sábado, 7 de abril de 2018

Poesia

Hay veces que estás sentado en tu casa, dejando que la vida pase y, toc toc, te cae un piano encima. Como en los dibujitos animados. Ayer fue así. Estaba recogiendo cosas y preparando el desayuno y recibí una de las cosas más bonitas que he leido en mi vida. E iba sobre una historia en la que estuve muy muy implicado.
Puta primavera. La gente se dedica a recordar y remover. Las ex se levantan de sus tumbas y vuelven para atormentarte, como yo he hecho tantas veces. Porque no nos confundamos, es el karma. Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da. Y en este caso es así.
Pero ayer, condiciendo, me preguntaba que habría hecho para ser tan feliz. Y en pleno baño de melancolía sonreía. Porque la melancolía es la resaca de la felicidad y yo me alegro de compartir y dar. Aunque luego duela.

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