martes, 29 de diciembre de 2015
Salvate a ti mismo
Ayer estuve un rato charlando con Rali por facebook, que hacía mucho que no la veía, y me soltó lo que está ahí de título. Basicamente, que ha llegado a la conclusión de que nadie la va a salvar así que no tiene más remedio que hacerla ella misma. Esto, que dicho así suena un tanto a Titanic, no es más que la constatación de una realidad obvia. Yo llegué a esa situación hace tres semanas, cuando me levanté por la mañana, solo, harto de recibir puñaladas de la persona que dormía a un metro de mí y decidí arreglarlo. Al fin y al cabo, por más que nuestros padres nos protejan, el mundo es un camino que hay que recorrer solo y no tiene demasiado sentido pararse a pedir auxilio, cuando sabes que no te lo van a dar. Todos estamos demasiado ocupados en nuestra propia pelicula, todos somos incapaces de empatizar o participar de algo más grande que nosotros mismos. La amistad, entendida como gesto generoso hacia el otro, está devaluada y ahora mismo casi todas las relaciones se mueven en terminos de beneficio mutuo. Que es lo más sano, claro, pero el problema es la perspectiva temporal. Queremos beneficio mutuo y lo queremos para ayer. Entonces... ¿qué sucede con aquellos que están heridos, que les cuesta seguir a la manada? Son lastre, carroña, un excedente que se deja de lado.
Cuanta alegria, ¿verdad?
Aún así, el tono resignado de Rali no es algo que vaya conmigo. Si algo caracteriza a los españoles, a lo largo de la historia, es hacer de la necesidad virtud. O dicho de otra manera, ya que no tengo más remedio que salvarme a mi mismo, musica que voy. ¿Por qué tiene que ser este un camino derrotado? Ya que nadie me va a salvar, digo que no quiero que nadie me salve. Mejor morir de pie y etc etc. Porque la verdad, al final del día lo que te queda es tu relación contigo mismo. Tu orgullo o tu falta de él, tu conciencia tranquila o llena de reproches, tu felicidad o tu tristeza. La soledad, esa hija de puta que tanto daño hace, se puede combatir de muchisimas maneras. Lo que hay que hacer es entender que ese combate no es retrasar una derrota, sino avanzar hacía una victoría. O si no, ¿de qué sirve vivir? ¿Solo quitando hojas del calendario hasta que se cae la última? Hoy ha muerto Lemmy, el de Motorhead. Un hombre que empuñó frases como "El verano del 73 fue increíble: no recuerdo nada de él" o "todo el mundo es ateo hasta que el avión empieza a caer". Se ha muerto de repente, en un cancer que apareció el sabado y lo mata el martes. Y no me da pena. La verdad, es un hombre que vivió de acuerdo a aquello en lo que creía, que fue feliz y que andó siempre con la cabeza bien alta. Así que un saludo para él, donde quiera que esté o no esté, y a seguir adelante. Eso sí, recordando siempre quién somos y porqué somos eso. Orgullo, demonios. Orgullo.
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