martes, 2 de abril de 2013

Ten fé


Bueno, vamos poco a poco. Estamos volviendo y parece que no duele tanto. Paso a paso. Aún así hoy, en todo ese tiempo que te queda para reflexionar, me he dado cuenta de que cada día nos vemos obligados a tomar decisiones. En algunos casos tenemos tiempo para reflexionar y acabamos haciendo lo que consideramos correcto, aunque no nos guste. En otros casos, la decisión nos viene impuesta y apenas podemos reaccionar. Pero tanto en un caso como en el otro, tanto cuando podemos apuntar como cuando hacemos tiro instintivo, nuestra naturaleza sale a flote.
Me gusta observar a la gente. Es una afición curiosa que me ha servido para muchas cosas en la vida. Hace tiempo que planteo la evolución de las personas en función de las circunstancias por las que pasan, los condicionantes del entorno, su propia actitud. Pero la barrera ultima que va a decir hasta donde podemos evolucionar es nuestra naturaleza. Podemos mover los muebles que vamos acumulando en nuestra vida -el otro día precisamente dije eso de mi mismo-, pero es muy difícil tirar tabiques y descubrir paramos donde antes solo había aglomeración.
Por eso hablo de la fé. La fé es el nombre que le doy a esa magia que te permite creer en lo que sabes que es imposible. Es un rasgo infantil que perdemos con la edad a medida que vamos siendo machacados por un mundo cinico y racional, del que en cambio escapamos a la mínima que se nos permite. Por eso hoy en día hay tanto nacionalismo, fanatismo religioso... la fé puede ser vivida como relaciones personales sanas, como una vida positiva. Pero para ello hace falta un refuerzo. Hay que creer en nosotros mismos, hay que creer en lo que hacemos. Hay que celebrar lo que somos y disfrutarlo. Pararnos a pensar y decir "ey, un momento. Si a toda esta gente le caigo bien... coñe, tampoco seré tan malo, ¿no?".
Por eso quería escribir esto. Llevo un tiempo dandome cuenta de que desconfío de la gente que me dice cosas buenas de mi y en cambio acepto las criticas con mucha naturalidad. Existe una mezcla de perfeccionismo e insatisfacción en esa actitud, en esa negación del placer tan testaruda. Yo, que critico el estoicismo radical, me tengo que obligar a mi mismo a sonreír. No. Hay que aprender. Hay que crecer, abrir tu corazón y abrirte al mundo. Y aunque a veces duela, hay que saber disfrutar.

Lo cual no quita que el tema de este artículo sea darme cuenta de que hay gente que no cambiará nunca, y que eso no es algo positivo. Pero es decisión suya de ellos. Yo sé lo que tengo que hacer.

P.D: Una cosa útil para esto es saber que toda piramide está hecha de millones de pequeñas piedras, que contienen  en su interior la esencia misma de la piramide.

No hay comentarios:

Publicar un comentario