martes, 10 de abril de 2018
Esquema de maniobra de unos días imposibles
No sé ni como lo hemos hecho. Pero llevo así casi desde que llegaste, así que no me sorprendo. En teoría, el lunes decidimos que ibamos a ir en coche y volver en avión. Uds buscabáis los sitios. El martes por la noche lo complicamos todo (porque somos así) y el miercoles y el jueves por el día apenas compartimos gruñidos y miradas de reojo. El jueves por la noche, por fin, hablamos de verdad y el viernes por la mañana todo eran caritas de pena y remolonear en el sofá. Pero arrancamos y nos abrazamos los tres en la Cuesta de las Calesas y encontramos un coche, un Peugeot rojo que me pareció algo feo y poco potente pero arrancó bien. Cruzamos Sevilla. Cruzamos Extremadura, infinitamente aburrida, mientras tu eras la Primera Oficial y ponías musica horripilante. Alvaro Soler. Shakira con Alejandro Sanz. Y The Swams y un trío georgiano y Sara Montiel y sabrá Dios que más, pero curiosamente todo me encantaba.
Salamanca. Pasear por las catedrales, acumular empanadas, fumar junto al río, hablar hablar hablar. ¿De ahí a donde? Venga, Zamora. Porqué no. Atravesar Zamora porque no tiene nada. Dudar entre León y Orense y tirar para Orense porque se nos hacía tarde para el check in. Cruzar montañas, lluvia niebla y oscuridad, perdernos en Orense, llegar al hotel que da miedito. Comer y beber e irnos a dormir agotados y despertarme insoportable. Localizar el sitio donde entrena Zeke y esta gente después de otro desayuno de gruñidos y malas caras, ser un cerdo sarcástico hasta llegar a pedirme que pare. Llegar por fin al pabellón y abrazos y amigos e incluso coger una espada y que Dani me recuerde que no tengo ni puta idea. Y pedir perdón. Porque duele y cuesta, pero eso no es excusa.
Y tercer tiempo de risas como siempre y paranoias y luego al Canario donde me encuentro a Cris y comernos un bocata de tortilla con mojo al solecito en la plaza. Y las conversaciones. Sobre gaviotas que comen palomas y esclavas sexuales de granjeros y series y pelis y libros y musica y risas. E ir al Parque Reina Sofia a ver los pavos reales y esperar por Zeke y pasear por Ferrol Velho y la Comandancia y adivinar donde está la 104 por el corazón y recoger a Xiana y buscar sitios sin éxito y acabar en el Café Avenida mezclando idiomas. Y saber que eso es el hogar, tener a tu alrededor a la gente que quieres y que te quieren y que por eso merece la pena cruzarse un país.
Lastima de Cafelito. Pero darle una última oportunidad antes de ir a Coruña y encontrarlo abierto. Y escuchar James Miles y ver pelis rarísimas y charlar con Zeke hasta que lo cierran y el cenicero que coge volumen y el sofá cada vez es más cómodo. Y a la mierda Coruña, nos quedamos aquí. Pero mañana iremos a la cascada así que mejor nos vamos a comer un kebab o un bocata o un algo y nos volvemos para casa. Y hacerlo y que nos den las dos de la mañana hablando y riendonos, diciendo tonterías, y luego pasar una noche horrible a ver quién ronca más, audio por whatsapp incluido. ¿Es muy psicopata si lo hago? Lo es, pero hazlo.
Arrancar entre gruñidos y risas, insultandonos. Caricias del espíritu. Recoger a Zeke, que está dormido y habla como Colombo. Perdernos por el camino a la montaña y acabar aparcando en un seto, para luego bajar un kilometro y medio por un sendero todo loco " de dificultad media". Empaparnos y asombrarnos y reírnos y fotos. Y por Dios que alguien nos dé algo de comer. Volver a la civilización y encontrar el sitio equivocado, encontrar el sitio correcto tras preguntar, despedirnos de Zeke con abrazos y foto y risas. ¿Mañana bus a Oviedo? Bueno, podemos llevarte. Ale estás jodido. Zeke estoy jodido. Ale estás bien jodido. Zeke estoy bien jodido.
Darnos penita y comer papas con ali oli y raxo y tortilla y falafel y lo que nos pongan, disfrutandolo muchísimo. ¿Siesta? Podéis dormir en el coche. No dormir en el coche. Ir a Cedeira volviendonos locos por la carretera, con parada en Doniños para pasear y empaparnos y fotos idiotas y rezarle al mar. Primer oficial tome la voz, llover y granizar y sabe Dios qué y llegar al pueblo. Me encanta. Y luego al monte, otra vez, a San Andrés y ver paisajes imposibles. Y, ¿por qué no? Vamos a seguir hasta Cariño. Se nos pasó Cabo Ortegal. Pues volvamos, a ver el faro, un faro como los de las peliculas, no como el de Conil. Y a ver como volvemos a la civilización porque estamos en medio de la nada. ¿Sabes algo de Victor? No sé nada del movil.
De acuerdo. Mañana tenemos que levantarnos a las cinco. Nastya que se hace un ovillo en la mantita. Ya volveré. Busquemos un cajero. ¿Como puedes estar tan contento? Porque quiero que recuerdes mi sonrisa. Porque quiero que, si cierras los ojos, el último recuerdo mío que tengas sea ese.
Vayamos al cafelito. Y llegar allí y jugar al trivial y que no se acabe esta noche nunca. Pero alguien tendrá que conducir. Vamos. Davai davai. Despertarme cuatro horas más tarde con tu cara a treinta centimetros de la mía y no poder volver a dormirme. No encontrar el coche. Encontrar el coche. Y la carretera es negra y llueve y graniza y no vayas tan rápido y Rock FM, porque en Galicia no pega Canal Fiesta. Y hablar casi pegando las cabezas porque Nastya duerme en el asiento de atrás y tu mano que encuentra la mía. Y quería hacer esto desde ayer pero no me atrevía y tu lo sabes y lo sabías. Los hombres somos más debiles. Y también lo sabes. Y llegar a Oviedo tras saludar al mar y saber que se acaba pero que no se acaba. Y comer y pasear y seguir hablando y de risas. No me digais adios porque lloraré. Y claro que no, porque nos volveremos a ver. Y gritar "te quiero rubia" y salir corriendo sin mirar atrás porque odio las despedidas. Y hablar y hablar y hablar... parar a por el último bocata gallego y luego Coruña Airport y no puedo con mi vida y voy a quedarme dormido pero hablar y el viaje que corto se ha hecho. Y luego a Sevilla y, vaya, es salir en media hora o en tres. En tres. Vamos a por una tarta y luego vamos a por un champú y hablar y hablar. Y whatsapps extraños. Como te voy a echar de menos. Y como te estoy echando de menos. Pero necesitas andar y pensar y decidir por ti misma. Nadie aprende en cabeza ajena y es como los niños, hay que dejarlos que encuentren su propio camino y apoyarlos.
Y en todo este tiempo, Bon Jovi. Domingo con It's my life and it's now or never. Domingo con She is a little runaway. Lunes con Keep the faith, keep the faith. Maldito Bon Jovi. Maldito fin de semana imposible.
Llegar a casa y charlar con Ronald. Y dormir como un niño chico para entrenar, un té, a por el coche. Hacer listas. Lista de tareas, lista de cosas para comprar, lista de... listas. Para volver al día a día, para que la mirada se me vaya. Pero pronto vamos a por el siguiente asalto y tengo la conciencia tranquila. No hay nada que piense y no haya dicho, no hay nada que sienta y me haya escondido. Soy como soy y hago lo que hago. Y no tengo porqué gustarle a todo el mundo, pero a mí mismo me gusto un montón.
Esta es mi caja de acero inoxidable donde guardo las fotos, los sentimientos, las emociones. Las conversaciones infinitas en cuatro idiomas, las risas y mi ser. Y quizás algún día vuelva y la abra. Pero hoy, hoy necesito echar la llave y dejar que todo repose aquí.
Algo acaba y algo empieza. Cada día es una nueva oportunidad. A por ello.
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