viernes, 7 de marzo de 2014

Too much caring people

La semana pasada hablaba con una amiga mía de Kiev. Con todo lo que está pasando estaba algo preocupado, y cuando tuvo que salir para recoger al hermano que había tenido que dormir en un hotel le dije que tuviera mucho cuidado. Que me avisara cuando volviera y que no se metiera en lios. Se rió de mi (es amiga mía, ¿vale? Yo no tengo amigas debiluchas) y me agradeció, diciendo que soy un "so caring guy". No sé como traducirlo. Supongo que será que estoy muy encima de la gente. No sé, no lo hago queriendo. Soy un bicho de manada.
Eso fue la semana pasada. Luego me puse malo y pasé unos días convertido un vegetal-zombi sumamente atractivo (una cosa no quita lo otro). Estando así, My little pony rompió esa regla de silencio que dice que ninguna chica empieza una conversación conmigo para preguntarme como estaba por whatsapp. Y sorprendentemente me emocionó. No me lo esperaba. Supongo que sería mi estado de bajona física, que dejó un hueco emocionalmente, pero me gustó. Y me planteé eso de "too caring girl" desde la otra perspectiva, la de ser alguien que está jodido y otra persona s ele acerca.
A ver. Yo siempre he dicho que, si queremos hacer del mundo un lugar un poquito mejor, tenemos que poner de nuestra parte. Que no vale con decirlo sino que hay que hacerlo. Aunque a veces nos equivoquemos. También es verdad que los gestos cuentan, y mucho. Y que las intenciones, por mucho que no sean tenidas en cuenta, deben ser tenidas en cuenta. Lo que quiero decir con este artículo es que, aunque vaya de jabali insensible por la vida, me gusta portarme con la gente. Y a veces me sorprende encontrarme que la gente se porta conmigo, pero me mola.

1 comentario:

  1. Suele suceder que hay personas que por diferentes motivos se han acostumbrado a ayudar a la gente, a estar pendiente de la gente, etc. Cuando suena la flauta y nos vemos al otro lado, flipamos bastante. Es una pena que nos lo merezcamos tanto y pase tan poco.

    ResponderEliminar