lunes, 22 de abril de 2013

I know it's easier...


To look away, than look it in the eye. Como me gusta esa condenada canción de Dream Theater, Surrounded. Let the light surround you.
No hay como evitarlo. Eres el principal motivo que me arrastra aquí. Y no me confundo, claro que no. Hace mucho tiempo que aprendí a no exigirle a la vida bendiciones, porque la lluvia no llega cuando estamos sedientos.El titulo de "doña" no es algo casual. En mi vida existen pocas doñas. Son mujeres respetables, inalcanzables, por edad o condición muy alejadas del estatus social de la mayoria de mujeres que conozco. Es la Donna, señora de la casa y la familia que, segura de si misma, dispone alianzas, organiza tareas, llora en su habitación donde nadie la vé y jura venganza terrible, ¡vendetta! sobre aquellos que osen entrar en su terreno. Una doña no es algo que tomarse a broma nunca.

¿Y yo? Soy un tronco a la deriva. Conozco a tanta gente... y tan pocas personas. O quizás son grandes personas, pero yo me comunico con una dimensión o dos como mucho. En pocas ocasiones puedo disfrutar de las tres de esa persona, en tiempo, en espacio, en conciencia. Hay gente que aparece en mi vida como un destello de luz, ¡zas! Y luego vuelven a desaparecer. Por eso sé que tu desaparecerás y, una parte de mi, casi lo desea ferozmente. Es esa parte de mi que desea que las cosas salgan mal para poder regodearse en el fracaso, esa parte pequeña, triste e infeliz, que siente envidia, que siente miedo, que siente soledad. Esa parte que es producto de mi incapacidad de sintetizar dichos sentimientos e interiorizarlos, que voy dejando poco a poco en un cajón al fondo del armario donde crecen, desarrollan colmillos y se cobran venganza cada vez que pueden, pero nunca quedarán satisfechos. ¿Os suena a una vida un poco triste? Bueno, nadie dijo que fuera fácil. Yo al menos conozco a unos cuantos de mis demonios y no me da miedo vivir con ellos. Me gustaría eliminarlos, pero el trabajo de hacerlo es mayor que el que me suponen dejarlos allí y, como esa ropa que no nos pondremos nunca pero que por si acaso... terminamos dejandola vivir. Live and let die, que cantara Paul Mccartney, ese hombre de cara honesta. Dicen que la cara es el espejo del alma y, con el tiempo, me voy dando cuenta de que es así. Que todos los excesos, las carencias y la vida que vamos llevando nos queda esculpida en el rostro. Y aún así, sé que es más fácil apartar la mirada que concentrarla. Pero precisamente por eso, a veces, hay que clavar la mirada. Para que aquello que nos diera miedo dejara de hacerlo.

P.D: Gracías. Ya te dije que, por mucho que creas que te doy, siempre será poco en comparación con lo que tu me das. Porque la generosidad consiste en ser, sin ningún tipo de esfuerzo. Yo no creo en los sacrificios mesianicos que han practicado las religiones desde la noche de los tiempos. "Darás tu mejor buey a Dios... Yahvé que sacrificó a su unico hijo... ". ¿Para qué? ¿Qué beneficio produce eso? Es mejor simplemente ser, para simplemente estar. Que parece muy poca cosa, pero te aseguro, yo que de esto un poquito entiendo, que no es ni mucho menos poquita cosa. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario