viernes, 13 de abril de 2018

Estoy acostumbrado a ser desechado



Suena un poco triste y radical, pero en cierto sentido es la realidad. En los últimos años me he venido acostumbrando a que la gente... no me utilice, sino que me entienda como una parte de un proyecto vital.
Ronald el otro día criticaba que esta mujer me está utilizando. Pero la verdad, ¿ quien no utiliza? Yo invito a Nastya a quedarse en mi casa porque, sobre todo, me viene bien a mí. Que a ella también le beneficie es algo útil, pero no el motivo principal de mi decisión. No soy tan samaritano. No sé si hay mucha gente que lo sea y, en general, desconfío de aquellos que se venden como tales. Es bastante hipócrita que Ronald critique eso, cuando precisamente él ha hecho lo mismo. Pero tendemos a ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio y, aunque Ronald es un tío fantástico y un gran amigo, viene con una serie de prejuicios de casa que no le dejan ver el bosque.
Sospecho. Cuando las cosas me van bien, sospecho. Porque lo habitual en mi vida es que una chica me quiera mucho... como amigo. O que todo me vaya bien... hasta que surja el "pero". Que suele ser que estás demasiado lejos... que hay otra persona... que no me atrevo... que es que tu viajas mucho... que...
Siempre hay un pero. Así que mentalmente ya estoy preparado para ello. El problema es cuando viene lo contrario pero, ¡que todos mis problemas fueran ese!
Creo que se avecina tormenta. Hace dos días todo estaba claro; hoy vuelve a parecer imposible. Pero en esto consiste la vida. La rusa de Cádiz ayer contaba como se reía cuando, su futuro marido, le decía "estuve hablando con mi padre. Con tu suegro, vamos" y ahí está. Se casa en dos semanas. Todo parece imposible hasta que deja de serlo. Pero en mi caso, dudo mucho que esto acabe así. Seguiremos deambulando por el desierto. Eso sí, con una sonrisa y con ganas de más. Siempre más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario