viernes, 13 de abril de 2018

Algunas canciones

"Siento que ya llegó la hora
Que dentro de un momento
Te alejarás de aquí".


Cuantas cosas pueden pasar en un rato, en un momento, en una canción. Cuantos sentimientos encerrados en música, en sensaciones, en historias. Soy yo el que me voy o eso parece. O quizás siempre me fui y nunca estuve. O quizás estamos en el mismo sitio. No lo sé. Hoy me han hablado de "sal en la herida" y se me ha venido a la cabeza "la herida" de héroes del silencio "¿qué les hizo alejarse, de su orilla intranquila?". Hay tantas formas de decir adiós. Pero ninguna me gusta. Siempre he odiado las despedidas, siempre he odiado que se alejaran de mi o alejarse. Quizás es un recuerdo de aquella historia que mi madre me contó, de la que recuerdo escenas pero no el dialogo, cuando mi padre se fue.
Quizás, no somos más que una colección de las heridas que la vida nos ha ido haciendo. Y sobre esas heridas hemos escrito canciones, sonetos, poemas, versos. Quizás hemos ido acumulando vida e historias y sabiduría. Quizás llevo toda la vida preparándome para ti y por eso estoy aquí, y quizás tu estés. Pronto.
Quiero que las horas vuelen. Quiero que los kilómetros se desvanezcan. Quiero tenerte a un brazo de distancia, a medio brazo de distancia. Quiero tener tu cabeza en mi pecho y besar ese caos de leona, quiero susurrarte "rubia", quiero ver tus ojos imposibles. Quiero no alejarme de ti nunca.


Y sin embargo... cuando duermo sin ti, contigo sueño. Y con todas si no estás a mi lado. Porque este remolino que tengo en el pecho, esta lavadora que no deja de centrifugar, sigue volviéndome loco. "Y hago colas sin parar, en la puerta de algún bar. Yo todo borracho consumo las horas, mientras que espero alguna luna que ande sola".


¿Y donde estás? ¿Qué fue de ti? Tengo nombres como arañazos en mi espalda. ¿Eres tu la chica psicópata? ¿Cuál de ellas? Todas fueron la preparación para ti. O quizás no. Solo hay una forma de saber si el agua está fría y mirándola desde arriba del puente no lo vas a averiguar.


En mi interior, dos corrientes rebotan. Y todo es confuso, salvo tu vientre. Y cuando hablas, siento la reverberación de tus palabras en mi interior, que rebotan como si estuviera vacío por dentro. Quizás lo estoy. Quizás estoy muerto y no lo sé y todo esto es mentira. Quizás todo lo que pudo ser, fue. O será.


Que día tan largo. ¿Cómo se hace para convertir una persona en un hogar?

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