miércoles, 25 de abril de 2018

Deshacer el mundo

"Empezar porqué sí... y acabar no sé cuando..."

Ayer fue mi cumpleaños. Otro día. Nada especial. Levantarse para ir al trabajo, ir a clase, pasarse a ver a la familia. Nada especial... o sí. Porque en el trabajo las cosas se están moviendo muy rápido, porque en clase parece que voy aprendiendo cosas (aunque necesito mucho más trabajo). Porque de repente mi familia ha crecido.
Y no lo sé pero me gusta. Me gusta muchísimo. Ayer ibamos a quedar por la tarde pero no lo conseguimos. Y cuando salí de clase, mientras le explicaba a unos compañeros que determinadas cosas NO se dicen en público (determinados sustantivos p. ej), me encontré a Ira y a Nastya esperandome. Y fuimos a un par de tiendas y a un supermercado y a una cafetería y... y yo iba a ver a mi madre. Y fui. Más tarde. Mañana. A este ritmo, sin prisa pero sin pausa, la vida se va haciendo maravillosa y ya estamos a veinticinco. Sin rima.
O con rima. Porque mi madre me contó cosas muy duras y luego pude subir a la terraza y, con una cerveza, compartirlas. Con mi novia. Que parece algo muy normal, pero no lo es y tiene un poder que mete miedo. Porque las cosas cogen inercia y, cuando te das cuenta, tu vida no es la misma y has cambiado, pero en tu interior sabes que es lo correcto y todo está bien. Y no puedes evitar querer que las cosas vayan encajando, que todo siga su rumbo.
Si dios quiere, ese hueco que has dejado en el armario se irá llenando. Y en unos meses, se vaciará por un tiempo. Porque tu te irás a algún lado y ella también. Pero volveréis, porque estáis hechos para ello. Y las cosas seguirán como van... porque van bien. Porque la oscuridad tiene que venir, pero no la temes porque ella tiene tu espalda y tu tienes la suya. Y el mundo... que venga. Que venga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario