viernes, 15 de febrero de 2013
Facilmente fascinado por mujeres peculiares
Que grande es la swedisch alte schwester. No, que es grande, que mide casi un metro ochenta.
Ná en serio. Le pregunté si me consideraba enamoradizo, ella que junto con Karen es la muchacha que mejor me conoce del mundo, y me contestó esto. Hay que joderse. Y que razón tiene.
La gente emplea la palabra enamoramiento con una facilidad terrorifica. Si se supone que enamorarse es algo grande, epico... etc etc, tiene que ser un proceso. De hecho en portugués siempre es un verbo continuo. Ud no sale con alguien, ud "está enamorando" con alguien. Poco a poco. Dado que soy un bastardo desconfiado con un pie en la carretera yo no llego a enamorarme de nadie. Pero es cierto que las mujeres extrañas me llaman mucho la atención. Soy una persona curiosa que le gusta preguntarse el porqué de las cosas e indagar, ver que hay más allá de esa colina. Normalmente en mi vida diaria me ocupo en camuflarme en medio del paisaje pero cuando tengo tiempo para ser yo mismo y liberar el niño que llevo dentro, curioseo, pregunto, juego.
Y que jodida es la belleza. Que cosa más subjetiva. Antes estaba fijandome en rasgos de reptil. Ojos estrechos de mirada fija, conjunto de boca y nariz afilados parecidos a un pico, mentón huidizo, pelo ralo. ¡Y como me gusta! Puedo pasarme horas mirandola. Y cuando sonríe es como si Dios abriera un claro entre las nubes y te inundara de luz y calor. No sé lo que pensará la gente sobre la belleza objetiva. Yo tengo mi propio estereotipo y se basa en angulos y maldad. Pero todas las normas existen para saltarselas y me encanta la idea de poder llevarme la contraria a mi mismo, mientras aprendo a reaccionar como un adulto y dejar de perder el tiempo con juegos. Gracías, SAS. Molas.
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