martes, 22 de diciembre de 2015
Eso es muy tu
Ayer fue un día curioso. Luichi y yo estuvimos comiendo algo en el Burry King y hablando de la vida, como hermanos que hemos pasado por muchas cosas y nos apoyamos. O como primos. O como algo. No sé. Tengo la suerte de contar con Luichi, con Deivid, con Paquito, con David el Gitano. Con gente que me conoce desde que era un pibe, que me mira a los ojos y me dice cosas que no quiero oír Hay quien envidia mis amistades, pero la envidia es un sentimiento pequeño. Yo cuando veo algo que quiero y no tengo, pienso "algo habrá hecho (y estará haciendo) para tener eso que yo no. ¿Qué será?". La clave es que las cosas no caen del cielo, sino que surgen ventanas de oportunidad y las aprovechamos o no, cuando no las creamos directamente nosotros. Así pues, volviendo al tema de los amigos, yo tengo la suerte de contar con gente increíble porque yo soy un gran tío, he tenido la suerte de conocerlos y luego he sabido gestionar esas relaciones, de forma que, en algunos casos, hemos crecido juntos y sabemos como funcionamos. Existe una cierta grandeza en la diferencia y esa grandeza surge del respeto a la misma diferencia.
Ayer también me encontré a nuestra princesa Disney favorita. Le pedí que me abofeteara y me besara por algo que he hecho. Cumplió solo una de las dos y estoy seguro de que adivináis cual. Que de hecho fue un cabezazo más que una bofetada, pero desde el cariño. También me dio un abrazo de verdad, como hacía meses y puede que años que no me daba nadie, y a la noche me dijo "esto es muy tu". Solo Mar había usado esa expresión conmigo y me supo a una caricia.
El amor es una cosa muy jodida. A veces creemos que el amor romántico son mariposas y arco iris, que acaban en una peli porno. Pero el amor de verdad, el que me enseñó mi hermano, el más grande, es el abrazo que te junta todos los pedazos. Es la mano en el hombro cuando no puedes más. Es el personaje de Rabanal diciéndote "tu y yo, Ale, le damos un revolcón cultural a toda esta escuela". Y luego compartir un silencio, cada uno encerrados en nuestro mundo privado. Es Marc levantándose del ordenador para sentarse a mi lado mientras ceno, haciendo como que lee, solo para asegurarse de que estoy bien. Es alguien al pie de tu cama cuando estás enfermo.
Pero para quererte así hay que conocerte mucho. Y hay que dejarte conocer. Por eso, solo alguien que puede decir "esto es muy tu", te conoce como para poder darte ese amor. Y bueno, mañana voy a Cádiz a que mi family me mime y a drama navideño y a levantarme temprano a correr y esas cosas, pero me voy con el recuerdo de esta semana, que empezó fatal y está siendo fantástica. A dar gracias por las cositas buenas.
Ah, una ultima cosa. Ayer la princesa dijo aquello de "ya no tenemos esas conversaciones por internet". Es curioso. Me recordó a cuando vino Karen a España por primera vez, que le preguntaron si "todo era distinto". Y ella dijo que no. Bueno, que ahora hablábamos más rápido. Y es que, realmente, yo no cambio en internet y en persona. Soy demasiado idiota para ello. Tampoco entiendo a la gente que tiene relaciones por internet y se queda ahí. Para mi, Internet es un placebo, una forma de comunicarme con gente que, de otra forma, está fuera de mi alcance. Pero solo eso. No me voy a quedar en mi casa escribiéndome con alguien con quién podría tomar un café, y no quiero en mi vida a nadie que no piense igual. Supongo que eso también es muy yo. Pero si no tienes las cosas claras... ¿Cómo piensas pedirle a los demás que lo hagan?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario