"Empezar porqué sí... y acabar no sé cuando..."
Ayer fue mi cumpleaños. Otro día. Nada especial. Levantarse para ir al trabajo, ir a clase, pasarse a ver a la familia. Nada especial... o sí. Porque en el trabajo las cosas se están moviendo muy rápido, porque en clase parece que voy aprendiendo cosas (aunque necesito mucho más trabajo). Porque de repente mi familia ha crecido.
Y no lo sé pero me gusta. Me gusta muchísimo. Ayer ibamos a quedar por la tarde pero no lo conseguimos. Y cuando salí de clase, mientras le explicaba a unos compañeros que determinadas cosas NO se dicen en público (determinados sustantivos p. ej), me encontré a Ira y a Nastya esperandome. Y fuimos a un par de tiendas y a un supermercado y a una cafetería y... y yo iba a ver a mi madre. Y fui. Más tarde. Mañana. A este ritmo, sin prisa pero sin pausa, la vida se va haciendo maravillosa y ya estamos a veinticinco. Sin rima.
O con rima. Porque mi madre me contó cosas muy duras y luego pude subir a la terraza y, con una cerveza, compartirlas. Con mi novia. Que parece algo muy normal, pero no lo es y tiene un poder que mete miedo. Porque las cosas cogen inercia y, cuando te das cuenta, tu vida no es la misma y has cambiado, pero en tu interior sabes que es lo correcto y todo está bien. Y no puedes evitar querer que las cosas vayan encajando, que todo siga su rumbo.
Si dios quiere, ese hueco que has dejado en el armario se irá llenando. Y en unos meses, se vaciará por un tiempo. Porque tu te irás a algún lado y ella también. Pero volveréis, porque estáis hechos para ello. Y las cosas seguirán como van... porque van bien. Porque la oscuridad tiene que venir, pero no la temes porque ella tiene tu espalda y tu tienes la suya. Y el mundo... que venga. Que venga.
miércoles, 25 de abril de 2018
lunes, 23 de abril de 2018
Hogar
El viaje de vuelta ha sido un desastre. Todo lo que podía salir mal, ha salido. Empezando porque me perdí, cuando localicé el hostel solo conseguí charlar un rato con Ira y ya estaba con Domi dando vueltas por ahí (como lo eché de menos. Este hombre es una maquina). Al final llegué de vuelta a la habitación a medianoche, apropiadamente borracho, y me desperté a las 3 para coger un tren que se interrumpió, otro que tenía un trasbordo, un taxi que me costó cincuenta euros, correr por el aeropuerto hasta la puerta, un trasbordo de avión que cambió de puerta, un avión que llegó tarde, un tren que no salía pero que finalmente salió...
Pero al fin llegué a casa. A esa chica que me esperaba, a ese abrazo querido, a esa amiga que está cocinando. Con la casa impecable y a la vez hecha un desastre, con medicinas y comida en el salón y musica y cariño. Con historias y sofá. Y de repente, todo ha merecido la pena. Y la noche no se acaba nunca pero no se puede acabar, porque no es justo. Y el domingo, ese día de reflexión y hastío, pasa entre un gran desayuno, buscar donde deshacerse del mercurio de un termometro roto, conseguir medicinas para mi estupido y horrible resfriado, un paseo infinito a la playa, una siesta de cuatro horas y ver una peli de guerra sovietica, para luego dormir.
Y esto es la vida. Y no se acaba. Porque no se tiene que acabar. Pero ahora volvemos a la rutina y vamos al trabajo y a intentar que el día duela lo menos posible. ¿Y sabéis qué? Me da igual. Tengo fiebre por dentro y fiebre por fuera pero estoy contento y eso me parece lo más importante. Estar contento. Lo demás... día a día, como decía John Rambo. Día a día.
miércoles, 18 de abril de 2018
Y viene la tormenta
A veces pasa. Como decía Ira, "shit happens". O como digo yo muchas veces, que demonios. Ayer fui a una cena del trabajo en una cervecería. Fue una tontería enorme. Para empezar nos llevaron como si estuvieramos en la Escuela, con gritos en medio de la calle y casi nos ponen a formar. Luego el rollo en sí que... la verdad, muy para turistas. Como se hace una cerveza y etc. De mi clase, la gente que parecía interesante no vino y la oficial estonia... es muy oficial y mucho estonia. Así que basicamente fue una noche intentando comer algo, charlando con un oficial portugués que resultó ser un tío guay y sobreviviendo.
Y salgo y me encuentro una docena de whatsapp. Que espera que no me esté tirando a ninguna alemana. Que está todo mal que se siente sola que me echa de menos. Y yo que me quiero morir. Que quiero ir allí y estar con ella, que quiero darle sentido. Que la he metido en una trampa y que tengo claro que ella es la prioridad. Que nosotros somos la prioridad.
Y pasamos un rato muy malo y yo lo siento y ella lo siente. Pero como no tiene remedio nos animamos y bromeamos. Y dice que se siente querida y valorada y que nunca le había pasado. Y yo me siento feliz de poder hacer feliz, me siento feliz de crear algo más grande que yo. Y aunque está mal, no se siente mal. Y me alegro.
Y hoy por la mañana estamos mejor. No he dormido y ella casi no ha dormido... pero me siento mejor. Y sé que las cosas aún mejorarán más. Ha sido un mal día. Pero hay que tener malos días para valorar los buenos.
Y ya es jueves. Y ya queda nada y menos. ¡A por ello! ¡Casi lo conseguimos!
martes, 17 de abril de 2018
No te rías que es verdad
Que no me lo ha hecho nadie, que duermo solito.
Que mi almohada está llena de cuando no estabas
y etc. Por Marea. Duerme conmigo.
Llevo unos días pensando y recordando. A veces, sin venir a cuento, me viene una sonrisa tonta a la cara. Otras veces suspiro. Parezco una adolescente de quince años, pero es que lo de este fin de semana supera mis más locas fantasías. Y lo peor es que ha sido así, totalmente natural. Como si fuera lo único que se podía hacer.
Confieso que el jueves desesperé. Y ya pensé que se acababa todo. Aún así, el viernes fui a la estación lleno de ilusión. Nastya, que es una de las mejores personas que conozco, me aguantó toda la tarde yendo de compras y nervioso como un niño antes del día de Reyes. Y cuando llegué a la estación, cansado y hambriento, no sabía que me iba a encontrar. Y si bien el primer abrazo me partió en dos, conseguí aguantar las ganas de llorar y lo intenté. Y no coló.
Fuimos en el coche compartiendo historias raras. Y cuando por fin conseguí aparcar, nos soltamos. Y nos soltamos con miedo pero con ganas, como si llevaramos mucho tiempo esperandolo. Y así era. Y en ese momento, en ese liberar tensión y quitar el miedo, cruzamos una barrera. Me dijo que nos comportaramos delante de Nastya y así lo hicimos. Fue divertido y gracioso y simpatico. Cenamos. Y luego, cuando Nastya se fue a dormir, subimos a la terraza. Y aún tengo cardenales.Y esa noche y la siguiente dormimos juntos y ya ni sé lo que pasó. Fuimos a por churros y no había churros. Fuimos a Ikea y no vimos nada que nos gustara. Simplemente... vagamos. Vagamos mirandonos de reojo, abrazandonos cuando no miraba nadie, no queriendo despedirnos. Y seguimos. Porque no podiamos parar, porque no queriamos parar.
No sé que pasó. Se despertó el domingo para acompañarme a la estación y hacerme un bocadillo. El viaje, que dura doce horas, se me hizo eterno. Y desde que he llegado aquí nos mandamos mensajes y fotos y textos acaramelados y... y no sé. Estoy contentisimo pero quiero volver. Quiero volver y quiero quedarme. Ella lo tiene claro. Yo lo tengo claro. ¿Qué nos hace falta? Nos tumbamos en el sofá y nos contamos porqué estabamos allí, que eramos. Y lo demás... que sea lo que tenga que ser. Ya lo iremos arreglando.
Porque en cierto sentido todo va solo. Ella no sabía que podía hacer algunas cosas. Yo tampoco. Yo no sabía que se podía estar tan bien, yo no sabía que era tan facil como dar con la persona apropiada y quererlo. Y aquí estoy, contando los días, sin hacer ni puñetero caso a lo que pasa a mi alrededor.
Y la vida sigue dandome mimos. Ayer, aburrido y solo, me encontré a mi antiguo jefe de Madrid. Un amigo. Y mañana espero invitarlo a tomar algo por aquí y que los días vayan pasando más rápido. Esta noche hay cena. Y el sabado cada vez se aproxima más. Espero ver a Vane y hablar con ella, pero también espero que todo pase a toda velocidad y llegar cuanto antes. Todo es confuso, salvo tu vientre. Y en esta locura, en este ansia implacable, sigo contando los minutos.
Pero hay que hacer más cosas. Así que voy a leer y estudiar y escribir y pensar. Voy a pasear y echar fotos. Aunque sé que, en mi, solo existe una cosa.
Ahora a la cena alemana esta. A ver que tal se da. Hoy conocí a un americano, Dave, un tío muy interesante. Y voy aprendiendo cositas y arreglando trabajo. Pero mi cabeza sigue en este fin de semana y en el que viene. Y lo demás... es hueco en medio. Solo aire.
viernes, 13 de abril de 2018
Algunas canciones
"Siento que ya llegó la hora
Que dentro de un momento
Te alejarás de aquí".
Cuantas cosas pueden pasar en un rato, en un momento, en una canción. Cuantos sentimientos encerrados en música, en sensaciones, en historias. Soy yo el que me voy o eso parece. O quizás siempre me fui y nunca estuve. O quizás estamos en el mismo sitio. No lo sé. Hoy me han hablado de "sal en la herida" y se me ha venido a la cabeza "la herida" de héroes del silencio "¿qué les hizo alejarse, de su orilla intranquila?". Hay tantas formas de decir adiós. Pero ninguna me gusta. Siempre he odiado las despedidas, siempre he odiado que se alejaran de mi o alejarse. Quizás es un recuerdo de aquella historia que mi madre me contó, de la que recuerdo escenas pero no el dialogo, cuando mi padre se fue.
Quizás, no somos más que una colección de las heridas que la vida nos ha ido haciendo. Y sobre esas heridas hemos escrito canciones, sonetos, poemas, versos. Quizás hemos ido acumulando vida e historias y sabiduría. Quizás llevo toda la vida preparándome para ti y por eso estoy aquí, y quizás tu estés. Pronto.
Quiero que las horas vuelen. Quiero que los kilómetros se desvanezcan. Quiero tenerte a un brazo de distancia, a medio brazo de distancia. Quiero tener tu cabeza en mi pecho y besar ese caos de leona, quiero susurrarte "rubia", quiero ver tus ojos imposibles. Quiero no alejarme de ti nunca.
Y sin embargo... cuando duermo sin ti, contigo sueño. Y con todas si no estás a mi lado. Porque este remolino que tengo en el pecho, esta lavadora que no deja de centrifugar, sigue volviéndome loco. "Y hago colas sin parar, en la puerta de algún bar. Yo todo borracho consumo las horas, mientras que espero alguna luna que ande sola".
¿Y donde estás? ¿Qué fue de ti? Tengo nombres como arañazos en mi espalda. ¿Eres tu la chica psicópata? ¿Cuál de ellas? Todas fueron la preparación para ti. O quizás no. Solo hay una forma de saber si el agua está fría y mirándola desde arriba del puente no lo vas a averiguar.
En mi interior, dos corrientes rebotan. Y todo es confuso, salvo tu vientre. Y cuando hablas, siento la reverberación de tus palabras en mi interior, que rebotan como si estuviera vacío por dentro. Quizás lo estoy. Quizás estoy muerto y no lo sé y todo esto es mentira. Quizás todo lo que pudo ser, fue. O será.
Que día tan largo. ¿Cómo se hace para convertir una persona en un hogar?
Que dentro de un momento
Te alejarás de aquí".
Cuantas cosas pueden pasar en un rato, en un momento, en una canción. Cuantos sentimientos encerrados en música, en sensaciones, en historias. Soy yo el que me voy o eso parece. O quizás siempre me fui y nunca estuve. O quizás estamos en el mismo sitio. No lo sé. Hoy me han hablado de "sal en la herida" y se me ha venido a la cabeza "la herida" de héroes del silencio "¿qué les hizo alejarse, de su orilla intranquila?". Hay tantas formas de decir adiós. Pero ninguna me gusta. Siempre he odiado las despedidas, siempre he odiado que se alejaran de mi o alejarse. Quizás es un recuerdo de aquella historia que mi madre me contó, de la que recuerdo escenas pero no el dialogo, cuando mi padre se fue.
Quizás, no somos más que una colección de las heridas que la vida nos ha ido haciendo. Y sobre esas heridas hemos escrito canciones, sonetos, poemas, versos. Quizás hemos ido acumulando vida e historias y sabiduría. Quizás llevo toda la vida preparándome para ti y por eso estoy aquí, y quizás tu estés. Pronto.
Quiero que las horas vuelen. Quiero que los kilómetros se desvanezcan. Quiero tenerte a un brazo de distancia, a medio brazo de distancia. Quiero tener tu cabeza en mi pecho y besar ese caos de leona, quiero susurrarte "rubia", quiero ver tus ojos imposibles. Quiero no alejarme de ti nunca.
Y sin embargo... cuando duermo sin ti, contigo sueño. Y con todas si no estás a mi lado. Porque este remolino que tengo en el pecho, esta lavadora que no deja de centrifugar, sigue volviéndome loco. "Y hago colas sin parar, en la puerta de algún bar. Yo todo borracho consumo las horas, mientras que espero alguna luna que ande sola".
¿Y donde estás? ¿Qué fue de ti? Tengo nombres como arañazos en mi espalda. ¿Eres tu la chica psicópata? ¿Cuál de ellas? Todas fueron la preparación para ti. O quizás no. Solo hay una forma de saber si el agua está fría y mirándola desde arriba del puente no lo vas a averiguar.
En mi interior, dos corrientes rebotan. Y todo es confuso, salvo tu vientre. Y cuando hablas, siento la reverberación de tus palabras en mi interior, que rebotan como si estuviera vacío por dentro. Quizás lo estoy. Quizás estoy muerto y no lo sé y todo esto es mentira. Quizás todo lo que pudo ser, fue. O será.
Que día tan largo. ¿Cómo se hace para convertir una persona en un hogar?
No dejes un enemigo detrás
Antes según iba trotando pensaba en mi manía de hablarlo todo. Al menos todo lo que considero importante. Porque la gente en general tiene la maldita manía de esconder las cosas debajo de la alfombra o dejar que se solucionen solas. Y eso no funciona. La vida se vive por días, horas, minutos y segundos. Se afrontan desafíos y se superan o se fracasa en su enfrentamiento. Pero el mirar para otro lado en casi ningún caso arregla nada.
Ante un problema tenemos dos opciones. Podemos afrontarlo o podemos eludirlo. Si lo afrontamos es posible que lo solucionemos o que no, pero pasará algo. Si lo eludimos no habrá cambios y la situación se resolverá o no sin nuestra intervención.
No hay que pelearlas todas. Alguien inteligente discute cuando no tiene más remedio o cuando confía en su victoria. Pero es importante que, cualquier cosa que merezca la pena ser afrontada, lo sea. Y si no, se desecha. No tiene sentido andar a darle vueltas a lo que deberíamos haber hecho o lo que pensábamos o... nada de eso sirve para nada. Hay un refrán en español "agua pasada no mueve molino". Por eso si sabemos que algo está listo y queda detrás... pues ahí queda. Está muerto, no existe. Volver a ello no sirve para nada.
Básicamente, lo que vengo a decir es que los problemas se dividen en dos grupos. Los que hay que atacar y los que no son problemas. Porque si no llevamos ese enfoque, nunca podremos dormir tranquilos y dejar que las cosas fluyan. Y estar atascado puede ser algo terrible.
No te conformes
Si algo he aprendido del desastre de estas semanas (bendito desastre) es que conformarse es un error. Que entender que uno no puede aspirar a algo mejor que lo que tiene es absurdo. Que no hay que rendirse. Hace unos días, lloviendo a mares, dije "no hagas nada que no quieras hacer. No te fuerces a ti misma."
Porque es absurdo. No sirve de nada "convencerse" de que algo es lo que queremos, cuando no lo es. No tiene sentido. Si en nuestro interior no sentimos el impulso feroz, el "inextinguible ansia de victoria"... nos estamos equivocando. Si no contamos las horas para ver a esa persona, si no se nos pone una sonrisa en la cara al verla. Si no nos apetece que todo el mundo la conozca y vea lo maravillosa que es. Si no nos da un puntito de celos cuando sabemos que en su casa se va a quedar otro chico o que va a viajar en un blablacar, entonces es que algo estamos haciendo mal. O mejor dicho, que algo no estamos entendiendo.
Así que mucho me temo que las chicas a las que les gustan las historias románticas se van a llevar una decepción, como no puede ser de otra manera estando yo implicado. Volveremos al futbolín y a estudiar y a la filosofía y a ver venir las olas desde la orilla, con un libro. Pero como decía el otro, que nos quiten lo bailado. Porque cada día existe como una unidad indivisible y hay una tonelada de artículos en este blog que dan prueba de todo lo que he sentido y lo bonito que ha sido.
Para todo lo demás, MasterCard.
Demasiada oferta y demanda
Hablaba James Rhodes del problema del capitalismo aplicado a las relaciones humanas. Decía el compañero que siempre va a haber un producto mejor, más rápido, más nuevo, más brillante. Y que si entramos en esa espiral nunca vamos a conocer la felicidad, porque nos sentiremos mal con nosotros mismos y con la persona que tenemos al lado/delante/detrás. Y no le falta razón. Hace falta un momento de calma y entender que lo importante no es la persona, sino la relación, y la interacción y las sensaciones que de dicha interacción se derivan. Pero... ¿gustarnos? Gustarnos nos gusta muchísima gente. Esa chica porque es muy guapa, la otra porque es muy divertida, la otra porque tiene un fondo super interesante, aquella porque se atreve con todo. ¿Y con cual quedarnos, suponiendo que pudiéramos elegir?
Es mucho más fácil de lo que parece. Con la que hace nuestra vida mejor. Con la que nos apetece quedarnos por la noche viendo pelis o leyendo, hacer bromas en la cocina, coger el coche y hacer cientos de kilómetros. Con la que queremos conocer a sus padres y a sus amigos, ver donde nació. Y ya, como algo super loco, con la que nos imaginamos agarrando un niño en brazos o envejeciendo sentados en la terraza con una cerveza.
Por supuesto que nos van a gustar muchísimas. Pero a la hora de la verdad, en nuestro interior, tenemos seguridad absoluta de lo que queremos, como y cuando. Y si la otra persona no lo tiene claro... entonces es que la otra persona no lo quiere. Es tan fácil como eso.
Gossip girl
Soy una persona muy expansiva. Mis amigos lo saben y casi cualquiera que me conoce. No tengo problema para guardar secretos pero, todo lo demás, lo largo. Creo en la cortina de ruido en la cual hay tanta información que es inútil concentrarse en algo, porque todo fluye demasiado rápido.
Y quizás eso sea malo. Hay personas más reservadas que no les gusta compartir determinadas cosas. Y puede que esta gente tengan razón. Yo creo que la gente confía en mi de forma natural porque sabe que no me escondo nada, y que si lo hago es porque lo que guardo es realmente importante y debe ser guardado.
Quizás eso esté mal. No lo sé. Tengo mucho que aprender todavía y cada día es una nueva oportunidad.
Estoy acostumbrado a ser desechado
Suena un poco triste y radical, pero en cierto sentido es la realidad. En los últimos años me he venido acostumbrando a que la gente... no me utilice, sino que me entienda como una parte de un proyecto vital.
Ronald el otro día criticaba que esta mujer me está utilizando. Pero la verdad, ¿ quien no utiliza? Yo invito a Nastya a quedarse en mi casa porque, sobre todo, me viene bien a mí. Que a ella también le beneficie es algo útil, pero no el motivo principal de mi decisión. No soy tan samaritano. No sé si hay mucha gente que lo sea y, en general, desconfío de aquellos que se venden como tales. Es bastante hipócrita que Ronald critique eso, cuando precisamente él ha hecho lo mismo. Pero tendemos a ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio y, aunque Ronald es un tío fantástico y un gran amigo, viene con una serie de prejuicios de casa que no le dejan ver el bosque.
Sospecho. Cuando las cosas me van bien, sospecho. Porque lo habitual en mi vida es que una chica me quiera mucho... como amigo. O que todo me vaya bien... hasta que surja el "pero". Que suele ser que estás demasiado lejos... que hay otra persona... que no me atrevo... que es que tu viajas mucho... que...
Siempre hay un pero. Así que mentalmente ya estoy preparado para ello. El problema es cuando viene lo contrario pero, ¡que todos mis problemas fueran ese!
Creo que se avecina tormenta. Hace dos días todo estaba claro; hoy vuelve a parecer imposible. Pero en esto consiste la vida. La rusa de Cádiz ayer contaba como se reía cuando, su futuro marido, le decía "estuve hablando con mi padre. Con tu suegro, vamos" y ahí está. Se casa en dos semanas. Todo parece imposible hasta que deja de serlo. Pero en mi caso, dudo mucho que esto acabe así. Seguiremos deambulando por el desierto. Eso sí, con una sonrisa y con ganas de más. Siempre más.
La vida se vé mejor a través de una pelicula de sudor
No podía más. Me iba a explotar la cabeza. Así que me he puesto los tenis y he ido a correr. Al principio seguía centrado en lo que arrastraba en la cabeza, pero al cabo de un rato me empezó a costar respirar. Levantar las piernas. Empecé a mirar el paisaje para no pensar en mi sufrimiento y a sudar fuerte. Empecé a dejar que mis agobios y tonterías fluyeran a la vez que bajaba el sudor y el rebotar de las zapatillas, pac pac, iba marcando el ritmo. A por la siguiente curva. A por la siguiente. Ya queda menos para el muelle. Cuesta respirar pero hay que concentrarse. Seguimos. Sobre todo, no parar. El cuerpo te dice que andes y que no puedes más pero tu puedes más que tu cuerpo. Insiste. Doblas la curva con cuidado de que ningún coche te atropelle. Y ahí se asoman los barcos a la salida. ¡Que bonito! Concentrate en la respiración. Ya queda menos. Miras el reloj y ves que vas bien de tiempo, que el objetivo de hoy está al alcance. Aprietas. Te vienes un poco abajo y te das cuenta de que tienes que aflojar.
Y ahí está la meta. Aprietas los últimos sprint y ya no puedes más. Apoyas las manos en los muslos, doblas la espalda. Te estiras y abres el pecho. Lo has conseguido. Haces unas flexiones y estiras. Mientras lo haces te das cuenta de cuanto llevabas arrastrado, de cuanta angustia tensión tristeza soledad te ha empapado la camiseta. Y sonríes, porque lo has hecho. Y cuando acabas de estirar y te metes en la ducha, te miras en el espejo y sabes que lo estás haciendo bien. Que eso es la vida. Que hay que mimarse y pelear y hacer las cosas bien. Que hay que hacer aquello en lo que se cree y mantenerse fuerte, feroz, independiente. Que nadie te ha regalado nada y que sigues peleando, día tras día, para conseguir todo aquello que te propones.
Y que merece la pena. Demonios que si merece la pena.
No quieres hacerme daño
Pero eso no lo puedes evitar. No depende de ti. Y el hecho de que digas algo así ya es hermoso. No puedes. Pero tampoco tienes porqué hacerlo, porque en eso consiste vivir. En dejar que los demás se equivoquen y crezcan. En interactuar intentándolo, en confiar y en equivocarse y aprender y seguir adelante.
Ayer escuché una historia que me encantó. Y no sé que va a pasar mañana, pero tampoco lo sabe nadie. Solo sé lo que yo puedo y quiero hacer y lo demás... que vaya en la dirección que tenga que ir. He recibido un mensaje de Lita magnifico. Y otro que ha sonado a una caricia y me ha hecho despertarme con una sonrisa. Ayer dijimos muchas pasteladas absurdas y... eso está bien.
Así que no te preocupes. Solo fluye. Como estoy intentando hacer yo. Y nos haremos el daño que nos tengamos que hacer, platos incluidos.
No seas como mi madre
Una de las extrañas virtudes que he mantenido a lo largo de mi vida es la capacidad para pensar racionalmente y con la cabeza fría en situaciones extrañas. Simplemente enciendo el "modo psicopata" y hablo y actuo en automatico. La vida va sola.
Pero hay veces que pasa todo lo contrario. Especialmente cuando la gente hace cosas por mí. Para mí no es natural pedir ni recibir, simplemente hago las cosas a mi aire y espero que todo vaya saliendo de alguna manera. Por eso cuando alguien me da un regalo, cuando me invita, cuando hace algo especial... no sé reaccionar. Me supera. Y ya si esa persona es alguien importante para mí, es muchisimo peor.
Hay que saber poner el freno. Porque luego te dicen "has hecho más de lo que deberías" y no es un cumplido, sino un tirón de orejas. No te pases. No decidas por mi. No te metas en mi terreno. A veces no se puede evitar. A veces simplemente tienes que actuar. Pero en otras ocasiones, con la mejor intención, estás faltando al respeto u ofendiendo a otra persona.
Deja espacio. Yo no suelo ser una persona que agobie, dominante, celosa. No recuerdo la última vez que me enfadé porque alguien no me contestó un mensaje o no quiso quedar; todos andamos jodidos de tiempo. Pero hay días que son muy largos. Duermes poco comes mal trabajas mucho aguantas. Y tu cuerpo llega un momento que empieza a hacer que tu cabeza patine y cometes errores.
No pasa nada. Disculpate, corrige y mejora. Todos tenemos días malos y hay que saber pedir perdón y hay que saber perdonar. Pero para ello primero hay que darse cuenta del error y reconocerlo. Si bien hay muchas formas de decir "te quiero", "comportarte como mi madre" no es una de ellas.
A menos que seas la madre de verdad, claro. Entonces esa patologia psicologica está perdonada.
Gracias, rusa de Cádiz
Hay una chavala que conocí hace unas semanas que me impresionó. Es rusa pero habla como si fuera de aquí. Le gusta el Carnaval. Tiene algo. No sé el qué, pero tiene algo. Y la verdad que es una persona que siempre aporta, positiva, fuerte.
Me ha liado en cosas raras. Y no sé, supongo que de alguna forma hemos acabado conociendonos. Y como me he visto algo superado, he decidido pedirle consejo. Ayer me dijo "estoy a tu disposición" y estuvimos como media hora hablando. Le solté todo el repertorio y, hablando con ella, me di cuenta de cosas. A su vez, ella estuvo hablandome de si misma y de las cosas que le han pasado y me impresionó. Cuando acabé de hablar con ella me sentí mejor, más animado, más fuerte. Más capaz de afrontar cosas. Y me encantó cuando dijo "yo cuando empecé con mi novio estaba como más arrugado, más mayor. Ahora lo veo más joven y creo que eso lo he hecho yo".
Poder decir y escuchar cosas como esas son las que hacen que la vida merezca la pena. Así que desde aquí, una gran reverencia para la rusa de Cádiz y ojalá nos veamos más. Es una maquina.
jueves, 12 de abril de 2018
Broes before hoes
Normalmente, no me suele molestar el comportamiento de la gente. Simplemente asumo que cada uno es como es y listo. Todos tenemos días buenos y días malos, o seguimos determinados valores o no. Para alguna gente la comunidad es más importante que el individuo y viceversa.
Ya cuando estaba en el instituto, allá por el Pleistoceno, tuve una movida por el tema del asunto. Un amigo mío me dijo "los amigos vienen y van, pero las pibas que te tires permanecen" y me dije a mi mismo "aquí vamos a tener un problema". Como efectivamente lo tuvimos. Charlie y yo hablamos sobre "las lineas de personalidad", que es la importancia que le das tu a una materia en tu vida y cuanto esfuerzo inviertes. Si el espacio entre lineas es grande, habrá conflicto. En este caso estamos en directa oposición.
Ayer Ronald me decía que hay poca gente que defienda lo del asunto. Pero la hay. Cuando fuimos a Ferrol, Ira le explicó una situación sobre un amigo mío a Nastya. Ella creo que lo explicó mejor que yo
"Ale tiene un amigo que es gilipollas. Lo conocí hace poco y nos hablamos por whatsapp; no habla con Ale. Si le dijera de quedarme en su casa, seguro que me deja. Pero Ale y él son amigos desde hace años y a mí me conoce desde hace una semana. El amigo de Ale es un gilipollas".
No sé. Yo no juzgo a la gente, no soy tan listo. Pero es cierto que este tema me incomoda y mucho. Al igual que en su momento le fui a Ira y le dije "este tema me está molestando" y lo hablamos y se arregló, me encantaría poder hacer eso con este tío. Pero no lo hago porque, en mi interior, ya sé lo que va a pasar.
La vida. A veces, pasa.
Ya cuando estaba en el instituto, allá por el Pleistoceno, tuve una movida por el tema del asunto. Un amigo mío me dijo "los amigos vienen y van, pero las pibas que te tires permanecen" y me dije a mi mismo "aquí vamos a tener un problema". Como efectivamente lo tuvimos. Charlie y yo hablamos sobre "las lineas de personalidad", que es la importancia que le das tu a una materia en tu vida y cuanto esfuerzo inviertes. Si el espacio entre lineas es grande, habrá conflicto. En este caso estamos en directa oposición.
Ayer Ronald me decía que hay poca gente que defienda lo del asunto. Pero la hay. Cuando fuimos a Ferrol, Ira le explicó una situación sobre un amigo mío a Nastya. Ella creo que lo explicó mejor que yo
"Ale tiene un amigo que es gilipollas. Lo conocí hace poco y nos hablamos por whatsapp; no habla con Ale. Si le dijera de quedarme en su casa, seguro que me deja. Pero Ale y él son amigos desde hace años y a mí me conoce desde hace una semana. El amigo de Ale es un gilipollas".
No sé. Yo no juzgo a la gente, no soy tan listo. Pero es cierto que este tema me incomoda y mucho. Al igual que en su momento le fui a Ira y le dije "este tema me está molestando" y lo hablamos y se arregló, me encantaría poder hacer eso con este tío. Pero no lo hago porque, en mi interior, ya sé lo que va a pasar.
La vida. A veces, pasa.
Una lista de lugares, así, como al azar
San Fernando, Cádiz, Roche, Conil, Barbate, Espera, Ronda, Jimena, Tarifa, Sevilla, Salamanca, Zamora, Orense, Ferrol, Cedeira, San Andres, Cariño, Oviedo, Coruña.
Y los que quedan. Y que no pare.
miércoles, 11 de abril de 2018
Estás haciendo los ruidos adecuados
Nadie aprende en cabeza ajena. Y me gusta que seas sabio e inteligente y todo eso, pero yo tengo que equivocarme por mi mismo. Es cierto. Pero no puedo quedarme callado. Noone cares. Y bueno, en ese caso lo unico que estoy haciendo es ruido, mover aire.
Pero son los ruidos adecuados.
Hay tantas formas de decir "te quiero". Y algunas aún me sorprenden. Ayer Lita me decía que no tengo que estar triste porque soy "magnifico, divertido, guapisimo, encantador. ¿ves? ¡ya no tienes porqué estar triste!". Una caricia del espíritu.
Y la vida va apilandose y cogiendo ritmo. "Conocí a una chica que está saliendo con un chaval de Cádiz. Le dije que los chavales de Cádiz son los mejores y me dijo ¡claro! ¡eso lo sabe todo el mundo!". "No hace falta que te esfuerces por ser mejor; ya lo eres". "I miss you and have no idea como evitarlo" "Conocí a una mujer en una tienda. Le dije que un marinero me espera en el sur y me dijo: ay niña niña. ¿Qué haces aquí?".
Es demasiado. Demasiado. "Entendí que volvería apenas dos minutos después de decirte adios". Pero da miedo. Claro que da miedo. ¿Y yo estoy seguro de mí mismo? Joder sí. Al menos alguien en esta casa de locos tiene que saber a donde va y, como le dije, ya he perdido demasiadas oportunidades. Ahora cuando algo bueno pase en mi vida no voy a ser idiota. Y voy a preguntar y mover y arreglar y... la vida cambia. Nadie pensaba que esto pudiera pasar. Pero está pasando y, mientras lo haga, todo lo demás me da igual. ¿Esos serán los ruidos adecuados? No lo sé. Hace mucho que dejé de pensar, porque la barra está en "sentir" a tope. Pero yo soy así y hasta ahora no me ha ido mal del todo y pienso aplicar lo que sé, lo que soy, lo que he vivido, lo que hago y lo que puedo hacer a algo que creo que realmente merece la pena.
¿Como saber si son los ruidos adecuados? Cuando coges a un bebé, lo único que tienes para guiarte es su sonrisa. Así que mientras siga sonriendo, estás haciendolo bien. Y es increíble la sensación...
Pajaro de libertad
"Puedes atrapar el viento / llevar a casa el mar
Evitar que pase el tiempo / pero no puedes
no puedes dejar / no puedo dejar el rock"
Es una letra de las Suaves que me acompañó durante muchísimo tiempo. Aunque sigo fascinado con "El Afilador" (noche mi égloga secreta), esta canción me gusta mucho porque representa esa capacidad para hacer lo imposible.
Hace dos años Damián y yo nos montamos en un autobús de Veliko Tarnovo a Sofía. Allí conocimos a una chica, Adrienne, que llevaba siete meses viajando por Europa. Damián se encaprichó muchísimo, pero yo entendí a la chica. Es mejor no intentar amarrar a quién solo quiere volar. Es mejor entenderlo, apreciarlo, respetarlo. Hay gente que pasa por tu vida para compartir un momento y ese momento es todo lo que puede darte. No se le puede pedir a alguien que sea quién no es, qué dé lo que no tiene. No se le puede cortar las alas a un pájaro porque, sin alas, ya no es un pájaro. Es otra cosa.
En "El Principito" le preguntaban por la diferencia entre querer y amar. Y él explicaba, si no recuerdo mal, que cuando quieres una rosa la cortas y te la llevas a casa, pero cuando la amas la riegas y dejas que crezca. Somos pájaros de fuego que se cruzan un instante, solo un instante, y ese momento puede (y debe) durar para siempre en nuestras almas. Tenemos que sentir la pata apoyarse en el corazón y herirnos, otra vez, de forma que nos tengamos que poner nuestros mejores vestidos de fiesta para tapar las cicatrices. Pero luego, en la noche, esas mismas cicatrices son las que recorreremos con las yemas de los dedos, suspirando. Esas cicatrices son quienes somos. Y en base a esas cicatrices podemos robar sonrisas que sigan con nosotros.
No existe nada vergonzoso en ser fieles a nuestra naturaleza. Siempre y cuando seamos honestos con nosotros mismos, siempre y cuando seamos reales, la vida nos devolverá lo que damos. Es el fundamento de la honestidad; no se puede ser honesto hacia fuera si no se es honesto hacia adentro. Y hay que aprender a perdonarse. Hay que poder mandar al mundo al carajo en paz, hay que entender que, nuestra forma de ser, nos va a traer complicaciones y aceptarlas. Yo estoy solo. Y voy a seguir solo porque hay partes de mi vida, de mi ser, que no comparto. Y otras que comparto demasiado. Pero eso no es malo. Me gusta como soy.
Tienes que aprender que volar no es malo. Y que el hogar está dentro de nosotros, tanto en un espacio físico como espiritual. Y también tienes que aprender que, cuando quieras, puedes parar. El miedo a perder algo es... miedo. Y el miedo no puede condicionar tu vida, tienes que decidir en base a, no lo que puedes perder, sino a lo que quieres ganar. Mira adelante como estás haciendo y sigue. Como canta la afición del Liverpool, "you will never walk alone".
Evitar que pase el tiempo / pero no puedes
no puedes dejar / no puedo dejar el rock"
Es una letra de las Suaves que me acompañó durante muchísimo tiempo. Aunque sigo fascinado con "El Afilador" (noche mi égloga secreta), esta canción me gusta mucho porque representa esa capacidad para hacer lo imposible.
Hace dos años Damián y yo nos montamos en un autobús de Veliko Tarnovo a Sofía. Allí conocimos a una chica, Adrienne, que llevaba siete meses viajando por Europa. Damián se encaprichó muchísimo, pero yo entendí a la chica. Es mejor no intentar amarrar a quién solo quiere volar. Es mejor entenderlo, apreciarlo, respetarlo. Hay gente que pasa por tu vida para compartir un momento y ese momento es todo lo que puede darte. No se le puede pedir a alguien que sea quién no es, qué dé lo que no tiene. No se le puede cortar las alas a un pájaro porque, sin alas, ya no es un pájaro. Es otra cosa.
En "El Principito" le preguntaban por la diferencia entre querer y amar. Y él explicaba, si no recuerdo mal, que cuando quieres una rosa la cortas y te la llevas a casa, pero cuando la amas la riegas y dejas que crezca. Somos pájaros de fuego que se cruzan un instante, solo un instante, y ese momento puede (y debe) durar para siempre en nuestras almas. Tenemos que sentir la pata apoyarse en el corazón y herirnos, otra vez, de forma que nos tengamos que poner nuestros mejores vestidos de fiesta para tapar las cicatrices. Pero luego, en la noche, esas mismas cicatrices son las que recorreremos con las yemas de los dedos, suspirando. Esas cicatrices son quienes somos. Y en base a esas cicatrices podemos robar sonrisas que sigan con nosotros.
No existe nada vergonzoso en ser fieles a nuestra naturaleza. Siempre y cuando seamos honestos con nosotros mismos, siempre y cuando seamos reales, la vida nos devolverá lo que damos. Es el fundamento de la honestidad; no se puede ser honesto hacia fuera si no se es honesto hacia adentro. Y hay que aprender a perdonarse. Hay que poder mandar al mundo al carajo en paz, hay que entender que, nuestra forma de ser, nos va a traer complicaciones y aceptarlas. Yo estoy solo. Y voy a seguir solo porque hay partes de mi vida, de mi ser, que no comparto. Y otras que comparto demasiado. Pero eso no es malo. Me gusta como soy.
Tienes que aprender que volar no es malo. Y que el hogar está dentro de nosotros, tanto en un espacio físico como espiritual. Y también tienes que aprender que, cuando quieras, puedes parar. El miedo a perder algo es... miedo. Y el miedo no puede condicionar tu vida, tienes que decidir en base a, no lo que puedes perder, sino a lo que quieres ganar. Mira adelante como estás haciendo y sigue. Como canta la afición del Liverpool, "you will never walk alone".
martes, 10 de abril de 2018
Tu forma de pensar
"Muero en tus caderas, en tus piernas y en tu hablar
Tu pecho tu vientre y tu forma de pensar"
Hoy me acordaba de Reincidentes y de esta letra, cuerpo muerto, sobre la obsesión con la estética. Porque ayer llegué a Sevilla y vi tantisimas mujeres guapas. Y hoy iba por Cádiz y te buscaba, rubia, en cada gorro de colores extraños, hippie de mediana edad. Y aunque vi muchisimas chicas, ninguna tenía tu extraño acento (ese medio italiano), tu nariz puntiaguda, tus cejas arqueadas, tu sonrisa de niña mala, tus manos de uñas sin pintar. Tus increíbles ojos azules (she got eyes of the bluest skyes, as if they thought of rain), tu boca pequeñita que se frunce cuando fumas. Tu frente amplia que golpeas con los dedos cuando escuchas o dices alguna tonteria, tu melena increible, esa salvaje cascada rubia que peinas y cuidas como un tesoro y que, maldita sea, tiene el olor más bonito del mundo.
Pero sobre todo, ninguna tiene tu forma de pensar. Ninguna tiene esa mente afilada e inteligentisima, esa ternura candida, esa oscuridad infinita. Ese enfoque practico de la vida, rodeado de nubes de romanticismo prepuber. Ninguna tiene tu humor y tu crueldad, tu alegria y tu locura. Ninguna dice "go fuck yourself" o añade "noone cares" a cualquier historia que yo intente contar. O se queda mirando a la nada, sentada en la cocina. O me coge la mano porque sabe que es lo que necesito o se comporta como una desgraciada para que no la eche de menos cuando se vaya.
La gente, en general, somos idiotas. Creemos que las personas somos conjuntos de atributos y crea listas. Hace perfiles en redes sociales y busca alguien de X cms, con un color de pelo Y y un nivel de estudios Z. Y no nos damos cuenta, panda de tarados mentales, de que lo que realmente nos va a cambiar la vida, lo que va a hacer que salgamos del trabajo deseando llegar a casa, lo que hace que cuando veamos a esa persona nos salga una sonrisa, es la última maldita palabra de la canción de los Reincidentes. Es lo que existe en la cabeza de esa persona y lo que crea con ella lo que nos va a hacer volver, una y otra vez. Porque cuando abrazas a una persona unes tu alma a la de la otra y en ese gesto te conviertes en más y en menos de lo que eres solo.
I will suffer with pride. Pero я скучаю по тебе
Tu pecho tu vientre y tu forma de pensar"
Hoy me acordaba de Reincidentes y de esta letra, cuerpo muerto, sobre la obsesión con la estética. Porque ayer llegué a Sevilla y vi tantisimas mujeres guapas. Y hoy iba por Cádiz y te buscaba, rubia, en cada gorro de colores extraños, hippie de mediana edad. Y aunque vi muchisimas chicas, ninguna tenía tu extraño acento (ese medio italiano), tu nariz puntiaguda, tus cejas arqueadas, tu sonrisa de niña mala, tus manos de uñas sin pintar. Tus increíbles ojos azules (she got eyes of the bluest skyes, as if they thought of rain), tu boca pequeñita que se frunce cuando fumas. Tu frente amplia que golpeas con los dedos cuando escuchas o dices alguna tonteria, tu melena increible, esa salvaje cascada rubia que peinas y cuidas como un tesoro y que, maldita sea, tiene el olor más bonito del mundo.
Pero sobre todo, ninguna tiene tu forma de pensar. Ninguna tiene esa mente afilada e inteligentisima, esa ternura candida, esa oscuridad infinita. Ese enfoque practico de la vida, rodeado de nubes de romanticismo prepuber. Ninguna tiene tu humor y tu crueldad, tu alegria y tu locura. Ninguna dice "go fuck yourself" o añade "noone cares" a cualquier historia que yo intente contar. O se queda mirando a la nada, sentada en la cocina. O me coge la mano porque sabe que es lo que necesito o se comporta como una desgraciada para que no la eche de menos cuando se vaya.
La gente, en general, somos idiotas. Creemos que las personas somos conjuntos de atributos y crea listas. Hace perfiles en redes sociales y busca alguien de X cms, con un color de pelo Y y un nivel de estudios Z. Y no nos damos cuenta, panda de tarados mentales, de que lo que realmente nos va a cambiar la vida, lo que va a hacer que salgamos del trabajo deseando llegar a casa, lo que hace que cuando veamos a esa persona nos salga una sonrisa, es la última maldita palabra de la canción de los Reincidentes. Es lo que existe en la cabeza de esa persona y lo que crea con ella lo que nos va a hacer volver, una y otra vez. Porque cuando abrazas a una persona unes tu alma a la de la otra y en ese gesto te conviertes en más y en menos de lo que eres solo.
I will suffer with pride. Pero я скучаю по тебе
El éxito arrastra su propia inercia
Esta cita la he usado mucho últimamente. Ayer la explicaba como que, cuando tienes éxito, produces una ola y esa ola te puede empujar incluso cuando tu fuerza haya parado. Lo cual es un problema, porque todo el mundo es consciente de que eso no va a acabar bien excepto tu. A su vez, el éxito por sí mismo no garantiza nada. Puede ser que hayas tenido suerte o que el entorno te favorezca o...
No hay que permitirse perder el norte. Una cita que me gusto mucho de una novela de warhammer 40.000 planteaba a un conquistador diciendo "tras haber vencido cientos de batallas y conquistado decenas de sistemas... ¿cuantas batallas nos hacen falta para perderlo todo? Una. Solo una".
Porque muchas veces olvidamos esto. Nos volvemos comodos, creemos que tenemos un estatus y una posición, esperamos que se nos respete y valore. Es ridículo. Nuestro trabajo es lo que habla por nosotros, lo que hacemos. No lo que fuimos sino lo que somos; no lo que hemos hecho sino lo que hacemos. Por eso hay que tener cuidado con la trampa del éxito.
Decía James Rhodes en "Instrumental" que no se creía la suerte que tenía por que su mujer siguiera con él. Pero que no quería creerselo: quería esforzarse cada día por hacerse merecedor de esa suerte. Y esa es la actitud que debemos llevar ante la vida. No dejar que, como hemos conseguido algo, ya está. La pelea no se acaba y está bien que no se acabe.
Cuidado con la inercia. En todo.
Es más mejor estar perdidos juntos
Hoy es mi día de luto y emociones. De pasear y recoger papeles, de hacer listas, de prepararme para volver al trabajo. Es mi día de ver amigos y reflexionar, de echar de menos. Pero la historia sigue creciendo imparable. Historia de fotos y de "Sería mejor si estuvieramos juntos. Noto una carencia de chistes". Historia de "No sé porqué pero me siento un poco celosa. Y no soy una persona celosa". De "nos ponemos nuestros mejores vestidos de fiesta, para que no se vean las heridas debajo".
Hay muchas formas de decir "te quiero". "Te echo de menos" es una de mis favoritas. Pero todo es mentira y el tiempo se lo llevará, no puede aguantar. Es la inercia y la resaca. Apenas aire que entra dentro de un cadaver y suena como si estuviera vivo. Que dificil es mantener la fé. Pero ya lo cantaba Bon Jovi: Keep the faith.
Me siento genial. He estado con amigos y con la familia y he ido a clase y ha habido más despedidas y momentos compartidos y abrazos. No sé cuando coincidiré con Charlie otra vez. Natalya me ha liado y estoy buscando otro poema. Mañana vuelvo al trabajo y al estrés y al entrenamiento y a... a lo que haga falta. A comer arroz y jugar a muñequitos e intentar dormir.
Pero estoy perdido sin ella. Y me gusta estarlo. Porque, como dice el titulo, es más mejor estar perdido juntos.
Esquema de maniobra de unos días imposibles
No sé ni como lo hemos hecho. Pero llevo así casi desde que llegaste, así que no me sorprendo. En teoría, el lunes decidimos que ibamos a ir en coche y volver en avión. Uds buscabáis los sitios. El martes por la noche lo complicamos todo (porque somos así) y el miercoles y el jueves por el día apenas compartimos gruñidos y miradas de reojo. El jueves por la noche, por fin, hablamos de verdad y el viernes por la mañana todo eran caritas de pena y remolonear en el sofá. Pero arrancamos y nos abrazamos los tres en la Cuesta de las Calesas y encontramos un coche, un Peugeot rojo que me pareció algo feo y poco potente pero arrancó bien. Cruzamos Sevilla. Cruzamos Extremadura, infinitamente aburrida, mientras tu eras la Primera Oficial y ponías musica horripilante. Alvaro Soler. Shakira con Alejandro Sanz. Y The Swams y un trío georgiano y Sara Montiel y sabrá Dios que más, pero curiosamente todo me encantaba.
Salamanca. Pasear por las catedrales, acumular empanadas, fumar junto al río, hablar hablar hablar. ¿De ahí a donde? Venga, Zamora. Porqué no. Atravesar Zamora porque no tiene nada. Dudar entre León y Orense y tirar para Orense porque se nos hacía tarde para el check in. Cruzar montañas, lluvia niebla y oscuridad, perdernos en Orense, llegar al hotel que da miedito. Comer y beber e irnos a dormir agotados y despertarme insoportable. Localizar el sitio donde entrena Zeke y esta gente después de otro desayuno de gruñidos y malas caras, ser un cerdo sarcástico hasta llegar a pedirme que pare. Llegar por fin al pabellón y abrazos y amigos e incluso coger una espada y que Dani me recuerde que no tengo ni puta idea. Y pedir perdón. Porque duele y cuesta, pero eso no es excusa.
Y tercer tiempo de risas como siempre y paranoias y luego al Canario donde me encuentro a Cris y comernos un bocata de tortilla con mojo al solecito en la plaza. Y las conversaciones. Sobre gaviotas que comen palomas y esclavas sexuales de granjeros y series y pelis y libros y musica y risas. E ir al Parque Reina Sofia a ver los pavos reales y esperar por Zeke y pasear por Ferrol Velho y la Comandancia y adivinar donde está la 104 por el corazón y recoger a Xiana y buscar sitios sin éxito y acabar en el Café Avenida mezclando idiomas. Y saber que eso es el hogar, tener a tu alrededor a la gente que quieres y que te quieren y que por eso merece la pena cruzarse un país.
Lastima de Cafelito. Pero darle una última oportunidad antes de ir a Coruña y encontrarlo abierto. Y escuchar James Miles y ver pelis rarísimas y charlar con Zeke hasta que lo cierran y el cenicero que coge volumen y el sofá cada vez es más cómodo. Y a la mierda Coruña, nos quedamos aquí. Pero mañana iremos a la cascada así que mejor nos vamos a comer un kebab o un bocata o un algo y nos volvemos para casa. Y hacerlo y que nos den las dos de la mañana hablando y riendonos, diciendo tonterías, y luego pasar una noche horrible a ver quién ronca más, audio por whatsapp incluido. ¿Es muy psicopata si lo hago? Lo es, pero hazlo.
Arrancar entre gruñidos y risas, insultandonos. Caricias del espíritu. Recoger a Zeke, que está dormido y habla como Colombo. Perdernos por el camino a la montaña y acabar aparcando en un seto, para luego bajar un kilometro y medio por un sendero todo loco " de dificultad media". Empaparnos y asombrarnos y reírnos y fotos. Y por Dios que alguien nos dé algo de comer. Volver a la civilización y encontrar el sitio equivocado, encontrar el sitio correcto tras preguntar, despedirnos de Zeke con abrazos y foto y risas. ¿Mañana bus a Oviedo? Bueno, podemos llevarte. Ale estás jodido. Zeke estoy jodido. Ale estás bien jodido. Zeke estoy bien jodido.
Darnos penita y comer papas con ali oli y raxo y tortilla y falafel y lo que nos pongan, disfrutandolo muchísimo. ¿Siesta? Podéis dormir en el coche. No dormir en el coche. Ir a Cedeira volviendonos locos por la carretera, con parada en Doniños para pasear y empaparnos y fotos idiotas y rezarle al mar. Primer oficial tome la voz, llover y granizar y sabe Dios qué y llegar al pueblo. Me encanta. Y luego al monte, otra vez, a San Andrés y ver paisajes imposibles. Y, ¿por qué no? Vamos a seguir hasta Cariño. Se nos pasó Cabo Ortegal. Pues volvamos, a ver el faro, un faro como los de las peliculas, no como el de Conil. Y a ver como volvemos a la civilización porque estamos en medio de la nada. ¿Sabes algo de Victor? No sé nada del movil.
De acuerdo. Mañana tenemos que levantarnos a las cinco. Nastya que se hace un ovillo en la mantita. Ya volveré. Busquemos un cajero. ¿Como puedes estar tan contento? Porque quiero que recuerdes mi sonrisa. Porque quiero que, si cierras los ojos, el último recuerdo mío que tengas sea ese.
Vayamos al cafelito. Y llegar allí y jugar al trivial y que no se acabe esta noche nunca. Pero alguien tendrá que conducir. Vamos. Davai davai. Despertarme cuatro horas más tarde con tu cara a treinta centimetros de la mía y no poder volver a dormirme. No encontrar el coche. Encontrar el coche. Y la carretera es negra y llueve y graniza y no vayas tan rápido y Rock FM, porque en Galicia no pega Canal Fiesta. Y hablar casi pegando las cabezas porque Nastya duerme en el asiento de atrás y tu mano que encuentra la mía. Y quería hacer esto desde ayer pero no me atrevía y tu lo sabes y lo sabías. Los hombres somos más debiles. Y también lo sabes. Y llegar a Oviedo tras saludar al mar y saber que se acaba pero que no se acaba. Y comer y pasear y seguir hablando y de risas. No me digais adios porque lloraré. Y claro que no, porque nos volveremos a ver. Y gritar "te quiero rubia" y salir corriendo sin mirar atrás porque odio las despedidas. Y hablar y hablar y hablar... parar a por el último bocata gallego y luego Coruña Airport y no puedo con mi vida y voy a quedarme dormido pero hablar y el viaje que corto se ha hecho. Y luego a Sevilla y, vaya, es salir en media hora o en tres. En tres. Vamos a por una tarta y luego vamos a por un champú y hablar y hablar. Y whatsapps extraños. Como te voy a echar de menos. Y como te estoy echando de menos. Pero necesitas andar y pensar y decidir por ti misma. Nadie aprende en cabeza ajena y es como los niños, hay que dejarlos que encuentren su propio camino y apoyarlos.
Y en todo este tiempo, Bon Jovi. Domingo con It's my life and it's now or never. Domingo con She is a little runaway. Lunes con Keep the faith, keep the faith. Maldito Bon Jovi. Maldito fin de semana imposible.
Llegar a casa y charlar con Ronald. Y dormir como un niño chico para entrenar, un té, a por el coche. Hacer listas. Lista de tareas, lista de cosas para comprar, lista de... listas. Para volver al día a día, para que la mirada se me vaya. Pero pronto vamos a por el siguiente asalto y tengo la conciencia tranquila. No hay nada que piense y no haya dicho, no hay nada que sienta y me haya escondido. Soy como soy y hago lo que hago. Y no tengo porqué gustarle a todo el mundo, pero a mí mismo me gusto un montón.
Esta es mi caja de acero inoxidable donde guardo las fotos, los sentimientos, las emociones. Las conversaciones infinitas en cuatro idiomas, las risas y mi ser. Y quizás algún día vuelva y la abra. Pero hoy, hoy necesito echar la llave y dejar que todo repose aquí.
Algo acaba y algo empieza. Cada día es una nueva oportunidad. A por ello.
¿Como lo supiste?
Estoy buscando la foto de aquella Navidad de dos mil dieciseis en que me fui a Kiev, para ver a Elena y compartir la tristeza. Una foto tomada por la webcam de tu trabajo, sacada por una picada que te dió de "¡vamos a echarnos un selfie!", después de que te rieras de mí por hacerme un té en el microondas, tuvieramos aquel dialogo absurdo de "Jo. Me caes todo bien. ¿Tienes que irte ya?" "Sí, claro." "¡Pero no lo digas tan convencido, que parece que estés deseando irte!".
Se vé que al borrarla tú desapareció de mi fb. Esa foto me costó alguna polemica, porque alguna chica entendió que eras algo más que una amiga y yo me quedé loquisimo. En ese momento eras una chica muy simpática y agradable, como montones de chicas muy simpaticas y agradables sueltas por el mundo.
Pero parece que tu sabías más que yo. Parece que siempre sabes más que yo. Ayer le dije a Nastya que, si quería, podía venirse a la habitación de invitados de mi casa y ahorrarse el alquiler. Y me dijo que tu ya le habías comentado eso. No sé si reírme por lo lista que eres o enfadarme por meterte en una decisión que es mía. Creo que más bien lo primero. Zeke dice que eres una mujer peligrosa, que aprendes rapidisimo. Tiene razón, visto lo visto en el coche. Quizás será por eso, que tengo confianza absoluta en que harás lo mejor. No lo más práctico ni lo que más me gustaría, sino lo mejor.
Hoy aún no soy consciente del hueco que tengo. Esto suena muy raro, pero estoy acostumbrado al fracaso. Para mí, tener huecos es casi lo normal; cuando tengo éxito es cuando no sé muy bien que hacer. Así que en la tranquilidad de la rutina, hoy te guardo luto. Mañana empezaré la reprogramación pero hoy, hoy aún el día me pertenece a mí y haré con él lo que quiera.
Y lo que quiero hacer es echarte de menos. Quiero sentirme mal y añorarte, quiero buscarte cantandole a la comida en la cocina, fumando en la terraza, encogiendo las piernas en el sofá con un libro. Quiero verte de reojo haciendo posturas de ballet, quiero asomarme a tu nuca mientras cocinas. Quiero palparme el hueco que has dejado en mi interior, porque en los trozos que me faltan aún queda el olor de tu pelo, imposiblemenente guapo (hermoso no, a una chica hermosa no) y quiero preguntarme ¿cuando volverás? con la voz de Álvaro Soler. Quiero un día para llorarte, porque te lo mereces, te lo has ganado. Y no te preocupes, que nunca es un "adios" sino siempre un "hasta luego" y el último grito que te tiré desde el coche sigue vibrando en mi pecho, igual que resonabas tu, con la cabeza apoyada sobre él, el jueves cuando me dijiste que si volvías, sería para quedarte. Camina. Camina, compañera. Y que tus botas, esas botas tan fashion color aguamarina, te lleven a donde tengas que ir. Gracias por todo.
lunes, 9 de abril de 2018
Gracias por uno de los mejores fines de semana de mi vida
Un fin de semana que empezó con Charlie tocando el ukelele y cantando, con clases de ruso, con confesiones y promesas. Con ganas de hacer cosas. Con un coche alquilado al que le hemos hecho dos mil kms, con ciudades y pueblos y tortilla y musica y estrella galicia. Y con pavos reales y Cafelito y acero para los barcos y esgrima y amigos y risas, tantas risas. Con visitas a paisajes imposibles y charla hasta el amanecer y ronquidos y...
Es demasiado. Y no es bastante. Es un sueño y no quiero despertarme.
Aunque tendré qur hacerlo.
Es demasiado. Y no es bastante. Es un sueño y no quiero despertarme.
Aunque tendré qur hacerlo.
domingo, 8 de abril de 2018
Algunos dias son demasiado buenos para ser verdad
Los que empiezan con una mala cara y un gruñido, ironia y sarcasmo. Con miedo de ver a los amigos y deseandolo. Dias en los que te montas en el coche pero lo que querrias es huir y no volver a ver a nadie. Dias de rabia.
Y al cabo de un rato ves a la gemte y te abres. Y dices "estoy agobiado porque no quiero que nos separemos." y la otra persona dice "yo igual". Y esa palabra es como cogeros de las manos y te tranquilizas. Y a partir de ahí es hacer esgrima y comer un bocata en el Canario e ir a un parque con Roman y estar bien. Y viene Zeke y vamos a otros parques y otros sitios y viene Xiana y buscamos locales y acabamos en el Cafe Avenida y de alli al Cafelito y hablar y beber y hablar y beber... Y la noche que no queria que acabara nunca. Y a las dos y media de la mañana estais en la habitacion hablando y riendoos y no queriendo que se acabara nunca.
Que dia. Ojalá no se acaben nunca. La sensacion de estar en Ferrol entre gemte que te quiere... Zeke diciendo como me aprecian. Y cuando a las 2 nos dejó en el Hotel me dijo Ira "no me gusta juzgar a la gente por sus amigos, pero los tuyos son gente genial."
Y al cabo de un rato ves a la gemte y te abres. Y dices "estoy agobiado porque no quiero que nos separemos." y la otra persona dice "yo igual". Y esa palabra es como cogeros de las manos y te tranquilizas. Y a partir de ahí es hacer esgrima y comer un bocata en el Canario e ir a un parque con Roman y estar bien. Y viene Zeke y vamos a otros parques y otros sitios y viene Xiana y buscamos locales y acabamos en el Cafe Avenida y de alli al Cafelito y hablar y beber y hablar y beber... Y la noche que no queria que acabara nunca. Y a las dos y media de la mañana estais en la habitacion hablando y riendoos y no queriendo que se acabara nunca.
Que dia. Ojalá no se acaben nunca. La sensacion de estar en Ferrol entre gemte que te quiere... Zeke diciendo como me aprecian. Y cuando a las 2 nos dejó en el Hotel me dijo Ira "no me gusta juzgar a la gente por sus amigos, pero los tuyos son gente genial."
sábado, 7 de abril de 2018
Supersticiones
El viernes por la noche tocaron confesiones. Y una que compartimos Ira y yo fuela idea de los espectros y fantasmas. De los espiritus que nos apoyan. De muestros miedos y psicopatias. Del arte redentor. El viernes por la noche me dijeron quebhabia demasiada oscuridad y que yo no sabia nada, y que deberia temerla. Pero yo soy un idiota y quiero más. Tampoco yo estoy demasiado limpio por dentro, pero en el equilibrio lo controlo.
No venimos al mundo a pasar de puntillas. Algunos llevamos botas y alteramos el Universo y eso mola. Me he dado cuenta de que no quiero rutina. No quiero volver del trabajo y que ese sea mi foco. Quiero hablar de la palabra Azahara, de que animal sería, de los colores del cuarto. Quiero mezclar temas y libros e historias y musica y gente. Quiero vivir de verdad, como he vivido estas semanas.
Y quiero que, cuando me despierte, tu perfume aún siga en mi ropa y en mis manos.
Paciencia
Decía Buda que aprendieramos a esperar y a aceptar el orden natural de la vida. Que no anhelaramos lo que no nos corresponde, porque lo que es para nosotros ya llegará.
Siempre me ha costado horrores. Yo quiero algo y lo quiero ahora, niño malcriado y caprichoso. Pero curiosamente, en este tema estoy muy equilibrado. No depende de mí más que la parte que puedo controlar. Y esa la llevo bien. No me arrepiento de nada y cuando me equivoco lo corrijo. Hablo claro. Soy honesto. Pero luego... Cuando todo ha pasado, me molesto conmigo mismo. La frustración es muy paciente, va mordisqueandote poquito a poco.
Entonces me llamo al orden. Me pongo firme y me reeduco. Hay que mantener la dignidad. Lo demás... Lo que decía Buda. Si es para ti, será. Hagas lo que hagas. Y si no, pues no. Igualmente hagas lo que hagas.
Que hacer? Que decir? Lo que te pida el cuerpo en cada momento. Siendo honesto contigo mismo nunca te equivocas, porque estás abriendole la puerta al destino. Y así, si todo acaba mal, siempre podrás decirte a ti mismo que tienes la conciencia tranquila y que hiciste todo lo que podías.
Siempre me ha costado horrores. Yo quiero algo y lo quiero ahora, niño malcriado y caprichoso. Pero curiosamente, en este tema estoy muy equilibrado. No depende de mí más que la parte que puedo controlar. Y esa la llevo bien. No me arrepiento de nada y cuando me equivoco lo corrijo. Hablo claro. Soy honesto. Pero luego... Cuando todo ha pasado, me molesto conmigo mismo. La frustración es muy paciente, va mordisqueandote poquito a poco.
Entonces me llamo al orden. Me pongo firme y me reeduco. Hay que mantener la dignidad. Lo demás... Lo que decía Buda. Si es para ti, será. Hagas lo que hagas. Y si no, pues no. Igualmente hagas lo que hagas.
Que hacer? Que decir? Lo que te pida el cuerpo en cada momento. Siendo honesto contigo mismo nunca te equivocas, porque estás abriendole la puerta al destino. Y así, si todo acaba mal, siempre podrás decirte a ti mismo que tienes la conciencia tranquila y que hiciste todo lo que podías.
Hacer mucho
Ayer decía Nastya que ella contaba con visitar "quizás un par de ciudades, quizás ir a la playa..." pero que desde que conoció a Ira no para. Y yo le decía que, cuando uno quiere, puede. Y que hay tantas cosas que se pueden hacer.
La clave es esa. Querer. Y a su vez, saber. Charlie hablaba de (conocimiento + experiencia) X actitud. Y creo que tiene toda la razón. Hace falta tener la voluntad y el enfoque adecuado.
Y sin embargo... Hay cosas que quiero y me gustaría y no sé como. Aquella estupida pregunta del viernes "duermes conmigo?". Solo dormir. Natural. Pero no se entiende. No por el idioma sino por... Por todo. La confianza y los prejuicios y las actitudes y... Y no sé que más debe haber.
Se puede cruzar un país en un rato, mientras el cuerpo y la gasolina aguante. Pero cruzar un metro a veces parece casi imposible.
La clave es esa. Querer. Y a su vez, saber. Charlie hablaba de (conocimiento + experiencia) X actitud. Y creo que tiene toda la razón. Hace falta tener la voluntad y el enfoque adecuado.
Y sin embargo... Hay cosas que quiero y me gustaría y no sé como. Aquella estupida pregunta del viernes "duermes conmigo?". Solo dormir. Natural. Pero no se entiende. No por el idioma sino por... Por todo. La confianza y los prejuicios y las actitudes y... Y no sé que más debe haber.
Se puede cruzar un país en un rato, mientras el cuerpo y la gasolina aguante. Pero cruzar un metro a veces parece casi imposible.
Poesia
Hay veces que estás sentado en tu casa, dejando que la vida pase y, toc toc, te cae un piano encima. Como en los dibujitos animados. Ayer fue así. Estaba recogiendo cosas y preparando el desayuno y recibí una de las cosas más bonitas que he leido en mi vida. E iba sobre una historia en la que estuve muy muy implicado.
Puta primavera. La gente se dedica a recordar y remover. Las ex se levantan de sus tumbas y vuelven para atormentarte, como yo he hecho tantas veces. Porque no nos confundamos, es el karma. Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da. Y en este caso es así.
Pero ayer, condiciendo, me preguntaba que habría hecho para ser tan feliz. Y en pleno baño de melancolía sonreía. Porque la melancolía es la resaca de la felicidad y yo me alegro de compartir y dar. Aunque luego duela.
Puta primavera. La gente se dedica a recordar y remover. Las ex se levantan de sus tumbas y vuelven para atormentarte, como yo he hecho tantas veces. Porque no nos confundamos, es el karma. Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da. Y en este caso es así.
Pero ayer, condiciendo, me preguntaba que habría hecho para ser tan feliz. Y en pleno baño de melancolía sonreía. Porque la melancolía es la resaca de la felicidad y yo me alegro de compartir y dar. Aunque luego duela.
El miedo tiene muchas caras
Hoy ha sido un dia curioso. Doce horas de coche y tres de turismo, montones de musica y una tortilla, cruzando España de punta a punta para acabar durmiendo en una esquina de una habitacion, tan lejos como fuera posible.
Ayer fue una noche-loca, como diría Natalia. Le cuesta pero cuando no puede más habla. Y ayer fue la noche del miedo, de decir 'estoy asustada' y 'no sé lo que siento'. De las promesas y las amenazas y del abrazo y el cigarro al amanecer. De la despedida.
Porque en mi interior, lo sé. Sé que volvió para despedirse y que se irá, aunque no quiere. Pero para hacer determinadas cosas hace falta un motivador enorme, algo que te haga decir 'estoy seguro al 120%'. Y ella no lo está.
Así que bueno. Yo he hecho todo lo que he podido y más. Ahora a dejar que todo fluya. Es ley de vida, todo pasa y aunque creamos que nos dolerá y no nos recuperaremos nunca, ya sabemos que no es así. Siempre es la misma función y el mismo espectador.
P.D: Ayer Nastya dijo que no creía que Ira volviera. Es lo más lógico y probable.
Ayer fue una noche-loca, como diría Natalia. Le cuesta pero cuando no puede más habla. Y ayer fue la noche del miedo, de decir 'estoy asustada' y 'no sé lo que siento'. De las promesas y las amenazas y del abrazo y el cigarro al amanecer. De la despedida.
Porque en mi interior, lo sé. Sé que volvió para despedirse y que se irá, aunque no quiere. Pero para hacer determinadas cosas hace falta un motivador enorme, algo que te haga decir 'estoy seguro al 120%'. Y ella no lo está.
Así que bueno. Yo he hecho todo lo que he podido y más. Ahora a dejar que todo fluya. Es ley de vida, todo pasa y aunque creamos que nos dolerá y no nos recuperaremos nunca, ya sabemos que no es así. Siempre es la misma función y el mismo espectador.
P.D: Ayer Nastya dijo que no creía que Ira volviera. Es lo más lógico y probable.
jueves, 5 de abril de 2018
Tranquilizate
Inspira. Espira. Om mani padme hum. Estás asustando a los niños. ¿No ves como te miran?
Deja que todo fluya. Actua y decide. No pienses tanto. No quieras modelar el mundo a tu forma. Acepta los hechos. Madura. Haz alguna broma idiota. Guardatelo.
Como decía aquel comic de The Oatmeal "nadie quiere ver tus emociones, Travis".
Porque al final es peor. Lo único que consigues es estropear momentos bonitos. Con tu masoquismo emocional, con tu risita de idiota, con tus miedos. Con tu incapacidad de pensar con claridad cuando algo te importa tanto, de forma que solo consigues estropearlo.
Tomatelo con calma. Vé a clase y concentrate. Queda con Charlie o sientate a ver el mar. O pasate por lo del intercambio de ruso. Haz algo, lo que sea. Pero deja de darle vueltas a lo mismo, porque lo único que estás haciendo es joder a gente que te quiere, y que te quiere bien.
Dejate ayudar. Y luego, empieza a ayudar. Eres como un perro que tiene una herida y muerde a todo aquel que se acerca a curarlo.
Fluye. Y deja que el sol, el viento, la mar te devuelvan a tu naturaleza. Recupera el equilibrio. Escuchate.
Quería compartirte el mundo
Quise presentarte a mis amigos, llevarte a mis lugares, contarte mis historias. Quise explicarte mis sentimientos, enseñarte mis lugares oscuros. Quise escuchar mi musica, leer mis libros. Quise que vieras a través de mis ojos.
Y fue demasiado. Y quiero aprender de ti, de tus movimientos y tus silencios, de tus oscuridades y tus luces. Quiero entenderte para poder ayudarte pero... tenía demasiada prisa. Como dijo la mariposa oscura, yo empujo demasiado. No entiendo que lo que no pueda ser hoy quizás pueda ser mañana; vivo enamorado de la muerte. Y todo lo que hice, todo lo que quise, todo lo que intenté... No sirve para nada. Es polvo en mis manos. Solo sirvió para asustarte, confundirte, herirte. Solo sirvió para que me termines odiando.
Pero durante un momento, durante un instante... todo lo que soy, fue tuyo. Y no me arrepiento de nada.
Sentimientos complicados
No son complicados. Realmente no lo son. Son bastante faciles. No me vas a perdonar nunca pero, si no fuera por eso, te encantaría. Porque te encanto. Porque me dices que soy un idiota y un niñato pero sigues charlando y echandome de menos. Y eres lo suficientemente honesta para decir, literalmente, que aunque te molesta mi existencia me echas de menos.
Complicado. Complicado es hacernos a nosotros mismos esa tontería. Es no dejar fluir y a la vez hacerlo, es apoyarse espalda contra espalda y simular que no nos tocamos. Complicado es negar un abrazo y luego dibujar cortes.
Y claro que me echas de menos. Y yo a ti. Y Granada está aquí al lado. Y en una primera conversación discutir sobre la existencia de Dios, el arte, las emociones acorraladas y la negación del placer es algo que nos pasa a ti y a mi cada vez que nos cruzamos.
Y no sirve para nada. Tanto ganar para no conservar, nunca nada. Ya lo decían los heroes.
Sentimientos complicados. Complicado es no querer llamar a las cosas por su nombre.
No temo tu oscuridad
Antes venía para casa pensando que la palabra "demasiado", no es una que aparezca en mi vida a menudo. De hecho, suele aparecer en preterito perfecto simple, normalmente después de un colapso. Soy demasiado idiota para rendirme, demasiado testarudo y burro. Y tu llevas aguantado demasiado. Estás saturada. Y es lógico y normal porque a veces soy insoportable.
Pero no temo tu oscuridad. No temo tus heridas ni tus cicatrices, sino que las abrazo orgulloso. Ellas son las que te han hecho quién eres y, como decías tu el otro día, las cosas psicopatas son las que me hacen especial. Ya he dicho muchas veces que te sientes atraido por las virtudes y te enamoras por los defectos.
¿Quizás porque soy tan idiota soy valiente? ¿Quizás no sé a lo que me asomo? Me da igual. Ya perdí demasiado tiempo haciendo "lo correcto". Ahora quiero ser fiel a mi mismo y hacer lo que me dé la gana. Y si alguien no lo soporta o le molesta... que se aparte. Yo quiero gente conmigo que disfrute de mí y que yo pueda disfrutar de ellos.
Demasiado. Vaya.
"Duerme conmigo. Si eres piedra da igual, yo seré pedregoso camino". Pero hay lineas que no se pueden cruzar y mejor dejar un buen recuerdo que aún más heridas. Hoy te he odiado. Y sé que volveré a hacerlo, pero es ley de vida.
Creeme. He visto muchisimo peor que tu. Muchisimo.
No digas que soy amable
No digas que huelo bien. No contestes a mis "te echo de menos". No me sonrías. Sigue huyendo.
Pregunta a Carol, a Karen, a Vroni, a Luz, a Alisa, a Cris, a Mari Jose, a Mari, a Lau,a Vane, a... Que Dios me perdone, hasta a Mar. Preguntales por mi amabilidad, por mi bondad, por mi humildad. Preguntales por mi paciencia, mi sentido del humor, mi atención. Porque cada camino que elegimos nos cierra otros y hay gente que llama. Donde estás. O gente que no lo hace porque le da miedo. Pero de una forma o de otra, tengo sangre en mis manos y me da igual. Y la volveré a tener, precisamente porque me da igual.
Y tu tampoco eres una santa. Así que no nos insultemos y mejor dejemos que todo fluya hacia su conclusion natural. A desaparecer como si nunca hubiera existido y seguir adelante como si nada. A otro puerto, pero siempre lejos del hogar. Porque el hogar es ese abrazo que no puedes dejar, el hogar es ese puente que cuando lo ves sonríes, el hogar es olor a sal y viento y sol en la cara. El hogar es cuando te saludan con una sonrisa y con un abrazo.
Pregunta a Carol, a Karen, a Vroni, a Luz, a Alisa, a Cris, a Mari Jose, a Mari, a Lau,a Vane, a... Que Dios me perdone, hasta a Mar. Preguntales por mi amabilidad, por mi bondad, por mi humildad. Preguntales por mi paciencia, mi sentido del humor, mi atención. Porque cada camino que elegimos nos cierra otros y hay gente que llama. Donde estás. O gente que no lo hace porque le da miedo. Pero de una forma o de otra, tengo sangre en mis manos y me da igual. Y la volveré a tener, precisamente porque me da igual.
Y tu tampoco eres una santa. Así que no nos insultemos y mejor dejemos que todo fluya hacia su conclusion natural. A desaparecer como si nunca hubiera existido y seguir adelante como si nada. A otro puerto, pero siempre lejos del hogar. Porque el hogar es ese abrazo que no puedes dejar, el hogar es ese puente que cuando lo ves sonríes, el hogar es olor a sal y viento y sol en la cara. El hogar es cuando te saludan con una sonrisa y con un abrazo.
Deja un espacio
Empezar porqué sí... y acabar no sé cuando...
Así decían también Heroes del Silencio. Que de letras llevo últimamente, cuanta música, cuanta vida. Ayer fue un día extraño. De trabajar e ir al taller y luego a la playa y luego entrenar. Y luego una siesta porque no podía con mi vida. Ayer fue un día de resaca de emociones, de reflexionar, de dejar espacio.
Need to know y need to share. Antes, lo que se llevaba en el ámbito del conocimiento era la acumulación. Pero ante un mundo global y dinámico en el que todo cambia demasiado rápido, es mejor extender la información confiando en que llegue a alguien que pueda usarla. Esto, que parece una tontería, yo llevo años haciéndolo. No hay información inútil: ud deme consejos que yo ya veré si los cojo o no. Tampoco suelo hacer preguntas sino que dejo que la gente me cuente lo que quiera. Ayer, casi sin querer, Ira me contó sobre su experiencia periodística y parte de su familia. Y la verdad es que resulta impresionante, mucho.
Pero también me eché a un lado. Porque el martes pasaron muchas cosas y hubo muchas emociones. Y se dijeron cosas que no se deberían haber dicho. Ira ha mostrado su cara más "cruda", preguntando por aquello que a ella le resulta útil e indiferente a mi vida. Lo cual tiene sentido. Yo le comenté que el martes estaba borracha y dijo cosas que no pensaba, pero que a su estilo y manera eran muy dulces. ¿Ridículo? Todos sabemos que los niños y los borrachos dicen siempre la verdad así que es una excusa que no cuela, pero no se me ocurrió mucho más. Hay que dejarle a la gente siempre una retirada, porque los animales acorralados son los más peligrosos.
También hablé con Mar ayer. Que me dijo que tenía sentimientos extraños sobre mi; le molesta mi existencia pero me echa de menos. En ruso se dice "skuchat" y es una palabra que aparece muchísimo en mi día a día. Y bueno. Vale. Hay que vivir y dejar vivir. A veces corta más y otras menos pero hay que entender que las cosas fluyen y que todo pasa como tiene que pasar, aunque a veces la frustración asoma la patita y pensamos "ojalá pasara esto" o "me encantaría que..."
Pero la vida solo cambia para quién la cambia. Somos nosotros los que tenemos la opción de alterar el mundo. Así que hagamoslo o callemosnos. Y si no tenemos el valor de cruzar esa puerta... mejor no hacerlo. Porque la gente sufre y yo, honestamente hablando, estoy un poco hasta el gorro de sufrir.
Deja sitio. Y que los demás hagan lo propio. No presiones. Deja que la vida fluya.
Así decían también Heroes del Silencio. Que de letras llevo últimamente, cuanta música, cuanta vida. Ayer fue un día extraño. De trabajar e ir al taller y luego a la playa y luego entrenar. Y luego una siesta porque no podía con mi vida. Ayer fue un día de resaca de emociones, de reflexionar, de dejar espacio.
Need to know y need to share. Antes, lo que se llevaba en el ámbito del conocimiento era la acumulación. Pero ante un mundo global y dinámico en el que todo cambia demasiado rápido, es mejor extender la información confiando en que llegue a alguien que pueda usarla. Esto, que parece una tontería, yo llevo años haciéndolo. No hay información inútil: ud deme consejos que yo ya veré si los cojo o no. Tampoco suelo hacer preguntas sino que dejo que la gente me cuente lo que quiera. Ayer, casi sin querer, Ira me contó sobre su experiencia periodística y parte de su familia. Y la verdad es que resulta impresionante, mucho.
Pero también me eché a un lado. Porque el martes pasaron muchas cosas y hubo muchas emociones. Y se dijeron cosas que no se deberían haber dicho. Ira ha mostrado su cara más "cruda", preguntando por aquello que a ella le resulta útil e indiferente a mi vida. Lo cual tiene sentido. Yo le comenté que el martes estaba borracha y dijo cosas que no pensaba, pero que a su estilo y manera eran muy dulces. ¿Ridículo? Todos sabemos que los niños y los borrachos dicen siempre la verdad así que es una excusa que no cuela, pero no se me ocurrió mucho más. Hay que dejarle a la gente siempre una retirada, porque los animales acorralados son los más peligrosos.
También hablé con Mar ayer. Que me dijo que tenía sentimientos extraños sobre mi; le molesta mi existencia pero me echa de menos. En ruso se dice "skuchat" y es una palabra que aparece muchísimo en mi día a día. Y bueno. Vale. Hay que vivir y dejar vivir. A veces corta más y otras menos pero hay que entender que las cosas fluyen y que todo pasa como tiene que pasar, aunque a veces la frustración asoma la patita y pensamos "ojalá pasara esto" o "me encantaría que..."
Pero la vida solo cambia para quién la cambia. Somos nosotros los que tenemos la opción de alterar el mundo. Así que hagamoslo o callemosnos. Y si no tenemos el valor de cruzar esa puerta... mejor no hacerlo. Porque la gente sufre y yo, honestamente hablando, estoy un poco hasta el gorro de sufrir.
Deja sitio. Y que los demás hagan lo propio. No presiones. Deja que la vida fluya.
miércoles, 4 de abril de 2018
Esas cosas psicopatas tuyas
Ayer veniamos hablando e Ira decía que, comparado con el dueño del piso de Nastya, yo soy "bastante normal". Me reí muchísimo. ¿Normal yo? Pero Ira lo explicó. Si quitamos mis cosas psicopatas, yo soy muy normal. Pero sin esas cosas psicopatas yo sería bastante aburrido, como cualquiera. Así que está bien que las tenga, porque esas cosas psicopatas me hacen ser quién soy.
La verdad que me pareció algo muy bonito. Y me gustaría poder deciros lo mismo a todos uds. Alguna vez ya me lo he dicho a mí mismo, pero cuando otra persona te lo apunta queda incluso mejor. Así que ole vosotros. Seguid cuidando esas cosas psicopatas vuestras y seguid siendo como sois.
Me alegro de que estéis en mi vida.
Un oasis en desierto...
¿Donde queda la paciencia?
Así decía la canción de Heroes del Silencio "deshacer el mundo". ¡Y cuanta verdad tiene! Pedirle calma a alguien que vive en hambre es absurdo. Es negar la naturaleza de la bestia, su busqueda, su sentido. Hay que querer cosas. Hay que quererlas con muchas ganas, porque si no, no son reales. Y cuando esas cosas nos hacen daño, hay que sufrirlas con muchas ganas. A veces, es necesario. Luego ya volverá la calma y el equilibrio y el hacer las cosas como hay que hacerlas. Pero el primer impulso, el salvaje, el feroz...
Rabia es lo que falta.
Y sé que dentro de semanas o meses leeré esto y me arrepentiré. O no. Pero hay que vivir día a día y disfrutar el momento. Hoy escribí aquella frase estoica de "nadie vive otra vida que la que pierde, ni pierde otra que la que vive." Hace poco tenía puesto "el problema es que creemos que tenemos tiempo". El tiempo... ese problema o no. Hay que aprender a vivir. Hay que aprender a disfrutar de lo vivido y mantener la curiosidad la inquietud el ansia.
No sé que pasará hoy. No sé que pasó ayer. No sé que pasará mañana. Pero los días cada vez son más largos y a mi, sin embargo, cada vez me resultan más cortos.
¿Donde quedará la paciencia?
Muere lentamente
Quien no viaja, quién no lee. Quién no haya la gracia en sí mismo.
Ayer fue una locura de día. Hubo un montón de trabajo así que solo saqué la cabeza de la oficina a tiempo de montarme en el bus y hablar algo con Ira de camino a clase. Algo fue demasiado. Demasiado. Y cuando llegué a clase solo pensaba en irme y en pasar tiempo con ella, pero no podía.
Salí de clase y fui a recoger los uniformes. Y estaba ahí, leyendo y pensando cuando apareció. Y de repente empezó la vida. Fue como si hubieran encedido la luz y todo hubiera empezado.
Es ridículo. Estaba agotada así que esperamos a Nastya. Compramos churros y nos sentamos a merendar. La cosa más normal del mundo, una tontería. Pero me reí mucho y fue muy divertido. Pobre Damian. Luego no sé ni a donde fuimos y acabamos en la Caleta sentados, viendo el atardecer. Y se supone que ibamos a ir al Pelicano un ratito y luego volvernos a casa, pero acabamos a las doce cogiendo un taxi para San Fernando, que nos dejó a mitad de camino porque no había más pasta.
Fue una locura. Hacía muchísimo que no escuchaba flamenco en vivo y fue muy divertido, buleria, alegria, soleá. Palos divertidos, animados, con un guitarrista buenísimo y un cantaor muy majo. Nastya, que es muy de mi palo (heavy, friki, ¡hasta rolera!) no entendía nada. El dueño de su piso, que al principio Ira tuvo un gesto de "uhum" se puso un poco raro, pero el tío entendía de música y es buena gente. Ira estaba en el paraiso. Lo entendía lo disfrutaba... era una maravilla verla ahí.
Vino Assiya también pero se fue enseguida. Y cuando acabó e Ira estaba fumando y ya tocaba irse, fui a hablar con ella. Estabamos en el Campo, apoyados sobre la muralla. Ella fumaba y yo pensaba mirando el mar. Y decía "no lo entiendo. No es mi cultura. No he nacido aquí. Pero quiero quedarme. Quiero disfrutar de la musica, de la comida, de la gente, del sitio. Voy a ir a mi país, pero buscaré como volver. No para vacaciones, sino para quedarme." Yo no me aguanté así que le dije que volviera a mí también.
Y por la noche, camino de casa, me dijo que yo era parte de las cosas que le encantaban de este sitio. Y yo me empecé a morir lentamente.
Porque hay muchas palabras muchas formas muchas historias. Cuando murió mi hermano, un hombre apareció llorando porque mi hermano lo abrazaba por las mañanas. No sabemos lo que les hacemos a los demás; no podemos saberlo. Pero a mí esta chiquilla me ha reventado la vida y más que me va a reventar. Lo veo en los ojos de la gente; de Charlie, de mi madre... pero es una adicción. Y es una adicción buena. Pronto se acabará. Queda menos de una semana. Antes, el Norte. Pero mientras tanto leo y escucho musica y hallo la gracia en mi mismo.Y me siento super afortunado de llegar a medianoche a casa hecho polvo, comerme un poco de pan y dormir unas horas, sabiendo que al día siguiente volveré a trabajar y no sé lo que pasará. Sabiendo que cada día es nuevo pero puede ser el último y asumiendolo, disfrutando. Sé que compro tristeza futura con alegria presente, pero pago encantado. Como decía Charlie, es adictivo. O como dijeran los Suaves, dulce castigo.
Pero ya vamos contando para atrás y el futuro nadie sabe.
martes, 3 de abril de 2018
Que bien hueles
Acabo de olerme las manos y me huelen bien. No sé porqué ni de donde. Y recuerdo cuando ayer me lo dijeron y me quedé super extrañado. Anastasia parece la novia cadáver y manda videos casi llorando porque echa de menos a Ira. Yo bromeo diciendo que van a montar manifestaciones en Kreschatik solicitando que la devolvamos, como si fuera Puigdemont. Se ha comprado unas botas super cute. Hemos dejado de echarnos fotos el uno al otro como idiotas, porque estamos despidiéndonos mentalmente. Y no queremos. Es un "cuelga tu" constante en el que no se piensa. Estos días son para descansar. Para acumular fuerzas para el viaje, para comer porquerías (¿rabas a medianoche? ¡vamos!), para no presionarse para nada. No al intercambio de ruso, no a más clases de las necesarias, no a nada. Simplemente, un día tras otro vivido despacito, sin prisa. Bastante nunca es bastante, pero puede ser demasiado.
Me encanta Anastasia. Pero hasta que haga una versión de "we, the catalonians" como en el video no devolvemos a Ira. Odia a Vitaly y puedo entenderlo. Pero que guapo sería montar una familia. Con Nastya con Ira con Charlie con Anastasia con...
Son tiempos interesantes.
Y mientras tanto, héroes del silencio, reincidentes, swamps, carlos Gardel... más más más. Suficiente nunca es suficiente.
Medio para conseguir un fin
Sabes que no está aquí por ti, ¿verdad?
Así me lo tiró Ronald a quemarropa en la cocina. Está preocupado por mí. Y siguió añadiendo, que debería pensar con la cabeza, que no estoy siendo yo mismo, que actúo raro, que es una niña, que no sabe lo que quiere, que estoy dejándome engañar.
Y si bien todo eso es probable que sea así, me da igual. Sé que solo soy un apoyo, como un peldaño en el que te subes para llegar más lejos. Pero me gusta ser eso, me gusta ser alguien que aporta. Y a la vez estoy recibiendo tanto, tanto...
A ella le encanta mi sitio, mi gente, mi vida. Y sabe que lo obtiene a través de mí, porque es a mí a quién quieren. Ayer hablamos de eso. "Charlie también acabará odiándome". Que tontería. Juega limpio, juega "por el libro". Haciéndolo así no tiene problema.
Y cada día es una aventura y comienza de nuevo. Y este diario de lo que pasó ayer quedará desfasado en cinco... cuatro... tres...
Pero me da igual. Es una buena persona. Y me cuida, a su estilo y manera, igual que yo la cuido a ella. Lo demás, pues vamos aprendiendo. Yo estoy descubriendo muchísimo, muchísimo... y lo más curioso es que no soy ni consciente de ello. Voy a necesitar mucho tiempo para digerir todo esto. O quizás no. O quizás cuando acabe todo ni me entere de lo que ha pasado, porque soy demasiado idiota para aprender, y seguiré cometiendo los mismos errores.
Pero ahora mismo, todo me da igual.
Así me lo tiró Ronald a quemarropa en la cocina. Está preocupado por mí. Y siguió añadiendo, que debería pensar con la cabeza, que no estoy siendo yo mismo, que actúo raro, que es una niña, que no sabe lo que quiere, que estoy dejándome engañar.
Y si bien todo eso es probable que sea así, me da igual. Sé que solo soy un apoyo, como un peldaño en el que te subes para llegar más lejos. Pero me gusta ser eso, me gusta ser alguien que aporta. Y a la vez estoy recibiendo tanto, tanto...
A ella le encanta mi sitio, mi gente, mi vida. Y sabe que lo obtiene a través de mí, porque es a mí a quién quieren. Ayer hablamos de eso. "Charlie también acabará odiándome". Que tontería. Juega limpio, juega "por el libro". Haciéndolo así no tiene problema.
Y cada día es una aventura y comienza de nuevo. Y este diario de lo que pasó ayer quedará desfasado en cinco... cuatro... tres...
Pero me da igual. Es una buena persona. Y me cuida, a su estilo y manera, igual que yo la cuido a ella. Lo demás, pues vamos aprendiendo. Yo estoy descubriendo muchísimo, muchísimo... y lo más curioso es que no soy ni consciente de ello. Voy a necesitar mucho tiempo para digerir todo esto. O quizás no. O quizás cuando acabe todo ni me entere de lo que ha pasado, porque soy demasiado idiota para aprender, y seguiré cometiendo los mismos errores.
Pero ahora mismo, todo me da igual.
Don't stay so close to me
Ayer salté mal. Peté. Son cosas que pasan. Cuando tengo sueño, hambre, ganas de llegar a casa y alguien se dedica a llevarme de la manita a un sitio y a otro sin tener en cuenta mi estado, salto muy mal. Conducir me estresa. Y que me pasen por la cara lo bien que viven mientras yo estoy sufriendo también.
Total, salté mal. Y luego llegué a casa y fui levantando presión. El sofá es hogar. Y como estaba emocional, física e intelectualmente reventado, empecé a hablar de tonterías. Pero la persona que estaba al lado mía, que había salido del sofá prácticamente dos veces en todo el día, estaba parecido. Así que empezaron a fluir las tonterías, como si estuviéramos borrachos. Y un cigarro. Y un poco de tregua. Y más tonterías.
Y como le dije a Charlie más tarde, seguramente nunca nadie me había hecho sentir tantas cosas sin tocarme.
Puedes sentarte normal. No hace falta que haya un metro entre nosotros. Y un abrazo y tu cabeza en mi pecho. Porque te dejé para que durmieras y no podías y volvimos a hablar. Y porque tu escuchabas música, esa música increíble que me encanta y yo estaba sentado en el sofá leyendo a Miguel Hernández. Porque no había hecho eso, disfrutar del libro a la vez que de mi entorno, en años. Porque era uno de los sueños de mi vida. Y por la noche, cuando hablábamos de Charlie, me decías que solo estás pasando los días y sin dejar de hablar conmigo. Y era un reproche y no lo era.
Estate tan cerca de mí. Cuando consigues salir de la caja y aprendes como funciona, tu te conviertes en la caja. Llena mi vida de paroles del giorno. Amargura, que bien suena. Vamos a escuchar un tango. Canta Metallica en el coche con Nastya y conmigo. Cruza tu mundo con el mío, deja que se superpongan y mezclen.
Es una adicción, ya lo dijo Charlie. Demasiadas emociones, un subidón continúo. Pero vienen sin darte cuenta, hechas de retazos. El futuro puede esperar, mañana, mañana. Y por la mañana, mientras preparo el bocadillo para por la tarde y me preguntó porqué hay un móvil en la cocina, apareces liada en una manta enorme, como una coma gigante moviéndose por la cocina. Y me pasas la mano por la espalda y siento... no sé ni lo que siento.
Se acabará. Sé que se acabará. Pero mientras dure, que maravilla. Que cosa más increíble.
lunes, 2 de abril de 2018
Riders on the storm
Demasiado drama. Excesiva percepción sensorial. Emociones desbordadas. Humor absurdo. ¿Borrachos? Seguro. Cruzando palabras y conceptos y humor. Apoyando espalda contra espalda, sin mirarse a los ojos por miedo a lo que puede aparecer ahí. No me toques la mano. Y mientras, el mundo fuera de la ventana grita. Ven. Te necesitamos. Pero vives en el paraíso así que mañana... mañana.
Y yo me consumo como una vela. No duermo. No como. Y en esta deliciosa tortura me olvido de mí mismo, me olvido del mundo. Quiero ser racional. Pienso demasiado, pero ahora cambia el turno y quiero dejar de pensar. Solo quiero ser barro. Barro que se sacude en las botas al llegar y se queda pegado al suelo de la terraza, barro que se moldea para hacer de él una sonrisa o una maceta, donde crecen las plantas. Estoy agotado y salto mal, me da igual todo. Y sin embargo... no puedo dejar de disfrutar el momento, que me quema entre las manos.
Se pasará. Y vendrá la tormenta. Siempre viene. Pero mientras tanto no pido, no sugiero, no exijo. Mar decía que yo "empujo" demasiado. Simplemente soy. Hacía mucho que alguien no me hacía tantas cosas sin tocarme en absoluto. No quiero que se acabe. Y quiero que se acabe, porque duele. No hay como explicarlo. Es como intentar entender el carnaval, la semana santa, nadar en el mar, una noche de estrellas en medio de la nada. Es como describir una caricia, una noche en vela, el dolor de todo después de un concierto, la noche antes de salir a la mar.
Jinetes de la tormenta. Demasiadas emociones. Y cuando nos ahoguemos en la espuma de venus... pero eso no pasará. мне нравится что вы больны не мной. Y en tu ausencia las paredes se pintarán de tristeza... y enjaularé mi corazón entre tus labios.
Necesitamos más de esto. Es una adicción maldita, pero que buena es. Dadme más. Por favor dadme más.
Tengo miedo a que me odies
Hoy venía en el coche a una hora intempestiva, sintiendo lastima por la gente que tiene que ir a trabajar todos los días a esta hora y venía pensando en una frase que escuché ayer. "Yo solo aporto bla bla bla y risas".
Que tontería. Es cierto que alguna gente solo verá eso y para ellos será suficiente. Pero como decíamos estos días, suficiente nunca es suficiente. Yo soy una persona ambiciosa. Quiero más de lo que tengo y quiero algo grande. Quiero algo que merezca la pena ser recordado. No me conformo, no soy compasivo. La gente que piensa eso no tiene ni puñetera idea de como funciono. Mi tiempo es muy valioso y, si lo invierto en alguien, es porque considero que esa persona me aporta mucho. Para bla bla bla y risas me leo algo de Terry Prattchet.
Hace un año aproximadamente empecé a hablar con Taniosha, una amiga de Alina. Nos conocimos por Facebook y me enamoré como un idiota. Tanya era todo lo que yo podía querer. Era inteligente, ambiciosa, divertida, luchadora, tierna. Le gustaba la misma música que a mí y libros muy parecidos. Era alguien con quién se podía contar. Alguien con quién salir a correr, con quién tumbarse a leer libros, con quién debatir hasta que saliera el sol. Alguien con quién se podría construir algo.
Tanya desapareció. Pero me hizo consciente de que, hasta ahora, yo nunca he sentido atracción real por alguien a quién no admire. Que no despierte en mí un desafío, unas ganas de saber más, de ponerla a prueba y de ponerme a prueba a mí mismo. De mejorar. Si no siento ese impulso, si me parece suficiente y me conformo.. entonces sé que algo está mal.
No voy a odiarla. Hace mucho tiempo aprendí que odiar es un desperdicio de energía tremendo. Me resulta mucho más práctico ignorar, dar tiempo y espacio, seguir a mi aire. Mi éxito, la forma en que me muevo por la vida, la cantidad de amor que recibo (que muchas veces es exagerado e incluso desproporcionado para los méritos que hago) son mi venganza a esa gente que me hizo daño. No tengo tiempo para odiar porque estoy demasiado ocupado con mejores cosas. Aún así, la reflexión me parece de una ternura extrema y me llena de orgullo, ser una persona que puede provocar esa sensación en alguien.
No voy a odiar porque me parece una tontería. Simplemente, voy a seguir adelante y voy a tener éxito. Y algún día, espero poder compartirlo y celebrarlo. O cuando menos, que el agua entre nosotros esté lo suficientemente clara para que pueda alegrarse por mí y yo por ella. Y si no, pues tampoco pasa nada. Hay gente en mi vida que ha desaparecido dejando solo un buen recuerdo y otra que aparece una y otra vez, porque las historias solo se acaban cuando elegimos que se acaben. Pero, ¡qué interesantes son algunas de ellas!
¿Quizás será bastante esto? ¿Habrá quién levante la mano para decir "para"? Que tontería, poner límites al debate. Ningún amigo real, nadie de mi círculo más interno, ha puesto o sufrido límites. Si yo no puedo volcar cada aspecto de mi alma en una persona y ella en mí... ¿Qué clase de amistad relación o lo que sea tenemos? No se puede vivir con miedo. Pero eso lo tiene que aprender cada uno por sí mismo. En días como este, echo de menos la arrogante insolencia de nuestra juventud.
No juegues a las cocinitas
Un defecto común a la mayoría de la gente es la falta de conocimiento del entorno. No sabemos como son las personas con las que nos movemos, no sabemos que intereses o inquietudes tienen o a donde dirigen su vida. Entonces, ante la duda, suponemos que son como nosotros y nos preguntamos "¿Qué haría yo en esta situación?" o "¿Como me gustaría que actuaran ante mí en esta situación?".
Casi siempre nos equivocamos. Llevo días insistiendo en que la mejor forma de resolver cualquier conflicto es hablando. Por eso que, en las últimas semanas, apenas haya tenido contacto con determinadas personas me resulta especialmente molesto.
Ronald me ha dado un muy buen consejo. No te lo tomes tan en serio. Es muy importante tener eso claro. Porque, como dije ayer, todo de lo que te ríes deja de darte miedo. Así que hay que reírse de las cosas que podrían darnos miedo, para vencerlas.
No me digas que te ofreces a pintar mi casa. No me digas que te planteas quedarte aquí. Porque es una tontería, es echar sal en la herida. Casi es más honesto desvanecerse en una nube de humo, dejando atrás buenos y malos recuerdos. Una historia se construye capítulo a capítulo, pero determinados gestos de cara a la galería son apenas poses sin contenido.
Mi casa es mía. Mi vida es mía. Y algún día, quién sabe, encontraré con quién compartirla. Pero si uno decide salirse, tiene que salirse con todo. No puede quedarse a mitad de camino, estar y no estar. Ese es el problema. No asumir que, para hacer una tortilla, hay que romper huevos. Por suerte o por desgracia, yo soy una persona a la que no le tiembla la mano a la hora de tomar decisiones difíciles y llamar a las cosas por su nombre. Y a partir de este momento, me encargo yo. Ya he dejado demasiado espacio para que la gente maniobre y es obvio que no saben hacerlo. Así que tomo la voz.
Ojalá no tuviera que hacerlo.
Pull back
Durante muchísimo tiempo he defendido que una de las más difíciles jugadas que se puede hacer en la vida es "disengage" de algo o alguien. Destrabarse. Me gusta más la palabra inglesa porque se refiere a una situación de enfrentamiento, cuando estás mirando cara a la cara a tu adversario y sabes que no puedes darle la espalda.
A veces, establecemos vínculos basados en la confianza y en compartir. Lo hacemos con generosidad, de forma natural. Nos sale solo. Y luego tenemos que retirar parte de esa confianza o protegernos. Elevar muros donde no los había. Y hacerlo sin que para la otra persona sea doloroso ni violento, aunque eso es casi imposible.
A veces, sucede que tenemos que colocarnos en primer lugar. Y aunque se puede hablar de todo (de hecho, ayer el problema de convivencia que teniamos lo hablamos y quedó resuelto. Muy bien para ambos, por cierto), determinados aspectos de nuestra vida no podemos compartirlos. Y es una pena, porque yo creo en la comunicación absoluta. Creo que se tiene que poder hablar de todo con absoluta naturalidad. Pero solo cuando ambas partes están de acuerdo.
Siempre he dicho que, siempre y cuando no exista una sensación de abuso, la generosidad es natural y necesaria. Pero para que no exista sensación de abuso tiene que existir compromiso por ambas partes. Tu amigo al que has invitado tiene que decir "la próxima pago yo" y hacerlo, porque ninguna de tus palabras habla la mitad que una de tus acciones. O demostrar su gratitud de alguna forma. Aunque existen diferentes codigos (culturales o lingüisticos o simplemente por nuestro carácter), se debe tender al equilibrio. Y cuando te viene la sensación de aquel viejo chiste (¿Cual es la diferencia entre una puta y una hija de puta? Una puta se acuesta con todos. Una hija de puta con todos menos contigo), igual es el momento de establecer prioridades y colocar distancia.
Disengage. Y dejar que el tiempo muestre lo que nos importa la gente y las relaciones, como ese amigo que te llama el jueves a ver como estás porque sabe que estás mal, o ese otro amigo al que le dices que vas a verlo y no se molesta en contestarte un mensaje. O esa persona que quiere verte, pero solo en el tramo de once y media a doce y si la puedes llevar en coche a su casa.
No merece la pena. Hay inversiones que sabes, de forma natural, que no merecen la pena. Así que mejor guardar fuerzas y concentrarte en esas que sabes, de verdad que sí, que son las buenas. Hay que sacar a gente de nuestra alma y nuestra vida si solo están dispuestos a recibir, pero no a dar. Y no es egoismo, sino simple proporcionalidad. La reciprocidad consiste en una percepción, no en un hecho cientifico. Pero todas las emociones se basan en percepciones, no en hechos.
domingo, 1 de abril de 2018
Tomás y Lázaro
Para aquellos de vosotros que no conozcan demasiado las escrituras, Santo Tomás fue el santo que no creía que Cristo hubiera resucitado así que metió el dedo en las heridas. Lázaro fue un personaje que murió y fue resucitado por Jesús. No recuerdo cual era aquel que fue curado de la ceguera.
Todos esos santos vienen bien para explicar mi actual estado mental y emocional. Me siento mal por no haber creído a Ronald cuando me lo dijo, me siento bien porque recupero la visión y me siento mal por haber estado tan ciego.
Pero me lo guardo. Me lo tengo que guardar. Yo no comparto mi pena, porque mi pena enseguida se convierte en rabia y es la rabia de un niño que tuvo que aceptar que su padre no le quería. Es esa rabia. Es cruel despiadada y no tiene limites. Le importa una mierda cuanto daño haga, porque es absolutamente egoista y ciega. Hay que limitar esa rabia. Hay que impedir que fluya y encontrarle salidas constructivas, perspectivas que no hagan más daño del estrictamente necesario. Yo apoyo el uso proporcional de la fuerza. Y para ello, debe de existir el control
Hay que conocerse a uno mismo. Solo así evitamos errores, que en la mayoría de ocasiones no pagamos nosotros. Hay que aprender a vivir bien, para que el conocimiento mantenga el flujo y sigamos aprendiendo de nosotros mismos mediante nuestros errores. Hay que buscar ese estado de equilibrio en el que, cuando hacemos daño, sabemos porqué lo estamos haciendo. Hay que evitar las respuestas infantiles o demasiado emocionales, absurdas. Hay que ser proporcional.
Hoy, Domingo de resurrección, quiero recordar el principal mandamiento del cristianismo. Quiere a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Pero como deciamos el otro día, uno encuentra a Dios en sí mismo. Y lo convierte en su propio Dios. Ahora me doy cuenta de cuantas cosas he aprendido con Ronald y de lo injusto que he sido con él. Pero en el pecado viene la penitencia y sé como voy a compensarlo.
No seáis objeto indirecto
Como cantaban Boikot "Esta mañana / me he levantado / y he descubierto al opresor".
Esta mañana me he levantado y, mientras conducía y escuchaba Korn (la música amansa a las fieras) venía pensando. Sintiendo. Pensando. Reflexionando. Haciéndome preguntas y dándome respuestas. Como ya he dicho hace poco, el movimiento del cuerpo arrastra al movimiento de la mente y esta mañana mi cabeza era una lavadora. He dormido demasiadas horas y ya me hacía falta. También he dado unos saltos y flexiones, lo cual hace que la sangre se mueva dentro del cuerpo y te pida más. Hace falta deporte. Hace falta rabia.
Venía conduciendo y pensando en lo que dije antes. En formas de decir "te quiero" y formas de decir "no te quiero". Y me he dado cuenta de lo terrible que es sentirse medio para conseguir un fin. Sentirse sujeto pasivo de una historia y, lo peor de todo, haberse colocado voluntariamente en esa posición. Porque si bien yo por naturaleza tiendo a ser más unidad de apoyo que protagonista, existe una diferencia fundamental que todo jugador de rol conoce, entre ser un secundario y ser un pnj. En rol, la diferencia es tan simple como tener una ficha. Si tienes ficha, tienes características, nombre, trasfondo. Si tienes ficha, eres alguien y no puedes ser reemplazado, tu identidad es única. En cambio, la mayoría de pnj's apenas son una docena de rasgos anotados en un borde del folio. Esto es así por una mera cuestión de volumen (el nivel de detalle viene decidido por el grado de protagonismo del personaje; yo saludo a gente que ni sé como se llama ni maldito lo que me importa). El caso es que, de alguna forma, esta mañana me he despertado y he descubierto al opresor, a mí mismo. Ronald ya me advirtió de ello. Es un rasgo interesante de mi carácter que, cuando me dicen algo que no quiero oír, en lugar de descartarlo lo guardo para analizarlo más tarde. Alguna gente (Ira por ejemplo) diría que eso es sabiduría. No lo sé. Como decían en "The Game", una persona rica no necesita decir que es rica. Yo no necesito saber todo, me basta con saber lo suficiente.
Y lo que sé, a esta hora de la mañana, es que estoy herido. Y soy el último en enterarme, que curioso. Alisa, Charlie, Ronald, mi madre. En todos he visto caras de tristeza cuando les hablaba estos días y yo no lo entendía. Ahora lo veo. Pero, si bien es cierto que soy terriblemente lento en darme cuenta de las cosas, una vez las tengo claras no me tiembla la mano al hacer lo que debo. Y no existe nada mejor que la certeza de estar haciendo lo correcto para mantener la voluntad de victoria, esa "irresistible ansia de victoria" de la que hablaba Hitler. Hambre y sed. El alimento de la rabia.
Formas de decir "te quiero"
El otro día estuve leyendo en diagonal un mensaje que me llamó la atención. Su título era el mismo que el de este artículo e incluía expresiones que muchos de nosotros consideraríamos naturales. ¿Cómo estás? ¿Qué tal te fue en el examen? Avísame cuando llegues. ¿Necesitas alguna cosa?
Todas esas son formas naturales de mostrar atención y preocupación. Pero es que hemos mitificado el amor como esa cosa que sale en las películas americanas, cuando es algo mucho más pequeño, más cotidiano, más de andar por casa. Y precisamente esa es su grandeza.
A su vez, esto tiene un reverso. Cuando una persona no te pregunta como estás, cuando haces planes y se va por otro lado, cuando habla de lo bien que se está aquí, pero no de que te echa de menos... te está dando un mensaje claro. Quizás ni siquiera esa persona sea consciente de ello. O quizás sí. Pero de una forma o de otra, igual que hay formas muy suaves y sutiles de decir te quiero, hay otras formas de decir que no te quieren.
Ayer Charlie me escribió que me echaba de menos. Rabanal no me ha contestado al mensaje de "la semana que viene voy a tu ciudad". Parecen tonterías, pero no lo son. Y si nos queremos a nosotros mismos, tenemos que exigirle a la gente que queremos que nos trate bien. Que nos cuide. Como nosotros los cuidamos porque, si se elimina ese vínculo, ya no tiene sentido. Al menos si lo entendemos como reciproco y sano.
Existen otros tipos de relaciones. Por ejemplo la que tengo con Mar, que definí como un ocho. Yo me conozco a mi mismo mediante la interacción con ella, en una suerte de masturbación emocional para superar las barreras, tantas, que he ido construyendo para protegerme. Y a ella le sucede lo mismo, se conoce a sí misma mediante los rechazos a sus asaltos a mí mente y mis emociones. De esa interacción, ese desafío personal, surge (aparte de una cierta sensación de bienestar) conclusiones. Creemos mediante la creación, pero evitamos cualquier vínculo entre nosotros porque es doloroso y tóxico.
En cuanto a mis relaciones más "normales"... pues bueno. Estoy muy solo. Y voy a estarlo aún más. Abril se promete mes de amigos, viajes y mucho trabajo, pero en Mayo llegará el invierno del espíritu. Sea. Como le dije a Vane, no puedo prometer que no me equivoque, pero sí puedo prometer que asumiré las consecuencias de mis errores y pagaré el precio. He cometido unos cuantos (así es como se aprende) y la factura es y va a ser alta. Sea. Ya he empezado el proceso de darme cuenta, ese proceso que, me parece, mi entorno ya asumió hace una semana. Pero por suerte, tengo una red de amigos y gente que me quiere amplia que me ayudará a asumirlo.
Creía ver el cielo, pero solo eran las estrellas reflejadas en un estanque.
El hogar es donde duele
Según parece, así dice un refrán ucraniano. Yo conocía la versión de Antonio Gala que me gusta más "El hogar es donde quieres y te quieren". Sobre todo porque atañe a personas. A mí me puede doler un gato, que se rompa la tubería o lo que tengo que pagar por una derrama. Pero ninguna de esas cosas me va a querer ni la voy a querer.
Cuando entendemos el hogar como un espacio, físico, mental y espiritual, nos volvemos extremadamente egoístas y abrimos la puerta para el abuso. Porque eliminas la empatía y la compasión, eliminas el espacio compartido. Dejas de preocuparte.
El viernes tuve un día bastante malo. Ronald estuvo ahí. Quiso obligarme a salir pero, como no coló, me consintió. Vimos pelis malas y nos hartamos de cerveza. Hablamos mucho. Y cuando me fui a dormir, estaba mejor. Eso es lo que hacen los amigos. Cuando estás mal, te cuidan.
El hogar no es un espacio. El hogar es un estado mental y espiritual. Como le dije a Vicen alguna vez, "yo vengo a Las Palmas por uds. Este sitio, sin vosotros, para mí no significa nada".
Claro que esa es mi forma de verlo. Supongo que porque vengo de una familia que migró y nos educaron en eso. A su vez, ayer hablé con mi madre y me puso una medalla. Me dijo que, de todos nosotros, yo era el que más me parecía al abuelo. Probablemente incluso más que ella o que su hermano, que lógicamente lo habían conocido y tratado más que yo. No lo sé. No sé cuanto de nuestro carácter es biología y cuanto es interacción. Pero sí sé que estoy muy orgulloso de quién soy, de qué hago y de como lo hago. Y también estoy muy orgulloso de lo que ofrezco y de como lo ofrezco. Ya el resto no depende de mí, aunque reconozco que en la mayoría de ocasiones la gente me da incluso más de lo que doy yo. Soy un hombre afortunado, que tiene un hogar amplio y acogedor lleno de gente que me quiere y a la que quiero. Sí, ciertamente soy un hombre muy afortunado.
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