miércoles, 20 de febrero de 2013
Suerte y espacio
Yo creo que la suerte existe, o el destino, o algo así. Y que cuando haces las cosas bien, una luz verde se enciende indicandote que ese es el camino, mientras que cuando las haces mal hay una luz roja que hace que te empiecen a salir cosas mal. Yo he cogido una racha bastante mala. He sacado examenes mediocres, he tenido problemas con colegas. Todo debido a fijarme de quién y como no me tenía que fijar. Es un error que cometo mucho en este curso, escuchar cosas que haría mejor ignorando.
Otra cosa en la que pensé esta mañana es en esto: La unica forma de tener un cierto espacio personal en un barco es aprender a no oir, no ver, no sentir. Y así cuando alguien al lado tuya se caga en ti, haces como que no lo escuches a menos que te lo diga directamente. Por eso me dejan rajar en alemán. Por eso mis compañeros asumen que de vez en cuando tengo que desahogarme, igual que yo entiendo que lo hagan ellos. Es la unica forma de convivir y es algo que muchos de nosotros deberiamos aprender.
Parece mentira. Esta mañana tomé estas dos notas para escribirlo y parece que la naturaleza haya querido darme la razón. Tengo compañeros que son molestos como un grano en el culo, pero que saben estar y que se portan contigo. Gente que te hace sentir querido, que comparte, que entienden. Hay otra gente en cambio a la que, o le falta experiencia, o le falta vida. O hay demasiada diferencia generacional. También es verdad que hay gente que no tiene muy claro donde está de pie. Pero de una forma o de otra, yo he alcanzado un limite. Me he sorprendido esta mañana. Me han invitado a un cumpleaños una chavala con la que me llevo bien y he dicho que no. ¿Por qué? Porque estoy cansado. Porque son muchos días y semanas aguantando gente, cosas, historias. No siendo yo mismo. Y lo necesito.
Hoy he conseguido una pequeña hazaña. He nadado en 44 sgs la piscina. No está mal, teniendo en cuenta que puedo hacerlo mejor - no estuve muy inspirado - y que hace un año no sabía nadar. Pero incluso eso me sabe a poco. Ya no consiste en superarse, consiste en continuar. No en vencer, sino en no caerse. No en vivir, sino en sobrevivir.
Y no puede ser. La vida tiene que ser algo más, me niego a asumir que la vida sea estudiar, entrenar y enfurecerme. Me niego a renunciar a la esperanza. Ayer me decía la alemana que luchara por la prueba y le dije que eso es lo que yo hago. Luchar. Eso es lo que yo soy. Pero maldita sea, quiero algo más.
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