jueves, 31 de diciembre de 2015

Hoy hace un año


Me he asomado al blog a ver como estaba la cosa el año pasado y, vaya, tenía una pinta inquietante. Esperaba buenos deseos para dos mil quince, esperaba ilusión, cansancio, hastío... tengo un recuerdo de ese año emocional -pocos recuerdos son más que emociones que se emborronan con el tiempo- de sentirme muy mal, muy solo, muy triste, muy desesperado. De preguntarme porqué las cosas son así, porque la vida tiene que ser siempre tan dura y no hay como llevarse un poco de alegria. Y en esa sensación, en esa tristeza, la orgullosa cabeza saliendo del agua, negandose a dejarse hundir y esperando que, este sí, dos mil quince sería mi año.

Y vaya, lo ha sido. No diré que ha sido un año fácil. Ha habido momentos muy duros, ha habido mucha soledad y tristeza, ha habido muchas decisiones dificiles. Pero también ha habido muy buenos momentos, muchos exitos, mucha esperanza. Sobre todo ha sido el año de volver a sentirme útil, de volver a sentirme productivo, capaz, hábil. De afianzar los pies sobre el suelo y afirmarme.
También ha sido un año de aprender muchas cosas. Creo que es el año que me he despedido de más gente para no volver a verla nunca, pero en cierto sentido eso es liberador. Ya dije hace tiempo que, cuando alguien sale es para hacer sitio y que alguien pueda entrar. Eso es también parte del proceso de afirmarse, de no depender tanto de los demás y de su energia.
Dos mil quince ha sido un año de éxito. De viajes, de amigos, de experiencias. Casi sin planearlo he ido de arriba para abajo. Es un año de paralelismos con dos mil ocho, mi primer año como marinero, un año en el que viajé por toda España, me sentí perdido pero a veces muy bueno, conocí gente interesante y me despedí de mucha gente. Todo esto no aparece en el blog hace un año, porque estaba demasiado concentrado en una espiral de drama y romanticismo que, bueno, ya veis a donde me ha llevado. Pero desde que fui a Vigo tengo claro que todo sucede por algo y que no tiene sentido pararse a lamentar la leche derramada.
Hoy hace un año, estaba triste, deseando que no acabaran las vacaciones y volver al trabajo, pero a la vez incapaz de encontrar algo que me motivara. Hace un año no tenía más objetivo que "que no me duela mucho". Hace un año todo parecía muy oscuro, como llevaba mucho siendolo. Y al final, como dice la canción, "cuando menos piensas, sale el sol". Tenedlo presente, aquellos que estáis en un momento duro y mantened la fé. Al final se consigue.

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