martes, 10 de abril de 2018
El éxito arrastra su propia inercia
Esta cita la he usado mucho últimamente. Ayer la explicaba como que, cuando tienes éxito, produces una ola y esa ola te puede empujar incluso cuando tu fuerza haya parado. Lo cual es un problema, porque todo el mundo es consciente de que eso no va a acabar bien excepto tu. A su vez, el éxito por sí mismo no garantiza nada. Puede ser que hayas tenido suerte o que el entorno te favorezca o...
No hay que permitirse perder el norte. Una cita que me gusto mucho de una novela de warhammer 40.000 planteaba a un conquistador diciendo "tras haber vencido cientos de batallas y conquistado decenas de sistemas... ¿cuantas batallas nos hacen falta para perderlo todo? Una. Solo una".
Porque muchas veces olvidamos esto. Nos volvemos comodos, creemos que tenemos un estatus y una posición, esperamos que se nos respete y valore. Es ridículo. Nuestro trabajo es lo que habla por nosotros, lo que hacemos. No lo que fuimos sino lo que somos; no lo que hemos hecho sino lo que hacemos. Por eso hay que tener cuidado con la trampa del éxito.
Decía James Rhodes en "Instrumental" que no se creía la suerte que tenía por que su mujer siguiera con él. Pero que no quería creerselo: quería esforzarse cada día por hacerse merecedor de esa suerte. Y esa es la actitud que debemos llevar ante la vida. No dejar que, como hemos conseguido algo, ya está. La pelea no se acaba y está bien que no se acabe.
Cuidado con la inercia. En todo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario