jueves, 10 de diciembre de 2015

No a los pies sucios


Ayer mi psicologa, en una de esas movidas de facebook que tanto le gustan, colgó una frase "No dejaré que nadie camine por mi mente con los pies sucios". Es muy de ella, muy de "Cuidate". Es un lenguaje que un militar puede entender perfectamente.
El otro día me miraba al espejo y me costaba reconocerme. Tengo la cara más cuadrada, menos tierna. Tengo los ojos más duros y, cuando sonrío, no llega al borde de los labios, como si temiera romperse. Estoy cansado de estar siempre a la defensiva. Estoy cansado de tener miedo de que me hieran.
Así que no voy a permitir que nadie camine por mi mente con los pies sucios. Ni por mi vida. Aunque la solución, como venía haciendo hasta ahora de "adios", no es la buena. El poso queda. La solución es superarlo. Es afrontarlo, mirarlo a los ojos y decir "no me vas a hacer daño". Para eso primero hay que estar bien conmigo mismo, seguro del suelo que piso, confiado. ¿Y por qué no iba a estarlo?
"¿Ves? Mis ojos son mi fé, tu sexo sabe a miel, comienza a clarear... Voy, con el viento a favor, aireando mi adicción, envejeciendo más y más... Arranque de prudencia, estoy pero no estoy. Me pierde la conciencia, cuando dan las dos. Enamorarme cada vez... "
Reincidentes. Cuando iba al instituto, los días que hacía bueno me ponía el Algazara, el directo suyo. Los días que hacía malo, me ponía el "¿Hay alguien ahí?" de los Suaves. Otro directo. Aunque la mayoría de días lo mezclaba con trash metal. Musica. Hace falta musica en nuestra vida, poesía, sensaciones, dudas. Hacen falta emociones, porque la fría logica carente de ella es... fría. Hace falta poder reírse con los amigos y contrastar opiniones, hace falta sentarse a una mesa a compartir una cena, hace falta preocuparnos por aquellos que lo merecen y dejar que se preocupen por nosotros.
Más sonrisas. Hacen falta muchas más sonrisas, más buenos recuerdos, historias. Hacen falta más historias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario