miércoles, 3 de abril de 2013

Don't call me daughter


He aprendido un par de cosas interesantes sobre mi estos días. La primera es que, a pesar de socializar con muchisimas personas, realmente me comunico con muy pocas. Establezco mascaras y lineas de trampas tras ellas, poniendo más y más distancia entre yo y el mundo, dejando siempre una huida clara, en forma de justificación o excusa. Así que en el fondo, aunque hable con mucha gente, me comunico con muy poca.
Otra cosa interesante que he aprendido es a evitar mitificar a determinadas personas. Eso lo he aprendido observando a ella, esa compañera mía que parece tenerlo todo siempre tan claro. Ahora observo a la gente y me doy cuenta de las diferencias y de que nadie es tan excepcional. He evitado sentirme intimidado y puedo ser más honesto, puedo reconocer que una mujer me atrae sin considerar que eso disminuye su valor intelectual. Estoy intentando aprender a sentirme bien con el atractivo. A darme cuenta de que no existe una relación directa entre él y la personalidad. Hay gente que nos parece guapa aunque sean idiotas y eso no depende directamente de nuestro criterio.
Y una cosa curiosa. No te guardes nada. La muerte está ahí y te puede llamar en cualquier momento, así que no te prives. A veces pensarás que lo que dices le molestará a la gente... es su problema. Sé honesto contigo mismo y di lo que sientes y piensas. 
Lo ultimo sobre lo que quería reflexionar era sobre la gente toxica. Estoy rodeado de ella y es muy complicado aceptarlo. Entre otras cosas porque la doctrina cristiana nos dice que todos podemos ser salvados. La clave es ese "podemos", que no significa que todos nos salvaremos. Al igual que no todos aprobaremos nuestros examenes, correremos el km en menos de tres minutos ni ligaremos con chicas cada fin de semana. La posibilidad de algo no implica la obligación de dicho hecho.

El nombre del artículo viene por una maravillosa canción de Pearl Jam. Pero ya lo explicaré en otro momento, que ahora voy a jugar al dwarf fortress e intentar acabar con esos malditos jinetes de cocodrilo goblins. Y por supuesto, dedicar esta reflexión a Carlos, que hoy es su cumpleaños y es un crá. Gracías por estar ahí, tío.

Actualización: Al final los jinetes de goblin no vinieron, y los pobres mataos que quisieron ponerme una emboscada se han convertido en cuero para mis botas de enano. La canción de Pearl Jam trata sobre una chica que es maltratada psicologicamente por sus padres porque tiene problemas de aprendizaje. O dicho de otra forma, como la excesiva presión sobre el medio academico te frustra. Es interesante como mi subconsciente sabe mejor que yo lo que está pasando, porque yo entendí la letra de la canción apenas hace un rato. Antes la tarareaba por la melodia y porque me sonaba bien, como enlazando con lo que me está pasando. El caso es que, al igual que la chica de la canción, tenemos que aprender que la felicidad no se mide en marcas academicas, y que el nombre que nos pongamos no es el que nos da la sociedad, sino el que nos creamos nosotros mismos. No me llameis hija. 

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