martes, 15 de diciembre de 2015
Muescas en el cinturón
Hace un rato estaba ordenando las notas que tomo para escribir luego aquí y me encontré una que decía
"Para los hombres, el éxito sentimental es sexual. Para las mujeres, es una cuestión de atención".
No sé de cuando es esa nota. Debe tener unos meses, de cuando aún Alisa y yo andabamos, según yo tonteando, según ella hablando. Que exhibicionista me he puesto con mi vida, coñe. Pero tampoco es que tenga demasiado sentido esconder una privacidad que, realmente, tampoco es tan importante.
A lo que iba. Hay una cuestión cultural entre nosotros, que hace que un tío que se acueste con cinco pibas sea un triunfador y una tía que se acueste con cinco sea una puta. Esa es la visión "clásica", pero tiene un corolario. El tío que tontea con quince sin comerse nada es un fracasado, mientras la tía que tontea con quince y no se lia con ninguno es una triunfadora. ¿Me vais siguiendo? Aquí hay una pauta de conflicto. Para triunfar el tío, ella tiene que renunciar a su posición dominante, o viceversa. Y al final nos encontramos con situaciones desequilibradas, en las que un tío que tiene una decena de muescas en el cinturón las ha conseguido "a costa" de la derrota de otras tantas femme fatales.
¿No es una visión un poco ridícula? Estoy hablando de la optica clasica, hoy teoricamente superada en un ejercicio de hipocresia asombroso. Porque al final son nuestras creencias las que condicionan nuestra óptica, no al revés, y como animales sociales estamos sometidos a la presión del entorno.
Así que, ¿como se sale de esa retórica del conflicto? Mediante la aceptación de la naturaleza humana. Ayer le decía a una amiga "A nadie le sobra el cariño". Ante la futilidad de la existencia, ante la certeza de la muerte, ante la inseguridad y precariedad de las relaciones... comunicación. Confianza. Responsabilidad. Libertad. Ya con diecisiete años le dije a una chica, que presumía de haberse liado con cinco, que algo debía estar haciendo mal. Porque si uno te gusta, te quedas. ¿Cinco? Muy mala puntería tienes tu. Porque al final, toda esa retorica de la conquista, del womanizer, de la femme fatale... lo que esconden es mucha soledad, mucha tristeza, mucho miedo. Cosas que tienen su utilidad, por contraste, pero son unos cimientos terribles sobre los que construir una vida.
¿Por qué no desprenderse de ello? ¿Por qué no desarrollar nuestro potencial? Es tan fácil como salirse de la linea, exponerse y asumir que, aunque sufriremos, también tendremos vidas más reales.
Que epico me ha salido esto, leñe. Ha sido sin querer, palabrita.
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