curiosa es algo que leí el otro día. Como la prudencia, a fuerza de costumbre, termina perdiendo su sentido de virtud y termina convirtiendose en una forma de tedio. Es cierto e interesante, porque, ¿en que momento dejamos de actuar por prudencia y pasamos a dejar de actuar por comodidad? Este es un tema sobre el que me gustaría reflexionar un poco, así al estilo de Charlie, a ver que se me ocurre. Pero ya se va haciendo tarde y el dwarf fortress, el facebook y otras tantas tonterías esperan. Portaros mal. Se os echa de menos

Herr Ale (que pronuncia las LL como una I pequeñita, casi como en ruso pero de Cádiz ).

domingo, 7 de abril de 2013

Tempus fugit


Suenan los Rolling Stones en el ordenador y yo estoy sentado en la bañera, relajando las piernas y relajando el alma tras una primera semana. Observo mis piernas que han crecido en estos meses de ejercicio, observo mis manos. Manos de estrangulador o manos de pianista, según a quién le preguntes, de dedos largos y delgados. Y me pregunto, ¿volverán estas manos a acariciar una mejilla? ¿A deslizarse sinuosas por los costados de una cintura? ¿A pintar una sonrisa en los labios de alguien?
Me viene una sonrisa triste a la cara. Pronto será mi cumpleaños, otra vez. Aún me dicen "deja pasar al chico" en la cola del supermercado, aunque supongo que eso se pasará. Como se pasarán mis manos firmes, mi rostro liso, mi sonrisa impermeable. Todo va pasando y el tiempo presente, aquí y ahora, nos presiona con lo que queremos, lo que deseamos, lo que necesitamos, lo que...
Pero aprendo de ella. Otro ritmo, otro tiempo. Y aprendo de mis experiencias. Decía Raya que todos cargamos con un baul con lo que hemos pasado y hemos sido, y en algunos casos pesa mucho. Yo estoy en paz conmigo mismo. He amado y he sido amado. He sufrido y he hecho sufrir. He criado a un hijo. He escrito un libro, o varios ya no lo sé. He viajado, he conocido, he leido, he aprendido y he olvidado. Me he sumergido en abismos de pasión sin sentido y he contemplado arder Ilión desde la mar. He sido profesor, informatico, camarero, militar, marino, poeta, padre, hermano, amigo, amante. Y cuando miro atrás sonrío. No ha estado mal, ¿verdad? Así que bueno, dejemos que pase el tiempo en esta pausa entre episodios. Volviendo a la pregunta de Rali, creo que puedo decir que mi vida es una gran historia con momentos que sirven como hitos en el camino. Y si bien el tiempo pasa y nada queda, también es cierto que ese es un hecho que nos libera de la presión de un infinito tedio. Seamos parte del ciclo de las eras, recordando que el pasado, el presente y el futuro son solo una gota en el inmenso mar de la experiencia, y que nada existe y que todo pasa. Disfrutemos.

sábado, 6 de abril de 2013

Pecado de elegancia


Aquellos que me conozcan sabrán que no soy la persona más moral ni etica del mundo. Más bien todo lo contrario, soy tendente a defender que cada uno haga lo que mejor le parezca, siempre y cuando esté dispuesto a asumir las consecuencias, en lugar de escudarse detrás de normas morales impuestas por el conjunto de la sociedad al individuo.
Pero bueno, cosas que pasan. Estoy leyendo a Nietzsche y me recuerda que la vida no tiene sentido. En cambio la belleza justifica muchas cosas. Entre otras justifica una multitud de pecados, pero hay uno que no acabo de perdonar. El pecado de la falta de elegancia. De la falta de saber estar, de la perdida de clase, del lugar. Del respeto a uno mismo y el obligado respeto a los demás. Como suelo decir, si eres capaz de hacer algo sin que salpique y eso te va a resultar placentero, hazlo maldita sea. Lo de las consecuencias morales, el juicio en la otra vida y etc etc está bien para aquellos que tienen miedo a vivir y necesitan justificarse. El respeto a los demás empieza por el respeto a uno mismo.
Esto viene a cuento de como alguna gente nos pone en el compromiso. De como, con su comportamiento fuera de lugar, nos obliga a tomar posición. A nosotros, que estamos tan tranquilos en nuestro mundo, sin molestar a nadie e intentando que nadie nos moleste. Finalmente la vulgaridad del mundo nos obliga a decidir, nosotros que preferimos no decidir nada. Y por supuesto eso es molesto.
Otra reflexión interesante que acabo de leer es como el vulgar desprecia al noble, buscando un justificante. Cambien los sustantivos por otros que sean de su agrado (a mi particularmente estos no me gustan) y verán como lo que he leido tiene un sentido atroz. Es lo que decía el otro día, como una persona que no conoce la fé no podrá entender a aquel que la tenga, al igual que la confianza. Esto no es ni bueno ni malo, porque la bondad y la maldad en si mismas son relativas y por tanto dependerían del contexto. Esto es un hecho, pero me gusta recalcarlo para subrayar aún más mi diferencia con mi entorno habitual. Hoy ha sido un buen día. He estado con gente interesante, he hablado de cosas curiosas, he compartido historias, nos hemos reido. No somos parte del grupo, aunque hay una parte de mi a la cual le gustaría serlo, pero eso tampoco es ni bueno ni malo. Simplemente es un hecho y asumirlo, así como asumir que todo cambio nos asusta pero, una vez superada la fase de incertidumbre, volvemos a encontrarnos comodos, es bueno. Porque nos permite creer que vendrán tiempos mejores.

Un saludo y, por favor, haced las cosas bien.

viernes, 5 de abril de 2013

Preguntas existenciales


Hoy he resuelto una cuestión que nunca me había planteado hasta hoy, pero que al verla me ha hecho preguntar.
¿Por qué todas las cajeras de supermercado son "señorita"? Le he preguntado a la chica, añadiendo si el tratamiento seguía empleandose caso de ser una respetable madre de familia con quince hijos y me dijo que sí. Con un poco de guasa, claro, pero me dijo que queda bien decirlo así. Supongo que es un uso adquirido, de aquella epoca en que el trabajo de cajera era propio de chicas sin mucha formación o que estaban pagandose sus estudios. Dado que el paro se ha estabilizado en el mundo occidental como uno de esos "males inevitables" como podría ser el cancer, la vejez o la lluvia en Galicia, usos sociales que en su momento tuvieron sentido se convierten en arcaicos misterios que nos hacen plantearnos "¿Pug qué?".
De acuerdo. Sé que os estaréis preguntando porqué dedico un artículo a esto. Pero es que no todo va a ser plantearse la insoportable levedad del ser, la inevitabilidad de la muerte, la futilidad de nuestra existencia o las ganas que le tengo a doña X. A veces hace falta darse cuenta de que todas estas tonterías son entretenidas y que, total, la vida no tiene sentido. ¿Así que para que buscarselo? Mejor resuelve misterios pequeñitos, como el de la señorita, y sigue con lo tuyo. Sobrevivimos a otra semana. A ver que nos traerá la próxima. Mientras, a pintar muñequitos, preparar cajas para enviar a Cádiz, organizar cosas e ir sobreviviendo. Día a día. Día. A. Día.

jueves, 4 de abril de 2013

Si supieras...


Lo que me gustas ni te acercarías, por miedo a como podrías dejarme después. O quizás sí, no lo sé. Cuanto más aprendo de ti menos te conozco y más me gusta. Me gusta tu elegancia tranquila, me gusta tu dulzura, me gusta tu elegancia. Me gusta ese fondo de dureza e intransigencia que escondes bajo una apariencia inocua e inofensiva. Me gusta que seas varias personas y que me comunique contigo de dos o tres maneras distintas. Me gusta que seas lenta cuando yo soy rápido, me gusta amarte platónicamente, acercarme y sentir el calor, pero no quemarme.
Me gusta lo que me haces. Hace tiempo comenté que es terrible asomarse a un escaparate y sentir deseo por cosas que uno, en su interior, sabe que no desea. El capricho de la tienda de golosinas. En cambio contigo eso no ha pasado nunca. Yo veo el escaparate y sé lo que deseo, pero no me hago ilusiones. Tu realismo, esa... gravedad, me mantiene con los pies firmes en el suelo y es algo que me hace mucha falta. Y desde esa posición, apoyado en el suelo pero mirando al cielo, establezco nuevas relaciones, diseño prioridades, me organizo. Voy disfrutando de nuevos aspectos de mi personalidad, nueva musica, nuevos colegas, nuevos enfoques de viejas actividades. Ya no tengo tanto miedo al rechazo. Ya no me importa tanto ser yo mismo. Y poco a poco, voy dejando pasillos entre mis lineas de trampas para algunos elegidos, voy compartiendo cosas, voy mostrandome. Asumo que el tiempo presente se va y lo disfruto, miro a mi alrededor y busco en mi interior. Al igual que Raya en su momento, tu me enseñas cosas. Y al igual que Raya, tu pasarás y quedará lo que he aprendido, lo que he compartido, lo que he soñado.
Así que gracías. Gracías por ser tu y por enseñarme a ser yo. Y aunque no te lo creas, esa tozudez tuya en no querer disfrutar de ti misma me está enseñando a mi a hacerlo. Así que una vez más, gracías.

One who stand tall...


Apenas tres días de curso y ya acudo corriendo al blog a desahogarme. Demonios. Esto es como las fotos de un viaje: si saco muchas es porque no estoy viviendo lo suficiente. El otro día vi cuantos artículos escribí durante febrero y me asusté. ¿Qué pasa, no tenía otra cosa que hacer que escribir esos días?
Soy demasiado empatico y demasiado sensible al entorno emocional. Además me cuesta asumir las cosas, en parte por optimismo y en parte por testarudez, una combinación terrible. No quiero creer que a mi alrededor haya tanta gente tóxica e idiota como la hay, otra combinación terrible. Pero saberlo no evita que me afecte, solo hace que me sorprenda menos.
Quería hablar sobre clichés. Hoy en el coche escuchaba Manowar -eh, todos tenemos un lado oscuro sordido. El mío es enorme - y sonaba esa frase: "Aquel que permanece erguido, nunca está solo ". O algo así, la traducción es un poco suigeneris. Ayer leyendo un comic me di de bruces con otra perspectiva ante las armas en EEUU. Aquella frase de Franklin: "el que renuncie a su libertad para obtener seguridad no merece ni una ni otra ", podía venir a referirse a que al armar a la población, los estadounidenses confían tanto en la razón de estado publica como para permitirles medios con los que derrocar al gobierno si hiciera falta. Es como darle las llaves de tu casa a un amigo, un acto de confianza. Visto así, las matanzas ocasionales de civiles por locos sería casi asumible como un mal menor en las mentes de algunos. Es una perspectiva nueva para mi y sorprendente, la verdad.
Vuelvo a la frase de Manowar. Es como todos esos clichés sobre el honor. Cuando Manowar hablan de lealtad, de compañerismo, de hermandad.. lo sacan tan de madre que queda ridiculo. Pero mentiría como el bellaco ladrón que soy (pirataaaa) si no reconociera que, en el fondo, nos compadecemos de nosotros mismos al burlarnos de ellos. En una epoca en que nadie cree en nada, donde el unico valor a defender es el beneficio propio, donde nadie empatiza, ni se compromete, ni confia... Ver a unos pavos en pantalones ajustados paseando una bandera es grotesco. Pero al igual que los bufones medievales nos mostraban nuestros defectos en sus bromas, ellos también lo hacen.
Así que bueno, mirad, yo tengo mis valores. Tengo mis criterios. Y pienso mantenerme firme y con ello no estaré solo. Me lo estoy repitiendo a mi mismo para intentar darle un sentido al calendario del que voy tachando días hasta la próxima bocanada de aire, sabedor de que no hay luz al final de este tunel, pero demasiado testarudo como para rendirme. Un abrazo. Portaros mal

miércoles, 3 de abril de 2013

Don't call me daughter


He aprendido un par de cosas interesantes sobre mi estos días. La primera es que, a pesar de socializar con muchisimas personas, realmente me comunico con muy pocas. Establezco mascaras y lineas de trampas tras ellas, poniendo más y más distancia entre yo y el mundo, dejando siempre una huida clara, en forma de justificación o excusa. Así que en el fondo, aunque hable con mucha gente, me comunico con muy poca.
Otra cosa interesante que he aprendido es a evitar mitificar a determinadas personas. Eso lo he aprendido observando a ella, esa compañera mía que parece tenerlo todo siempre tan claro. Ahora observo a la gente y me doy cuenta de las diferencias y de que nadie es tan excepcional. He evitado sentirme intimidado y puedo ser más honesto, puedo reconocer que una mujer me atrae sin considerar que eso disminuye su valor intelectual. Estoy intentando aprender a sentirme bien con el atractivo. A darme cuenta de que no existe una relación directa entre él y la personalidad. Hay gente que nos parece guapa aunque sean idiotas y eso no depende directamente de nuestro criterio.
Y una cosa curiosa. No te guardes nada. La muerte está ahí y te puede llamar en cualquier momento, así que no te prives. A veces pensarás que lo que dices le molestará a la gente... es su problema. Sé honesto contigo mismo y di lo que sientes y piensas. 
Lo ultimo sobre lo que quería reflexionar era sobre la gente toxica. Estoy rodeado de ella y es muy complicado aceptarlo. Entre otras cosas porque la doctrina cristiana nos dice que todos podemos ser salvados. La clave es ese "podemos", que no significa que todos nos salvaremos. Al igual que no todos aprobaremos nuestros examenes, correremos el km en menos de tres minutos ni ligaremos con chicas cada fin de semana. La posibilidad de algo no implica la obligación de dicho hecho.

El nombre del artículo viene por una maravillosa canción de Pearl Jam. Pero ya lo explicaré en otro momento, que ahora voy a jugar al dwarf fortress e intentar acabar con esos malditos jinetes de cocodrilo goblins. Y por supuesto, dedicar esta reflexión a Carlos, que hoy es su cumpleaños y es un crá. Gracías por estar ahí, tío.

Actualización: Al final los jinetes de goblin no vinieron, y los pobres mataos que quisieron ponerme una emboscada se han convertido en cuero para mis botas de enano. La canción de Pearl Jam trata sobre una chica que es maltratada psicologicamente por sus padres porque tiene problemas de aprendizaje. O dicho de otra forma, como la excesiva presión sobre el medio academico te frustra. Es interesante como mi subconsciente sabe mejor que yo lo que está pasando, porque yo entendí la letra de la canción apenas hace un rato. Antes la tarareaba por la melodia y porque me sonaba bien, como enlazando con lo que me está pasando. El caso es que, al igual que la chica de la canción, tenemos que aprender que la felicidad no se mide en marcas academicas, y que el nombre que nos pongamos no es el que nos da la sociedad, sino el que nos creamos nosotros mismos. No me llameis hija. 

martes, 2 de abril de 2013

Ten fé


Bueno, vamos poco a poco. Estamos volviendo y parece que no duele tanto. Paso a paso. Aún así hoy, en todo ese tiempo que te queda para reflexionar, me he dado cuenta de que cada día nos vemos obligados a tomar decisiones. En algunos casos tenemos tiempo para reflexionar y acabamos haciendo lo que consideramos correcto, aunque no nos guste. En otros casos, la decisión nos viene impuesta y apenas podemos reaccionar. Pero tanto en un caso como en el otro, tanto cuando podemos apuntar como cuando hacemos tiro instintivo, nuestra naturaleza sale a flote.
Me gusta observar a la gente. Es una afición curiosa que me ha servido para muchas cosas en la vida. Hace tiempo que planteo la evolución de las personas en función de las circunstancias por las que pasan, los condicionantes del entorno, su propia actitud. Pero la barrera ultima que va a decir hasta donde podemos evolucionar es nuestra naturaleza. Podemos mover los muebles que vamos acumulando en nuestra vida -el otro día precisamente dije eso de mi mismo-, pero es muy difícil tirar tabiques y descubrir paramos donde antes solo había aglomeración.
Por eso hablo de la fé. La fé es el nombre que le doy a esa magia que te permite creer en lo que sabes que es imposible. Es un rasgo infantil que perdemos con la edad a medida que vamos siendo machacados por un mundo cinico y racional, del que en cambio escapamos a la mínima que se nos permite. Por eso hoy en día hay tanto nacionalismo, fanatismo religioso... la fé puede ser vivida como relaciones personales sanas, como una vida positiva. Pero para ello hace falta un refuerzo. Hay que creer en nosotros mismos, hay que creer en lo que hacemos. Hay que celebrar lo que somos y disfrutarlo. Pararnos a pensar y decir "ey, un momento. Si a toda esta gente le caigo bien... coñe, tampoco seré tan malo, ¿no?".
Por eso quería escribir esto. Llevo un tiempo dandome cuenta de que desconfío de la gente que me dice cosas buenas de mi y en cambio acepto las criticas con mucha naturalidad. Existe una mezcla de perfeccionismo e insatisfacción en esa actitud, en esa negación del placer tan testaruda. Yo, que critico el estoicismo radical, me tengo que obligar a mi mismo a sonreír. No. Hay que aprender. Hay que crecer, abrir tu corazón y abrirte al mundo. Y aunque a veces duela, hay que saber disfrutar.

Lo cual no quita que el tema de este artículo sea darme cuenta de que hay gente que no cambiará nunca, y que eso no es algo positivo. Pero es decisión suya de ellos. Yo sé lo que tengo que hacer.

P.D: Una cosa útil para esto es saber que toda piramide está hecha de millones de pequeñas piedras, que contienen  en su interior la esencia misma de la piramide.

lunes, 1 de abril de 2013

El pragmatismo está sobrevalorado


Somos criaturas de emociones, al fin y al cabo. Podemos disciplinarnos e intentar educarlas, pero no podemos suprimirlas. Es como encerrar una explosión dentro de una botella: lo unico que hacemos es añadir metralla al proceso explosivo.
Buenos días. Soy el Sr Ale y les escribo desde Mordor.
Y precisamente por eso escribo inspirado en esto. He dormido como hacía mucho que no dormía y me he levantado lleno de ansias sociales. De ansias de comunicación, de creación, de discusión, de expresión. De sensación. Queriendo hacer cosas y dandome cuenta de que no se pueden forzar las situaciones. Por eso me he llamado al orden. Para. Bajate una. Relajate y deja que la vida fluya.
El otro día una colega me matizó el orgullo. Dijo que hay dos tipos, el "por mis cojones" y el "not in my name". Realmente son el mismo, o al menos yo lo interpreto así. La diferencia es el uso que hacemos de él. El orgullo es como el valor, una fuerza que en su justa medida es positiva pero en exceso peligrosa. Precisamente ese día le expliqué a la colega mi teoria de Gauss. Casi todas las emociones en la vida siguen un desarrollo de curva de Gauss. Demasiada tensión y no funcionamos, demasiada poca tensión y no funcionamos. Existe un periodo creciente y un periodo decreciente y lo que podemos hacer es surfear dichas emociones.
Por eso opino que el pragmatismo, la capacidad de tomar decisiones eliminando el factor emocional, está sobrevalorado. Yo llevo unas horas aquí y me siento solo y triste, y quiero compartirlo. No puedo eliminar esa sensación. Pero si puedo matizarla, disfrutarla. Ayer según pasabamos Lugo dije "vamos a adoptar una actitud monacal ". Ora et labora. Y es lo que nos queda. Pero no tiene porqué ser una tortura. Como dicen los flipadillos del Carpe Diem: El dolor es inevitable, el sufrimiento opcional.

Voy a seguir limpiando. Bienvenido de vuelta yo.