lunes, 4 de febrero de 2013
Dein haut so jung
El tiempo pasa y no consigues escapar. Da igual cuanto huyas. Al igual que alguna gente son algunas canciones, alguna gente son algunos grupos. Wenn ich ihre Haut verliest... no da. La primera fase es de inconsciencia, de no asumirlo. Luego viene la fase de justificación, realmente no era para salir, ella no lo merece, etc etc. Luego viene la fase de melancolia, de echarla de menos. Finalmente, la herida se cerrará.
Aunque cada canción me recuerda a ella. Fue mi última historia de adolescencia y ya no volverá esa epoca a mi vida, ese Ale se quedó por el camino. Cuando nos enamoramos nos volvemos gilipollas y dejamos de ser nosotros mismos para pasar a ser una parte de algo más, algo que da vertigo, miedo, odio, placer. Una cosa muy extraña de explicar y muy fácil de sentir.
Tengo demasiado veneno dentro. Quién me iba a decir que algo de ese veneno me lo inyectarías tu. Me miro los brazos y recuerdo las marcas de tus dientes. Me toco la cara y recuerdo el tacto de tus labios. Y sobre todo ello recuerdo el tacto ardiente de tus palabras, de tus silencios, de tus miradas. ¿Tenías una mirada lasciva? No la conocí. Pero sí conocí tu mirada hambrienta, curiosa, inexplicable. Tus ojos rasgados de elfa, tu alma vibrante y solitaria, oscura, desafiante. Tu lucha contigo misma para justificar lo injustificable, tu miedo, tu odio. Me alimenté de ello sin empacho alguno y a cambio te di preguntas y más preguntas, sonrisas, una forma de afrontar la vida. Y luego me fui, dejandote sin nada. Aún te pregunto que te hice, cuando creo que siempre he sabido lo que te he hecho. Pero quiero que me lo digas. Igual que quería que me dijeras que me ibas a echar de menos, igual que nunca quise que me dijeras que me querías. Algunas cosas están mejor enterradas bajo gestos y otras, como dijera Deivid, se demuestran, no se dicen.
Stein um stein, ich baue dir ein Haus. Una casa que ya no conocerás ni visitarás, una casa donde me paseo con mis fantasmas y mi musica y mis cenas solitarias. Que pinto de palabras, cuelgo posters, pinto muñequitos, tiendo ropa, aprendo aprendo aprendo. Sigo viviendo, como seguimos viviendo todos los que no morimos. Sabiendo que más adelante llegarán otras cosas pero sin poder olvidar como, después de que Raya hiciera un agujero en la presa, tu entraste como un huracan y partiste con todo y me dejaste temblando. Y ya va para un año y tu te has ido marchitando y alejandote y yo he seguido a mi ritmo, creciendo, adaptandome, cambiando. Siguiendo el camino que elegí, que me aleja de ti aunque una parte de mi te pertenece y te pertenecerá siempre. E intentado olvidarte mediante placebos, mediante viajes, mediante trabajo, mediante pequeños ponys. Y nada ha funcionado, claro, porque somos lo que somos y no lo que queremos ser. Y en esta noche oscura, cuando las luces del puerto son mi unica compañia desde mi terraza al infinito, te recuerdo. Y frühling in paris, porque aunque hice todo lo que pude por evitarlo, ich tut dir weh.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario