viernes, 1 de febrero de 2013

Pasó el tiempo de la epica


Pero volverá. Ayer estaba acordandome de Raquel la Portuguesa ("deixa curtir a minha tristeza"). No sé porqué, pero llevo toda la semana acordandome de gente que pasó por mi vida y ya no está, o que apareció un momento para luego desaparecer y quedar en stand-by. Tengo mucha gente así, gente maravillosa con la que apenas comparto unas horas cada x meses, si llego a hacerla, o a la que trato por internet durante años hasta que por fin nos vemos. Eso está bien. Quiere decir que elijo calidad sobre cantidad y que, a pesar de la distancia, puedo presumir de conocer a gente que está por encima del resto del mundo. Otro nivel.
Hace tiempo que hice las paces con la vida y decidí mirarla a la cara, lo que me quitó entre otras cosas el miedo a llamar a las cosas por su nombre. El otro día Carlos me dijo que el coche me venía bien para quedar con mis amigos. Le dije que en Ferrol no tengo amigos. Eso puede ser una exageración, porque Joey es un tío de los que uno puede sentirse orgulloso de tener en su círculo de amigos y hay otra gente que tiene el potencial para suponer una diferencia. Estoy aprendiendo mucho de una chica, de una forma un tanto distraida, tanto sobre mi mismo como sobre el mundo a mi alrededor.
Por supuesto, eso no quita que mi vida esté en pausa. Lo reconozco. Hace unos años no pasaban dos meses sin que fuera a algún sitio, visitara algo, conociera a alguien, hiciera algo distinto. En este mes de Enero lo único reseñable en ese sentido es el club de Esgrima Antigua, que está guapo pero tampoco es nada especialmente épico. No hay chicas extranjeras, conversaciones metafisicas, viajes y fotos. Probablemente en febrero tampoco lo haya, y veremos si en marzo. Ya no hay navegaciones, conversaciones absurdas... bueno, esas sí. Pero en general la sensación de monotonía de que se quejan muchos de mis compañeros también me afecta, con el agravante de que yo no he conocido la monotonía en practicamente un lustro.
Bueno, ¿ pues sabéis qué? Que tampoco pasa nada. En 2012 una de las grandes lecciones que aprendí es que todo sucede cuando y como tiene que suceder. Si ahora estás tranquilo disfruta, porque ya vendrá el estrés. Si ahora estás cambiando cada día sonríe, porque así tendrás historias para contar. Lo importante no es lo que pasamos, sino como lo pasamos.
Ah, quiero dedicar este artículo a Aliusha y a Estefi arroz con pollo. Desaparecida la adolescente, creo que sois las dos unicas chicas que me miran a los ojos sin miedo, me apoyan haga lo que haga y no tienen problema ninguno en ponerme la cara colorada cuando la lio. Y también sois capaces de parar el mundo por mi. Gracías. El otro día leí aquello de " no intentes entender a las mujeres. Ellas se entienden y se odian ", y me reí mucho porque es bastante cierto. Pero vosotras sois unas amigas, si es que eso puede existir. Otro día contaré porqué.

No hay comentarios:

Publicar un comentario