sábado, 13 de abril de 2013
No maduramos, aprendemos a disimular
Que es algo que me decía Radmila y me hacía mucha gracia. Porque resulta ser así. Durante todo este mes he podido observar, tanto en Cádiz como aquí, como personas de una edad respetable actuan como adolescentes poseidos por sus hormonas. Constantemente. Lo cual no es ni bueno ni malo, pero si es un hecho curioso a la hora de moralizar.
Yo siempre he defendido mi actitud y posición de adolescente. Curiosamente ahora lo hago menos, porque me doy cuenta de que he dejado de lado algunas posiciones por imitación o por obligación. Pero volveré, lo sé. En cambio hay otra gente que no es capaz de producir la autocritica suficiente para reconocer que está actuando de forma contraria a lo que predica. Eso no es malo en sí, excepto porque provoca tensiones internas que desestabilizan la persona. Ya hablé ayer sobre que toda relación contiene en si misma una tensión, que es parte del vector de la misma. Hay gente que necesita mucha tensión. Otra gente necesita menos. Y en determinados momentos de nuestra vida la misma evolución de nuestras personalidades aumenta o relaja dicha tensión. Eso no es ni bueno ni malo, sino parte del proceso de aprendizaje y adaptación.
En cambio la cuestión de la madurez es curiosa. La gente confunde muchas veces el contenido con el continente y considera que ponerse una chaqueta y tener cara de persona mayor te convierte en maduro. Sin ir más lejos, el miercoles mucha gente me comentó sobre "mis pintas". Yo no me visto para hacer feliz a nadie y, si estoy comodo con una sudadera y un gorro de lana, como llevo vistiendome desde que tenía diecisiete años y dejé de querer ser un simbolo, pues es lo que hay. En cambio, como he dicho anteriormente, mucha gente confunde la forma con el contenido. Decía el Tote King "no eres un tipo elegante porque lleves un traje", rimando en asonante.
Pero eso no es malo. La gente que critica que una mujer de cincuenta años se comporte como una adolescente debería plantearse cual es exactamente el problema de ello. Ya, que ser adolescente consiste en ser idiota y estar dominado por tus hormonas. Pero muchas veces es peor ser idiota y estar constantemente frustrando tus hormonas. Eso tiene que salir, de una forma o de otra, y mejor mantenerte fresco y feliz, realizado, que encogerte ante la realidad de tu propia naturaleza. Que muchas veces es más expansiva, agresiva e interesante de lo que nosotros mismos sospechamos.
Así que no pierdan el tiempo. Sean, y luego aparentenlo. Pero primero sean, malditos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario