lunes, 2 de abril de 2018
Riders on the storm
Demasiado drama. Excesiva percepción sensorial. Emociones desbordadas. Humor absurdo. ¿Borrachos? Seguro. Cruzando palabras y conceptos y humor. Apoyando espalda contra espalda, sin mirarse a los ojos por miedo a lo que puede aparecer ahí. No me toques la mano. Y mientras, el mundo fuera de la ventana grita. Ven. Te necesitamos. Pero vives en el paraíso así que mañana... mañana.
Y yo me consumo como una vela. No duermo. No como. Y en esta deliciosa tortura me olvido de mí mismo, me olvido del mundo. Quiero ser racional. Pienso demasiado, pero ahora cambia el turno y quiero dejar de pensar. Solo quiero ser barro. Barro que se sacude en las botas al llegar y se queda pegado al suelo de la terraza, barro que se moldea para hacer de él una sonrisa o una maceta, donde crecen las plantas. Estoy agotado y salto mal, me da igual todo. Y sin embargo... no puedo dejar de disfrutar el momento, que me quema entre las manos.
Se pasará. Y vendrá la tormenta. Siempre viene. Pero mientras tanto no pido, no sugiero, no exijo. Mar decía que yo "empujo" demasiado. Simplemente soy. Hacía mucho que alguien no me hacía tantas cosas sin tocarme en absoluto. No quiero que se acabe. Y quiero que se acabe, porque duele. No hay como explicarlo. Es como intentar entender el carnaval, la semana santa, nadar en el mar, una noche de estrellas en medio de la nada. Es como describir una caricia, una noche en vela, el dolor de todo después de un concierto, la noche antes de salir a la mar.
Jinetes de la tormenta. Demasiadas emociones. Y cuando nos ahoguemos en la espuma de venus... pero eso no pasará. мне нравится что вы больны не мной. Y en tu ausencia las paredes se pintarán de tristeza... y enjaularé mi corazón entre tus labios.
Necesitamos más de esto. Es una adicción maldita, pero que buena es. Dadme más. Por favor dadme más.
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