miércoles, 18 de abril de 2018
Y viene la tormenta
A veces pasa. Como decía Ira, "shit happens". O como digo yo muchas veces, que demonios. Ayer fui a una cena del trabajo en una cervecería. Fue una tontería enorme. Para empezar nos llevaron como si estuvieramos en la Escuela, con gritos en medio de la calle y casi nos ponen a formar. Luego el rollo en sí que... la verdad, muy para turistas. Como se hace una cerveza y etc. De mi clase, la gente que parecía interesante no vino y la oficial estonia... es muy oficial y mucho estonia. Así que basicamente fue una noche intentando comer algo, charlando con un oficial portugués que resultó ser un tío guay y sobreviviendo.
Y salgo y me encuentro una docena de whatsapp. Que espera que no me esté tirando a ninguna alemana. Que está todo mal que se siente sola que me echa de menos. Y yo que me quiero morir. Que quiero ir allí y estar con ella, que quiero darle sentido. Que la he metido en una trampa y que tengo claro que ella es la prioridad. Que nosotros somos la prioridad.
Y pasamos un rato muy malo y yo lo siento y ella lo siente. Pero como no tiene remedio nos animamos y bromeamos. Y dice que se siente querida y valorada y que nunca le había pasado. Y yo me siento feliz de poder hacer feliz, me siento feliz de crear algo más grande que yo. Y aunque está mal, no se siente mal. Y me alegro.
Y hoy por la mañana estamos mejor. No he dormido y ella casi no ha dormido... pero me siento mejor. Y sé que las cosas aún mejorarán más. Ha sido un mal día. Pero hay que tener malos días para valorar los buenos.
Y ya es jueves. Y ya queda nada y menos. ¡A por ello! ¡Casi lo conseguimos!
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