jueves, 18 de abril de 2013
Sobre la destrucción de las relaciones
Hoy ya me he levantado de mala leche. Hoy me he levantado con un mensaje de un compañero, de estas cadenas de texto que se mandan, donde decía que "si de noche te para un niño llorando diciendo que no sabe donde vive y te enseña un papel, no te fies porque es la técnica que están usando para robar, violar y secuestrar ahora mismo ".
Venga, va. Eso, los mensajes sobre las marcas en la puerta sobre lo que te van a hacer... resulta que estamos rodeados de enemigos. Que el mundo es un lugar terrible y oscuro, donde no podemos fiarnos de nadie.
Deberían enseñarnos karate en el colegio. Deberían enseñarnos a defendernos. Pero sobre todo, deberían enseñarnos a ser nosotros mismos y a ser autosuficientes. Hace doscientos años todo español llevaba una navaja en el bolsillo. Hace doscientos años el mejor ejército del mundo, el Imperial Francés, se enfrentó a una turba de españoles que les tiraban adoquines, piedras y lo que tenían frente a fusiles, cañones y sables. Y no estamos hablando de un niño que viene llorando de noche. Estamos hablando de un mameluco, guardia real egipcia, que venía montado en un caballo y que sabía que su unica posibilidad de vivir pasaba por matar a los enemigos del emperador.
Pero nos hemos diluido. Nos hemos encogido y hemos dejado que las sombras nos hagan temblar. El domingo pasado un amigo me planteó que, hace quince años, uno conocía a todos sus vecinos. Yo apenas reconozco de vista a algunos, pero cuando era pequeño y mi madre tenía que ir a comprar o algo yo me quedaba con los niños del primero. Ahora uno de esos niños del primero es marinero en Elcano y cuando lo encuentro recuerdo esas cosas. A donde la vida te lleve o te deje de llevar, lo cierto es que tus primeras experiencias te van a condicionar mucho de cara a tu futuro y me pregunto... estos niños que se crian sin poder salir a la calle. ¿Qué clase de adultos van a ser?¿Qué clase de sociedad estamos criando? Nos quejamos de falta de solidaridad, mientras mandamos sms donde dicen que, si un niño te viene pidiendo ayuda desconfies porque puede ser una trampa mortal.
Y la verdad, me preocupa. Yo estoy aquí de paso, como en general lo estoy por la vida. Es por eso que no me hago ilusiones romanticas, porque sé que solo aquellos que se entregan a una tarea con pasión pueden conseguir grandes cosas. Ojo, tengo fé en las hormiguitas. Creo que, a falta de grandes esfuerzos monumentales, el día a día, la naturaleza propia y el entorno pueden conseguir milagros. Hay un momento para Ben Hur y un momento para Antes del amanecer. Pero tanto en uno como en otro caso estamos hablando de voluntad, de predisposición, de actitud. El mensaje de mi compañero decía todo lo contrario. Decía "encerraros y poned las barricadas ". Dado que el holocausto zombi aún no ha comenzado, creo que es una actitud peligrosamente enfermiza la de no cuestionarse nada. Precisamente el amigo con el que hablé de como eran nuestros barrios hace quince años me critica que me cuestiono todo. Y probablemente tenga razón. Pero me parece más sano pecar de exceso de precaución en cuestiones de fé que de exceso de credibilidad. Aunque aconseje que, si un niño os pide ayuda por la noche, le ayudeis. Puede que eso os lleve a ser violados, asesinados o robados. Pero lo contrario os llevará a ser poco humanos.Y me temo que nos estamos olvidando de lo importante que es eso, como olvidamos que nuestros antepasados fueron heroes.
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