jueves, 4 de abril de 2013
One who stand tall...
Apenas tres días de curso y ya acudo corriendo al blog a desahogarme. Demonios. Esto es como las fotos de un viaje: si saco muchas es porque no estoy viviendo lo suficiente. El otro día vi cuantos artículos escribí durante febrero y me asusté. ¿Qué pasa, no tenía otra cosa que hacer que escribir esos días?
Soy demasiado empatico y demasiado sensible al entorno emocional. Además me cuesta asumir las cosas, en parte por optimismo y en parte por testarudez, una combinación terrible. No quiero creer que a mi alrededor haya tanta gente tóxica e idiota como la hay, otra combinación terrible. Pero saberlo no evita que me afecte, solo hace que me sorprenda menos.
Quería hablar sobre clichés. Hoy en el coche escuchaba Manowar -eh, todos tenemos un lado oscuro sordido. El mío es enorme - y sonaba esa frase: "Aquel que permanece erguido, nunca está solo ". O algo así, la traducción es un poco suigeneris. Ayer leyendo un comic me di de bruces con otra perspectiva ante las armas en EEUU. Aquella frase de Franklin: "el que renuncie a su libertad para obtener seguridad no merece ni una ni otra ", podía venir a referirse a que al armar a la población, los estadounidenses confían tanto en la razón de estado publica como para permitirles medios con los que derrocar al gobierno si hiciera falta. Es como darle las llaves de tu casa a un amigo, un acto de confianza. Visto así, las matanzas ocasionales de civiles por locos sería casi asumible como un mal menor en las mentes de algunos. Es una perspectiva nueva para mi y sorprendente, la verdad.
Vuelvo a la frase de Manowar. Es como todos esos clichés sobre el honor. Cuando Manowar hablan de lealtad, de compañerismo, de hermandad.. lo sacan tan de madre que queda ridiculo. Pero mentiría como el bellaco ladrón que soy (pirataaaa) si no reconociera que, en el fondo, nos compadecemos de nosotros mismos al burlarnos de ellos. En una epoca en que nadie cree en nada, donde el unico valor a defender es el beneficio propio, donde nadie empatiza, ni se compromete, ni confia... Ver a unos pavos en pantalones ajustados paseando una bandera es grotesco. Pero al igual que los bufones medievales nos mostraban nuestros defectos en sus bromas, ellos también lo hacen.
Así que bueno, mirad, yo tengo mis valores. Tengo mis criterios. Y pienso mantenerme firme y con ello no estaré solo. Me lo estoy repitiendo a mi mismo para intentar darle un sentido al calendario del que voy tachando días hasta la próxima bocanada de aire, sabedor de que no hay luz al final de este tunel, pero demasiado testarudo como para rendirme. Un abrazo. Portaros mal
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario