martes, 10 de abril de 2018

¿Como lo supiste?


Estoy buscando la foto de aquella Navidad de dos mil dieciseis en que me fui a Kiev, para ver a Elena y compartir la tristeza. Una foto tomada por la webcam de tu trabajo, sacada por una picada que te dió de "¡vamos a echarnos un selfie!", después de que te rieras de mí por hacerme un té en el microondas, tuvieramos aquel dialogo absurdo de "Jo. Me caes todo bien. ¿Tienes que irte ya?" "Sí, claro." "¡Pero no lo digas tan convencido, que parece que estés deseando irte!".
Se vé que al borrarla tú desapareció de mi fb. Esa foto me costó alguna polemica, porque alguna chica entendió que eras algo más que una amiga y yo me quedé loquisimo. En ese momento eras una chica muy simpática y agradable, como montones de chicas muy simpaticas y agradables sueltas por el mundo.
Pero parece que tu sabías más que yo. Parece que siempre sabes más que yo. Ayer le dije a Nastya que, si quería, podía venirse a la habitación de invitados de mi casa y ahorrarse el alquiler. Y me dijo que tu ya le habías comentado eso. No sé si reírme por lo lista que eres o enfadarme por meterte en una decisión que es mía. Creo que más bien lo primero. Zeke dice que eres una mujer peligrosa, que aprendes rapidisimo. Tiene razón, visto lo visto en el coche. Quizás será por eso, que tengo confianza absoluta en que harás lo mejor. No lo más práctico ni lo que más me gustaría, sino lo mejor.
Hoy aún no soy consciente del hueco que tengo. Esto suena muy raro, pero estoy acostumbrado al fracaso. Para mí, tener huecos es casi lo normal; cuando tengo éxito es cuando no sé muy bien que hacer. Así que en la tranquilidad de la rutina, hoy te guardo luto. Mañana empezaré la reprogramación pero hoy, hoy aún el día me pertenece a mí y haré con él lo que quiera.
Y lo que quiero hacer es echarte de menos. Quiero sentirme mal y añorarte, quiero buscarte cantandole a la comida en la cocina, fumando en la terraza, encogiendo las piernas en el sofá con un libro. Quiero verte de reojo haciendo posturas de ballet, quiero asomarme a tu nuca mientras cocinas. Quiero palparme el hueco que has dejado en mi interior, porque en los trozos que me faltan aún queda el olor de tu pelo, imposiblemenente guapo (hermoso no, a una chica hermosa no) y quiero preguntarme ¿cuando volverás? con la voz de Álvaro Soler. Quiero un día para llorarte, porque te lo mereces, te lo has ganado. Y no te preocupes, que nunca es un "adios" sino siempre un "hasta luego" y el último grito que te tiré desde el coche sigue vibrando en mi pecho, igual que resonabas tu, con la cabeza apoyada sobre él, el jueves cuando me dijiste que si volvías, sería para quedarte. Camina. Camina, compañera. Y que tus botas, esas botas tan fashion color aguamarina, te lleven a donde tengas que ir. Gracias por todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario