lunes, 21 de diciembre de 2015
Como levantarse
Ayer me llevé un leñazo. Se veía venir, aunque así y todo me ha sorprendido. Ayer tuve una noche bastante mala y Marc me estuvo aguantando, lo cual hay que reconocerle que tiene su merito. Pero a lo largo de la noche he ido siguiendo un proceso para ponerme a funcionar.
Los pasos son los siguientes. Primero, hay que asumir la situación. Hay que dejar de lado los "si hubiera... si estuviera... si tuviera...". Las frustraciones nos distraen de lo verdaderamente importante: resolver el problema. ¿Cómo lo hacemos? Concentrándonos en el aquí y ahora. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Qué opciones tengo a partir de ahora?
Segundo, trazamos un plan. Ya nos hemos concentrado. La gente pequeña busca culpables; la grande soluciones y lecciones aprendidas. Evitamos los reproches. Quitamos todo el lastre emocional y tomamos una decisión. La analizamos desde diferentes ángulos. La consultamos con alguien de confianza. La volvemos a analizar. La maquillamos un poco. No nos fiamos de ella, la tiramos a la basura, buscamos otra. Volvemos a la basura, la primera era la buena. Ok.
Tercero. La ejecutamos. Esta es una capacidad mía que me encanta e inquieta: la distancia emocional. Una vez una decisión es firme, adelante. Y adelante significa adelante, sin pensarlo, sin dudar, sin sentir. Decía un ex de mi hermana que, cuando uno tiene que comerle el culo a un perro, no sirve de nada mirarle el rabo. Así que una vez sabemos lo que tenemos que hacer, lo hacemos. Y luego ya arreglaremos el desastre que hemos hecho, pero que sabíamos que estábamos haciendo.
Cuarto. Nos mantenemos alerta. Algunas cosas acaban y otras no, tenemos reacciones externas y reacciones internas. En el análisis ya las hemos previsto, pero siempre puede habérsenos escapado algo. Nos preparamos para las sorpresas. Brace yourself.
Una vez está todo hecho y hemos limpiado el polvo y pasado una fregona, seguimos adelante. Os voy a contar lo que he hecho esta mañana. Ha sonado el despertador y me he levantado de un salto. He hecho algunos ejercicios. Me he duchado. Me he afeitado. Luego he ido a mi cuarto y he visto que ropa me pongo. Un jersey que me regaló una amiga que me quiere mucho. Bien. He ido a la calle camino del curro y, mientras leía, he repasado algunos recuerdos que me gustan. He sonreído. He pensado algo que me gustaría hacer y me he dicho, ¿por qué no? Vamos a planearlo a ver si puedo hacerlo. Y aquí estoy, en el trabajo, esperando a ver como se va desarrollando el día pero sintiéndome satisfecho de quién soy, de como soy y de lo que hago. A veces las cosas salen mal... es algo con lo que tenemos que vivir. Pero no podemos permitir que eso nos arranque la sonrisa de la cara, ni nos haga dudar de lo que sabemos que es cierto. Así que arriba. Que no se diga.
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