martes, 29 de diciembre de 2015
Esto del duelo es una putada
Uno pensaría que a estas alturas del negocio algo hemos aprendido. Ya va para nueve años que me dejó Karen y, en ese tiempo, no todo han sido éxitos y victorias. De hecho, ayer miraba fotos de gente en una pagina de contactos y pensaba que, para la de revolcones que me ha dado la vida, muy pocos tengo marcados en la cara y en el alma.
Quizás será por eso. Quizás será porqué no aprendo, porque vuelvo a la casilla de salida. Pero llevo desde antes de las seis de la mañana despierto y no existe ningún motivo, más allá de los nervios absurdos por... ¿por qué?
Ayer fue un día fantástico. Me levanté pronto, fui a correr. Desayuné y me fui al centro. Había quedado con un amigo al que hacía un año que no veía, un buen amigo al que quiero mucho. Llegó y fuimos a mi trabajo, y estuvimos encontrandonos con viejos compañeros y gente a la que aprecio. Luego fuimos a comer y, camino de un cajero, nos encontramos a Luichi. Lo reclutamos y, aunque me daba cosa que Rabanal se cerrara en banda, al final acabamos los tres charlando super bien y tan a gusto. En teoria a la noche ibamos a salir Marc, Aliusha y unos amigos suyos y yo. Pero Marc tenía que quedarse en casa, Aliusha estaba apalancada y al final no hicimos nada, fue una tarde de muñequitos.
¿Por qué me siento así? ¿Qué extraño? Me siento sin objetivo, perdido. Pero ese "sin objetivo" es porque estoy de vacaciones y no miro en ninguna dirección. Ir a la piscina, correr... son cosas que hago para distraerme. Mi creatividad está bajo minimos; escribir me cuesta una vida, no he tocado un pincel en dos días que llevo aquí. Chateo o me engancho a redes sociales horas, buscando algo que me distraiga, un objetivo. Ayer estaba ansioso por ver a este hombre, cuando es algo más bien casual sin trascendencía ninguna. Estoy, otra vez, intentando sustituir una persona, un proyecto, por otras personas, otros proyectos.
Supongo que es algo muy humano. Primero viene el subidón de tomar la decisión "está hecho, se acabó". Luego vienen las dudas "¿y si...?". Después viene el intentar tapar el agujero que hay creado. Y con el tiempo, poco a poco, el agujero se cierra a medida que la vida se va apilando encima. Ya me ha pasado otras veces. Y llega un día en que abres una caja de zapatos, ves un montón de cartas y te preguntas de quién eran y que estaba pasando ahí. O no. Nunca he necesitado abrir una caja para volver a ver a Karen. Y nunca necesitaré hacer eso para volver a esta chica, o esta mujer, que tantisimo daño me ha hecho y a la vez (o quizás por el daño) tanto bien. Pero eso se acabó y hay que irlo asumiendo. A todos nos gustaría tener un botón de "fast forward" en nuestra vida y pasar días y semanas volando. Pero bueno, poco a poco. Por de pronto, voy a volver a pintar muñequitos. Y a tomarme el día con calma, poco a poco. Estoy de vacaciones, al fin y al cabo.
P.D: Me estoy automedicando con esfuerzos y emociones. Esto no puede acabar bien.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario