lunes, 15 de abril de 2013
Se acabó el recreo
A veces pasa. Uno vuelve de las vacaciones y no es consciente de que está hasta arriba, hasta que efectivamente está hasta arriba. Esa sensación tarda más o menos dependiendo de la persona. En mi caso en Ferrol, dado que vivo solo, ha tardado dos semanas. Lo que me ha llevado empezar a sentirme enfadado, solo, triste y, en general, dudar de la calidad de todas mis decisiones. Preguntarme si un amor platónico puede mantenerme, si no debería haber optado por quién decía d. José o... bueno, eso tiene poca solución ahora. Ahora lo que queda es aguantar, tachar días del calendario e ir resolviendo problemas. En momentos como este, cuando uno odia al mundo y está insoportable, es cuando se nota la gente que de verdad se preocupa por ti y se agradece mucho. Pero incluso las personas más adorables y furbiosas del mundo -y yo no soy una de ellas, por dios-, le dan por odiar todo lo que tienen alrededor y querer morder.
Alguna vez he comentado que tengo ira como para una docena de personas dentro. No sé si eso es lo normal o no -cada uno lleva sus enfermedades mentales como puede-. En mi caso, el detonante ha sido el coche. El coche me hace cosas raras y yo no sé. Y lamento que mi padre se largara, que mi abuelo muriera antes de tiempo, que mi madre no hiciera los deberes, y lamento no haber tomado leche y bocadillos de pequeño, lamento no haber hecho deporte cuando pude, lamento...
La autocompasión es un vicio terrible. Es una espiral sin compasión: una vez entras, te puede costar semanas o meses salir. Así que gruño, enseño los dientes (like wolves they show their teeth) y me levanto y busco algo que hacer. Algo. Lo que sea, pero que me mantenga en movimiento hasta que me sienta cansado y caiga en la cama inconsciente, fuera de todo. Y a por otro día. Y otro. Sigue pedaleando, porque como se te ocurrar parar te vas al suelo. Que ya verás como al final, habrá motivos que harán que merezca la pena.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario