viernes, 13 de abril de 2018
No seas como mi madre
Una de las extrañas virtudes que he mantenido a lo largo de mi vida es la capacidad para pensar racionalmente y con la cabeza fría en situaciones extrañas. Simplemente enciendo el "modo psicopata" y hablo y actuo en automatico. La vida va sola.
Pero hay veces que pasa todo lo contrario. Especialmente cuando la gente hace cosas por mí. Para mí no es natural pedir ni recibir, simplemente hago las cosas a mi aire y espero que todo vaya saliendo de alguna manera. Por eso cuando alguien me da un regalo, cuando me invita, cuando hace algo especial... no sé reaccionar. Me supera. Y ya si esa persona es alguien importante para mí, es muchisimo peor.
Hay que saber poner el freno. Porque luego te dicen "has hecho más de lo que deberías" y no es un cumplido, sino un tirón de orejas. No te pases. No decidas por mi. No te metas en mi terreno. A veces no se puede evitar. A veces simplemente tienes que actuar. Pero en otras ocasiones, con la mejor intención, estás faltando al respeto u ofendiendo a otra persona.
Deja espacio. Yo no suelo ser una persona que agobie, dominante, celosa. No recuerdo la última vez que me enfadé porque alguien no me contestó un mensaje o no quiso quedar; todos andamos jodidos de tiempo. Pero hay días que son muy largos. Duermes poco comes mal trabajas mucho aguantas. Y tu cuerpo llega un momento que empieza a hacer que tu cabeza patine y cometes errores.
No pasa nada. Disculpate, corrige y mejora. Todos tenemos días malos y hay que saber pedir perdón y hay que saber perdonar. Pero para ello primero hay que darse cuenta del error y reconocerlo. Si bien hay muchas formas de decir "te quiero", "comportarte como mi madre" no es una de ellas.
A menos que seas la madre de verdad, claro. Entonces esa patologia psicologica está perdonada.
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