lunes, 22 de abril de 2013
Bienvenidos a la montaña rusa emocional
Maldita sea. ¿Por qué me pasa tan a menudo? Estoy en pleno periodo, como las tías. Saco las cosas de contexto, de cualquier cosa hago un mundo. Escucho musica gotica y tengo quince cambios de humor al día. Precisamente ahora que reflexionaba sobre como, por primera vez en años, estoy consiguiendo algo de lo que he sido injustamente acusado en infinidad de ocasiones. A saber, de tener un interruptor emocional con las pibas: "ahora on, ahora off ", como si pudiera controlar mis emociones y enamorarme y desenamorarme como el que cambia de marcha. Gracías a no tener vida y a lo que estoy aprendiendo de ella, parece que más o menos he conseguido aislar el componente romantico de mi habitual "tormenta de espadas" emocional y más o menos evito que el lirismo femenino y las hormonas inunden mi vida de pseudo culebrón.
Pues como venía diciendo, justo en esta epoca de armonia, asumiendo que he evitado la maldición gitana de echarme novia gallega - y ya van no sé cuantas maldiciones que evito, simplemente siendo yo mismo -, voy y me vuelvo una nenaza. Total porque viene mi cumpleaños. Que tampoco es una cosa tan importante, maldita sea. Es un periodo de reflexión y de analisis, de decir "¿qué he hecho?" y a continuación "¿qué quiero hacer?". Y sin embargo me estresa, como me estresa el aniversario de la muerte de mi hermano, o su cumpleaños, o la navidad. La maldita incapacidad para relativizar determinadas cosas, mi costumbre de tomarme demasiado en serio a mi mismo o pensar demsiado. Relajate. Inspira, espira. El miedo pasará a través de mi, y cuando se haya ido ya no estará el miedo. Solo estaré yo. Pero demonios. Hace un rato me he encontrado a un chico con sindrome de down abajo de mi casa y he pensado que no había visto una criatura tan hermosa en años. Hermosa en el sentido de belleza, de ausencia de malicia, de generosidad, de nobleza. Hermosa como puede ser hermosa una montaña, una playa, un atardecer. Hermosa en el sentido de cuanto amor me daba el piltrafilla, amor que nunca nadie me volverá a dar, de ninguna manera.
Maldita sea. A ver si pasan pronto estos días, antes de que me vuelva gilipollas del todo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario