viernes, 12 de abril de 2013
Adaptarte o transformarte
El otro día escuché a una profesora decir que "ella no es así", como respuesta a "es que aquí se funciona así". Esa es una pelea con la que llevo yo años, practicamente desde que llegué a este trabajo y constantemente lo estoy afrontando. Supongo que es una cuestión de fuerzas enfrentadas. Recuerdo haber discutido sobre como toda forma de evolución humana consiste en el conflicto entre dos fuerzas opuestas, cuando Jose me citó "el fin de la historia", una obra que teoriza sobre que, una vez destruido el comunismo, ya no existe fuerza que se oponga al capitalismo y la historia humana como tal deberá inventarse de nuevo. Discrepo, claro. La evolución de los hechos nos demuestra que existen una fuerza dispuesta a oponerse al capitalismo. En algunos sitios es nacionalismo, en otros sitios es religión y en otros es una forma de neo-socialismo político, pero lo miremos desde el punto que lo miremos ese "no" al modo capitalista de entender el mundo y la vida existe. Aún así no ha levantado ninguna bandera general, por ahora, porque de forma curiosa la era de la comunicación, internet y las tecnologias que te permiten charlar con tu amigo de China en tiempo real, han hecho del mundo un lugar más pequeño y, en lugar de la aldea global, hemos pasado a las vallas alrededor de nuestro pequeño mundo local.
Volviendo al tema de la profesora, realmente hay que encontrar un equilibrio. Si uno se vé obligado por circunstancias o elige pasar mucho tiempo en un lugar en el cual la norma social es contraria a su naturaleza, debe aceptar un compromiso. Ceder parte de su identidad o ceder parte de su autonomia, durante un tiempo finito, para poder aceptar las normas del juego. No puede ser uno una piedra entre los engranajes, porque el sistema va a seguir girando y te va a aplastar. En cambio tampoco tiene porqué convertirse en aceite y fluir, renunciando totalmente a tu personalidad. Basta con encontrar tu nicho. Esa pequeña area donde estás comodo, donde haces lo que se te da bien, y asumir que el sistema es tan grande y complejo que no tiene sentido pelear contra él. Dejar las peleas de molinos para otra gente, que parece que desea ser derrotado y tira de la cuerda hasta que lo consigue, mientras tu optas, de acuerdo con tu naturaleza, a un lugar confortable. Ello no implica renunciar a tu forma de ser, porque no puedes. Yo he aceptado determinados compromisos. En parte por mi situación laboral, en parte por lo que aprendo de Vero, he aprendido a ser menos emocional y a tomarme las cosas con un poco más de perspectiva. A encogerme de hombros y reír cuando querría explotar. Así me duele menos la rodilla y el alma. Y como he dicho algunas veces, esto es como una ola que te hunde. Mientras estás abajo no ves el sol, sientes presión por todas partes y te preguntas si saldras. Pero si evitas el pánico, abrirás los ojos y verás cosas que normalmente no están a tu alcance. Y luego cuando salgas a la superficie a tomar aire lo harás desde la perspectiva de cosas nuevas, algunas terribles y otras maravillosas, que te han ayudado a formarte y a ser. Así que disfrutalo. No te resistas inutilmente, no forcejees. Sé tu mismo siendo otras cosas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario