miércoles, 4 de abril de 2018
Muere lentamente
Quien no viaja, quién no lee. Quién no haya la gracia en sí mismo.
Ayer fue una locura de día. Hubo un montón de trabajo así que solo saqué la cabeza de la oficina a tiempo de montarme en el bus y hablar algo con Ira de camino a clase. Algo fue demasiado. Demasiado. Y cuando llegué a clase solo pensaba en irme y en pasar tiempo con ella, pero no podía.
Salí de clase y fui a recoger los uniformes. Y estaba ahí, leyendo y pensando cuando apareció. Y de repente empezó la vida. Fue como si hubieran encedido la luz y todo hubiera empezado.
Es ridículo. Estaba agotada así que esperamos a Nastya. Compramos churros y nos sentamos a merendar. La cosa más normal del mundo, una tontería. Pero me reí mucho y fue muy divertido. Pobre Damian. Luego no sé ni a donde fuimos y acabamos en la Caleta sentados, viendo el atardecer. Y se supone que ibamos a ir al Pelicano un ratito y luego volvernos a casa, pero acabamos a las doce cogiendo un taxi para San Fernando, que nos dejó a mitad de camino porque no había más pasta.
Fue una locura. Hacía muchísimo que no escuchaba flamenco en vivo y fue muy divertido, buleria, alegria, soleá. Palos divertidos, animados, con un guitarrista buenísimo y un cantaor muy majo. Nastya, que es muy de mi palo (heavy, friki, ¡hasta rolera!) no entendía nada. El dueño de su piso, que al principio Ira tuvo un gesto de "uhum" se puso un poco raro, pero el tío entendía de música y es buena gente. Ira estaba en el paraiso. Lo entendía lo disfrutaba... era una maravilla verla ahí.
Vino Assiya también pero se fue enseguida. Y cuando acabó e Ira estaba fumando y ya tocaba irse, fui a hablar con ella. Estabamos en el Campo, apoyados sobre la muralla. Ella fumaba y yo pensaba mirando el mar. Y decía "no lo entiendo. No es mi cultura. No he nacido aquí. Pero quiero quedarme. Quiero disfrutar de la musica, de la comida, de la gente, del sitio. Voy a ir a mi país, pero buscaré como volver. No para vacaciones, sino para quedarme." Yo no me aguanté así que le dije que volviera a mí también.
Y por la noche, camino de casa, me dijo que yo era parte de las cosas que le encantaban de este sitio. Y yo me empecé a morir lentamente.
Porque hay muchas palabras muchas formas muchas historias. Cuando murió mi hermano, un hombre apareció llorando porque mi hermano lo abrazaba por las mañanas. No sabemos lo que les hacemos a los demás; no podemos saberlo. Pero a mí esta chiquilla me ha reventado la vida y más que me va a reventar. Lo veo en los ojos de la gente; de Charlie, de mi madre... pero es una adicción. Y es una adicción buena. Pronto se acabará. Queda menos de una semana. Antes, el Norte. Pero mientras tanto leo y escucho musica y hallo la gracia en mi mismo.Y me siento super afortunado de llegar a medianoche a casa hecho polvo, comerme un poco de pan y dormir unas horas, sabiendo que al día siguiente volveré a trabajar y no sé lo que pasará. Sabiendo que cada día es nuevo pero puede ser el último y asumiendolo, disfrutando. Sé que compro tristeza futura con alegria presente, pero pago encantado. Como decía Charlie, es adictivo. O como dijeran los Suaves, dulce castigo.
Pero ya vamos contando para atrás y el futuro nadie sabe.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario