domingo, 30 de marzo de 2014
El domingo es el pequeño lunes
Te levantas por la mañana ya mirando el reloj. Tienes cosas que hacer, ropa que recoger, quizás limpiar la casa, quizás estudiar, quizás preparar apuntes. Algo. Mentalmente calculas "tengo x horas...". Cada hora se vuelve una unidad de tiempo valiosa y tienes miedo de desperdiciarla. A la vez te entra rabia. ¿Por qué el fin de semana acaba tan pronto? El viernes parecía que el fin de semana se extendía hasta el infinito y de repente ya está aquí otra vez la semana. Y empiezas a repasar. Tengo la ropa para mañana... correcto. Tengo los libros... correcto. ¿Me olvidaba de algo? Dejas todo listo. Y vuelves a intentar hacer las cosas que te gustan, leer un libro, pintar alguna miniatura, jugar a algun videojuego, ver una pelicula. Pero no lo acabas de disfrutar porque la cabeza se te va una y otra vez al tic tac del reloj, que está abandonado sobre la mesa porque, al menos un día al mes, hay que dejar el reloj tirado y seguir los impulsos de tu estomago.
Demonios. Como odio estos días.
sábado, 29 de marzo de 2014
Sangre venenosa
Estoy pensando en esa frase "No puedo perdonar". Que maravilloso debe ser tener esa edad en que todo es blanco y negro, simepre hay buenos y malos y existen lineas clarisimas que los definen.
Yo no creo en eso. Quizás me atrae tanto ese rasgo, la certeza de la que carezco, esa solidez que encuentro en Rabanal contra mi constante fluir. Y sin embargo (Sabina...), yo las cosas importantes las tengo clarisimas. Como el hecho de que ese "no poder perdonar" es envenenar tu propia sangre con algo que no saldrá nunca, un freno que se pone uno mismo que no tengo ninguna gana de imponer en mi vida.
Hace años dije que eras mi veneno favorito. Pero ya no quiero más veneno. Quiero cuidarme. La epoca del sufrimiento y el dolor para sentir algo pasó. Estoy sano. He aceptado. Y no hay nada que no pueda perdonar. Toda decisión la tomo basandome en hechos presentes, no en agravios pasados que no tienen continuación en el tiempo.Vivo ahora. Y ahora es aquí y aquí soy yo.
Te voy a contar un secreto. Cuando yo era pequeñito y mi padre se fue de casa, le juré odio eterno. Nunca lo perdonaría. Fui rencoroso y acumulé agravios. Contra mi padre. Contra el mundo. Eso se convirtió en una forma de ser. Aún tengo mi lista, porque perdono pero no olvido. Mentira. Quien no olvida vive con una mochila de ascuas a la espalda, y no puede dejar de notar el calor. Por eso, hace muchos años, dejé ir el recuerdo de mi padre. Estaba muy ocupado cuidando de mi hermano, que me había hecho muy feliz, para preocuparme de odiar a nadie. Mi hermano no odiaba a nadie. Vivía al día. Si se enfadaba contigo, se enfadaba. Pero enseguida se le pasaba y volvía a abrazarte y darte besos y jugar contigo. Entonces aprendí que odiar no vale para nada. Que es una perdida de tiempo. Es como gritarle a alguien que habla otro idioma y no te entiende, lo unico que consigues es cansarte pero no avanzas nada.
Decía Rosario II que soy un vampiro social. Es una de las mejores definiciones de mi que he escuchado en mucho tiempo. Yo me alimento de mi entorno, doy y recibo. Constantemente interactuo. Pero necesito sangre sana, sangre que crezca. Soy una persona maravillosa y no tengo necesidad de hacerme daño usando a los demás para ello. Así que suerte, y ojalá aprendas lo que aprendí yo. Que si uno quiere disfrutar del gran mundo, no puede perder el tiempo repasando la misma piedra con la que tropezó una y otra vez.
Yo no creo en eso. Quizás me atrae tanto ese rasgo, la certeza de la que carezco, esa solidez que encuentro en Rabanal contra mi constante fluir. Y sin embargo (Sabina...), yo las cosas importantes las tengo clarisimas. Como el hecho de que ese "no poder perdonar" es envenenar tu propia sangre con algo que no saldrá nunca, un freno que se pone uno mismo que no tengo ninguna gana de imponer en mi vida.
Hace años dije que eras mi veneno favorito. Pero ya no quiero más veneno. Quiero cuidarme. La epoca del sufrimiento y el dolor para sentir algo pasó. Estoy sano. He aceptado. Y no hay nada que no pueda perdonar. Toda decisión la tomo basandome en hechos presentes, no en agravios pasados que no tienen continuación en el tiempo.Vivo ahora. Y ahora es aquí y aquí soy yo.
Te voy a contar un secreto. Cuando yo era pequeñito y mi padre se fue de casa, le juré odio eterno. Nunca lo perdonaría. Fui rencoroso y acumulé agravios. Contra mi padre. Contra el mundo. Eso se convirtió en una forma de ser. Aún tengo mi lista, porque perdono pero no olvido. Mentira. Quien no olvida vive con una mochila de ascuas a la espalda, y no puede dejar de notar el calor. Por eso, hace muchos años, dejé ir el recuerdo de mi padre. Estaba muy ocupado cuidando de mi hermano, que me había hecho muy feliz, para preocuparme de odiar a nadie. Mi hermano no odiaba a nadie. Vivía al día. Si se enfadaba contigo, se enfadaba. Pero enseguida se le pasaba y volvía a abrazarte y darte besos y jugar contigo. Entonces aprendí que odiar no vale para nada. Que es una perdida de tiempo. Es como gritarle a alguien que habla otro idioma y no te entiende, lo unico que consigues es cansarte pero no avanzas nada.
Decía Rosario II que soy un vampiro social. Es una de las mejores definiciones de mi que he escuchado en mucho tiempo. Yo me alimento de mi entorno, doy y recibo. Constantemente interactuo. Pero necesito sangre sana, sangre que crezca. Soy una persona maravillosa y no tengo necesidad de hacerme daño usando a los demás para ello. Así que suerte, y ojalá aprendas lo que aprendí yo. Que si uno quiere disfrutar del gran mundo, no puede perder el tiempo repasando la misma piedra con la que tropezó una y otra vez.
¿Cuanto egoismo?
Ayer una amiga me planteó que, seamos sinceros, el fisico importa.
Hoy yo planteo que, seamos sinceros, el egoismo existe. En toda relación de amistad, intima... de lo que sea, existen dos factores. El yo y el nosotros. Ambos factores están coordinados o subordinados, pero si os dais cuenta siempre aparecen. Cuanto demos de uno o de otro determinara que la relación sea algo compartido y haya empatia o sea algo sometido y manipulado. Por ejemplo, mi archienemiga y yo tenemos una relación absolutamente basada en el "yo", que está tan lejos de ser una amistad como yo de jugar en la NBA. Como opuesto, tanto Aliusha como yo paramos nuestra vida para ayudar al otro en el momento en que nos necesita.
El porcentaje de egoismo, como veis, va a determinar las expectativas y la evolución de dicha amistad o relación. Pero es un elemento que configuramos nosotros, en nuestra parte, y posteriormente se incorpora a las dinamicas de la relación. Por eso la gente que no confia en los demás no puede aportar confianza a la relación (porque es algo que no tiene), y al no existir esa confianza la relación ya surge orientada en una determinada dirección.
Estaba pensando que es curioso. Si os fijais tiendo a plantear las cosas en conceptos de dualidad. Amor-miedo, yo-nosotros... un poco blanco y negro. Eso es probablemente producto de mi educación cristiana -fui a un colegio de monjas de pequeño-, que delimitaba el mundo en esos terminos. Pero más bien es todo lo contrario. Yo evito los extremos porque me parecen peligrosos y creo que, en todo elemento, existen esta contradicción interna. Leí a Eriksson "no temas la contradicción, porque es el nucleo de la diversidad". Y la diversidad es riqueza. Así que, más allá del blanco y negro judeocristiano, yo sugeriría un Ying-Yang taoista. Sugeriría un esfuerzo consciente de autoconocimiento, de aceptarse a uno mismo y de buscar. De asumir que no hay luces sin sombras y que, por cada Aliusha, tiene que haber alguna archienemiga. El equilibrio, para mi, no es tanto un punto situado entre dos extremos como una tendencia a acercarse a uno y a otro, sin terminar de caer nunca en uno de ellos. Así pues, respondiendo a la pregunta inicial, hace falta tanto egoismo como para quererse a uno mismo mucho y "obtener" de una relación lo que queremos, pero no tanto que perdamos de vista a la otra persona y no "devolvamos" algo satisfactorio.
¿donde vas, ojos tristes?
A veces pasa. Vas andando por la calle y te encuentras con alguien que tiene escrito en la cara "sufridor". Alguien a quien la vida le ha dado duro y se le nota. No que se queja porque no tiene para la televisión de ochopotocientas pulgadas, sino que mirandole puedes construir una historia dura. Malos tratos. Droga. Muerte. Sobre todo me choca cuando lo veo en mujeres, en mujeres que aún a pesar de todo tienen una cierta belleza. Se me va la cabeza a mi madre y, ese fondo de honestidad y de empatia que aun me queda se revuelve incomodo. Maldita sea mi conciencia.
Llevo muchos años paseando al borde de la siguiente pregunta. ¿Cuanto nos merecemos? ¿Cuanto nos curramos nosotros? Mi madre lo ha pasado muy mal en la vida, pero yo le atribuyo una parte bastante alta de responsabilidad. Ella tomó sus decisiones y no evaluó suficientemente los riesgos, o no se preparó para lo que podía pasar. Pero, ¿y si a veces se nos escapa? ¿Y si a veces la ola no te entra de proa, te coge dando una virada y, de repente, te has ido a la mierda? La metafora marinera no es casualidad. Yo no creo que nosotros recorramos nuestra vida en un coche por la carretera, sino por un mar del que no conocemos casi nada, que tiene corrientes, tensiones, vientos y en el que, si somos espabilados, aprendemos a reconocer pautas y ritmos. Pero nada de eso nos garantiza el exito.
Cuando veo a mujeres como la que me acabo de cruzar, tengo sentimientos encontrados. Me siento afortunado por no estar así ni que haya gente a mi alrededor que esté así, y me siento culpable porque haya gente así. Decía la constitución de Cádiz de 1812 que el objetivo de la nación es conseguir la felicidad de sus ciudadanos. Eso puede sonar muy ingenuo y muy inocente pero... ¿qué tiene de malo un poco de ingenuidad y de inocencia? ¿Por qué soñar tiene que estar tan castigado? Manteniendo los pies en el suelo y actuando de acuerdo a nuestras posibilidades. De repente nos hemos vuelto todos muy complacientes y estamos muy contentos con comer migajas, con caminar a la sombra de gigantes, con arrastrarnos sin despegar la vista del suelo. ¿De qué tenemos miedo? La caverna de Platón se hace más realidad con cada día que pasa y yo, con mi mochila preparada, mi espiritu medio de un sitio medio de otro y de ninguna parte, cada vez estoy más solo y perdido. Y es cuando me encuentro historias como esta cuando me pregunto.
¿Realmente no podemos hacer un poquito más los unos por los otros? ¿Y por qué no lo hacemos?
viernes, 28 de marzo de 2014
La cita de hoy
Hace un rato, hablando con un buen amigo, recordé una que leí en "El Metodo". No sé de quién es pero decía "Cuando una persona es rica, no necesita decirlo". Con esto quiero decir que existen determinados gestos, actitudes, formas... que exhibirlos solo sirve para hacerles perder verosimilitud. La elegancia está en la naturalidad. En no estar, sino en ser. En no aparentar, porque aparentar no sirve para nada. Y en entender las cosas de acuerdo a su perspectiva, segun su entorno y su momento. Lo que dicen de que no es más rico quien tiene más, sino quien menos necesita. Liberarse de presiones absurdas y decidir libremente. Escucharse a uno mismo. Eso es lo que te hace rico. Varias personas me han dicho estos días "que grande eres". Y no lo soy. Soy yo. Pero ser yo es algo tan dificil hoy en día que parece algo meritorio. Simplemente hay que escucharse a uno mismo, ser honesto, ser... "real". Y una vez eres real, eres rico. Y no necesitas decirselo a nadie, porque estás bien.
Cuidado con el destino
A veces es muy hijo de puta. Es curioso. El miercoles llamo a una chica y nos ponemos al día. De repente todo es maravilloso, hay luces de color, etc. Mis planes pasan por intentar irme a Canarias en Semana Santa unos días, pero resulta que surge una alternativa prometedora. Al día siguiente miro los vuelos. Irme a Canarias vale una pasta y está fuera de mi presupuesto. Curva descendente hacia Canarias, se lo comento a mi amigo Vicen, mi bro, que está complicado ir por allí pero que aun no sabemos nada.
Al día siguiente, hoy, recibo una puñalada gratuita de esa chica. Mi hermana me comunica que Hacienda ha aceptado el recurso que planteamos y ya no me reclaman mil setecientos euros (sí, en letras) de la declaración de 2012. He pasado de tener complicado llegar a final de mes a estar casi poderoso. En un día.
Claro, en otras circunstancias yo estaría ya comprando un billete para Las Palmas. Más o menos así fue la evolución que me llevó a Sao Paulo en agosto del año pasado, una serie de medio deseos que de repente parece que la vida te pone una señal luminosa en su dirección. Vamos. Vamos. Pero como ya sabemos lo que pasó en Sao Paulo, vamos a dedicarle un momento de consideración.
¿Qué tengo yo en Las Palmas? A Vicen. Mi bro. Un colega que me cuida, me adora, con el que cuento siempre. Pero Vicen es carne de piba. Si no está detrás de alguna está a punto de estarlo y dedica una cantidad tremenda de energia y tiempo a los aspectos romanticos de su vida. Así que sí, voy y estaremos genial, pero tengo claro que soy una prioridad relativa. Más cosas. Tenemos a Santi, su hermano, que también es colega de gran categoria. Pero que tiene su vida. Más cosas. Estaría guapisimo volver a ver a Carol pero... Carol y yo hemos hablado media docena de veces en los ultimos años. Es una chavala genial, pero dudo mucho que cruzara la calle por mi. Y ahí surge la pregunta. ¿Cuan exquisito soy? ¿Cuanto espero de los demás? Ya hace una semana o dos tuve una bronca con My little pony, que decía que yo parece que necesite que la gente esté pendiente de mi. Y no es algo acuciante, vehemente y feroz... pero lo confieso, sí. Me gusta que me mimen. Me gusta que me rasquen detrás de las orejas, que me pregunten como estoy, que se preocupen por mi. Y dado que yo lo hago con la gente, no me parece exagerado pedir reciprocidad. Esa curiosa palabra sobre la que tuve que dar una charla ante mi brigada.
Así que vamos a tomarnoslo con calma. Las indirectas del destino no hay que cogerlas de un salto. Vamos a esperar y observar. Tampoco tengo prisa. Este es un fin de semana de relax. Baño de sales, fisio, muñequitos, dormir... mucho dormir. Videojuegos. Algo de limpieza. Estudio suave. Cuidarme a mi mismo, mimarme. No hay prisa. Y luego ya iremos viendo lo que decido. Pero sobre todo, voy a tomarmelo con calma. Voy a querer a quien me quiera. Voy a saber valorar las cosas. Y no voy a tener prisa.
¿Por qué? Porque me lo merezco. Porque soy un pelotazo de tío, como me dicen el Luis, Silvia, Kike, Aliusha, Rali, Pako y toda esa gente buena. Así que a por ello. Que ya queda menos.
Espacio en blanco
Esto es lo que necesito en mi vida. Un espacio para no pensar. Demasiadas cosas en demasiado poco tiempo. Necesito un plato de arroz con tomate, un baño de sales, un libro. Un espacio y un tiempo de paz. Y soledad. Y musica. Mucha musica, por favor, pero que no duela.
Yo confieso
Alguna vez una amiga me ha comentado que estos post son demasiado privados y que ella no se atrevería a escribir algo así. El de hoy es especialmente privado. Voy a sacar mis demonios a pasear y, si alguien alguna vez me menciona esto en una conversación, más le vale tener muy claro que, a partir de ese momento, toda posibilidad de relacionarse conmigo ha acabado. Este mensaje es una botella al mar de mi mismo y no quiero que nadie lo interprete, lo comente, opine o lo que sea. Esto es para mi.
(Sé que no debería publicarlo entonces, pero con el desastre de pendrives, discos duros portatiles y etc etc, aquí al menos estoy seguro de que no lo pierdo).
En dos ocasiones he sido acusado de crimenes gravisimos. Al igual que existe la presunción de inocencia, yo creo en el beneficio de la duda. Así que, cuando me acusan de hacer algo, mi primera reacción es preguntarme si realmente lo habré hecho y porqué se interpreta así. Que está pasando. El primer compromiso de toda persona que se quiera considerar honesta es con la verdad. Luego ya vendrá el porqué, pero primero hay que saber el qué.
Yo me he criado entre mujeres. También he ejercido alguna vez de tal, con mi hermano, en ese extraño rol que mantuve. Soy una persona fisicamente pequeña y debil. Y de pequeño me libré de muchas por la intervención de mis primos mayores. Es decir, que conozco el abuso, tanto psicologico como fisico, en primera persona del singular y no necesito un tutorial de youtube para reconocerlo cuando lo veo. Tampoco he sufrido una barbaridad, ojo. Simplemente lo he visto cerca y he podido apartarme a tiempo, lo suficiente como para darme cuenta de que, aunque pensemos lo contrario, la bestia está a apenas un paso de la superficie.
Como decía antes, en dos ocasiones he sido acusado de crimenes gravisimos. He sido acusado de herir a una persona hasta el punto de que se hacía cortes para aliviar su dolor psicologico y he sido acusado de "casi violación". Eso de "casi violación" me suena a chiste, como cuando yo bromeaba con Karen y le decía que me dejaba violar " ¡no! ¡no! ¿por qué paras? ¡no! ¡no!". Era una broma recurrente entre nosotros, pero cuando hay gente lastimada NO tiene gracia. Y si algo soy yo, es responsable. Si he hecho daño a alguien, voluntaria o involuntariamente, estoy dispuesto a asumir las consecuencias, ofrecer reparaciones y, si no fuera posible, sufrir el castigo que me correspondiera.
Pero no quiero juegos. No es ninguna tonteria. Yo he pasado por una depresión, he pasado noches sin dormir, he tenido que agotarme para poder descansar. Y si alguna vez he hecho daño a alguien, quiero que me lo reclame. Quiero que sea valiente y me mire a los ojos y me diga "me hiciste daño". Porque si no, esa persona nunca se va a curar de verdad. Va a inventarse cincuenta historias, cada cual más retorcida, en la que yo voy siendo siempre peor. Es inevitable hacer daño a la gente a veces. Cuando rechazas a una chica le haces daño. Pero yo intento ser honesto, intento mirar a los ojos a la vida, intento tratar a la gente como me gustaría que me trataran. Y cuando me equivoco, lo reconozco. No pasa nada. Somos humanos. Yo creía... yo pensaba... no van a evitar el castigo ni a justificarme. Simplemente van a dar más detalles, más perspectiva, a una historia que no puede tener una sola dimensión, porque eso es injusto. Quiero que, quien me acuse, me permita defenderme. Y una vez yo me haya defendido, juzgue y decida. Pero acusar es muy facil y, si esa persona tiene un minimo de honestidad, se va a ver hundido. Cuando me acusaron de los cortes tuve que acudir a una amiga para que me dijera que no, que yo no soy un monstruo. Ahora no tengo a ninguna amiga que pueda hacerlo. Y no quiero. No voy a ir corriendo a las faldas de mami para que me diga "ea ea". Voy a ponerme a disposición de mi acusador, que me confronte, que me diga lo que me tenga que decir. Pero no voy a sentirme culpable por algo que no he hecho más que en la mente de esa persona.
jueves, 27 de marzo de 2014
Focalizar
Esta mañana, escuchando a un compañero, me planteé lo siguiente. "Qué dificil debe ser intentar ser feliz, mientras uno está todo el día mirando el ombligo del de al lado". Es un pensamiento curioso, porque esta noche al llegar a casa he caido en un detalle que leí una vez sobre zoologia. La disposición de los ojos de un animal nos puede dar una idea sobre sus habitos de vida. Los herbivoros, que son presas, suelen tener un angulo de visión amplio y los ojos muy separados, para poder "ver venir" las amenazas, mientras que los carnivoros suelen tener los ojos más juntos, para poder ganar en profundidad y focalización a la hora de perseguir a la presa. Es una norma muy general, con casi tantas excepciones como una norma del idioma alemán, pero nos sirve para explicar que el ser humano NO está hecho para mirar a dos sitios a la vez. Es decir, que si quieres ser feliz tu, no te sirve estar siempre fijandote en el de al lado. Es un poco como el tomar una referencia. Cuando vas con el coche, a veces miras el espejo retrovisor y te situas, pero enseguida te toca volver a mirar al frente. Más que nada porque si vas todo el tiempo mirando el retrovisor, tendrás un leñazo frontal terriblemente idiota.
Y eso es lo que quería comentaros hoy. Que está bien saber lo que tenemos alrededor... pero al final quien nos va a hacer felices o infelices somos nosotros mismos y lo que tenemos dentro. Y por supuesto, las buenas noticias que nos dé determinada gente que está tanto dentro como fuera de nosotros, a la vez. Pero de eso hablaré otro día. Portaros mal.
Hacía un mundo sin caras
Ayer leí un texto interesante, muy coelhano, sobre como estamos convirtiendo los gestos en emoticones y como, en el cambio de ritmo, si una chica no te manda un mensaje en un día es que no te quiere. Es curioso porque yo también he experimentado esa ansiedad, esa inseguridad.
Y me niego. Hace un par de semanas vi, en primera persona del singular, como un problema de dos semanas por whatsapp se arregla en veinte minutos de conversación por telefono. Delante de un café, probablemente serían cinco. Y no estoy incluyendo sexo, pillines.
También ayer me recordaron cosas importantes de la vida. Cosas que hay que decir, cosas que hay que reconocer. Ayer se me acercaron con el corazón abierto y me he asustado. Porque vivo en un entorno de circunstancias, porque todo pasa, porque nadie es sincero. Y de repente algo así te golpea en la cara... y es como si apareciera el rostro de Dios ante tí. Aún hoy estoy sobrecogido.
Porque realmente es así. Me niego a asumir el carril por el que quieren llevar mis relaciones personales. Me niego a aceptar la defragmentación social en la que nos hacen vivir, para que seamos más manipulables y más fragiles. Pero cuando el entorno no ayuda... no puedes construirte tu tribu con gente que se te escurre entre los dedos, buscando una nota, buscando un polvo, buscando dinero para el coche X o la inevitable necesidad Y.
Yo, que tanto he hablado de lenguaje, reconozco que tengo graves problemas de comunicación. Que, debido a mis experiencias (a haber estado remando contra corriente casi desde que nací y a todo lo que he aprendido viajando, leyendo, preguntando), mezclo lenguajes, intercambio impresiones. Juego a confundir y me gusta. Porque no quiero seguridad, no quiero certidumbre. El otro día leí en una novela de Eriksson "nunca temas la contradicción, es el corazón mismo de la diversidad". Y la diversidad es riqueza, en todas sus formas.
Pero no nos vale cualquier tipo de diversidad. No nos vale aparentar: hay que ser. Y para ser hay que meterse debajo de la piel, hay que interactuar, hay que compartir. No vale con obligar, no vale con imponer. Estamos muy mal acostumbrados a "este es mi punto de vista y debes respetarlo". No. Debo respetar tu derecho a emitir y defender tu punto de vista. Pero, si no estoy de acuerdo, lo que debo hacer es rebatirlo, ampliarlo, modificarlo. Si eres alguien importante para mi, vamos a hacer algo mejor juntos. Y si no lo eres, sigue por tu camino, a mi no me interesa.
Ayer me recordaron a gente importante. Me recordaron que hay cosas que hay que decirlas, aunque cuesten, porque puede que nunca más seamos capaces de decirlas. Arrepentirse es algo terrible. Yo solo me arrepiento de una cosa que he hecho en los ultimos diez años y estoy haciendo todo lo que puedo por arreglarlo. Ese error, fruto de mi inseguridad, de mis circunstancias, de mi miedo... me ha hecho sufrir muchisimo. Y ayer me dieron la oportunidad de arreglarlo. Podéis creer en Dios, el Karma, el Destino, en Paulo Coelho o en los Unicornios. Pero yo estoy agradecido. Porque puedo vivir en un mundo donde hay caras, aunque el resto de la gente decida conformarse y ver solo lo que le dicen que vean.
Cada vez esto parece más la dichosa caverna de Platón.
miércoles, 26 de marzo de 2014
Identidad
Uno de los principales motivos de crisis en el mundo actual es la cuestión de la identidad. ¿Qué soy? Y sobre todo, ¿como me identifico?
Vamos a remontarnos un poco en el tiempo. Según Huntington, la crisis identitaria arranca con la caida de la Urss. Hasta entonces viviamos en un mundo alineado. Comunista, capitalista o en medio. Cuando cae la Urss, a principios de los 90, estamos ante una epoca de ilusión. Todas las barbaridades de Reagan y Tatcher, la resolución de la crisis del petroleo, la tensión eterna... todo se iba a arreglar. Los gobiernos plantean ir deshaciendose de los arsenales nucleares. La antigua Urss es expoliada miserablemente. Se supone que todos vamos a ser ricos y felices.
Y entonces llega la guerra de los balcanes. La primera guerra continental europea desde la segunda guerra mundial. "Nadie" la vio venir. De repente, tensiones que llevaban años sometidas a la bota de Tito surgen. Yugoslavia nunca había existido. Lo que hay son religiones (ortodoxa, catolica o musulmana), tribus, naciones... algo que nos permita ser distinto del de al lado. Y enseguida empieza la escalada dialectica, la ausencia de autocritica, el "conmigo o contra mi".
Curiosamente, algo parecido sucede a nivel personal. Cada vez estamos más fragmentados, y al buscar cada vez más una identidad diferente, nos volvemos más manipulables. Por eso el exito de Paulo Coelho, de los libros de auto ayuda, de las sectas. Nadie quiere escuchar "tu eres igual que el de al lado, y eso es bueno". Y esto, dicho por un tío tan "raro" como yo, tiene narices. Porque a mi es al primero al que no le gusta, pero reconozco que existe un minimo-comun-basico humano, universal, en el que estoy integrado. Y eso no es malo, porque me permite comunicarme. La cuestión es que todos deberiamos dedicarle un momento de reflexión a eso, a darnos cuenta de que el mundo ha cambiado y es global. Ya no existe tres o cuatro identidades, existen decenas o cientos. Y es otra revolución industrial. No va a irse porque no nos guste. Hariamos bien en comenzar a aceptarlo y trabajar en ello, a entenderlo, a acercarnos. Y por supuesto a defendernos.
martes, 25 de marzo de 2014
Apologia de la elementaridad
Ayer estuve hablando con el Dr Juan, que hizo una cierta apologia de la superficialidad. Estuve reflexionando un poco sobre ello y sobre como, en un caso concreto, la capacidad para reducir las cosas a su limite más basico y hacerlo manteniendo un cierto ethos, una elegante calma, es clave del exito.Al fin y al cabo, los ritmos son algo fundamental en la vida, pero si dejamos que el nerviosismo se apodere de nosotros los ritmos serán asincronos, nerviosos, inseguros. Uno debe mantener la mano firme en el timón, porque si no el barco escora y puede pasar de todo. Por eso hace falta inspirar, espirar, y practicar. El alcanzar el exito haciendo algo pasa por tener seguridad en uno mismo, y la seguridad en uno mismo se entrena, como casi todo. Aunque en algunos casos es muy facil y hacemos trampa, mediante nuestro entorno, nuestra situación personal o algo similar.
A su vez, es interesante reflexionar sobre el tema de los placebos y las drogas emocionales. Como muchas veces preferimos ser cabeza de ratón que cola de león, para no pensar demasiado.Y en verdad es lo mismo, la falta de seguridad en uno mismo. En lugar de enfrentar nuestros problemas los posponemos o los excusamos. Más adelante... Cuando tenga dinero... Mientras que las personas "elementales" no pierden el tiempo con esas cosas. Están ocupadas viviendo. Es un poco eso lo que hace falta, aprender a aislarse del ruido y escucharse a uno mismo.
Bueno, vamos a trabajar en ello. Y a seguir disfrutando de lo aprendido. Ya queda un poquito menos. En mi caso no es tanto una cuestión de posponerlo como de que, efectivamente, tengo demasiado poco margen de maniobra ahora. Pero eso se acabará y entonces seré yo quien juegue. Un saludo. Portaros mal.
A su vez, es interesante reflexionar sobre el tema de los placebos y las drogas emocionales. Como muchas veces preferimos ser cabeza de ratón que cola de león, para no pensar demasiado.Y en verdad es lo mismo, la falta de seguridad en uno mismo. En lugar de enfrentar nuestros problemas los posponemos o los excusamos. Más adelante... Cuando tenga dinero... Mientras que las personas "elementales" no pierden el tiempo con esas cosas. Están ocupadas viviendo. Es un poco eso lo que hace falta, aprender a aislarse del ruido y escucharse a uno mismo.
Bueno, vamos a trabajar en ello. Y a seguir disfrutando de lo aprendido. Ya queda un poquito menos. En mi caso no es tanto una cuestión de posponerlo como de que, efectivamente, tengo demasiado poco margen de maniobra ahora. Pero eso se acabará y entonces seré yo quien juegue. Un saludo. Portaros mal.
lunes, 24 de marzo de 2014
Una coma
Hay cosas y momentos en la vida que aparecen en tu vida como una coma. Este fin de semana el viaje a Barcelona ha sido precisamente eso. Tengo una carta a medio escribir, tengo conversaciones interrumpidas, tengo planes, tengo cosas que comprar -tonterías, papel albal para bocatas y cosas así-, tengo que limpiar la casa. Este fin de semana ha sido una pausa en mi vida... y me hacía bastante falta. Así que bien. Hacen falta esas cosas de vez en cuando, para retomar la perspectiva.
Contextualización
El sabado estuve en una exposición de arte de la que no me enteré de la mitad. Comentaba con la colega que me llevó, que seguro que sabe del tema (para algo es diseñadora), que me falta información. Ella decía que eso no debería ser mucho obstaculo y, viniendome arriba, cité a Bertholt Brecht, según el cual "el arte bueno no necesita explicación". Así que, si la obra no me dice nada, es que no es lo suficientemente buena.
Ahora estoy sentado en mi clase. Visto uniforme. Estoy rodeado de gente con la que no tengo casi nada en común. Y sigo sin entenderlo. En primer lugar no acabo de entender, emocionalmente (intelectualmente es otra cosa) que hago aquí sentado. y en segundo lugar, la repulsión que provoca estar en un lugar que no me gusta provoca frustración, que a su vez provoca rabia. Si, vosotros también habéis visto "La amenaza fantasma" y escuchado a Yoda. Grande Yoda, grande.
¿Qué tienen en comun esas dos circunstancias? Os lo explicaré. En esta vida nuestra, casi todo depende del contexto. Pero ese "casi" es bastante importante. Es la diferencia entre justificar y explicar. Ok, esa referencia me ha salido un poco oscura. Voy a ampliarla. Cuando tu justificas algo, estás dandole sentido y dando a entender que es apropiado, que es "justo". Si yo justifico llegar tarde, la gente no puede enfadarse conmigo. En cambio cuando uno explica algo, está simplemente enunciando un hecho para que sea entendido. No pretende aplicar un juicio moral sobre ello. Si yo explico porqué llego tarde dejo al interlocutor la libertad para considerar si tiene sentido o no. Es decir, si está justificado.
Dado que vivimos en un mundo de complejas realidades eticas, la gente tiende a justificar todo. Y, como con todo aquello de lo que se abusa, llega un momento en que deja de tener efecto y validez. En el que se agotan las justificaciones y las excusas y lo que uno quiere, lo que uno rabia por ello y necesita, son soluciones.
Otra cuestión interesante sobre la contextualización es el tema de las expectativas. Pero ya he hablado demasiado sobre eso. Dejemoslo en que, lo que en un determinado momento y lugar es justo, apropiado e incluso bueno, en otro momento no sirve. No llega. Ese es un esfuerzo de contextualización bueno. Si hace doscientos años, en España, un hombre llamab hijo de puta a otro, este lo retaba a duelo y al día siguiente se mataban a bastonazos, era algo apropiado. Normal. Que hoy en día pase eso es una aberración. Y si alguien me lo justificara (eh, he vuelto), citando lo que hace doscientos años era normal, le diré que es un demagogo (si estoy generoso) o un idiota (si no lo estoy). ¿Veis? Depende de mi estado de animo mi nivel de diplomacia. Casi cualquier cosa en esta vida está relacionado con otras cosas, que la afectan en menor o mayor grado. Apenas existen elementos aislados, todo son sistemas. Y dichos sistemas están condicionados por sus elementos, claro. - luego sigo. Esta gente no se calla, mierda -.
Ahora estoy sentado en mi clase. Visto uniforme. Estoy rodeado de gente con la que no tengo casi nada en común. Y sigo sin entenderlo. En primer lugar no acabo de entender, emocionalmente (intelectualmente es otra cosa) que hago aquí sentado. y en segundo lugar, la repulsión que provoca estar en un lugar que no me gusta provoca frustración, que a su vez provoca rabia. Si, vosotros también habéis visto "La amenaza fantasma" y escuchado a Yoda. Grande Yoda, grande.
¿Qué tienen en comun esas dos circunstancias? Os lo explicaré. En esta vida nuestra, casi todo depende del contexto. Pero ese "casi" es bastante importante. Es la diferencia entre justificar y explicar. Ok, esa referencia me ha salido un poco oscura. Voy a ampliarla. Cuando tu justificas algo, estás dandole sentido y dando a entender que es apropiado, que es "justo". Si yo justifico llegar tarde, la gente no puede enfadarse conmigo. En cambio cuando uno explica algo, está simplemente enunciando un hecho para que sea entendido. No pretende aplicar un juicio moral sobre ello. Si yo explico porqué llego tarde dejo al interlocutor la libertad para considerar si tiene sentido o no. Es decir, si está justificado.
Dado que vivimos en un mundo de complejas realidades eticas, la gente tiende a justificar todo. Y, como con todo aquello de lo que se abusa, llega un momento en que deja de tener efecto y validez. En el que se agotan las justificaciones y las excusas y lo que uno quiere, lo que uno rabia por ello y necesita, son soluciones.
Otra cuestión interesante sobre la contextualización es el tema de las expectativas. Pero ya he hablado demasiado sobre eso. Dejemoslo en que, lo que en un determinado momento y lugar es justo, apropiado e incluso bueno, en otro momento no sirve. No llega. Ese es un esfuerzo de contextualización bueno. Si hace doscientos años, en España, un hombre llamab hijo de puta a otro, este lo retaba a duelo y al día siguiente se mataban a bastonazos, era algo apropiado. Normal. Que hoy en día pase eso es una aberración. Y si alguien me lo justificara (eh, he vuelto), citando lo que hace doscientos años era normal, le diré que es un demagogo (si estoy generoso) o un idiota (si no lo estoy). ¿Veis? Depende de mi estado de animo mi nivel de diplomacia. Casi cualquier cosa en esta vida está relacionado con otras cosas, que la afectan en menor o mayor grado. Apenas existen elementos aislados, todo son sistemas. Y dichos sistemas están condicionados por sus elementos, claro. - luego sigo. Esta gente no se calla, mierda -.
Vamos a dar gracias por las cositas buenas
Estoy muerto. He dormido once horas, con una pausa para ir al baño, y aún querría dormir otras tantas. No puede uno pegarse un día como el que me pegué yo este sabado en medio de la maquina de picar carne y emociones que es este curso. Pero necesitaba hacer algo. Dios, ¡como lo necesitaba!
Y no ha estado mal del todo. Es decir, las expectativas eran demasiado altas y ni yo, ni el entorno, ni la gente ha estado a la altura. Pero era normal. Yo no tengo veinte años y, tras toda la semana que llevaba, dormir casi cuatro horas y luego coche, avión, andar... es bastante. Y no sé muy bien que esperaba, pero estoy en un momento de mi vida en que ni todos los abrazos del mundo son suficientes. Quería sol, quería estar a gusto, quería comida, quería descanso, quería cariño. Y bueno, oye, no estuvo mal. Por fin conocí a sita Di en persona y es tan... tanto. Quizás demasiado. Luego nos despedimos con un "hasta siempre" y muchos buenos recuerdos. Deambulé por la ciudad de compras, sin rumbo, un poco como mi vida. En ese espacio en blanco vi mucha gente y estuve solo entre ellos, contemplé a un niño como mi hermano riendose y quise abrazarlo, a él y a sus padres. Estoy roto por dentro y lo sé, pero este fin de semana me he dado cuenta de hasta que punto.
Luego apareció la cuñada de Sandra, Lucia. Y es un encanto de niña, una mujer fantastica. Fuimos a una galeria de arte de la que no entendí la mitad (una lastima, no valgo para hipster) y paseamos y hablamos. Me lo pasé muy bien pero ya iba corto de gasolina. Luego llegaron Silvia, Javi, Jordi (el hermano de Silvia) y Marta (su cuñada). Fuimos a cenar a un bar alemán (lowenbrau, siii !), luego a un pub ambientado en Lost (la serie). Estuvo bien. La verdad que conté historias y me reí mucho, y cuando luego fuimos al Mcdonalds y de allí me llevaron al aeropuerto me sentí abrumado. Pero me caía de pie. Había pasado mucho tiempo solo, mucho tiempo andando, mucho tiempo sin objetivo... que es mi problema. Y me sentía roto por dentro. Dormí dos horas en el avión, cogí el coche y me volví para casa. Escribí algo, llamé a mi madre y nos pegamos casi dos horas, quedé con Joey para ir a comer algo, paseamos bajo el sol, pinté muñequitos, aclaré con Di que era un "hasta luego". Y dormí. He dormido casi doce horas y no me quito el cansancio, la tristeza, la nostalgia... y las ganas de más. Así que no ha debido estar tan mal. Y me siento muy agradecido por las cositas buenas, por la sonrisa de Di que es imposible, por la sabiduria de Lucia, por los paisajes maravillosos, por la gente, por más gente... por la musica en la calle, por los parques, por los bancos donde sentarme a leer o escribir en medio de la calle, por las esquinas con historia, por los puentes, por los horizontes. Por el arco del triunfo, por el paseo de gracia, por el barrio de gracia -con sus plazas civiles-, por... por toda la vida que me he metido en vena en unas horas. Y ahora otra vez al boquete, a diluirme. A por ello, pero sobre todo, gracías por la musica. Aunque este sea un fin de semana de hasta siempres, y haya tanta gente que apareció la semana pasada y ahora se diluye. Pero fue bonito. Sobre todo, recorda que fue bonito.
domingo, 23 de marzo de 2014
El fracaso es la otra cara del exito
Sucede cuando las expectativas son altas, cuando la soledad corta, cuando la gente habla claro. Y es bueno. Son cosas con las que uno tiene que contar, pero siempre espera que no pasen. Que haga buen tiempo y pueda pasear por Montjuic. Que no esté tan cansado y no le duelan las piernas. Que la gente aparezca. Que los paisajes le transmitan a uno algo.
Pero no funciona. Y entonces es cuando uno es consciente de que hay personas con las que no te puedes entender y agradeces que ellos lo reconozcan, y eres consciente de que estás mal y no te salen tus trucos de magia habituales. Que estás fisicamente cansado, más de lo que deberías, pero porque llueve sobre mojado. Que estás emocionalmente cansado. Arrancas y no prendes, no sale chispa. Así que bueno... quedate con lo bueno. Quedate con lo que te has reido, con los sitios que has visto, la gente que has conocido. Y que ya queda menos para quitarte un peso de encima y empezar a ser tu otra vez. Remontando.
viernes, 21 de marzo de 2014
Disengage
Ayer tuve un amago de bronca con una ex. Me quité de enmedio. Cuando volví estaba enfadada. "Es que siempre que quiero hablar te largas, eres un cobarde".
No, señorita. Lo que ud llama "hablar" consiste en repetir sus argumentos una y otra vez hasta que yo me rindo. Eso no es hablar. Creo que fue Unamuno el que dijo que el español no debate, machaca con sus argumentos al contrario hasta que solo queda una pulpa sanguinolenta. Vencerás, pero no convencerás. No sé quien dijo esa, se vé que los fines de semana tocan cititas, y como mañana no creo estar por aquí os suelto la ración semanal adelantada.
A lo que iba. Que no es la primera vez que me pasa, que alguna gente comenta que evito la confrontación. Y no es así en absoluto. Otra cosa es que sea un defensor del pensamiento tactico y me guste discutir en determinadas condiciones. Yo no pretendo que nadie piense como yo. Pretendo que cada persona desarrolle su propia linea de pensamiento. Si es coincidente con la mia, genial. Si no lo es, genial. Siempre y cuando haya respeto y comprensión, cada cual es libre de pensar lo que quiera. Seguramente será por eso que ayer opté por el disengage. Porque hay momentos en los que la gente simplemente no piensa con claridad. A mi también me pasa. Pero si me lo dicen suelo reconocerlo y recular, o darme cuenta de que estoy ensirocado y dejarlo para otro día. El tema es evitar llegar a ese punto en que se produce la fractura, porque es "o conmigo o contra mi". Perdone, pero eso me aburre sobre manera.
Huellas sanguinolentas
Me llevan a lo que soy desde lo que fui. Contemplo el acantilado, siento que el viento rompe y me arranca el pelo. Tengo algo en los ojos. ¿Sal? ¿Arena? No sé. Quisiera llorar y no puedo. Quisiera volar y no puedo.
Me alejo de las rocas. Quizás en otro espacio y en otro tiempo me tiré y, durante unos segundos, volé. Antes de ser comida para peces. Pero hoy no me siento con ganas de ser comida de nadie. Hoy me siento sobre la hierba y me cubro con el poncho y quiero ser una piedra más sobre la hierba. Quiero volver al vientre, escuchar el latido del corazón. Bum bum. Bum bum.
¿En qué momento perdí el camino? Yo fui un perro de mar. Cuando nadie miraba, fui un lobo de sonrisa llena de dientes. Llevé un cinturón de recuerdos. Y ahora miro la laguna, como llaman a la eternidad, de la ausencia. Y detrás de mi quedan huellas ensangrentadas y muy, muy pocos recuerdos. Apenas un par de abrazos que saben dulces, el regusto amargo de la cerveza en el fondo del paladar y las posibilidades, el abanico infinito de posibilidades. ¿Y qué le importa a nadie?
Vuelvo al acantilado y miro abajo. Quisiera volar...
What is wrong and what is right
Me he despertado con una sonrisa de lobo al lado, sabiendo que la luna está en algún lugar más allá del horizonte, pero que pronto se escapará. Y que como decía Buda, por cada día que nace empieza una nueva historia. Sabiendo que en algun sitio hay una zanahoria que me impulsará a moverme, que quedan cuentos y canciones, que quedan paisajes (algunos hechos de palabras, otros hechos de personas, otros hechos de lugares), que hay vida más allá de esto. Que solo hay que sacar la cabeza del cubo y mirar a izquierda y derecha.
Uy, se me olvidaba. Al final hice lo que debía. En el fondo, nosotros siempre sabemos lo que es correcto y lo que no, lo que queremos y lo que no. Eso decía un profesor de derecho que nos daba etica y no le faltaba razón. El problema lo tenemos con sociopatas como yo, que nacemos con la idea de "hacer lo que sea necesario", lectores de Nietzsche y Maquiavelo, que una vez atravesada determinada linea ya no miramos atras.
El caso es que le di un regalo a una persona. Con el tema de los regalos existe un problema: las emociones tienen su propio lenguaje, personal e intransferible, que no entien de valores absolutos. Ahora estoy pensando en el enfado de esos padres que se gastan cuarenta euros en un juguete, para que el niño se ponga a jugar con la caja. Pues una cosa así. Para algunas personas, un regalo es valioso en tanto y en cuanto puede ser interpretado como un tributo, un exvoto, un simbolo de sumisión. Precisamente eso es lo que lleva a algunas personas a renunciar a hacer ese regalo. En cambio para otras personas no significa nada, es solo un gesto, como puede serlo un abrazo. Algo que demuestra cariño, pero poco más. Esto funciona en los dos sentidos, claro. A veces no queremos regalar algo porque pensamos que la otra persona no va a saber valorarlo. Aunque esto que voy a decir ahora suena muy exagerado, el lenguaje de los regalos es parecido al del sexo, en el sentido de que hay unas expectativas, una relación, se finge mucho y finalmente se deja aparcado.
Aparte de eso, ayer conseguí verme desde fuera y darme cuenta de lo terriblemente infantil que estaba siendo mi comportamiento. Curioso. No sé si es acción-reacción, pero hoy he visto a una chica con un hombre más mayor y de una posición preeminente. Es un tema sobre el que reflexionar, como las chicas jovenes suelen sentirse atraidas por hombres mayores en los que ven... ¿seguridad? ¿distancia? No lo sé.
Yo tengo muchos comportamientos de niñato. Lo reconozco. Hace años no llamaba a la adolescente en plena situación de "que me llame ella", hasta que Vicen me decía "a ver, idiota. ¿Quieres hablar con ella? Llamala". Y lo hacía. Y luego me alegraba de haberlo hecho. Por eso, porque a veces los arboles no me dejan ver el bosque, busco consejo en los colegas. Otra perspectiva. Porque yo no soy infalible, simplemente intento seguir mis intuiciones y ser lo más fiel posible a mi mismo. Pero me enredo muy facilmente con el ruido. Ayer me recordaron que hasta el ruido merecía la pena ser bailado y hoy me han mandado musica. Eso hace falta. Hace falta ponerse una zanahoria delante de la cara y animarse a ir por ella, aunque uno sepa que es imposible.
"Yo soy morena, yo soy ardiente... " Ya lo escribía Becquer. A veces, a mi me pasa mucho, queremos ver la silueta del cuervo y que ella nos inspire, más que la forma delimitada y definida. Incertidumbre. Misterio. Curiosidad. Juego.
He regalado una miniatura que pinté. La hice pensando en una persona y, una vez empecé a pintarla, salió sola. Llevaba unas cuantas semanas dandole vueltas. A veces me pasa así. Veo una mini y dudo. ¿La pinto de este color? ¿De este otro? ¿Como hago las manos? ¿Y la cara? Me meto en internet, busco tutoriales, comparo, me documento. Mareo la perdiz. Y de repente un día me despierto, la miro y sé justa y exactamente como hacerlo. Y antes de que me dé tiempo a arrepentirme me pongo. Un paso, otro paso. Cuando me doy cuenta llevo ahí dos horas sentado. Y está más o menos listo, o al menos el esquema general. Ahora empezamos con los detalles. Un poquito más. Otro poquito más. Esto. Y al final cuando acabo la dejo ahí y vuelvo al cabo de unos días. Quedó bien. No me gusta. Buscamos algo perfecto, el principe azul, el cuento al atardecer, el acabado elegante para el que carecemos de esfuerzo, dedicación, ambición. Y eso está bien. Somos consecuentes con nosotros mismos cuando decimos "la miniatura podría estar mejor, pero la hice yo y me gusta como ha quedado". Relación esfuerzo/resultado. Un poco así pasa con todo en la vida. Pero quiero salirme de eso. Quiero reirme. Quiero amar. Quiero observar un paisaje, quiero escuchar una voz, quiero beberme una sonrisa. Quiero hacer preguntas solo por el placer de que lleven a más preguntas, quiero aprender. Y ojalá pueda hacerlo dentro de unas horas.
¡A por ello! Feliz finde gente. Y que os merezca la pena.
jueves, 20 de marzo de 2014
La felicidad tiene el pelo verde
Victor sigue jugando con mi subconsciente. Envenenandome con alcohol, envenandome con ideas, envenenandome con promesas y con amistad y con sensaciones. Saliendo del circulo, viendome a través de los ojos del resto del mundo.
Y de repente, se enciende la bombilla. No puede ser casualidad. Alguien no aparece en tu vida con ese ritmo, con ese tempo, con esa capacidad. No has mirado el movil en dos horas y cuando lo miras, zas, ahí está ella. A la que no puedes negarle nada. Quieres viajar al este. Quieres saludar el sol desde la playa, quieres perderte en los ojos de ella, quieres ser tu. Pero surge tu amiga, tu compañera, tu hermana, tu sombra. Y contais cuentos y enlazais historias y, de repente, sabes que las cosas tienen sentido.
En tu interior nunca te engañas. My little pony tenía razón, el muñequito que pintaste para ella es suyo y a ella se lo debes de dar. Tienes una cerveza que te da alergia que ella te trajo de Bruselas, porque se acordó de ti. El mirar el mundo con ojos de otro color no quita que, en tu interior, haya calor. Simplemente this is not for you. Como tantas otras cosas, en esta tierra oscura y fria donde tienes suerte de haber encontrado un par de amigos, Roman y Migue, donde Herr Joe se asoma desde el otro lado, donde hace frio pero te has podido reir unas horas con un compañero. Donde el dolor, la soledad, la tristeza, es el peaje que pagas por, quizás algún día, poder ser TU. Así, con mayusculas, un tú dueño de ti mismo, un tú que construye, que crea, que sueña. Que se enreda en su propia tunica y se cae, para levantarse abrazando los restos de su dignidad. Porque en tu interior, siempre eres un poco niño, un poco padre, un poco poeta. Y muy loco. Porque quieres contar historias, quieres reir hasta no poder más, quieres abrazarte y abrazar. Quieres que la oscuridad de tu interior se pierda en musica, en historias, en sueños, porque esa oscuridad quiere sangre y más oscuridad y tu no quieres reprimirla, porque no puede haber luz sin sombras. Pero tampoco puedes dejarla libre, porque tu no eres esa oscuridad. Tu eres curiosidad, y sentido del humor, y sonrisas, y paisajes, y mochila. Y sabes que no está tan lejos... solo un poco más... otro día. Otra semana. Y de repente tienes mucha hambre y aparece alguien.
Pero no es alguien real. No es esa persona de tu pasado con Fibonacci. No es esa persona de tu futuro a la que no conoces. Es... no sé. Es Wilde, y es oscuridad, y es pancakes de tofu, y es tonterias en bateria que esconden muchas cosas. ¿Y qué más da? ¿Quien quiere tanta verdad? Quiero cuentos y literatura y sueños. Quiero, como decía Douglas Coupland en Generación X, vivir una vida que sea una historia que merezca la pena ser contada. Entre ratos. Esa sonrisa secreta entre las piedras, aunque sea mentira. Ese aire que entra desde fuera y te permite no respirar tanto dentro de la tumba de gris, ese ataud de obligación y evasión, esa ausencia de ti mismo. Y mientras navegas entre promesas, quieres que llegue el fin de semana y ya casi lo tocas con los dedos. Y cuando te des cuenta ahí estás, con tu mochila, tu camara, tu gorro de lana y el mundo para ti. ¡A por ello! Y gracias por ser tan condenadamente inoportuna, tejedora de sueños y cuentacuentos.
miércoles, 19 de marzo de 2014
Buen kebab
Quiero dejar constancia escrita de que en tal fecha como hoy, a efectos de quedar para ver un entrenamiento de esgrima historica, disfruté de buena tarde de charla con Herr Migue, respetable kebab y Franziskaner al uso. Y que me ha venido genial tras un día miserable, en el que he estado con un pie fuera y han sido Sergio, Victor y Carlos (sobre todo este ultimo), los que han hecho por meterme en vereda y que aguantara. Un poquito más. Porque cuando parece que no puedes más y que te vienes abajo, alguien tiende la mano. No estoy bien y lo sé, pero hay motivos para alegrarse y motivos para creer en un futuro mejor. Así que, ¿ por qué no ? Tacha otro día del calendario. Da gracias por las cositas buenas, intenta hacer como que las malas no existen, alza tu copa y baila, canta, disfruta. Ya habrá tiempo para lamentar.
Feliz día del padre, que antes celebraba con un regalito de mi hermano. Feliz día de San José, de ese piltrafilla que me hizo el que soy y al que quiero tanto. Felicidad. Ya habrá tiempo para lamentar.
lunes, 17 de marzo de 2014
Please let me introduce myself
Hola buenos días, chicos y chicas. Hoy vengo con un par de reflexiones flanderianas, motivadas por un fin de semana donde he conseguido salir de la rueda de hamster. ¿Y eso como se hace? Bueno, cada uno da lo que recibe y yo soy una persona bastante simbiotica, por no decir directamente que soy un parasito. Ya comenté en cierta ocasión que, si definimos las personalidades como muy "solidas" -yo soy así y punto- o "liquidas" -todo depende-, yo tiendo más a lo segundo que a lo primero. Soy más adaptable pero menos estable, hasta el punto que en ocasiones loqueo de forma gratuita. He pasado por una racha bastante así, hasta que curiosamente me he juntado con Román, Migue, Zeke un poco... y he salido de la rueda de hamster y he visto que hay vida más allá del "oficina, metro, apartamento".
Por cierto, un pequeño apunte sobre Herr Román. Es muy facil quedar con gente. Uno dice "¿hora y sitio estimado?" y alguien dice "Sobre las cinco en el cafelito, ya confirmamos". Y efectivamente se confirma. Como decía ayer con el Luichi, no sé porqué la gente se empeña en hacer dificiles cosas que son faciles. O como decía el Deivid, hace más el que quiere que el que puede.
Bueno, un par de reflexiones gratuitas a las cinco de la mañana. Dado que he conseguido salir de la dinamica estimulo-respuesta, consistente en "trabajo/me evado del trabajo" y mi cerebro aun fluye libre, puedo fijarme en ese paisaje que me encontré caminando y dedicarle un par de minutos. En este caso mi paisaje es una frase que comentó una chavala el viernes. "Ale probablemente sea una de las personas menos racistas que conozco".
Tampoco me conoce mucho, claro. Fue una frase bastante atrevida. El caso es que estuve reflexionando ahora sobre el tema. Yo soy una persona con bastantes prejuicios, la verdad, pero son prejuicios facilmente desechables. Por ejemplo, no soporto a la gente que se considera superior en virtud de su nacimiento y te mira por encima del hombro. Eso significa que no soporto a los alemanes. ¿Qué luego conozco a un alemán y el tío es del carajo? Pues claro. Somos individuos, por muchos grupos, tribus y culturas a los que pertenezcamos. Pero yo a priori estoy a la defensiva ante determinadas actitudes "topicas". Así que entono el mea culpa, dejo la piedra en el suelo (aquel que esté libre de pecado... ) y os digo que tengo mis prejuicios. ¿Que me esfuerzo por que los árboles no me impidan ver el bosque? Pues claro. Pero tras muchas ocasiones de repetirse las mismas experiencias, uno tiende a estar prevenido.
La otra reflexión es ingeniosa. Ya os he hablado en varias ocasiones de "chicas que cocinan tartas los domingos". Ayer me hizo muchisima gracia un mensaje de una chavala, primero por la forma
"Ale, ¿estás? Sí dime. ¿Quieres un poco de tarta?" - parecía que estuviera en la habitación de al lado, en vez de ser una chica a la que hace dos meses que no veo - y luego por el contenido, claro.
A ver, para los que hace mucho que no pasais por aquí. En la navidad de 2012 me fui por el mundo adelante en el que, en teoria, iba a ser mi viaje de despedida de la mochila. Ahí conviví con dos extremos de mujer, curiosamente ambas turcas. Mi colega Pinar, empleada de banca, chica responsable, familiar, sensata, muy romantica. Absolutamente "standard". Una chica para la cual casi todo comportamiento fuera de la escala de lo politicamente correcto es anatema.
Por otro lado, conocí a mi colega Deniz. Cantante, viajera, independiente, muy romantica. Absolutamente "alternativa". Una chica que establece que comportamientos son y cuales no son anatema.
Partiendo de esos dos extremos, casi todo el mundo es "graduable" en una escala decimal. Uds elegis donde ponéis el cero y donde el diez. Con los chicos es distinto e igual, porque nosotros tendemos mucho más a "lo que diga mi mujer", pero tengo malas noticias para vosotros. El no tomar ninguna decisión ES una decisión. Así que, cuanto más nos acercamos al "lo que diga mi mujer", más tendemos a la parte de la tabla que queda donde "chicas que cocinan tartas los domingos". En versión masculina, claro.
¿Y yo por donde ando? La verdad que esto no es una constante en la vida. Uno no nace siendo chica que cocina tartas los domingos y se pasa así la vida. Deniz tendrá días en los que lo unico que le apetezca sea quedarse en casa con su novio viendo una peli y que le jodan al universo y Pinar estuvo en las manifestaciones del parque Gezi. Yo, si tengo que perfilarme, tiendo más a la mochila que a la tarta. Mucho. Pero no dejo de ser un acomodado chico burgues y me gusta tener una ducha diaria y una cama en la que dormir. Creo que, además de una escala, habría que hablar de una "zona". Es decir, si colocamos al 0 en las tartas y el 10 en la mochila, yo podría ser un siete y moverme entre cinco y ocho. Cuando comento de mis viajes, de mis aficiones, de mi forma de vida, mucha gente se sorprende y me considera muy aventurero e intrepido y... Y son tonterias. Porque todos tenemos nuestra propia perspectiva, y según nuestra forma de ver el mundo todo es "normal". Para un tío que todas las semanas nade entre tiburones, eso es algo sin importancia, aunque yo no tendría cojones de hacerlo. Pero como planteé ayer, vivimos en dos escalas, una con respecto a nosotros mismos y otra con respecto a nuestro entorno.
Y por dios, como me reí ayer con lo de la tarta. Entre eso y el Tofu pancakes, que tarde más culinaria y divertida, para rematar un fin de semana culinario y divertido. Gracías, gente. He cogido aire para otra semanita.
domingo, 16 de marzo de 2014
Tu tienes que ser el cambio a mejor
Ya he dicho alguna vez que creo en el karma. Aparte de que he comprobado que Om-mani-padme-hum funciona para calmarme, y que existen muchas historias en mi vida en las que puede uno intuir la mano del Todopoderoso (by the hand of the Almighty, grande Bob Marley ), soy un tanto determinista y me gusta creer que en la vida existe un sentido, un ritmo, que se nos escapa pero que está ahí. Causa y efecto. La historia que me contaron sobre la pulsera. Me la pongo y a la hora estoy resolviendo un problema que llevaba enquistado un par de semanas.
El caso. Quería comentar que muchas veces lo nuestro es una cuestión de actitud. Y de tomar decisiones. De elegir entre ser egoista y mirar por los demás. Que normalmente es una pregunta más amplia, elegir entre la satisfacción inmediata en primera persona del singular o la satisfacción a medio-largo plazo en primera persona del plural. Ya he dicho alguna vez que estamos conectados a muchos más niveles de los que pensamos y, si somos un poco inteligentes, veremos que esa persona con la que me gusta pasar tiempo, quizás debería emplear parte de ese tiempo que dedica a hablar conmigo a otra cosa, que rebundaria en mi felicidad. Es como cuando Rali me explicó que quería que su novio encontrara un trabajo menos exigente "para tener tiempo para él. Para estudiar, para salir con sus amigos". Pues a veces pasan cosas parecidas. Tienes que saber que hay relaciones de las que apenas obtendras unos minutos de conversación interesante de vez en cuando, y sabiendo eso limitar el problema de las expectativas. Otras veces tienes que comprometerte, dar un paso al frente y jurar amistad y amor eternos, muero contigo cabeza. Pero en general, lo que tienes que tener claro es que cada uno da lo que recibe. Y que a veces tienes que dar el primer paso, aunque te expongas a que te crucen la cara.
Vicen me contó una historia sobre su ex que me sorprendió, precisamente en ese sentido. Y al fin y al cabo, es lo que dice el cristianismo. Que hay que saber perdonar. Hay que aceptar las cosas, darse cuenta de que en la vida todo tiene solución menos la muerte, y que al final, lo que cuenta es quien eres, como haces las cosas y porqué. Respetarte a ti mismo y quererte. Y lo demás ya irá viniendo, poco a poco. Pero si tu das esa sonrisa al compañero, ese chiste al otro, ese animo al colega... te va a venir de vuelta. Y cuando te des cuenta, estarás charlando con una inquietante persona con una cabeza maravillosa que te hará sonreír. Y será la forma de la vida de izarte un pulgar diciendo "well done guy".
Walking through the shadows
Hoy ha sido un buen día. Se lo debo principalmente a Herr Román, a Herr Joe y a Herr Migue. A los que me voy a llevar como recuerdos buenos de Mordor. Hoy he comido en el Burger King hasta reventar, he paseado a la rivera del puente, he hablado sobre historia, la vida, perspectivas de gente. Luego he quedado con Román y Xiana y hemos jugado al trivial, hartandome de reír. Hemos aprendido palabras y hemos jugado con ellas. Luego he comido algo y hemos ido a un concierto de musica celta, que tampoco estaba muy bien pero me he reido mucho. Nos encontramos a mi profe de inglés y estuvimos charlando un poco de cosas interesantes, es agradable dar con gente que tiene curiosidades e inquietudes y las manifiesta.
Luego ya ha sido un poco más oscuro. He ido al bar heavy de siempre y estaba ambientado. Debería haberme quedado un ratito e irme para casa, pero le dije a Aday que pasaría por la Guagua. No me gustó lo que vi. Gente a la que el alcohol le quita la espoleta y muestra toda la mierda que tienen dentro. Juego de miradas y cuerpos, poder. Algo muy malsano. Y a la vuelta, la resaca de la marea. Gente que te pide para el taxi porque no tiene para volver a casa, gente mayor y acabada, que te da lastima y rabia. No por la situación sino por lo que lees en sus ojos. Y debes decidir, ¿me dejo estafar o mi orgullo es más que mi pena? Y luego vuelves al bar y ya no queda nada y volvemos con los posos. Porque la noche no te trae más que eso, soledad, oscuridad, y el inminente aliento del fin de semana que termina.
Y recuerdas hablando con Migue, los dos solos sentados, y decirle que nada real puede surgir de una mentira. Que cuando le pides a alguien cosas que no te puede dar, eso solo puede acabar mal. Que el truco es la comunicación, la fluidez. Lo más basico. Que existe una necesidad de compartir, no de estar todo el día llamandose por telefono, pero tampoco pasar meses sin saber los unos de los otros. Que esas cosas salen solas, y si no salen es que hay un problema. Yo no necesito decirle a Migue "oye tío, estoy jodido". Y él sabe que puede pedirme que le eche una mano cuando quiera.
En general, ha sido un buen día y estoy contento. Y mañana correré como alma que lleva el diablo para hacer todo lo que he dejado pendiente hoy. Pero mereció la pena. A veces, uno tiene que dejar la correa en casa y correr un poco para soltar las piernas.
P.D. Quiero dejar reseña aquí del relato de la aventura de Herr Román y sus colegas, en busca de la camiseta de Hellboy, en la que varios rehuyeron el desafio, otros continuaron hasta el final y se hicieron con el tesoro epicamente. Grande Herr Román, grande aventuras en el Gran Mundo adelante.
sábado, 15 de marzo de 2014
Wild horses (mujeres curiosas)
Hace años, un día en un salón del manga en Canarias, Carol (mi hermana mayor :-) ) dijo una cosa que me sorprendió. "Ale, a ti no te gustan guapas o feas. Te gustan raras".
Es cierto. Me llaman la atención las mujeres interesantes. Las disfuncionales, las inquietas, las curiosas, las diferentes. Las que tienen mucho carisma y valen como protagonistas de una pelicula o una novela. Las que te hacen preguntarte cosas, las que te mueven. Las que están a medio hacer, como yo, porque siempre se puede crecer un poquito.
Todas las chicas con las que he salido eran amigas mías. La mayoria de ellas, al cabo de un tiempo, volvieron a serlo. Una relación no es más que una fase, un proyecto, una posibilidad. Para mi, es una clausula del contrato de amistad. La atracción se basa en una serie de dinamicas químicas que ni entiendo, ni maldito si quiero, pero que aparecen y desaparecen. Mi cerebro está hecho mierda, y bien sabe Dios que no tomo drogas. Con razón los colegas dicen "me encantaría ver a Ale borracho algún día" -y como ya lo han visto unos cuantos -, "me encantaría ver a Ale fumado un día".
Que me voy del tema. Lo que quiero decir con esto es que, para mi, una relación es una fase, motivada principalmente por la curiosidad. La mayoria de chicas con las uqe he salido estaban intrigadas por mi. Querían descubrir mi misterio, compartirlo, aprender, crecer. Querían conocerme y querían conocerse, porque al fin y al cabo el objetivo de toda relación es pasar del "yo" al "nosotros". En mi caso, las pocas veces que he llegado a cruzar esa linea, el "nosotros" ha seguido cambiando, porque no sirvo para quedarme mucho tiempo en la misma posición, en el mismo sitio, con la misma canción.
Claro, a veces de esas relaciones he aprendido mucho. Otras veces no tanto. Pero siempre ha merecido la pena, porque lo que me mueve a mi (y a otros muchos seres humanos) es la curiosidad. Quizás sea por eso que, como he dicho alguna vez, potencialmente podría liarme con casi cualquier amiga mía. La mayoria de mis amigas, de las poquisimas que tengo, lo entienden. Saben que, para mi, el sexo es solo otra forma de comunicación y el grado de intimidad necesario para tener una relación está muy por debajo del grado de intimidad que yo exijo (y doy) para tener una amistad verdadera.
Quizás por eso tengo tan pocas amigas. Como decía Damian, mi forma de ser intimida. Mi independencia, que a veces no es tanta -cuando la distancia se hace demasiado grande, sea en el tiempo o en el espacio emocional, los lazos empiezan a deshacerse y aquel que antaño era tu amigo ahora es... alguien-, mi seguridad en mi mismo, mi iniciativa, mi empuje. Mi hambre. Pero a lo largo de mi camino, a veces durante más tiempo y a veces durante menos, he encontrado mujeres que han dado un paso al frente y han recogido el guante, que han aceptado el desafio. Mujeres a las que hice sufrir y que me hicieron sufrir a mi, que me hicieron feliz y a las que hice feliz. Y a todas ellas, y a las que se atrevan a venir, les dedico este saludo. Porque fuisteis parte de esta historia absurda que es mi vida y sois parte de ella y, en general, moláis moito. Un beso
Algunas cosas no admiten equivalente
Every morning I am broken,
every night I die.
Caa mañana estoy roto,
cada noche muero.
Así empieza "Demasiado Corazón" de Willy Deville, un artista maravilloso recién descubierto debido a un prejuicio absurdo sobre que era demasiado "mainstream". Que cojones. Decía Bertolt Brecht que el arte bueno SIEMPRE es comprensible.
¿Y qué tiene que ver esto con lo que he puesto en el titulo? Eh eh, sin prisas. Es sábado y por fin he cambiado de ritmo. Cada sábado resucito, veo el sol y me planteo en que debe consistir mi vida. Cambio el ritmo, mando a la mierda al reloj, los compromisos, las expectativas de la gente. Salgo del circulo animal de "necesidad/satisfacción" y me planteo mis deseos, mis metas, mis fantasía. Me río un poco de todo. No como medio de defensa contra la agresión del mundo, sino como alegre manifestación de que estoy vivo, y que me gusta.
Cada lunes empiezo a morirme. Me muero despacito, como las plantas a las que no les da el sol. Me muero de falta de tiempo para mi mismo, de falta de capacidad para tomar decisiones, pero sobre todo, me muero de falta de exposición a mi mismo. De como las constantes presiones, unas cuantas externas pero la mayoría internas, sobre qué debo ser y como debo actuar me obligan a configurarme. Es como meter el pie en una plantilla que te está forzando constantemente y no te permite respirar. Llego al viernes con dolor de espalda y el cuello por la tensión, con falta de sueño por la ansiedad, con el estomago descompuesto. Llego al viernes como el que cruza la linea de meta, sin aliento, y necesito que me aplaudan, que me den un abrazo y me pongan una copa en los brazos. Aunque sea mentira.
Y ahí entramos en el titulo. Porque hay copas y copas, como hay mentiras y mentiras. Uno puede engañarse a si mismo con objetos... pero no con personas ni con sensaciones. En nuestro interior, SIEMPRE sabemos lo que queremos, lo que sentimos, lo que podemos dar y, si somos despiertos y conocemos a la gente que tenemos delante, lo que podemos recibir. Y ya es cuestión de evaluar y decidir. Existe gente, como yo, para la cual la comida es comida y da igual. Y existe gente que puede distinguirte si la carne es de ternera joven o vieja y no admite cambios en ese sentido. Yo para algunas cosas también soy muy exquisito, porque tengo una forma de ser muy particular, muy romántica y muy cínica, muy deformada por años de plantillas emocionales. No me gustan las etiquetas, así que no clasifico a la gente en "conocidos, amigos, algo-más", sino que cada relación es individual e intransferible y no se compara con las demás, porque tienen sus propias dinamicas y costumbres. Cosas que con un amigo ves como perfectamente normales (Luis, llega puntual alguna puta vez, cabrón), con otros te chocarían (¿Te ha pasado algo Ale? Joer, cinco minutos). Pero, si bien esas "costumbres" por así decirlo son constantes, las necesidades no. Y para algunas cosas yo necesito a gente con la que, si, bueno, parece que puedo contar, y a veces necesito a aquellos que, Wenn alle untreue werden, bleiben wir uns treu (cuando todos se vuelvan infieles, nosotros permaneceremos fieles). Y aquí es cuando se complica la cosa.
Toda persona que conocemos existe en dos "planos". El concepto "real" y objetivo de esa persona, como es para todo el mundo, y el concepto "personal" y subjetivo, o lo que nosotros percibimos de ella. Ya para acabar de liarla, a su vez esos dos planos existen en cada persona. Como ella es de forma objetiva y como ella se percibe a si misma. En el caso personal, las dos partes serán más parecidas dependiendo del conocimiento interno que tenga de si misma, su falta de miedo a la hora de reconocer sus defectos, sus prejuicios, su formación emocional. Todo eso va a hacer que sea y crea que es lo más parecida posible a la realidad.
¿Como funciona la primera? Eso es más complicado. Lo que es y lo que nosotros percibimos depende, sobretodo, del lenguaje. Ya sé que insisto mucho en el tema del lenguaje, pero no es más que la traducción de conceptos a símbolos. Y esos símbolos son la base sobre la que nos comunicamos. Si para mi la amistad significa una cosa y para ti otra, vamos a tener problemas para establecer las clausulas básicas del contrato de amistad. Que no deja de ser eso, un acuerdo entre personas. Que doy. Que recibo. Que comparto. Que puedo esperar. Que se supone de mi. Todas esas cosas se negocian y se van compartiendo, se van ajustando poco a poco. Pero cuando se comparte un lenguaje común es MUY fácil. Hay pocos casos, pero existe gente con la que al cabo de un par de horas de conversación sé que tengo algo grande. Porque nos entendemos con toda naturalidad y la comunicación, la energía... fluye.
A veces eso no pasa. Y tiramos de equivalentes. Pero el problema con los equivalentes es que no se les puede pedir lo que a los verdaderos. Si tienes pantalones marca "Adihash", que los venden con cuatro rayas y cuando se lo comentas al gitano te arranca una ahí mismo y ya está, autentico del tó, es posible que se te vayan las costuras en sitios que, con un original, no te pasa. Y entonces viene el crujir y el rechinar de dientes, las recriminaciones, el yo soy así, el pues esto es lo que hay... etc etc.
¿Y de quién es la culpa? Del consumidor, claro. Que no es consecuente con sus actos ni responsable.
Y ahora hablemos de otra cosita más. A propósito del lenguaje. Ayer ya hablé bastante sobre la confianza y el respeto. Hay dos cosas muy diferentes entre el respeto y la confianza. El respeto que damos a los demás depende del respeto que nos damos a nosotros mismos y no debería variar mucho si queremos ser consecuentes. Yo no insulto a nadie a gritos en medio de la calle. Algún día se me puede ir la cabeza y hacerlo, quien dice que no, pero sorprendería a mucha gente. El respeto se basa en la máxima cristiana de "trata al prójimo como a ti mismo". A veces cometeremos errores. Como decía un colega ayer, en algunas culturas dar un cabezazo es una señal de respeto. Y algunos de nosotros, debido a viajar un poco, a tener relaciones y colegas de medio mundo y a haber pasado mucho tiempo aislados, tenemos una percepción de los usos sociales un poco distorsionada. Por eso yo tengo siempre una disculpa en el bolsillo, porque sin darme cuenta atravieso muchas vallas y me veo pisando la hierba de otra gente.
La confianza es otra cosa. La confianza depende de cada persona y es uno de los atributos del elemento "relación" que definí antes (hoy estamos hablando de programación orientada a objetos. Oh sí. Os gusta, ¿verdad perrillas informáticas?). Es un elemento que varía constantemente, que fluye, pero la parte más constante se basa en nuestro conocimiento de la persona que tenemos delante. Conocimiento variado constantemente por nuestras ideas preconcebidas y nuestros prejuicios. Si no conocemos a la persona que tenemos delante, o si la información que tenemos no nos parece fiable... entonces estamos jodidos. Estamos pisando terreno inestable. Podemos perderle el respeto a una persona si la confianza llega a números negativos, dejando de considerarla "persona" y por tanto sujeta a las garantias y derechos mínimos, pero en muchos casos esa perdida de confianza y de respeto será nuestra. Por no haber hablado claro, por no haber compartido, por haber dejado que nuestros prejuicios se pusieran en medio.
Por supuesto, nada de esto hace falta cuando todo va bien. Pero la vida no siempre va bien. Si vis pacem, para bellum. Si quieres paz, preparate para la guerra. Y la mejor forma de prepararse para la guerra es aprender a abrir los ojos, conocerte a ti mismo, conocer el terreno y saber moverte por él.
Y eso es to, eso es to, eso es todo amigos. Gracias por perder el tiempo leyendo hasta aquí.
every night I die.
Caa mañana estoy roto,
cada noche muero.
Así empieza "Demasiado Corazón" de Willy Deville, un artista maravilloso recién descubierto debido a un prejuicio absurdo sobre que era demasiado "mainstream". Que cojones. Decía Bertolt Brecht que el arte bueno SIEMPRE es comprensible.
¿Y qué tiene que ver esto con lo que he puesto en el titulo? Eh eh, sin prisas. Es sábado y por fin he cambiado de ritmo. Cada sábado resucito, veo el sol y me planteo en que debe consistir mi vida. Cambio el ritmo, mando a la mierda al reloj, los compromisos, las expectativas de la gente. Salgo del circulo animal de "necesidad/satisfacción" y me planteo mis deseos, mis metas, mis fantasía. Me río un poco de todo. No como medio de defensa contra la agresión del mundo, sino como alegre manifestación de que estoy vivo, y que me gusta.
Cada lunes empiezo a morirme. Me muero despacito, como las plantas a las que no les da el sol. Me muero de falta de tiempo para mi mismo, de falta de capacidad para tomar decisiones, pero sobre todo, me muero de falta de exposición a mi mismo. De como las constantes presiones, unas cuantas externas pero la mayoría internas, sobre qué debo ser y como debo actuar me obligan a configurarme. Es como meter el pie en una plantilla que te está forzando constantemente y no te permite respirar. Llego al viernes con dolor de espalda y el cuello por la tensión, con falta de sueño por la ansiedad, con el estomago descompuesto. Llego al viernes como el que cruza la linea de meta, sin aliento, y necesito que me aplaudan, que me den un abrazo y me pongan una copa en los brazos. Aunque sea mentira.
Y ahí entramos en el titulo. Porque hay copas y copas, como hay mentiras y mentiras. Uno puede engañarse a si mismo con objetos... pero no con personas ni con sensaciones. En nuestro interior, SIEMPRE sabemos lo que queremos, lo que sentimos, lo que podemos dar y, si somos despiertos y conocemos a la gente que tenemos delante, lo que podemos recibir. Y ya es cuestión de evaluar y decidir. Existe gente, como yo, para la cual la comida es comida y da igual. Y existe gente que puede distinguirte si la carne es de ternera joven o vieja y no admite cambios en ese sentido. Yo para algunas cosas también soy muy exquisito, porque tengo una forma de ser muy particular, muy romántica y muy cínica, muy deformada por años de plantillas emocionales. No me gustan las etiquetas, así que no clasifico a la gente en "conocidos, amigos, algo-más", sino que cada relación es individual e intransferible y no se compara con las demás, porque tienen sus propias dinamicas y costumbres. Cosas que con un amigo ves como perfectamente normales (Luis, llega puntual alguna puta vez, cabrón), con otros te chocarían (¿Te ha pasado algo Ale? Joer, cinco minutos). Pero, si bien esas "costumbres" por así decirlo son constantes, las necesidades no. Y para algunas cosas yo necesito a gente con la que, si, bueno, parece que puedo contar, y a veces necesito a aquellos que, Wenn alle untreue werden, bleiben wir uns treu (cuando todos se vuelvan infieles, nosotros permaneceremos fieles). Y aquí es cuando se complica la cosa.
Toda persona que conocemos existe en dos "planos". El concepto "real" y objetivo de esa persona, como es para todo el mundo, y el concepto "personal" y subjetivo, o lo que nosotros percibimos de ella. Ya para acabar de liarla, a su vez esos dos planos existen en cada persona. Como ella es de forma objetiva y como ella se percibe a si misma. En el caso personal, las dos partes serán más parecidas dependiendo del conocimiento interno que tenga de si misma, su falta de miedo a la hora de reconocer sus defectos, sus prejuicios, su formación emocional. Todo eso va a hacer que sea y crea que es lo más parecida posible a la realidad.
¿Como funciona la primera? Eso es más complicado. Lo que es y lo que nosotros percibimos depende, sobretodo, del lenguaje. Ya sé que insisto mucho en el tema del lenguaje, pero no es más que la traducción de conceptos a símbolos. Y esos símbolos son la base sobre la que nos comunicamos. Si para mi la amistad significa una cosa y para ti otra, vamos a tener problemas para establecer las clausulas básicas del contrato de amistad. Que no deja de ser eso, un acuerdo entre personas. Que doy. Que recibo. Que comparto. Que puedo esperar. Que se supone de mi. Todas esas cosas se negocian y se van compartiendo, se van ajustando poco a poco. Pero cuando se comparte un lenguaje común es MUY fácil. Hay pocos casos, pero existe gente con la que al cabo de un par de horas de conversación sé que tengo algo grande. Porque nos entendemos con toda naturalidad y la comunicación, la energía... fluye.
A veces eso no pasa. Y tiramos de equivalentes. Pero el problema con los equivalentes es que no se les puede pedir lo que a los verdaderos. Si tienes pantalones marca "Adihash", que los venden con cuatro rayas y cuando se lo comentas al gitano te arranca una ahí mismo y ya está, autentico del tó, es posible que se te vayan las costuras en sitios que, con un original, no te pasa. Y entonces viene el crujir y el rechinar de dientes, las recriminaciones, el yo soy así, el pues esto es lo que hay... etc etc.
¿Y de quién es la culpa? Del consumidor, claro. Que no es consecuente con sus actos ni responsable.
Y ahora hablemos de otra cosita más. A propósito del lenguaje. Ayer ya hablé bastante sobre la confianza y el respeto. Hay dos cosas muy diferentes entre el respeto y la confianza. El respeto que damos a los demás depende del respeto que nos damos a nosotros mismos y no debería variar mucho si queremos ser consecuentes. Yo no insulto a nadie a gritos en medio de la calle. Algún día se me puede ir la cabeza y hacerlo, quien dice que no, pero sorprendería a mucha gente. El respeto se basa en la máxima cristiana de "trata al prójimo como a ti mismo". A veces cometeremos errores. Como decía un colega ayer, en algunas culturas dar un cabezazo es una señal de respeto. Y algunos de nosotros, debido a viajar un poco, a tener relaciones y colegas de medio mundo y a haber pasado mucho tiempo aislados, tenemos una percepción de los usos sociales un poco distorsionada. Por eso yo tengo siempre una disculpa en el bolsillo, porque sin darme cuenta atravieso muchas vallas y me veo pisando la hierba de otra gente.
La confianza es otra cosa. La confianza depende de cada persona y es uno de los atributos del elemento "relación" que definí antes (hoy estamos hablando de programación orientada a objetos. Oh sí. Os gusta, ¿verdad perrillas informáticas?). Es un elemento que varía constantemente, que fluye, pero la parte más constante se basa en nuestro conocimiento de la persona que tenemos delante. Conocimiento variado constantemente por nuestras ideas preconcebidas y nuestros prejuicios. Si no conocemos a la persona que tenemos delante, o si la información que tenemos no nos parece fiable... entonces estamos jodidos. Estamos pisando terreno inestable. Podemos perderle el respeto a una persona si la confianza llega a números negativos, dejando de considerarla "persona" y por tanto sujeta a las garantias y derechos mínimos, pero en muchos casos esa perdida de confianza y de respeto será nuestra. Por no haber hablado claro, por no haber compartido, por haber dejado que nuestros prejuicios se pusieran en medio.
Por supuesto, nada de esto hace falta cuando todo va bien. Pero la vida no siempre va bien. Si vis pacem, para bellum. Si quieres paz, preparate para la guerra. Y la mejor forma de prepararse para la guerra es aprender a abrir los ojos, conocerte a ti mismo, conocer el terreno y saber moverte por él.
Y eso es to, eso es to, eso es todo amigos. Gracias por perder el tiempo leyendo hasta aquí.
viernes, 14 de marzo de 2014
Una de citas
Casi todos los días, en mi vida profesional, suelo recurrir a "cuando el sabio señala la luna, el tonto mira el dedo". Es una gran frase y vale para montones de cosas, aunque en mi caso suele ser por esa costumbre que tenemos los españoles de distraernos del nucleo de la historia para distraernos con la superficie o los detalles irrelevantes.
Ayer recordé una cita de Julio Cesar "La mujer del Cesar no solo debe ser decente, también debe aparentarlo." En este caso al contrario. Los amigos no solo deben aparentarlo, también deben serlo. Es decir, no basta con sonreir. También hay que producir energia y ser un hombro en el que apoyarse. To be reliable, que me echaban en cara Inna y Masha, mis colegas de Kiev. Al fin y al cabo, los amigos son la familia que uno elige, y una familia no es más que una tribu, una red emocional de confianza, seguridad y aprecio. O debería serlo.
"Alejandro, te voy a dar un consejo. El mundo se divide en gente que hace cosas y gente que no hace cosas. Quedate siempre con la primera". Eso me dijo un segundo comandante que tuve en mi barco y es de los mejores consejos que me han dado nunca. Y va bastante relacionado con lo que decía hace un momento. Voy a contradecirme un poco. La adolescente preguntó "¿es qué las intenciones no cuentan para nada?". Y para mi las intenciones son fundamentales.
¿Eres una mujer independiente? Demonios, claro que sí. Igual que yo e igual que mis amigos. El genero, el sexo... son cuestiones con muy poca importancia. Si la gente puede amar a su perro -y que nadie dude que un perro es capaz de amar. No delante mía -, ¿para qué tener en cuenta el genero, el sexo, la raza, la religión, el idioma? Cualquier barrera que nuestros prejuicios ponen entre las personas solo sirve para hacernos más pobres. Pero una vez superas los miedos, las inseguridades, la incertidumbre... entonces eres tu. Y siendo tu eres grande.
En cuanto al entorno, cada uno da lo que recibe. Ya lo escribí el otro día. Pero a veces eso puede parecer excesivo. Ayer hice esto... y hoy ha aparecido a lo lejos la adolescente. No quiero eso. Quiero ver tu sonrisa. Quiero escuchar musica. Quiero gastarme los pies caminando. Quiero beber viento salado. No quiero más juegos de niños, prefiero juegos de mayores.
A nadie se le puede pedir aquello que no tiene. Esto viene a proposito de la confianza. Determinadas amistades y relaciones nacen ya viciadas y solo van a peor, porque no existe una voluntad real de cambiar las cosas. Como ya he dicho alguna vez, existen problemas coyunturales basados en circunstancias y problemas estructurales basados en cuestiones esenciales. Si lo esencial funciona, si existe comunicación, confianza... entonces se puede arreglar lo demás e ir avanzando. Pero si falta lo basico, el lenguaje y las estructuras, no se puede construir lo demás. Y por supuesto, es injusto reclamar a alguien lo que no tiene, porque aparte de que es injusto es muy poco eficaz y genera tensiones que no se resolverán.
Y me envenenan...
Los besos que voy dando... y sin embargo cuando duermo sin ti... contigo sueño...
Me engaño. Creo ver el sol, pero solo es la luna reflejada en un estanque. Escucho ruidos en la noche y creo que son aviones pasando junto a mi ventana, pero solo son lechuzas. Y cuando sale el sol, ese disco incandescente, despiadado, ese circulo de luz y vida, veo un ojo rojo que me apunta acusador. ¿Qué estás haciendo? ¿A quién pretendes engañar? Dejas que te vendan sonrisas como amistad. Dejas que un icono en una pantalla se convierta en un abrazo. Dejas que la simulación del cariño se convierta en aprecio. ¿Y luego te quejas cuando estás solo y no recibes el alimento que quieres? ¿Y de que te quejas? En Futurama hay un león al que enseñan a comer tofú. Y el animal vive una vida miserable y triste, porque ningún simulacro de realidad puede sustituir a la verdadera. A los abrazos sin miedo, al cariño de los que te quieren, al verdadero amor. A ese que no tiene excusas, que no busca momentos, que no piensa tacticamente.
Y lo sabías. Desde el primer momento. Sabías que te estaban ofreciendo sonrisas de plastico, besos de mentira, humor de invernadero. Y amor de amigo, amor de amigo por parte de una persona que no confia en nadie. ¿Wenn alle untreue werden... ? ¿Como se puede amar cuando no se confia? Cuando todo es circunstancial, aparente, tactico. Ya dije alguna vez que hay gente que se conforma con mis sobras y eso es terriblemente injusto. Yo me conformé con las sobras de alguien, porque no tenía nada mejor. Pero eso es falso. Para cualquiera que sienta un poco de orgullo, los amigos de verdad, el respeto de verdad... o es real o no existe. No hay puntos intermedios con esas cosas. Una persona no es autentica cuatro días a la semana. Y cada uno da lo que recibe. Existe un viejo refrán español. "No se puede pedir peras a un olmo". Pero como dije antes, el amor se queda atrapado por las expectativas. Si tu das respeto, cariño, aprecio... ¿qué esperas a cambio? No menos. Pero no puedes recibir lo mismo, porque lo que para ti es tan natural, tan facil, tan sencillo... para otra gente es un esfuerzo tremendo y no lo harán a menos que tengan la plena seguridad de obtener algo a cambio.
¿Y para qué van a esforzarse? Ya tienen lo que querían. Al final todo se reduce a eso. A ser egoista, a mirar por ti y listo. Para alguna gente el mundo es un enorme torbellino que gira en torno a ellos y todo lo que no les afecta, no existe.
Pues está bien. Cada uno da lo que recibe, y yo no tengo necesidad ninguna de dejarme enredar en ese tipo de historias. Seguiré camino. Ya voy contando los días y, total, tampoco voy a mirar atrás cuando me vaya de aquí salvo por unos cuantos elegidos para la gloria. Si la adolescente quedó por el camino, con todo lo que hizo por mi, también pueden quedar otros. Pero siempre aprendiendo, siempre mirando adelante y, sobre todo, siempre sabiendo quién soy. Y qué significa ser quien soy y venir de donde vengo.
jueves, 13 de marzo de 2014
Don't stay so close to me
Que guapo Sting, como tiene soluciones para todo. De repente tengo una ilusión. Está ahí. Pero no quiero mirarla demasiado... porque como la mire mucho se desvanece. Es esa tensión del "uy". ¿Qué pasará si estiro la mano y agarro la suya? ¿Qué pasará si le sonrío? ¿Y si de repente me voy?
Es como cuando bailaba con Alisa. Parece que sí... pero no. ¿O parece que no pero sí? ¿Quién sabe? Las palabras se forman detrás de la lengua, las posibilidades, las formas. Arena entre los ojos.
Pero sabes que es mentira. Sabes que volverás a lo de siempre. ¿Y qué más da? Eso es lo bueno. Hoy hablaba con una colega sobre las posibilidades, la incertidumbre, la curiosidad. Nos pasamos la vida buscando "seguridad", como si eso fuera una virtud. Sobre todo en mi cultura, se tiende a pensar que el esfuerzo tiene una recompensa, que uno solo debe trabajar hasta cierto punto. Y a partir de ahí, todo funciona solo, como si la inercia fuera algo positivo. Y eso es un error. La busqueda es el objetivo. El proceso por el cual cambiamos y evolucionamos. El objetivo no es el beso al acabar el baile, el objetivo es el baile y todo lo que se obtiene por el proceso.
Otra reflexión interesante. El otro día le planteé a una amiga, que andaba medio rallada, que el amor consiste en dar. Y en el momento en que uno empieza a pedir, ya la cosa se pone complicada. La cita exacta es esta
"Amar
es dar. Simplemente. Cuando dejas de dar y empiezas a pedir, entonces
ya no es amor. El odio es "antiamor", cuando solo pides. Están muy cerca
por el tema de las expectativas y la reciprocidad...Sabio Ale "
¿Y como nos devuelve eso al "don't stay too close to me" de Sting? Bastante facil. Si te acercas demasiado, dejaré de dar y empezaré a pedir. Provocarás un campo gravitatorio y me caeré en él... o no. Pero mientras solo orbite, mientras vaya y venga, mientras compartamos, todo estará genial.
No tengo miedo al fracaso. Hoy discutiamos sobre si lo importante son las decisiones o las circunstancias, pero no puede haber unas sin las otras. Nuestra voluntad choca con la realidad en ocasiones. El problema, para mi, es cuando nuestra voluntad se fragmenta. Cuando no somos sinceros, ni con nosotros mismos ni con el mundo. "Siempre he preferido, un beso prolongado, aunque sepa que miente aunque sepa que es falso. " Solo acepto aquellas mentiras que me hacen feliz o hacen felices a los demás, aquellas que producen alegria. La fantasia. Pero la cobardia solo genera más cobardia. Hay muy poca felicidad en no atravesar la habitación, en no decir aquello que sientes, en no mirar a los ojos. Quizás te sientas seguro... pero no te sientes creativo ni vivo. Así que a por ello. A vivir. A abrazar, a sonreír, a contar tonterias, a viajar, a aprender. A abrir los ojos y llenarte de vida. Que ya está aquí el finde.
Así que don't stay so close to me, porque te puedo morder. Y si lo haces, que sea bajo tu responsabilidad, libremente, salvaje, fuerte. Como me gusta.
miércoles, 12 de marzo de 2014
Conexiones
Antes de ayer me sucedió una cosa curiosa. Me llama la atención porque me vino en pasivo, o dicho de otra manera, recibí, algo que en ocasiones he dado. Y realmente uno se siente afortunado con la vida cuando ve que recoge lo que siembre. ¿Qué me pasó os preguntáis? Os cuento.
Creemos que vivimos solos en el mundo, pero de repente un día te levantas y te acuerdas de esa persona. Y sonríes. Y le mandas un mensaje. Y no sabes porqué, pero te alegra que esa persona exista. Quizás hayáis compartido determinados momentos. Te ha apoyado en un momento dado. Te ha inspirado. O quizás lo hayas hecho tu para él o ella y eso sea importante. Pero en un destello, cuando crees que todo está fatal, esa persona se te viene a la cabeza. Y como hoy en día vivimos en un mundo donde fluye la información con toda naturalidad, coges el ordenador o el movil y le mandas algo. Unas lineas garabateadas, algo sin mucho sentido, pero con mucho sentimiento. Y te olvidas, como el que tira una botella al mar con una carta.
Un par de días después, sin venir a cuento, recibes una respuesta. No la esperas, porque te habías olvidado de la botella que tiraste al mar y seguías en lo tuyo. Esa respuesta está más pensada que lo que tu hiciste, así que primero lees la tonteria que pusiste tu y compruebas la respuesta. Y a través de la distancia ese amigo y tu os abrazais, esa colega y tu compartis algo que os alegra. Y aunque te creas que no, eres parte de una red de energia. De gente que te quiere y a la que quieres, una propiedad transitiva de la amistad.
¿Que qué pasó? ¿Qué quien era la persona? Bueno, en este caso fue Aliusha. Que probablemente sea mi mejor amiga, esa loca mochilera, atrevida y apasionada, depresiva, creativa, luchadora. Mi princesa Disney favorita. Una mujer sin prejuicios y llena de curiosidad, madre, princesa y puta. Pero no es solo ella. Luis lo hace a veces. Eléna. El Doctor Juan. Estefi Arroz con Pollo. My little pony. Kike. Vicen. Joey. Gente que no tiene miedo de sentir, que dice lo que piensa. Que es sincera consigo misma y se desarrolla, y en su interacción me permite desarrollarme a mi. Como ya dije alguna vez citando a Newton, yo solo me apoyo en los hombros de gigantes para ver un poco más lejos.
Controla tus emociones
Hoy se me ha ido un poco de las manos. Y he recibido un consejo/advertencia/bronca que se resume en la frase del titulo. Curiosamente, la primera respuesta que me vino a la cabeza fue "Si controlara mis emociones, en Enero me habría largado de aquí. "
Me lo tomé con calma. Estaba enfadado y calentito. Mejor esperar a que se me pase. De eso hace ya casi cuatro horas y no se me pasa. Y supongo que mañana por la mañana tampoco se me pasará. Hay muchas cosas aquí alrededor, claro. No es solo un mal día. Es la sensación, instalada ya desde hace bastante tiempo y confirmada el lunes durante una guardia, de que estoy más allá del cansancio. He llegado a ese punto en el que te están pegando una paliza y solo quieres que deje de doler, que caigas inconsciente pronto y que todo acabe.
Controla tus emociones. Tengo un amago de depresión en lo alto. Tengo que inventarme motivaciones para seguir adelante. ¿Hasta que punto puedo controlar mis emociones? Yo no domino mi vida como si fuera un robot. Yo tiro de mis emociones como si moviera un toro con una cuerda. A veces tiro un poco, pero el toro va a donde quiere, dentro de la distancia que nos marcamos.
Algo que tengo en comun con algunos buenos amigos es que doy el perfil de español del renacimiento. Intento ser educado, reflexivo, distante y cuidadoso. Pero bajo todo eso hay una persona que quiere vivir, a la que le gusta reirse fuerte, contar chistes, abrazar de verdad, querer y odiar. Hay mucha pasión. Y esa pasión es lo que me hace ser como soy, lo que hace que tenga curiosidad, lo que me motiva. Renunciar a esa pasión es renunciar a mi misma esencia y no quiero. Porque si no fuera por orgullo y por fe, ya hace mucho que habría dejado esto que estoy haciendo ahora.
Claro que yo navego mis emociones. No me dejo guiar por ellas absolutamente. Tengo un chip que se enciende cuando voy a hacer una tontería demasiado gorda y me desconecta. Y por ahora funciona bastante bien. La cuestión es que, cuando me voy cansando, mi autocontrol disminuye. El mío y el de cualquiera. Y supongo que por eso estamos todos tan irritables y teniendo problemas por cualquier cosa. Por el cansancio.
Seguiré en otro momento. Un saludo.
domingo, 9 de marzo de 2014
Historias
Hechas de trozos de historias. No sabía que esta pulsera podía tener una historia así como la que me ha dicho Carlos. ¿La tendrá de verdad? No lo sé. Estaba demasiado borracho. Pero como aquel chico que conocí en el avión cuando volvía de Brasil, me gusta creer que en la vida hay muchas más cosas que las que vemos y vivimos, y que cuando pensamos que todo va fatal, que nada tiene sentido... surge algo y te da un abrazo y te dice "a por ello". Esta pulsera, que me regaló la chica aquella noche, vino en el momento justo en que no podía más. Como apareció Caro Di ayer. Justo cuando crees que te ahogas, Dios te manda un soplo de aire para que puedas aguantar un poquito más. Y otro paso. Y otra brazada. Y ya está ahí la meta, aunque aún no la veas, pero la sientes.
Si esta pulsera es lo que me dijo Carlos, no lo sé. Pero quiero creerlo. Y con eso basta. ¿No? A veces tampoco necesitamos TANTA realidad. Solo la justa para hacernos sonreir.
Correcto
Una noche correcta en un día correcto. Ha salido el sol. He visto a gente interesante. He comido. He paseado. He descansado. He hablado de cosas frikis y he escuchado historias interesantes.
Tampoco nada especialmente trascendente. No espero nada. Quizás en unas semanas pase algo que merezca la pena. O quizás no. Hoy me he reido. Ha sido bueno. Pero este lugar no es para mi, estas dinamicas no son las mías. Y aunque comparto cosas, ya he metido el pie en este charco y sé hasta donde me cubre el agua. A lo mejor es bueno eso, que no haya sorpresas. Se puede vivir así, al menos por un tiempo.
Una monotonia que no me haga demasiado daño. Y que el tiempo pase rapido, hasta la proxima aventura.
sábado, 8 de marzo de 2014
A problemas, soluciones
Ayer toqué el fondo. Beber no me ayudó, sino más bien me terminó de empujar al pozo de la depresión, melancolia y tristeza al que iba de camino. Ahora no puedo dormir, porque quería apurar esa copa de hiel que estaba bebiendo y acabar de hacerme daño a mi mismo mediante una chica. Curioso como creemos ser inmunes a las consecuencias de nuestros actos y en cambio abrazamos el karma como si fuera una religión. Pero eso no es para mi. La inconsecuencia, a Dios gracias, no es uno de mis incontables (algunos de ellos deliciosos) defectos.
Acabo de leer una movida en whatsapp que pone "avanzar es: pasar más tiempo buscando una solución y no una excusa para justificar un error". Esa es la actitud. Yo siempre he sido un experto en el disengage and try another way. El principal obstaculo que me encuentro ahora es el entorno y el tiempo. Me falta demasiado poco para irme, así que no merece la pena construir algo que dure. Pero me falta demasiado tiempo para irme, así que no puedo proyectar algo en un futuro. Y yo sin un plan es... dios, yo sin un plan !
Pero voy a trabajar en ello. Tengo miniaturas que quiero pintar y voy a ilusionarme con dejarlas listas. Hoy no podía dormir pensando en darme una escapada a Barcelona, o a algún sitio. Algo. Tengo que volver a diseñar una zanahoria que ponerme delante de la cara. Seguir escuchando Rammstein es bueno. Me da rabia y energia, me activa. Hoy volveré a la piscina, por mi cuenta. Tengo que ponerme un calendario de objetivos. Ya he conseguido casi superar mi gripe. Después de la gripe, superaré los problemas de dinero como siempre, a base de austeridad -palabra prostituida en Europa, como decía Pepe Mujica- y en cuanto a mis problemas emocionales... bueno, no hay tiempo para excusas, ¿verdad? Si hay algo que me caracteriza es mi capacidad para mirar a la vida a los ojos, coger el toro por los cuernos y no perder el tiempo con gilipolleces como excusas, ojalás, y si... y demás mierdas de ese estilo. De acuerdo, estoy solo. De acuerdo, voy a fijarme siempre en la chica que no me tengo que fijar. Pero da igual. Mientras me mantenga fiel a mi mismo, mientras siga mirandome en el espejo y respetandome, mientras siga siendo YO (con todo lo que eso significa) voy bien.
Y si no, ¿qué he aprendido con Rali, con Elena, con Luis, con Aliusha, con Rabanal, con mis viajes y mi poca vergüenza? No voy a dejar que un curso pintado de gris me destroce. Solo que me rompa de vez en cuando ;-)
viernes, 7 de marzo de 2014
Requiem por un pony
Era la crónica de una muerte anunciada, claro. Son cuestiones ciclicas. Cada cierto tiempo debe haber amor, para que luego haya odio y finalmente indiferencia. Lo curioso es que vamos cambiando. Yo ya no soy el que era. Ella tampoco la que fue. Hace dos años descubrí mi incapacidad para comunicarme con las chicas que cocinan tartas los domingos. Hace un año y medio le dije que casi mejor que no intentara coger una mochila y caminar a mi lado.
Bueno, yo he aprendido, mediante la Jefa, a respetar a las niñas que cocinan tartas los domingos y a entenderlas. E incluso a hacer mi propio espacio de cocinado de tartas. Con Rali he aprendido a darle una oportunidad a la vida, y con Carol a escucharme a mi mismo y no intentar forzarme. Ha sido un año de aprender muchas cosas.
Ella también ha aprendido algunas. Ha pasado frio y hambre, ha cogido la mochila. Y en cambio, seguimos comunicandonos, con esa mezcla de discusión de niños pequeños y empatia, con cariño. Es lo suficientemente inteligente como para que podamos comunicarnos, lo suficientemente mala como para que merezca la pena, lo suficientemente carismatica como para no desmerecer a mi lado. En cambio, ella me ve como una especie de hermano, y ha dejado de ser la princesita para convertirse en My little pony.
Pero sigue siendo un mal negocio. Al igual que Deivid o Ivan, o que Mr Rabanal o que Joey, es de esas personas que solo me tienen presente cuando no hay un interes romantico más acuciante, alguien a quien querer o por quien ser querido.
No me vale. Sus sobras no me satisfacen.
En cambio, es alguien tocado por la musa. Sabe escribir, sabe pensar, sabe hacer pensar y sentir. Eso la hace interesante. Pero...
Pero.
Iba a celebrar un fake San Valentin. Pensaba vestirme bien, hacerla vestirse bien, cenar algo romantico en una pizzeria. Ir a la playa de noche y contarnos cuentos, despedirla en la puerta de su casa con una reverencia. Me encantaría entrar en el teatro del brazo con ud, sonriendo a la gente y jugando a tener mucha clase, algo que se me da demasiado bien. Me gustaría echarte una mano en la cocina y verte envenenarte estudiando cosas con cincuenta colorines mientras yo pinto muñequitos con cincuenta colorines. Me gustaría darte un abrazo de verdad y descubrir a que sabe un abrazo tuyo de verdad.
Pero. En la navidad de dos mil siete quedé con una amiga mía, argentina. Hacía años que nos conociamos, hacia años que tonteabamos. Compartiamos habitación en un hostal. No contaré más, pero debió pasar y no pasó.
Pero. Mi archienemiga es argentina. El miercoles pasado me llamó por teléfono y hablamos. Al día siguiente enfermé. Siempre me trae mala suerte esa chica, pero es logico. Es una de esas personas que no aportan nada a mi vida, pero siguen ahí porque son un buen recuerdo de otra epoca, como la alemana.
Y al final, lo que queda es lo de siempre. Una oportunidad desperdiciada, porque cojemos el camino facil. Y yo me aburro. Me aburro de intentarlo, me aburro de jugar y lo unico que quiero es que me dejen en paz y pasar de todo.
Pero.
Una nota sobre el romanticismo
El romanticismo de verdad corta. El que pone florecitas y cita a La Bella y la Bestia no, pero la gente que vive sin complejos no mira para ese. El romanticismo de verdad te dice "te quiero" y al día siguiente te dice "tu hermana está muy buena". El romanticismo de verdad tiene días en los que no se soporta a si mismo. Bebe y se pelea. Luego se derrama sobre el papel, porque no controla sus sentimientos, como no controla nada. Simplemente vive, y cuando sobrepasa la linea lo arregla. O no. Pero el romanticismo de verdad no tiene tiempo para lo que es correcto, para lo que es dulce y suave y para lo que debería ser. Está muy ocupado viviendo de verdad para acomodarse a esa idea burguesa del amor romantico. Y menos mal, porque si no sería tan falso como todo eso en lo que te mueves.
Too much caring people
La semana pasada hablaba con una amiga mía de Kiev. Con todo lo que está pasando estaba algo preocupado, y cuando tuvo que salir para recoger al hermano que había tenido que dormir en un hotel le dije que tuviera mucho cuidado. Que me avisara cuando volviera y que no se metiera en lios. Se rió de mi (es amiga mía, ¿vale? Yo no tengo amigas debiluchas) y me agradeció, diciendo que soy un "so caring guy". No sé como traducirlo. Supongo que será que estoy muy encima de la gente. No sé, no lo hago queriendo. Soy un bicho de manada.
Eso fue la semana pasada. Luego me puse malo y pasé unos días convertido un vegetal-zombi sumamente atractivo (una cosa no quita lo otro). Estando así, My little pony rompió esa regla de silencio que dice que ninguna chica empieza una conversación conmigo para preguntarme como estaba por whatsapp. Y sorprendentemente me emocionó. No me lo esperaba. Supongo que sería mi estado de bajona física, que dejó un hueco emocionalmente, pero me gustó. Y me planteé eso de "too caring girl" desde la otra perspectiva, la de ser alguien que está jodido y otra persona s ele acerca.
A ver. Yo siempre he dicho que, si queremos hacer del mundo un lugar un poquito mejor, tenemos que poner de nuestra parte. Que no vale con decirlo sino que hay que hacerlo. Aunque a veces nos equivoquemos. También es verdad que los gestos cuentan, y mucho. Y que las intenciones, por mucho que no sean tenidas en cuenta, deben ser tenidas en cuenta. Lo que quiero decir con este artículo es que, aunque vaya de jabali insensible por la vida, me gusta portarme con la gente. Y a veces me sorprende encontrarme que la gente se porta conmigo, pero me mola.
Eso fue la semana pasada. Luego me puse malo y pasé unos días convertido un vegetal-zombi sumamente atractivo (una cosa no quita lo otro). Estando así, My little pony rompió esa regla de silencio que dice que ninguna chica empieza una conversación conmigo para preguntarme como estaba por whatsapp. Y sorprendentemente me emocionó. No me lo esperaba. Supongo que sería mi estado de bajona física, que dejó un hueco emocionalmente, pero me gustó. Y me planteé eso de "too caring girl" desde la otra perspectiva, la de ser alguien que está jodido y otra persona s ele acerca.
A ver. Yo siempre he dicho que, si queremos hacer del mundo un lugar un poquito mejor, tenemos que poner de nuestra parte. Que no vale con decirlo sino que hay que hacerlo. Aunque a veces nos equivoquemos. También es verdad que los gestos cuentan, y mucho. Y que las intenciones, por mucho que no sean tenidas en cuenta, deben ser tenidas en cuenta. Lo que quiero decir con este artículo es que, aunque vaya de jabali insensible por la vida, me gusta portarme con la gente. Y a veces me sorprende encontrarme que la gente se porta conmigo, pero me mola.
jueves, 6 de marzo de 2014
Y una nota sobre agendas y planes
Es un detalle interesante a plantearos que, cuando hagais planes, tengais en cuenta que la otra persona también tiene su propia agenda. Tas ha intentado quedar dos veces conmigo cuando ha venido a España y las dos no ha podido. Es una lastima, aunque lo hace con buenas intenciones. Otra gente no. Así que tened presente que, para quedar, hace falta no solo voluntad, sino que las dos personas se pongan de acuerdo. A veces eso implica ceder un poco.
Asumidlo. No siempre va a ceder la otra persona. A veces vais a tener que ceder un poco vosotros. ¿Veis? No es tan dificil. Animo.
Una nota sobre el control
Uno de los mayores errores que solemos cometer con respecto a nuestras emociones es intentar ponernos racionales. No funciona. El día que todo me va bien no voy a estar contento el 100% de las veces, ni al revés. A veces, esa persona a la que amas con toda tu alma y que te parece fantastica y maravillosa... demonios, es lo que menos soportas ver en el mundo. Otras veces te pasa al revés.
¿Qué hacemos? Pues trabajas con lo que tienes, claro. Y siempre eres sincero contigo mismo. Te puedes morir ahora, ¿recuerdas? Así que si quieres abrazar, abraza. Si quieres besar, besa. Y si quieres perderte, pues pierdete. La gente lo entenderá, te aceptará y te lo perdonará o no. Pero si eres parte de su vida y ellos de la tuya, tienes que tener esa fé en la libertad absoluta de las interacciones, en la capacidad para apoyarse uno en el otro. En la capacidad de ser. Porque si no no vale para nada. Si solo estás para tus amigos cuando estás fantastico... entonces tus amigos no te conocen. Solo conocen esa parte de ti que siempre está bien. Y si no les muestras la otra es porque no confias en ellos. Volviendo al tema de la fé, alguien que no tiene fé en si mismo no puede tener fé en los demás y viceversa. No me imagino vivir sin fé. Ahora estoy aprendiendo a vivir sin esperanza y sé que, en el fondo, me estoy engañando a mi mismo. Que no rindo la esperanza, como no rindo tantas otras cosas. Así que me es imposible imaginarme como debe ser vivir para esa gente que no creen. Aunque ojalá algún día crean.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Pais de oportunidades perdidas
Dicen que, cuando el sabio señala la luna, el tonto mira el dedo. Casi todos los días puedo aplicar esa frase a algo en mi vida. Hoy ha tocado a las oportunidades desperdiciadas.
Que triste gente. Cuando algo no funciona, lo que hay que hacer es arreglarlo. Lo que hace la mayoria de la gente es buscar al culpable. Y una vez lo encuentra, o se cree que lo ha encontrado, se sienta a dejar que pasen cosas. Y así nos va, claro. Con rabia acumulada, rebosando por las esquinas, acumulandose en pozos oscuros y mirandonos atravesada.
¿Y en que pienso? Yo en este momento estoy recordando el monasterio de Silos, hace casi un año. Recuerdo habernoslo planteado, aquel día que en Burgos vimos un monasterio y Jose dijo aquello de "la gente dice que soy arrogante. Pero eso es un topico. ¿Tu crees que yo soy arrogante?" y le contesté aquello de "¿Debe el león disfrazarse de cordero?", que según me decían el otro día aparece en el Así habló Zaratustra. Interesante.
Lo dicho. Mi mente vuelve al monasterio de Silos. El canto gregoriano nunca me impresionó y para mi el Monasterio era aquel lugar en el paramo castellano donde mi madre fue de viaje de Bachilller, con dieciocho años. Mi madre fue en el año 75, con dieciocho añitos. Yo fui en el año 2013, y creo que por la misma carretera, que no había sido arreglada en ese tiempo. Madre de Dios. Casi hora y media para hacer cuarenta kilometros.
Pero mereció la pena. Una vez llegamos allí, tras aparcar y dar una vuelta por el pueblo -que son dos calles largas, basicamente- fuimos al monasterio. Pagamos la entrada guiada y nos fueron explicando la evolución del monasterio a través de las columnas del patio. Fue fantastico asomarse a ese mundo de espiritualidad y trabajo, de retiro tranquilo. Cuando salimos, veiamos el paisaje con otros ojos. Iban a oración los monjes y pudimos escuchar a lo lejos sus canticos mientras nos alejabamos, antes de que nos cogiera una tormenta terrible y la noche en el camino a Madrid. Y recuerdo que en esa, como en tantas ocasiones, le di las gracias a Jose por asomarme a una parte del mundo a la que yo, normalmente, no me habría asomado.
Lastima que la mayoria de nosotros no tengamos la mente tan abierta y esa capacidad para aceptar las cosas como vengan. Lastima que sigamos buscando el dedo, en lugar de recrearnos en la contemplación de la luna.
martes, 4 de marzo de 2014
Y a proposito de pelear
Como escribí en el anterior artículo, casi nada cae del cielo sino que debe ser conseguido peleando. Y lo que cae del cielo hay que defenderlo peleando, así que estamos en las mismas. Ahora bien, ¿por qué merece la pena pelear?
Os voy a contar un secreto. Hay que pelear por aquello que somos. Enseguida caemos en la trampa de creer que merecemos esto o que merecemos lo otro. Que en virtud de nuestros esfuerzos existe una recompensa. Ese es el camino facil y es mentira. No hay arco iris al final del camino. Ninguna chica guapa te va a poner la corona de campeón en la cabeza y te va a dar un beso. Lo que te espera es más polvo, más suciedad, más esfuerzo y como gratificación, esa mierda que dicen del deber cumplido. No. Con suerte, podrás sentarte con esa gente que te quiere por lo que eres y celebrarlo con ellos. Eso que te habrás ganado, el respeto de gente que lo vale, el aprecio de aquellos que te miran a los ojos y comparten un lenguaje contigo. Y eso es lo que merece la pena. Hay que dejar de lado todas esas ideas sobre el paraiso cristiano o similar. Es una muleta en la que apoyarnos cuando creemos que no podemos más. No. Insisto en la negativa, porque eso solo nos ablanda y no es momento para ponerse blandos.
Estoy leyendo algo de Bob Marley. One love. Como me gusta como escribía ese hombre. Y me quedo con el mensaje ese, con que habrá un lugar para aquellos pecadores que sacrifican todo por aquello en lo que creen. Al fin y al cabo, nadie debería ser castigado por ser fiel a su naturaleza. En todo caso, debería ser castigada la naturaleza por no ponerle freno a determinadas personas.
P.D: Y nota mental, si no hay pibas, pues no hay pibas. Deja de lloriquear y espabila, puta nenaza.
P.D 2: Un día conoceré a una chica con la que podré cantar "falling leaves" de Sentenced y no sentirme idiota. Y eso estará bien.
Cosas que se dan por supuestas (sobre Vituco)
Ya han pasado unos cuantos años, pero es el tipo de cosa que se te queda y vuelve por la noche, cuando estás medio dormido y tienes las defensas bajas. Supongo que es el tipo de cosa que te hace, esa sensación a la que no quieres volver nunca pero que está ahí, como una corriente subterranea. Lo voy a escribir aquí, porque este blog es para mi, pero si alguna vez esto sale en una conversación podéis estar seguros de que habéis perdido un amigo en el mismo momento en que aparezca esto.
Yo tenía seis años y mi hermana cuatro cuando mi padre decidió que eso de tener hijos no iba mucho con él. Antes de eso había sido un padre más, ni afectivo ni pasota, muy a su rollo. Aquel día, según mi madre, yo lo acompañé a la puerta y cuando él se fue le dije "Oye mamá, papá no va a volver, ¿verdad?". Mi madre se echó a llorar y yo le dije "no te preocupes, yo me encargo. "
Sabrá Dios de qué puñetas creía yo que me podía encargar con seis años y esas gafas enormes. Pero más o menos hice lo que pude. Siempre muy apoyado por mi abuelo, claro. Cuando ingresaron a mi madre, yo era el que metía a mi hermana en la habitación y le decía que no llorara delante de los abuelos y que todo tenía que estar bien. Cuando mi madre volvió, yo la escuchaba y le aconsejaba, tanto como buenamente podía. Eso fue así siempre. Yo di el visto bueno al padre de mi hermano y yo aconsejé repetidas veces que lo echaramos de nuestra vida. En cierto sentido, yo soy, y he sido, el cabeza de familia de mi casa, aunque tenga veinticinco años menos que mi madre. Que el domingo cumplió cincuenta y siete y yo no pude felicitarla, porque estoy en Ferrol haciendo bulto.
No estoy contando esto porque me sienta muy orgulloso de mi mismo. Yo cumplí con mi deber, no hice ni más ni menos de lo que mi naturaleza y mi situación me obligaron a hacer. No quiero medallas. Pero cuando uno está enfermo, se da cuenta de que el estar sano es algo que damos por hecho y no es así. Todo se gana en esta vida. Existen muchas cosas que se dan por supuestas, como si fueran un regalo del cielo y debieran ser siempre así. La fidelidad de la pareja, la lealtad de los amigos, el amor de los padres. Y no siempre es así. Todo se gana y se pierde en función de nuestro caracter, nuestra situación, nuestra voluntad. Por eso cuando veo a mi compi Victor con sus hijos se me cae la baba. No por envidia, que es un sentimiento pequeño y miserable, sino por una cierta sensación de... "propiedad". De hacer las cosas apropiadamente, bien. Algo que me enseñó mi abuelo, y que curiosamente es muy alemán, es el respeto por un trabajo bien hecho. En "diario de un aleman" Haffer lo define de la siguiente forma: "El policia, enfrentado a un ladrón de gran habilidad, sacudirá la cabeza y dirá: será lo que sea, pero ciertamente así es como se debe robar". Yo vivo en mis zapatos y no miro a izquierda y derecha, porque izquierda y derecha no soy yo. Pero cuando veo a Victor cuidar de sus chavales, cuando veo como habla de ellos... así es como se debe criar a unos hijos.
Y creedme, sé de lo que me hablo.
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