lunes, 2 de abril de 2018

Tengo miedo a que me odies



Hoy venía en el coche a una hora intempestiva, sintiendo lastima por la gente que tiene que ir a trabajar todos los días a esta hora y venía pensando en una frase que escuché ayer. "Yo solo aporto bla bla bla y risas".
Que tontería. Es cierto que alguna gente solo verá eso y para ellos será suficiente. Pero como decíamos estos días, suficiente nunca es suficiente. Yo soy una persona ambiciosa. Quiero más de lo que tengo y quiero algo grande. Quiero algo que merezca la pena ser recordado. No me conformo, no soy compasivo. La gente que piensa eso no tiene ni puñetera idea de como funciono. Mi tiempo es muy valioso y, si lo invierto en alguien, es porque considero que esa persona me aporta mucho. Para bla bla bla y risas me leo algo de Terry Prattchet.
Hace un año aproximadamente empecé a hablar con Taniosha, una amiga de Alina. Nos conocimos por Facebook y me enamoré como un idiota. Tanya era todo lo que yo podía querer. Era inteligente, ambiciosa, divertida, luchadora, tierna. Le gustaba la misma música que a mí y libros muy parecidos. Era alguien con quién se podía contar. Alguien con quién salir a correr, con quién tumbarse a leer libros, con quién debatir hasta que saliera el sol. Alguien con quién se podría construir algo.
Tanya desapareció. Pero me hizo consciente de que, hasta ahora, yo nunca he sentido atracción real por alguien a quién no admire. Que no despierte en mí un desafío, unas ganas de saber más, de ponerla a prueba y de ponerme a prueba a mí mismo. De mejorar. Si no siento ese impulso, si me parece suficiente y me conformo.. entonces sé que algo está mal.


No voy a odiarla. Hace mucho tiempo aprendí que odiar es un desperdicio de energía tremendo. Me resulta mucho más práctico ignorar, dar tiempo y espacio, seguir a mi aire. Mi éxito, la forma en que me muevo por la vida, la cantidad de amor que recibo (que muchas veces es exagerado e incluso desproporcionado para los méritos que hago) son mi venganza a esa gente que me hizo daño. No tengo tiempo para odiar porque estoy demasiado ocupado con mejores cosas. Aún así, la reflexión me parece de una ternura extrema y me llena de orgullo, ser una persona que puede provocar esa sensación en alguien.
No voy a odiar porque me parece una tontería. Simplemente, voy a seguir adelante y voy a tener éxito. Y algún día, espero poder compartirlo y celebrarlo. O cuando menos, que el agua entre nosotros esté lo suficientemente clara para que pueda alegrarse por mí y yo por ella. Y si no, pues tampoco pasa nada. Hay gente en mi vida que ha desaparecido dejando solo un buen recuerdo y otra que aparece una y otra vez, porque las historias solo se acaban cuando elegimos que se acaben. Pero, ¡qué interesantes son algunas de ellas!


¿Quizás será bastante esto? ¿Habrá quién levante la mano para decir "para"? Que tontería, poner límites al debate. Ningún amigo real, nadie de mi círculo más interno, ha puesto o sufrido límites. Si yo no puedo volcar cada aspecto de mi alma en una persona y ella en mí... ¿Qué clase de amistad relación o lo que sea tenemos? No se puede vivir con miedo. Pero eso lo tiene que aprender cada uno por sí mismo. En días como este, echo de menos la arrogante insolencia de nuestra juventud.

No hay comentarios:

Publicar un comentario