domingo, 1 de abril de 2018

Tomás y Lázaro


Para aquellos de vosotros que no conozcan demasiado las escrituras, Santo Tomás fue el santo que no creía que Cristo hubiera resucitado así que metió el dedo en las heridas. Lázaro fue un personaje que murió y fue resucitado por Jesús. No recuerdo cual era aquel que fue curado de la ceguera.

Todos esos santos vienen bien para explicar mi actual estado mental y emocional. Me siento mal por no haber creído a Ronald cuando me lo dijo, me siento bien porque recupero la visión y me siento mal por haber estado tan ciego.

Pero me lo guardo. Me lo tengo que guardar. Yo no comparto mi pena, porque mi pena enseguida se convierte en rabia y es la rabia de un niño que tuvo que aceptar que su padre no le quería. Es esa rabia. Es cruel despiadada y no tiene limites. Le importa una mierda cuanto daño haga, porque es absolutamente egoista y ciega. Hay que limitar esa rabia. Hay que impedir que fluya y encontrarle salidas constructivas, perspectivas que no hagan más daño del estrictamente necesario. Yo apoyo el uso proporcional de la fuerza. Y para ello, debe de existir el control

Hay que conocerse a uno mismo. Solo así evitamos errores, que en la mayoría de ocasiones no pagamos nosotros. Hay que aprender a vivir bien, para que el conocimiento mantenga el flujo y sigamos aprendiendo de nosotros mismos mediante nuestros errores. Hay que buscar ese estado de equilibrio en el que, cuando hacemos daño, sabemos porqué lo estamos haciendo. Hay que evitar las respuestas infantiles o demasiado emocionales, absurdas. Hay que ser proporcional.

Hoy, Domingo de resurrección, quiero recordar el principal mandamiento del cristianismo. Quiere a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Pero como deciamos el otro día, uno encuentra a Dios en sí mismo. Y lo convierte en su propio Dios. Ahora me doy cuenta de cuantas cosas he aprendido con Ronald y de lo injusto que he sido con él. Pero en el pecado viene la penitencia y sé como voy a compensarlo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario