miércoles, 30 de diciembre de 2015
Debilidades a evitar
Disclaimer: Antes que nada, aclarar que nada más lejos de mi intención que considerarme perfecto. Tengo un montón de defectos, entre ellos la inseguridad, la falta de autoestima, un excesivo pesimismo, una terrible falta de organización... vamos, que soy un trapo. Pero eso no me prohibe tener opiniones.
Emitido el disclaimer, voy a sacar un par de conclusiones de algo que me ha pasado hoy. Hace unos meses estaba tonteando con una chica, ex mía, que no me decía ni que sí ni que no sino todo lo contrario. Harto de la situación e intuyendo que había algo con otro chico, le planteé un ultimatum. Como no se resolvió favorablemente, plegué velas y me retiré un tiempo. Resuelto el conflicto, cada uno por su lado, hemos retomado el contacto hace un par de semanas. Interesado amistosamente por su situación, sin más interés por mi parte que el deseo de bienestar en toda persona que conozco y me cae bien, otra vez recibí regates hasta que, finalmente, me confirma hoy que le va bien, que está con el chico que yo sospechaba - eso sí, dice que llevan solo un mes- y lo justifica con un "me merezco ser feliz".
Aquí asistimos a una debilidad de carácter con dos facetas, una externa y otra interna. La interna sería las dudas morales sobre la situación, sobre la capacidad para vender la historia, sobre la propia opinión que de nosotros mismos tenemos por lo que estamos haciendo -de ahí la justificación, totalmente innecesaria-. La externa sería ese ajuste de tiempos para evitar la ofensa, el regateo de la situación y el uso tactico de la misma (no voy a decir que estoy tonteando por si me sale mal y vuelvo a la opción descartada). Todas estas cosas, el pensamiento tactico, la justificación innecesaria, el ajuste de tiempos y, por supuesto, el no considerar disculparse por no haber hablado claro, son debilidades. Son debilidades propias de darle demasiada importancia a la opinión que los demás tengan de nosotros, a creer en un concepto moral superior a nuestra propia capacidad para ejecutarlo (dicho de otra manera, que hay cosas que siempre están mal y cosas que siempre están bien, independientemente de las circunstancias) y, al contrario de lo que planteaba Rali en el anterior artículo, a la redención a través de otra persona. En resumen, hablan de una persona débil, débil en muchos sentidos.
¿Como podemos evitar vernos así? Bien, lo primero es aceptar y asumir nuestra situación y las consecuencias de nuestros actos. Hablar claro y comunicar. Y asumir que, si bien no hay que ensañarse y hacer daño gratuitamente, tampoco prolongando la agonía conseguimos nada positivo. Así pues, en una situación como la dada lo correcto sería haber dicho "oye, perdona que no te haga caso, estoy intentando algo con un chico y no sé como me saldrá". Caso de que no lo hicieramos y se diera el caso B (que el candidato segundo desapareciera al verse descartado), sería lógico hablar claro. "No te hice caso porque estaba intentando algo con un chico. Ha salido bien y estoy de categoria." Fin. No hace falta justificar nada. Llevado al extremo, años después de haber terminado una relación una chica me preguntó si le había puesto los cuernos y le dije que sí. Le expliqué porqué -una cosa así SI necesita una justificación- y lo comentamos. No me arrepiento de nada de lo que he hecho -tenía una cosa pendiente pero ya lo arreglé- y siempre actuo de la forma que considero menos lesiva y más honesta. A veces hago daño, no floto en el aire, pero intento no ensañarme y ser justo. Un último detalle, que me apuntó mi madre este fin de semana, es que no se me caen los anillos por disculparme. A veces lo hago más por desagraviar a la persona ofendida, aunque no me sienta culpable, pero aún así lo hago. Porque no consiste en "quien tiene razón", sino en como resolvemos una situación de forma que podamos seguir adelante y dedicarnos a lo realmente importante. El rencor, más que como advertencia para no volver a caer en lo mismo, no sirve para nada.
Decía mi colega australiano que, la tía que no te sirva como objetivo, que te sirva como entrenamiento. En este caso, aprende tanto de lo que se debe hacer como de lo que no se debe hacer. Pero al fin y al cabo, cada uno actuamos de acuerdo a nuestra naturaleza. El tema está en como coordinar nuestras naturalezas, de forma que podamos convivir, disfrutar y crecer.
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