lunes, 28 de diciembre de 2015

Home, sweet home


Ayer llegué por la tarde, dejé las cosas, comí y me tumbé en el sofá. Hacía frío. Estaba oscuro. No tenía ganas de nada. Con lo que me apetecíae ir a Cádiz... y me sentía "feed up", agotado. Ya no podía más. El caso es que estaba aquí acostado, las cosas por medio... y no acababa de encontrar mi lugar. Estuve haciendo el tonto durante horas hasta que finalmente me fui a la tienda a ver a Marc y esta gente.
Charlas. Risas. Marc está un poco raro en estas fechas, pero al cabo de un rato se suelta. Vino Guille y estuvimos bien. Es guay tener un suelo común que comentar, algo sobre lo que hablar. Y finalmente llegué a casa. Igual que no volvía de navegar hasta que saludaba a mi hermano, me he dado cuenta de que no llego a Madrid hasta que saludo a Marc en casa.
Ayer hubo videojuegos y risas. Esta mañana me he levantado, he ido a correr y me he duchado. Dentro de un rato tiro a quedar con gente y a correr de un lado para otro, bienvenido a Madrizzz. Pero en cierto sentido, estoy cómodo. Estoy a gusto. Esto es algo que conozco.
Decía Mar que, asociar lugares a gente es un error. Bueno. Ok. Pero llega un momento en que los lugares, los paisajes.... son solo el decorado de fondo de las historias de nuestra vida. Y las historias están protagonizadas por gente. Me hago la comida, me entretengo, hago deporte... me cuido. Por dentro y por fuera. Llevo una vida virtuosa dedicada al esfuerzo, la reflexión, el aprendizaje, el ahorro. Hay algo de placer ahí, no os creáis, pero es casi un efecto secundario. Pero no somos islas y, como animales sociales, encontramos alegria en compartir cosas. Me alegro de llevar una vida virtuosa también, cosa curiosa, en mi plano social. Como decía mi psicologa el otro día "No dejaré que nadie camine con los pies sucios por mi mente".
Un saludo gente. Portaros mal.

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